Proyecto habanero ayuda a jóvenes desvinculados

Se trata de La moneda cubana, que ofrece capacitación y empleo a muchachas y muchachos de varios municipios de la capital cubana.

Enclavado en el municipio Habana Vieja, el proyecto es una opción de formación integral.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

La Habana, 17 sep.- Amanda Acuña, de 19 años, terminó el preuniversitario y deseaba estudiar lengua inglesa. Suspender el examen de matemática de ingreso a la universidad, cambió todos sus planes… hasta que encontró un nuevo camino en el proyecto de entrenamiento gastronómico La moneda cubana.

“Estaba desvinculada del estudio y el trabajo. Mi mamá me habló de esta escuela, me entrevistaron y entré”, contó a la Redacción IPS Cuba sobre su incorporación a esta iniciativa de gobierno local que funciona desde hace ocho años en el barrio Catedral, en La Habana Vieja.

“La gastronomía es difícil, tienes que trabajar con todo tipo de clientes… no me gustaba ni me sentía bien. Pero con el tiempo me fui involucrando y ya me he adaptado. De no estar aquí, tal vez estaría ahora en mi casa, sin hacer nada”, dijo.

La moneda cubana se reafirma como una iniciativa de gobierno local para insertar la actividad no estatal en la transformación de la comunidad.

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“Después del servicio militar, me dedicaba a sentarme en la esquina, jugar videojuegos… y estuve trabajando por un tiempo en mantenimiento con mis tíos”, recordó el joven, que hoy es alumno de La moneda cubana

“Vi el proyecto en la televisión y me quise incorporar para tener un oficio de gastronómico o cantinero”, compartió Lorenzo.

Hacer realidad una idea

Inicialmente pensado para jóvenes desvinculados del estudio o el trabajo del municipio La Habana Vieja, la iniciativa hoy agrupa a muchachas y muchachos de diferentes municipios de la capital cubana y es una opción de formación integral.

De acuerdo con Ángel Aguilera, presidente del consejo popular y coordinador general de la iniciativa, el proyecto La moneda cubana supera la cifra de más de 1.500 jóvenes entrenados por prestigiosos profesionales de la gastronomía y especialidades asociadas. “Desde su creación, el proyecto priorizó que cada joven obtuviera un empleo una vez graduado, aunque no todos clasifican en los procesos de selección de los negocios privados o presentan otras situaciones, el índice de empleo es alto”, sostuvo.

Remarcó que todos “empezaron de cero y hoy la mayoría trabaja en paladares, en cruceros o hoteles”.

En estos momentos, el 85 por ciento de la fuerza laboral del restaurante privado La moneda cubana son jóvenes del proyecto, quienes están también en otros negocios privados como La calesa real y Doña Eutimia, además de la cooperativa La divina pastora.

El proyecto ha servido también para sensibilizar a dirigentes de barrio, sobre la importancia de propiciar un grupo de movimientos económicos y de servicios en el país que generen empleos.

Foto: Tomada de www.radioreloj.cu

De acuerdo con el coordinador general, se abren nuevas oportunidades para el proyecto, que ha sido identificado como una fuente para encontrar personal calificado por empresas extranjeras que invierten en el turismo cubano.

“Se han acercado al proyecto y ha habido una respuesta. Por ejemplo, en el restaurante Beijing, fueron aprobados cinco muchachos del proyecto de una representación de escuelas de La Habana”, reveló, sobre lo que calificó de “un reconocimiento al trabajo que hoy se desarrolla aquí”.

Tras tres graduaciones, considera Aguilera, La moneda cubana se reafirma como una iniciativa de gobierno local para insertar la actividad no estatal en la transformación de la comunidad.

“Sin la ayuda y articulación de todas las entidades del consejo popular, de La Habana y el país y la Oficina del Historiador de la Ciudad, no hubiera sido posible que este proyecto hubiera llegado a los ocho años de creado”, destacó.

Mucho más que gastronomía

El proyecto no solo forma en las especialidades de gastronomía, cocina y cantina, sino que brinda a muchachos y muchachas una formación integral, con asignaturas como idioma inglés, entorno legal, ortografía, rutas y andares por La Habana Vieja, así como normas de vestimenta y comportamiento.

Desde el punto de vista académico, es tan o más riguroso que otros centros de formación.

Se establecen dos períodos evaluativos y la discusión de un trabajo integrador final, además de una tesis que revisa un tribunal de diez profesores y la dirección de centro, remarcó Lucía del Rosario, la coordinadora docente.

Una vez concluida la etapa formativa, a los jóvenes se les hace una oferta laboral, con prioridad al escalafón y los casos de vulnerabilidad social (madres o personas a cargo de adultos mayores) “para que puedan percibir una remuneración para ellos y sus familias”.

El proyecto ha servido también para sensibilizar a dirigentes de barrio, sobre la importancia de propiciar un grupo de movimientos económicos y de servicios en el país que generen empleos.

“No estamos ajenos a los problemas que se generan en la sociedad: violencia intrafamiliar, consumo de drogas, infecciones de transmisión sexual”, especificó Aguilera.

“Antes de comenzar las clases, los entrenadores tienen que hacer un trabajo educativo con los alumnos y hablar de estos fenómenos. Además, una psicóloga trabaja en la atención individual a los muchachos, dándoles herramientas para enfrentar problemas”, concluyó. (2018)

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