Realizadora se alza con premio ciudadano

Gloria Rolando aborda en sus documentales la identidad y reivindicación de las personas afrodescendientes en Cuba.

Jorge Luis Baños - IPS

De derecha a izquierda, Magia López, Juan Demosthenes, Gloria Rolando, Nuria Roig, Lutgarda Márquez y Pedro Pablo Leal, integrantes del quipo de realización de 1912: Voces para un silencio.

La Habana, 22 mar.- La realizadora Gloria Rolando recibió el Premio Walterio Carbonell  2012, principal galardón que otorga anualmente la ciudadana Cofradía de la Negritud, por la segunda parte de su serie documental “1912: Voces para un silencio”, calificada por el jurado de “una contribución significativa a favor  de la lucha contra la discriminación racial en la Cuba de hoy”.

La obra visualiza la significación del Partido Independiente de Color (1908), único en la historia nacional cuyo objetivo era reivindicar los derechos de la población afrodescendiente y que culminó en 1912 con la matanza de buena parte de sus líderes y afiliados. En la actualidad, estos hechos son casi desconocidos, dijo Rolando a la Redacción de IPS en Cuba.

Como el primer capítulo, estrenado en 2010, la nueva parte de la serie estará en mayo próximo en la red de cines del país, informó. “El tema de 1912 no puede terminar en el 2012, ni el 13, ni en el 14”, expresó la creadora sobre la importancia de continuar revelando esta zona silenciada de la historia de Cuba.

Acompañada por una parte del equipo de realización de los documentales, Rolando extendió el reconocimiento a todo el colectivo de trabajo, y a quienes han colaborado con él desde inicios del proyecto en 1993. Además, anunció que ya trabajan en la tercera parte, dedicada a narrar en detalle los hechos, conocidos también como la Guerrita de 1912.

“Remover un pedazo de la historia es siempre un reto”, amplió, en conversación con la Redacción de IPS en Cuba, Nuria Roig, una de las asistentas de dirección. “El resultado ha sido muy positivo: la gente se identifica con el tema”, opinó. Aunque, hasta ahora se ha proyectado en espacios donde asiste un público con conciencia de la lucha antirracista en el país, indicó.

En la presentación del segundo capítulo de 1912: Voces para un silencio, a cargo del editor y activista Roberto Zurbano, se destacó la capacidad de la artista para “crear un diálogo entre los hechos históricos y la realidad de hoy”.

Para el especialista, Rolando tiene “una manera íntimamente aguda para poner una cámara donde hay un silencio”, una característica que distingue su labor documental, donde tiene obras como Oggún: el eterno presente (1991), Los hijos de Baraguá y Los ojos del arcoíris, ambos de 1997; El alacrán (1999) y Searching in my dreams (2000).

Resaltó también que ella sabe cómo “ir sacando sin dolor”, procesos terribles “que se han dado en la cultura cubana, para que no se repitan en el presente y resulten menos dolorosos”. Por otra parte, en el metraje se reconoce a los historiadores de las localidades y sus declaraciones sobre los sucesos de 1912.

Tras la proyección, el público abogó por llevar el audiovisual a espacios más comunitarios, para que se conozcan los hechos que narra la autora. La actividad de la Cofradía se celebró con motivo al 21 de marzo, Día Mundial de Lucha Contra la Discriminación Racial.

Asimismo, las pedagogas Esther Oropesa y Lydia Torres recibieron la Distinción Madre Melchora, que otorga cada año el proyecto ciudadano, “por su contribución ejemplar a la formación de la familia cubana de hoy, su relevante labor profesional en la formación de buenas personas y su activismo a favor de la igualdad de todas y todos los cubanos”. (2012)

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