Retos del trabajo por la no violencia de género

Iniciativas locales, organizaciones no gubernamentales e instituciones desarrollan proyectos que involucran a la comunidad en un tema complejo.

Jorge Luis Baños - IPS

Trabajar desde la comunidad, no solo con las mujeres, sino con toda la familia.

La Habana, 25 nov.- Avances, obstáculos, fortalezas, necesidades y retos en el trabajo por la no violencia hacia las mujeres fueron analizados en el seminario Intercambio de buenas prácticas en la articulación de actores sociales para la prevención y atención a la violencia de género.

Organizado el 23 de noviembre por el Grupo de Reflexión y Solidaridad Oscar Arnulfo Romero (OAR), dentro de la jornada por la no violencia contra la mujer, el encuentro propició el conocimiento de cuatro experiencias en diferentes comunidades de La Habana, que toman en cuenta las características de la localidad, sus problemáticas sociales y la fuerte presencia de la religión, entre otros aspectos.

Por ejemplo, el proyecto del Taller de Transformación del barrio de Pogolotti identificó los desempeños de cada una de las instituciones, organizaciones de masas de la localidad e hizo alianzas con la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y los plantes Abakuá- sociedad secreta masculina, única de su tipo en el continente americano-, la Iglesia Ebenezer y la Logia Masónica, entre otras, para la construcción de un discurso y un accionar común a favor de la no violencia contra la mujer.

Según dijo en las palabras introductoras Gabriel Coderch, coordinador de OAR, “en 2012 ha existido mejor articulación entre instituciones, la FMC, como líder de todo el trabajo hacia y con las mujeres y otros actores sociales, lo cual ha tributado a un mejor posicionamiento en el imaginario social de un mensaje que cuestiona toda la ideología patriarcal”.

Sin embargo, recalcó, “se hace cada vez más necesaria la búsqueda de una sinergia entre todas las organizaciones con el fin de lograr que amplios sectores sociales puedan involucrarse y que la campaña tenga una mayor difusión”.

Para Barbara Pesce-Monteiro, coordinadora residente del Sistema de las Naciones Unidas en Cuba, debe tomarse conciencia de un fenómeno que existe en nuestras sociedades y nuestras culturas machistas, pero que se puede erradicar y no debe ser aceptado como algo inevitable.

Pesce-Monteiro se refirió a la campaña Únete, del secretario general de Naciones Unidas Ban Ki moon y destacó que es necesario el compromiso común y en este esfuerzo trabaja el Sistema de Naciones Unidas, acompañando iniciativas nacionales como la Red de Masculinidades, que incluye el trabajo contra la violencia, de la OAR, formando periodistas, promoviendo la realización de audiovisuales y trabajando con juristas.

Uno de los espacios de la jornada estuvo dedicado a reflexionar sobre las fortalezas y los obstáculos para la articulación de actores en la prevención y atención a la violencia de género. Entre las debilidades se incluyeron la falta de articulación y sistematicidad en las acciones, desconocimiento de actores sobre el tema e insuficiente capacitación y trabajo con las familias, inestabilidad de actores, falta de preparación y ausencia del tema en programas educativos.

Estas, consideraron, conspiran contra fortalezas identificadas por participantes en el seminario, entre ellas, la existencia de grupos comunitarios que trabajan el tema, existencia de estructuras en la comunidad para el enfrentamiento del fenómeno, voluntad de apoyo del gobierno, existencia de buenas prácticas e investigaciones y líderes sensibilizados.

Según expresó Teresa Amarelle Boué, secretaria general de la FMC, es muy difícil en una sociedad como la nuestra, donde las mujeres han ocupado elevados niveles en la toma de decisiones, en la vida económica y social, donde somos mayoría en la fuerza técnica y profesional identificar algunos actos de violencia. Es muy complejo, pero existe”.

“Si algo tenemos que lograr es desarrollar habilidades suficientes en todos los actores para identificar la violencia psicológica y ocurre en las comunidades. Si no tenemos habilidades y conocimientos para identificarla es muy difícil trabajar con ella”, consideró Amarelle.

Por ello, sentenció, tenemos que desarrollar más espacios para el debate y programar acciones, buscar una estrategia desde la comunidad para trabajar no solo con las mujeres sino también con la familia y abordar el tema de la prevención y ese papel le corresponde a la Federación de Mujeres Cubanas”. (2012)

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