Rutas y Andares, amar La Habana desde el conocimiento

La iniciativa creada hace 12 años renueva constantemente sus propuestas.

Jorge Luis Baños - IPS

En 2012 esta iniciativa exitosa arribó a su duodécima edición

La Habana, 26 jul.- El proyecto Rutas y Andares, que promueve cada verano la Oficina del Historiador de la Ciudad, es una posibilidad de acercar las personas a los museos del Centro Histórico y enseñar a amar a La Habana desde un conocimiento más profundo de su cultura y patrimonio.

En 2012 esta iniciativa exitosa arribó a su duodécima edición y tiene a su favor la renovación constante de las propuestas y el creciente número de personas y familias que se suman a esta peculiar forma de emplear el tiempo libre.

La ruta, con la que se inició la experiencia hace ya doce años, es una modalidad que comprende la visita a museos agrupados a partir de elementos comunes vinculados con temáticas, colecciones o ubicación en el Centro Histórico.

Los andares, añadidos en 2002, son recorridos por el entorno con un guía especializado, relacionados con tópicos específicos y abarcadores: desde la arquitectura bancaria hasta los sitios relacionados con personalidades de la cultura.

Según Bárbara Moreno, promotora cultural de la Oficina del Historiador y una de las iniciadoras de este proyecto, las propuestas se incrementaron a partir de los pedidos de las familias en las encuestas y fueron incluidos especialistas de las instituciones de la oficina, escritores y arquitectos y otros, lo que ha hecho que la cultura haya salido de los museos.

“Las personas están muy agradecidas por todo lo que han aprendido. Para que las familias se interesen por nuestro patrimonio, hemos introducido novedades porque las opciones son conformadas con las mismas colecciones que tenían los museos desde los inicios”, agregó Moreno.

Por ejemplo, algunos andares introducidos van más allá de los museos y llevan a los “andantes” a los talleres de restauración de madera, metales, instrumentos musicales y muebles, donde los especialistas dan detalles sobre sus oficios y la labor que realizan para mantener las colecciones.

Si en un inicio el objetivo era La Habana Vieja, hoy este proyecto se ha extendido a lugares como el Vedado, Miramar, Cojímar, al este de la ciudad, y hasta Guanabacoa, una de las primeras localidades fundadas en la otrora villa de San Cristóbal de La Habana y muy relacionada con la actividad portuario de la época colonial.

A las rutas y andares acuden personas individuales y familias, grupos de la tercera edad, niños y adolescentes.

Yamilka Govea, de nueve años, quien comenzará el quinto grado en septiembre, dice: “me gustan los museos porque aprendo cosas interesantes de mi historia y mi cultura”.

“Es maravilloso. Yo amo La Habana Vieja y desde que descubrí esta iniciativa, me planifico mis vacaciones para esta etapa. Disfruto y aprendo muchísimo”, indica Inés Delgado, profesora de 47 años.

Según ella, “cada año la Dirección de Gestión Cultural experimenta cosas nuevas, muy positivas para las personas y las familias”.

Este año, a las rutas y andares se sumaron los talleres para la infancia y la adolescencia sobre temas que son la continuidad del proyecto Desarrollo social integral y participativo de los adolescentes en La Habana Vieja, realizado con financiamiento de la Unión Europea y el acompañamiento de la Organización de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

Este año, a manera de experimento y teniendo como fin satisfacer las necesidades de las personas de la tercera edad, quienes en ocasiones no pueden realizar largas caminatas, se introdujeron los recorridos virtuales.

No escapan a la mirada de este proyecto el público juvenil. “Hemos logrado insertar a los jóvenes, en esa edad tan controvertida que es la adolescencia. Costaba trabajo que visitaran los museos pero hemos creado opciones que responden a su interés: el arte y la música contemporáneos, el diseño y la animación, entre otros”, destacó Moreno.

Las investigaciones realizadas en 2011 por la Dirección de Gestión Cultural arrojaron que durante ese verano 78 por ciento del público fueron mujeres, 64 por ciento tenía nivel universitario, mientras que 25 por ciento tenían estudios preuniversitarios y de técnico medio. (2012)

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