Tribus urbanas como ejercicio ciudadano

Emos, repas, mikis y rockeros se reúnen en las noches de los fines de semana en el capitalino parque G.

Jorge Luis Baños - IPS

Las diferentes tribus colonizan alrededor de 700 metros del parque G.

La Habana, 12 ago.- El auge de las tribus urbanas de La Habana representa el “buen ejercicio ciudadano y el pleno disfrute del derecho a la ciudad”, afirma el arquitecto Pedro Vázquez, en un artículo del último número en Internet de la revista cubana Revolución y Cultura, pionera en abordar este fenómeno en el país desde las ciencias urbanas.

El autor defiende que los mencionados grupos juveniles, con expresiones en las grandes urbes del planeta desde las décadas de los 80 y 90 del siglo XX, “resultan no solo inevitables sino deseables, toda vez que devienen expresión de su democratización”.

En el texto titulado “Calle G: De cuando los ciudadanos hallaron su ciudad”, Vázquez asegura que una villa “tiene que ser capaz de abrigar la libre y necesaria asociación de sus habitantes”, sobre todo La Habana, abierta históricamente a los vientos culturales foráneos que llegan a sus costas.

La presencia de esta masa joven en la Avenida de los Presidentes, conocida popularmente como calle G y ubicada en el céntrico barrio habanero de El Vedado, puede explicarse a través de varias características de la mayor urbe cubana y en específico de la mencionada arteria, según el también consultor en temas relacionados con el hábitat y la gestión de proyectos.

El lugar constituye un espacio seguro y visible, que permite “evidenciar, a veces desde la irreverencia, al grupo marginado frente a los grupos hegemónicos”. También es un punto donde confluyen las diferentes rutas de ómnibus que conectan a la periferia con el centro habanero.

Destaca, como otro de los factores, la escasez de servicios y lugares recreativos o de encuentro que satisfagan las necesidades diversas de las juventudes capitalinas.

A su juicio, “los implicados en el planeamiento, diseño, gestión y manejo de las ciudades cubanas parecieran tener una asignatura pendiente allí”, en la satisfacción de las demandas cada vez más plurales de las juventudes, y en especial, de las y los tribales.

Asimismo, propone acoger a estas identidades colectivas, a la vez que aconseja prevenir la formación de pandillas, maras o grupos violentos, una realidad actual que lastra el desarrollo de las personas más jóvenes de Centroamérica.

La diversidad de tribus, integradas generalmente por personas entre 12 y 20 años, que proliferó hace pocos años en la calle G atrae la atención de las ciencias sociales, alarma a las autoridades locales y provoca polémicas entre la población y protestas de los vecinos del área.

Las redes identificadas en este sitio de encuentro son: los rockeros, que se subdividen en metaleros, punkys, news metaleros, hippies y frikis; los emos, fanáticos del subgénero rock Emotional hardcore music; los mikis, amantes de la música electroacústica, disco y trova; y los reparteros, que siguen el reggaetón, hip hop, rap o timba.

También se pueden encontrar rastas o rastafaris, que reivindican el orgullo de la raza negra y escuchan reggeae, género creado en Jamaica por el mítico Bob Marley, símbolo y fundador de la cultura rasta; y los skaters, que gustan de montar en monopatines, patines y bicicletas. (2011)

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