Vínculos entre sociedades de Cuba y EEUU peligran por nueva crisis

Aún bajo investigación, Washington sostiene que un misterioso “incidente” afectó la salud de 22 de sus diplomáticos y sus familiares en La Habana.

Dos infantes de la marina izan la bandera de Estados en el exterior de la sede de su Embajada en La Habana, después de reducir su personal diplomático en Cuba.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

LA HABANA, 14 oct 2017 (IPS) – Con un puente sobre aguas turbulentas, comparan organizaciones ciudadanas los vínculos “pueblo a pueblo” de Cuba y Estados Unidos que trabajosamente se tendieron en el medio siglo de diferendo bilateral y florecieron desde que comenzó el proceso de normalización, al finalizar 2014.

“Ahora todo empeoró”, aseguraron activistas a IPS, por el clima hostil entre ambos gobiernos vecinos y la abrupta reducción del personal en ambas embajadas por supuestos “ataques acústicos” en la sede de Washington ante La Habana.

Aún bajo investigación, Washington sostiene que un misterioso “incidente” afectó la salud de 22 de sus diplomáticos y sus familiares en La Habana. En contrapartida, las autoridades cubanas reiteran que no tienen ninguna responsabilidad e instan al gobierno de Donald Trump a brindar información detallada y pruebas del caso.

“Afecta muchísimo la reducción de personal diplomático en ambos países y la recomendación del gobierno estadounidense de no viajar a Cuba”, dijo la cubanoamericana Ada Katrina Pérez, que ayudó a organizar la Misión Cuba 2017, que trajo donaciones e impartió un curso sobre cuidados paliativos en esta capital.

Dos grandes banderas, una cubana y otra estadounidense, engalanaron el altar de la evangélica Iglesia Apostólica de Jesucristo, en el asentamiento periférico de El Cano, en La Habana. Sobre jarrones con rosas blancas y rojas, ambos estandartes fueron colocados durante un taller de intercambio realizado el 6 y 7 de octubre.

“Tuvimos un médico que canceló el su viaje el 29 de septiembre”, dijo en referencia al día en que las autoridades estadounidenses sacaron del país 60 por ciento de su personal en su sede diplomática en La Habana, redujeron la actividad consular a emergencias y emitieron la alerta contra los viajes.

Y el 3 de octubre, Washington exigió a La Habana retirar a 15 diplomáticos en su embajada. Aunque la sede diplomática cubana mantendrá los trámites consulares, lo hará con mayor lentitud.

Pérez representa a las numerosas personas que desde organizaciones no gubernamentales (ONG), universidades e instituciones científicas de Cuba y Estados Unidos promovieron durante décadas el acercamiento entre la población de los dos países e hicieron una contribución poco reconocida públicamente al histórico deshielo, ahora enfriado.

Esta enfermera de profesión viene desde 1983 a su país natal en grupos de solidaridad, ayuda humanitaria e intercambios religiosos.

Gracias a ello, contribuyó a que ocho trabajadores de VITAS Healthcare, la compañía líder de asistencia de salud domiciliaria en Estados Unidos, compartieran en Cuba su visión multidisciplinaria del cuidado de enfermos terminales.

Sesiones del taller “Ampliando el cuidado paliativo” en La Habana, con el apoyo de empleados de la compañía estadounidense VITAS, e iglesias de Cuba y Estados Unidos, que figuran en tender puentes entre las sociedades de los dos países.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

La iniciativa nació de la colaboración entre empleados y empleadas de VITAS, la iglesia evangélica Discípulos de Cristo, de la ciudad estadounidense de Miami, y el no gubernamental Consejo de Iglesias de Cuba (CIC), que figura entre las ONG cubanas pioneras en tender puentes con sus pares en  Estados Unidos.

“El miedo a viajar perjudica muchísimo”, alertó Pérez, que ahora está jubilada y vive entre ambos países. “Esta situación puede ponerle un freno al intercambio pueblo a pueblo pero siempre habrá seres humanos muy valientes de Cuba y Estados Unidos”, sostuvo.

Liderados por el capellán Vilson Hurtado, que en VITAS brinda apoyo espiritual a pacientes y sus familias, el grupo aspira a continuar las misiones a esta isla caribeña y profundizar en las capacitaciones, que beneficiaron a 73 personas de las provincias de La Habana, Artemisa, Matanzas, Santi Spíritus, Camagüey y Granma.

“Este fue un intercambio más a lo personal, que no llevó tantos requerimientos”, explicó Danays Oviedo, del programa Vida y Salud Comunitaria del CIC.

Oviedo apuntó que, gracias a las flexibilizaciones de la administración estadounidense  del demócrata de Barack Obama (2009-2017), impulsor del deshielo bilateral, surgieron nuevos proyectos como este sobre los cuidados paliativos.

“Hay organizaciones más conocidas como el Consejo Americano de Iglesias Cristianas y  Pastores por la Paz, que nos apoyan desde hace muchos años”, añadió.

Algunos vínculos son muy visibles como la caravana que desde hace 25 años recoge donaciones y da charlas sobre Cuba por Estados Unidos, organizada por la plataforma interreligiosa Pastores por la paz, pero existen otros en ámbitos religiosos, académicos, de la sociedad civil y entre gobiernos locales a través de hermanamientos.

“Había aumentado la presencia de ciudadanos estadounidenses en el intercambio pueblo a pueblo en Cuba. Pero ahora, en un clima enrarecido, muchas personas que no habían venido se abstendrán de hacerlo”, estimó Joel Suárez, director del Centro  Martin Luther King.

Ícono de estos intercambios, la entidad no gubernamental y ecuménica es una de las pocas en Cuba que organiza viajes en grupos de personas en Estados Unidos, interesadas en conocer la isla caribeña desde que el gobierno del demócrata Bill Clinton (1993-2001) abrió la política de vínculos “pueblo a pueblo” y  permitió que se solicitaran licencias especiales al Departamento del Tesoro.

Un activista del Centro Martin Luther King en La Habana coloca una pancarta conmemorativa en ocasión de celebrase el 30 aniversario de la fundación de esa institución no gubernamental, en el exterior de su sede central en un municipio de la capital de Cuba.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

Entonces comenzó un flujo directo, que personas residenciadas en Estados Unidos hicieron de forma ilegal por terceros países durante décadas, de viajeros con propósitos religiosos, educativos, humanitarios y culturales. El turismo de ciudadanos de ese país en Cuba está prohibido desde 1961.

Suárez recordó que durante el mandato del republicano George W. Bush (2001-2009) se abolieron los viajes entre las dos poblaciones, pero Obama los restableció y, luego del deshielo, aprobó 12 categorías generales de viajes a Cuba.

Aunque el presidente Trump anunció en junio que restringiría los viajes, visitantes estadounidenses consultados por IPS dijeron que se siguen obteniendo con facilidad los permisos a través de agencias de viajes o en los aeropuertos a la salida del país.

En los primeros cinco meses del año, se registró la llegada de 284.565 estadounidenses a la isla caribeña, lo que auguraba romper un récord al cierre de 2017 porque en todo 2016 los visitantes de ese país fueron 284.937.

“Hasta ahora nunca ha cancelado un grupo entero, pero en cada uno tenemos integrantes que han desistido de venir”, reveló Suárez, aunque se desconoce aún “la magnitud real de las medidas”.

Lo que sí resulta imposible son los viajes desde Cuba para intercambios culturales, académicos y religiosos, entre otros, a excepción de las personas que tienen visas de turismo por cinco años. El Departamento de Estado dijo que próximamente anunciará cómo mantendrá los programas de reunificación familiar y refugiados.

“Sin personal adecuado en ambas embajadas para tramitar las requeridas visas, estas actividades (académicas y científicas) serán virtualmente imposibles”, lamentó Sarah Doty, directora del Programa Cuba del Consejo de Investigaciones sobre Ciencias Sociales, una ONG con sede en New York y persistente defensora de las relaciones bilaterales.

Puso como ejemplo que “varias universidades estadounidenses ya han cancelado programas académicos en Cuba y han advertido a sus estudiantes y profesores de no viajar a la isla”.

Sarah Stephens, directora del Centro para la Democracia en las Américas, analizó: “debido a que la relación entre los gobiernos es nueva e intrínsecamente frágil, este retroceso afecta más a la sociedad civil, a pesar de que las relaciones a este nivel en algunos casos existen desde mucho antes de la apertura diplomática”.

Para la investigadora, “este nuevo ‘frío’ hará que sea más difícil para todos nosotros comprometernos”. Y calificó de devastadores los efectos que tendrá la crisis “en los viajeros estadounidenses, la economía cubana y las relaciones entre Estados Unidos y Cuba”.

Editado por Estrella Gutiérrez

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