Violencia de género, una deuda social

El VI Congreso Cubano de Educación, Orientación y Terapia Sexual dedicó una mirada múltiple.

Jorge Luis Baños - IPS

La campaña convocada en 2011 por el Secretario General de la Onu reclama la participación de personas e instituciones en el enfrentamiento a todas las formas de maltrato.

La Habana, 25 de enero-.Como un problema de salud pública, pero también de justicia social, calificó a la violencia de género la doctora Nadine Gassman, directora de la campaña “Únete para poner fin a la violencia contra las mujeres”, durante un simposio dedicado al tema en la segunda jornada del VI Congreso Cubano de Educación, Orientación y Terapia Sexual.

La doctora Gassman explicó que la campaña, convocada en 2011 por el Secretario General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), nos reclama “como individuos, organizaciones y sociedad a involucrarnos para ponerle fin a estas formas de violencias”.

A pesar de que se trata de un fenómeno aún no suficientemente estudiado, la experta detalló que el impacto del maltrato contra las mujeres –psicológico, pero también físico- es enorme: alrededor de la mitad de las mujeres de la región han sido objeto de violencia durante su vida adulta y casi siempre las ha agredido el hombre que escogieron, comentó.

Según Gasman, una buena noticia es que el número de denuncias está aumentando hasta llegar a ser, en muchos países, la segunda causa de denuncia después del hurto a pesar de que por lo general las mujeres no reportan estos casos por vergüenza, falta de recursos o de confianza en el sistema de justicia.

Las mujeres, a diferencia de los hombres, no dicen sentirse seguras en sus barrios, precisó.

En opinión de Edgar Vega, especialista de la Universidad Andina Simón Bolívar, de Quito, Ecuador, y también participante en el simposio, América Latina tiene una deuda en la lucha contra la cultura machista, que está en el origen mismo de la violencia.

“El machismo es un fenómeno preponderante en la región, y afecta de manera negativa tanto a las mujeres como a los propios hombres, aseveró durante su evaluación a la campaña El machismo es violencia, que ha tenido amplio impacto en su país.

Familias y encrucijadas para el cambio

¿Cómo formar a actores de diferentes especializaciones y experiencias de vida para prevenir las múltiples manifestaciones de violencia que ocurren en el medio familiar?

Una de las múltiples respuestas posibles a un tema complejo y multidimensional fue presentada en la segunda sesión del VI Congreso por las psicólogas cubanas Maricela Perera y Mareleen Díaz Tenorio.

Se trata de una reciente propuesta metodológica, construida sobre los cimientos teóricos de la educación popular. El proyecto “Formación de actores sociales para la prevención de la violencia de género en las familias”, fue articulado desde el ya desintegrado Grupo de Estudios sobre Familia, del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS), con el auspicio de Oxfam, una agrupación de 14 organizaciones internacionales no gubernamentales que buscan potenciar el desarrollo.

Entre marzo de 2009 y agosto de 2010 fueron realizados los seis talleres que conformaron el proyecto, bajo el criterio de que trabajar con personas de diferentes espacios sociales, que a su vez actúan en las comunidades, brinda la posibilidad de multiplicar el efecto.

Partimos de que género es una categoría atravesada por otras variables como el color de la piel, la escolaridad, los ingresos o la inserción social y, en el camino, conseguimos también identificar alternativas de enfrentamiento, algo muy importante porque muchas veces se aborda la violencia de género desde el problema, pero no desde cómo salir de ella, explicó Perera durante una de las mesas de trabajo de la segunda sesión del encuentro científico.

Más de 120 participantes, procedentes de profesiones y áreas muy diversas, construyeron de forma colectiva instrumentos útiles para desempeñar su trabajo pero también reconocieron las realidades violentas presentes en sus propias cotidianidades, al decir de la doctora Perera.

“Cada edición inició desmontando qué se entiende como relaciones de género, para después avanzar hacia qué es la violencia en las familias y qué es la violencia de género”, precisó Díaz Tenorio.

Entre otros muchos resultados, la experiencia ayudó a identificar las llamadas violencias sutiles y cuándo las diferencias y las desigualdades al interior de las familias se convierten en maltrato.

Concluida en 2010, el trabajo de los talleres y la metodología resultante se resumió en el libro “Violencia de género en las familias. Encrucijadas para el cambio”, presentado a fines del pasado año. (2012)

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