«El viaje del presidente Bush por América Latina: ¿Hoy?»

Intervención de Alberto Methol Ferré en el Paraninfo de la Universidad Mayor de la República (Uruguay) el 5 de Marzo de 2007.

Tomado de Fundación Alberto Methol Ferré

Alberto Methol

Empezar por interrogarnos por qué hablamos de integración en Uruguay cuando, durante muchísimos años, no se le ocurrió a nadie: ni a Don Pepe Batlle, ni en Uruguay en su apogeo, ni en la Argentina, ni en muchos lados, no se hablaba para nada. Es un tema relativamente reciente.

El hecho es que, desde que se acabó el ciclo de la Independencia, fuimos países separados. Ese es el hecho básico. Y seguimos siendo separados. Y durante muchos años no nos importó y ahora nos importa.

¿Y por qué? ¿Por qué nos importa? ¿Qué raíces tiene en todos nuestros países esta preocupación general de integrarnos? ¿Cómo apareció eso y por qué apareció?

Parece útil hacer un racconto histórico. Las cosas se comprenden y nos comprendemos si somos auto conscientes de que nuestra actualidad no es sólo actual, sino que es una actualidad histórica; hija de procesos históricos, de rutas y caminos múltiples. De alguna forma intentaré hacer una «hiper-síntesis», pero que dé sentido a la importancia de la integración.

Efectivamente, nada más importante que la integración. Hoy, sudamericana, y más adelante: latinoamericana. Explicaré esto bien.

Parece útil interrogarnos sobre nuestra historia, y un abordaje lícito es verla como una dialéctica incesante de separación y de integración. Divorcio o matrimonio incesante. La historia es un bicho dialéctico.

Arranco desde donde nacimos repúblicas, porque si no sería una historia muy larga. La Revolución de la Independencia tuvo éxito porque hubo una lucha integrada en toda América Latina para obtener la independencia. San Martín estuvo en lo que sería Argentina, pasó por Chile, siguió por Perú, pensaba continuar. Bolívar estaba en Venezuela, hizo toda una ruta andina hasta el Alto Perú (Bolivia).

Las guerras de la independencia fueron «interveníos los unos a los otros», y acompañaos en una intervención perpetua, entre cada uno de nuestros países. Y así se logró la independencia, que paradójicamente fue la separación absoluta. Entonces, primer asunto: la independencia fue vista por los independizadores máximos (Bolívar, San Martín, Artigas, O´Higgins… y muchos más) como un enorme fracaso. Un gran fracaso. Su fracaso.

Bolívar acabó diciendo en sus últimos días: «hemos arado en el mar, hemos perdido todo, menos la independencia». O sea: hemos perdido las condiciones para ser independientes, por la separación. No comenzó la independencia como lucha por la separación, sino que el fracaso de la independencia fue el fracaso de los libertadores en no lograr mantener la integración anterior, dándole nuevo sentido.

Digamos, un solo ámbito se convirtió en una veintena de «ámbitos», «ambititos».

La independencia era sublevación en enormes Virreinatos y Capitanías, que terminan en una mayoría de países «enanos». Artigas no pensó nunca en el Uruguay solo. Jamás. Uno entra a sospechar: Si Artigas fue el gran luchador por la independencia, ¿Cual es nuestra independencia? Parece que es un rubio del norte, que era un Lord inglés. Y el rasgo de la época de la independencia, es que en cada país aparecido está algún gentleman inglés. No exactamente un Lord, pero por lo menos un conjunto de comerciantes ingleses. La aventura de la independencia terminó en una atomización gigantesca. Hubo una descomposición en el imperio español, hispano, que resultó en un conjunto de polis oligárquicas: «estados-ciudad» que dominaban gigantescos espacios casi vacíos. Cuando se inicia nuestra independencia había doce o quince millones de habitantes en toda América Latina. Imagínense hoy, somos como cuatrocientos y tanto y está casi vacía…, ¡cómo estaría en la época de la independencia!

En realidad: las repúblicas resultantes eran ciudades que dominaban espacios gigantescos. Ciudades antiguas, porque el modelo de la fundación de las ciudades y las estructuras de nuestras ciudades venían de la polis Griega y de la ciudad Romana, pues a través de las Leyes de Indias se mantiene el arquetipo de la «ciudad mediterránea», que es la base de todos nuestros países. Desde «ciudades-puerto», o ciudades interiores ligadas íntimamente a un puerto. Porque América Latina nace fundamentalmente desde los bordes, desde el océano. América Latina es hija de la primera globalización mundial auto-consciente. Hubo antes otra globalización mundial inconsciente de su historia.

La globalización mundial auto-consciente comenzó con Castilla y Portugal, a fines del siglo XV: se inicia el proceso de globalización mundial que es el dominio oceánico. Recién en el siglo XX se va a terminar la exclusividad del dominio oceánico mundialista, para pasar a los aires y a otras formas aéreas o extraterrestres de control de la tierra.

El océano empieza a ser dominado por los hombres a través de Castilla y Portugal. Hacen la unidad oceánica mundial y ahí encuentran a América, primer asunto.

Y son los colonizadores, los conquistadores, los dominadores y los misioneros, son un conjunto más o menos contradictorio entre sí, como es usual, para formar un mundo nuevo, relativamente unificado, por encima de la dispersión indígena. La dispersión indígena fue generada en la primera globalización mundial que hizo el hombre, esta era la segunda. La oceánica es en barco, pero la primera fue a pie, que empezó hace unos 250.000 años, en África Oriental, y a pie los hombres fueron llegando miles de años después a Egipto, en Medio Oriente, la India, Europa, la China, Australia, pero iban a pie o en balsas. Y llegaron por Alaska hace unos 35.000 años y siguieron a pie, divididos en miles de pequeñas tribus, sin escritura, o sea, sin memoria antigua, sino muy mítica, muy entreverada, «relativamente reciente». Entonces, esos pueblos mongoles habían llegado cerrando ese ciclo de expansión humana en la Tierra, que se terminó en América. La primera globalización se hizo a «pata». Por eso yo digo en broma que la Patagonia se llama así porque es el final de una caminata americana de casi 35.000 años para llegar allí.

Después viene el barco, y el barco era de una rapidez absoluta en comparación al andar a pie. Los españoles y portugueses tenían el barco e iban en la caballería en la tierra. O sea que la conquista contra el indio fue una guerra relámpago: a caballo y en barco, los desbordaron. Dibujaron los mapas como el indio hacía siglos no los podía hacer, etc. Fue una guerra relámpago vertiginosa, hecha desde la velocidad oceánica y a caballo. Y ahí se terminaron con los dos intentos ecuménicos que hubo en la América indígena… que no era indígena, era de invasores arcaicos de origen amarillo; asiáticos, parientes de japoneses y malayos, más o menos. Es decir, el fondo de raza amarilla nuestra es el primer visitante de las tierras de América. No son indígenas que nacieron siempre acá. Se volvieron «indígenas» con el tiempo. Como nosotros, todos nosotros, latinoamericanos de hoy. El Homo sapiens nació en África y después se repartió por el mundo entero y se fue metamorfoseando en negros, blancos y amarillos en aquella tan larga caminata. De golpe, en el siglo XVI, en muy diferentes formas, se encontraron aquí, por las malas y por las buenas. Eso está verificado, así que seamos nítidos.

El segundo gran visitante fueron España y Portugal, que hacen una unidad mucho más amplia, porque la velocidad y el dominio del espacio por el barco y por el caballo era mucho más amplia y rápida que ir a pie. Y entonces, vamos a decir, así se constituye el gran imperio español y luego el portugués. Este imperio español y portugués que domina al mundo indígena americano, donde hubo dos «ecúmenes» básicas en esa época: la Azteca y la Inca, dos imperios que dominaban y controlaban muchas otras etnias indígenas pero que eran «ecúmenes» que no tenían noticia que existieran «otras ecúmenes» y suponían que el mundo entero eran ellos, que el resto que quedaba afuera eran meramente salvajes… , esa era un poco la óptica de las grandes civilizaciones que empiezan a terminar su aislamiento recíproco desde el siglo XVI y XVII.

Entonces, se produce el imperio español y portugués, unidos por unas décadas; son el primer gran imperio de dimensiones «mundiales», «globales».

Voy a decir esto porque me parece importante: la península ibérica es la Hispania Romana. La Hispania resulta de la ocupación de seis siglos por los romanos — habla lenguas de origen latino: como el galaico–portugués es uno, el castellano es otro y el catalán es otro— sobre la península «ibérica» anterior.

Portugal era parte de Castilla en el siglo XI y hay un caballero borgoñés que ayuda al rey de Castilla en la lucha contra los moros, y entonces, el rey agradecido por sus servicios le da la mano de su hija y el condado de Portucale, que era una parte de Castilla. Digo esto para no divorciar a galaico-portugueses de los castellanos. En el principio eran un solo reino. Después viene que se hace otro reino y se independiza y hay una larga lucha de encuentros y desencuentros, intentos de unidad e intentos de separación entre los reinos de Portugal y de Castilla.

Es muy interesante porque es la base de los encuentros y desencuentros nuestros acá, de la zona de origen portugués con la de origen castellano, ambos de origen «hispano». En un tiempo en que se habla de integración, yo en mis cursos inicio siempre la historia de América Latina en la génesis de Castilla y de Portugal y de la Hispania medieval y antigua para entender. Porque solamente nos podemos «integrar» bien si tenemos el fundamento desde las raíces profundas. No es un inventito de un ocurrente contemporáneo, esto tiene una historia muy honda.

Retomemos el hilo. La independencia es también un fracaso de los libertadores, no hay libertador que no haya fracasado. Porque ganó, porque colaboró entre sí, pero se separó. ¿Y quien separó a todo con todo? Se llama la primera sociedad del capitalismo industrial que fue Inglaterra, Gran Bretaña.

La primera gran operación inglesa en su lucha contra Napoleón fue gestar la independencia de América Española y Portuguesa. Incluso los barcos ingleses transportaron —cuando Napoleón iba a invadir a Portugal— 15.000 miembros de la corte de Portugal… 15.000 miembros, los tipos con sus esposas, sus mucamos, etc. Llevaron 15.000 a Río de Janeiro. Y sobre ese traslado masivo, Lord Strangford –a cargo del operativo- dijo en su informe oficial: «hicimos una operación gigantesca, los llevamos a América, pero el Reino de Inglaterra tiene una nueva función y es que nosotros tenemos que mandar y ellos tienen que obedecer». Y ya eran dependientes de los ingleses desde mucho tiempo, con conflictos, pero la dependencia llegó al sumum allí. Y en la independencia nuestra, en todas nuestras independencias, en el fondo está el inglés. Digo esto, que en general lo ocultamos, no lo ponemos como corresponde, en primera fila, porque todos nos inventamos que nuestros héroes eran los únicos, y no es así. Nuestros héroes fueron generalmente perdedores, ese el misterio de la independencia.

Viene lo que resulta de la Independencia, que son veinte y tantos países. Y esos veinte y tanto países llegan acostumbrados a la separación, a hacer su historia aldeana «nacional», le llaman la historia nacional. Lo que aprendían era solamente historia de Chile y toda América Latina era un borrón, y sólo historia de Uruguay, o sólo historia de Argentina. Cada pedacito hizo su historia absoluta, inconexa, y al resto lo borró absolutamente. Y fue una lucha armar un orden. Y eso dura fundamentalmente hasta 1950, hasta la primera mitad del siglo XX, como hegemonía absoluta.

Sin embargo, empiezan las perturbaciones ya en la última década del siglo XIX, que irán creciendo hasta la irrupción del «integracionismo» de los Estados desde 1950-60.

¿Cuáles son las perturbaciones? Las perturbaciones son: Primero, año 1889-90, primer Congreso Panamericano, convocado por EEUU, convocado por Blaine. Ya el Secretario de Estado Blaine había intentado hacerlo antes en 1882. O sea: emergía un nuevo poder mundial, que empezaba a desplazar al poder inglés, que se consume definitivamente al término de la Segunda Guerra Mundial: el poder inglés, se vuelve un mero mucamo de los norteamericanos, y les tocó a ellos también ser mucamos, bueno… la historia es así. Fíjense hoy en Tony Blair. Entonces, en la discusión, esa primera discusión del 89-90, Martí que estaba en su apogeo, ante la Conferencia Panamericana, ante los intentos de hacer una especie de mercado común por los EEUU, con toda América Latina, se propone una súper integración, por supuesto, controlada totalmente por el gigantesco poder industrial, el mayor del mundo ya en esa época.

En el 89 del siglo XIX, los Estados Unidos de América eran el mayor poder mundial, que todavía no se ejercía afuera de sí; se empezaba a mostrar. Porque hizo una conquista interna enorme y fue dando el paulatino salto de los cowboy a los marines, despacito. Despacito empezaron a proyectarse, ya no sobre el far west sino sobre el mundo: en China, en Japón, empiezan a proyectarse; anexando la mitad de México salen al Pacífico.

Viene la primera proyección sobre el conjunto hispanoamericano y ya se sentían amos virtuales porque eran conscientes de su superioridad industrial absoluta sobre nuestros veinte paisitos, todos agros, o minero exportadores, todos. Y entonces, como contrarréplica había surgido en España y Portugal, lo que se llamó el «iberismo».

El Iberismo, que es una palabra que se inventó porque España se apoderó del nombre «Hispania», España quiere decir la Hispania. Y entonces, cuando el Borbón, el primero, unifica los reinos de España, hace el reino de España, le pone España, no Castilla, Aragón, no: Reino de «España». Con los Borbones inició el siglo XVIII y los portugueses se enojan porque dicen: «No, ustedes usan España porque es Hispania, e Hispania también somos nosotros, tanto como ustedes». Pero igual se la apropiaron. Entonces, cuando Napoleón ocupa España y Portugal, se forma una alianza de liberales españoles y portugueses con la Constitución de Cádiz, que hace que busquen iniciar un movimiento de unidad nacional.

Así, el «iberismo» surge intentando formar una sola nación entre Portugal y España. Pero porque España se había apoderado de lo «hispano», que era español. Los tipos dijeron no: hispanos no porque no somos españoles, ustedes se apoderaron mal del asunto.

Entonces tuvieron que ir más atrás, a los Zapicán de ellos, a los íberos… , entonces íberos, que ya eran más antiguos, los aparentemente indígenas que habían venido a la península ibérica. Bueno, «íbero» y el «iberismo», aparece el ibero-americanismo como reacción. Estos, los iberistas, eran partidarios de la unidad nacional de España y Portugal en el Siglo XIX. Fue un movimiento ante todo intelectual, no popular, pero ese movimiento tuvo grandes intelectuales, por ejemplo el portugués Oliveira Martíns que hizo una gran obra sobre la «civilización ibérica». Es decir, un estudio de todo el proceso conjunto de la civilización ibérica como unidad de España y Portugal. Entonces, todos ellos, ante la convocatoria de Blaine llaman, en respuesta, a la primera reunión del IV Centenario del descubrimiento de América en 1892, como reafirmación hispánica iberista, ante la emergencia de los EE.UU. Y entonces va Zorrilla de San Martín y habla de la gran nación iberoamericana. Él -que había sido uno de los fundadores románticos de la gran «nación uruguaya»-, en forma muy paradojal.

El fin de siglo repercute en tal forma que se termina la ocupación española de Cuba y Puerto Rico con el pasaje de Cuba y Puerto Rico como anexión virtual a EE.UU.

Cuba se convierte en un «Protectorado», no es un estado independiente, porque su Constitución, con la Enmienda Platt, hace que la última instancia de toda norma y de toda ley sea el Senado norteamericano. El Estado de Cuba no terminaba en sí mismo, no era jurídicamente autónomo, sino que su última instancia era el Estado norteamericano. Por eso, Cuba es un protectorado hasta la Conferencia Panamericana en Montevideo del año 1933, donde, por los líos con Sandino y la crisis del 29, había toda una opinión anti yanki que se había formado en América Latina; y el ascenso de Roosevelt en el mismo año 33, antes de la Conferencia de Montevideo, que quería una «política de buena vecindad», deseaba cambiar las relaciones tirantes con casi todos nuestros países. Entonces Cordel Hull acepta en la Conferencia Panamericana de Montevideo la derogación de la Enmienda Platt, aunque diciendo que solamente mientras dure la presidencia de Roosevelt…, pero como Roosevelt estuvo mucho más tiempo que una sola presidencia, el asunto se quedó como una independencia. Así, la insurrección de Fidel Castro, es más o menos a veinte años de la «independencia» formal. Vamos a ser claros, no fue «independiente» tampoco después del año 1933, no. Digo esto porque hay historias fabulosas que ocultan las cosas. También aquí, el resultado de la «Independencia» es esencialmente el comercio inglés y las oligarquías comerciales ligadas al comercio agro-exportador «dependiente» respecto a la primera gran sociedad industrial del mundo.

Ese es el punto de partida, pero el novecientos empieza con otro nuevo hecho. Ese nuevo hecho es la generación latinoamericana del novecientos. Todos estaban inventando su historia exclusiva, Argentina la suya, y Chile la suya, etc., ignorando todo el resto. Unas historias muy especiales, muy raras vistas hoy. Vistas hoy son rarísimas, antes nos era como lo obvio, pero ninguna historia es obvia.
Rodó sale y hace el Ariel, y ¿qué dice el Ariel? Dice algo insólito: apuntar a América Latina como conjunto. Ya Martí había dicho, en ocasión de la primera Conferencia Panamericana del año 89-90, que se iniciaba la lucha por la «Segunda Independencia» de América Latina como conjunto. El iba a encabezar la gesta de independencia y lo iban a matar en el último intento de libertad de Cuba del agonizante imperio español americano. En 1895 muere Martí en la lucha. Pero él no pensaba que Cuba era el final del imperio español, él pensaba que era también la lucha por la «Segunda Independencia» contra la irrupción norteamericana sobre el conjunto de América Latina. Así teníamos que inventar la Segunda Independencia. Eso sólo era posible con una América Latina unida, y Cuba en la frontera candente con el Nuevo Imperio anglosajón. El resultado del fracaso de Martí fue que Cuba se convirtió hasta el año 33 en un protectorado oficial, luego continuó extraoficial.

¿Qué dice Rodó en Ariel, un año después de ocupada (no liberada) por los yanquis? El Ariel es muy importante, porque es el origen de todo, el integracionismo este que tenemos, que tiene «un papá», un tipo «idealista», dicen. Rodó es un intelectual que escribe en Ariel una reflexión sobre los EEUU y sobre América Latina. Aprecien. Hecho por un profesor, un intelectual, en la despedida de fin de año de su clase. Si uno lee, es su discurso del último día de clase al fin del año a sus alumnos. Y los alumnos, por la índole de su discurso sin duda, terminaban con la universidad, o estaban en los grados universitarios…, impensable hacer semejante discurso a alumnos de secundaria. ¿Y qué dice el discurso? Mucho y muy poco, pero muy significativo.

Mucho y muy poco. Dice que hay un americanismo yanki invasor por todos lados, hace una reflexión crítica sobre los EEUU, valora que es la sociedad emergente, y dice: quiero hablarle a la juventud, para decirle que cada nueva generación necesita inventar un nuevo quehacer histórico, un nuevo objetivo histórico, porque la historia es de una invención incesante, ante nuevas necesidades incesantes. Entonces, yo quiero ayudarlos a ubicar el horizonte que ustedes podrían usar para la lucha de ustedes, yo quiero ayudarlos a pensar qué nuevo horizonte tener. Y en última instancia, el Ariel dice muy poco sobre el horizonte, indica solamente un «gran horizonte común». En el fondo solo América Latina como conjunto es capaz de ser en la historia la protagónica.

¿Por qué viene esto, qué significa esto?

Voy a citar a un contemporáneo de Rodó que éste no conocía, que es Federico Ratzel, un geopolítico alemán, uno de los iniciadores de la geopolítica. Yo soy afecto a la geopolítica, simplemente porque el hombre es un bicho temporal y espacial, no se puede pensar nada del hombre sin pensar los espacios sociales, etc… Es tiempo y espacio entrelazados siempre, y el que no entiende la lógica de los espacios no entiende tampoco la lógica de los tiempos. Siempre envueltos en un «Eterno Presente».

Inspirado en el crecimiento espectacular de los EEUU industrial, ya Federico Ratzel, desde 1896, percibe, como una ley del nuevo desarrollo histórico, que el papel de los Estados Nación Industriales, entonces protagonistas, pasa a los grandes «Estados Continentales» industriales de la nueva época.

Ratzel ya había quedado deslumbrado a fines de los años de la década del 70 (S. XIX), cuando su Alemania estaba en pleno auge industrial, en su viaje por Estados Unidos, donde el gigantismo norteamericano en todos sus aspectos lo había impactado. Al fin del siglo XIX ya tiene la certeza: los Estados Nación industriales de Europa Occidental ya no serían más primeras potencias, la emergencia desbordante de EEUU los contenía a todos juntos.

En la última década del siglo XIX, el almirante Mahan ya empezaba a ser hombre fundamental en la política yanki, un hombre de mar, o sea un hombre oceánico. EEUU hacia fuera, de los cowboys a los marines. Y entonces, ya EEUU era el poder industrial del mundo, una década antes del 1900. Y Ratzel dice: hay un salto esencial y cualitativo; la dimensión de los Estados Nación dominantes en el mundo, Inglaterra, Francia, Alemania, se ha terminado, porque ha aparecido un nuevo poder de dimensiones continentales e industriales gigantesco, un gigantismo en todos los órdenes, nuestros países ya quedan insuficientes. Europa sale de la historia, pierde la historia, se terminó Europa en el mundo, dice él, salvo que hagamos una «Unión Europea». Si logramos formar un nuevo estado continental, podremos salir y sobrevivir, pero si no logramos eso, pasamos al segundo orden de la historia, irremediablemente. Y se interroga más, dice: ¿Y qué otro país le puede hacer sombra a USA, qué otro país? Y agrega: Rusia. ¿Por qué? Porque en la última década del 90 Rusia había comenzado su despegue industrial, bajo el ministerio del Conde Witte. El Conde Witte es el impulsor de la industrialización desde los inicios de la última década del siglo XIX, y eso explica, por ejemplo, la aparición del marxismo en Rusia como un acontecimiento. Porque no iba a aparecer el marxismo en una sociedad de agricultores y campesinos, tenía que haber ya focos industriales emergentes y poderosos. Y eso, justamente, es el resultado de la política industrializadora del Conde Witte que retoma las ideas de List, un gran industrializador de Alemania, y que a su vez había aprendido las ideas industrializadoras en Hamilton el yanki.

Perdón que me vaya largo, pero es una historia, no es una historieta. He consumido mi vida intentando entender cosas. Y entonces, lo voy a decir en la forma más simple posible. Ratzel dice: si Rusia ahonda y acelera su proceso de industrialización, el siglo XX será la lucha de dos estados continentales, de EEUU y Rusia. Lo canta en la apertura del siglo. ¿Por qué? Porque era un hombre sensato. Hay muy pocos hombres sensatos.

El tipo, veía y sabía qué veía, entendía qué veía. Y Europa fue una perfecta idiota que se auto-suicidó inventando dos guerras mundiales de un «enanaje» que ya no tenía destino principal. Y recién después de auto-suicidarse dos veces aprendió que una Unión Europea es interesante para convertirse en un Estado Continental. Pero todavía tienen un lío, están en la mitad del camino. China va más rápido que ellos. La India va más rápido que ellos, eran muy agrarios, pero se mantuvieron «continentales». No se desperdigaron como nosotros, se mantuvieron… y de golpe mil millones de agrarios en menos de medio siglo hacen lo que a la sociedad europea le ha costado cinco siglos.

Una cosa fantástica.

Por ahí entendemos el asunto de los estados continentales: Ah…y por acá?.

Por eso importa la integración. En el mundo contemporáneo del siglo XX, según Ratzel, solo los estados continentales serán los protagonistas de las historia. Porque el tipo dice… ¿cuál es el más poderoso de los estados?… Esa es la medida del poder, el más poderoso, es la medida del poder. Entonces, a ver, quienes se le pueden equivaler, en otras formas… ¿Qué equivalencias hay?, ¿No hay equivalencias? Entonces son potencias de segundo orden, de tercer orden, es decir, solamente los estados más importantes cualifican la capacidad de poder, de incidencia en los otros. Y cuanto más enanos menos incidentes, o incidentes al santo botón. Cuanto más chiquititos, menos poder y los enanos están condenados a decir finalmente: «Sí, señor».

Por eso el «enanaje» se quiere juntar, cosa que me parece indispensable. Indispensable y yo soy un partidario a muerte de una reunión del «enanaje» latinoamericano., porque si no ¿Qué somos? ¿Qué podemos ser en el escenario histórico real? Entonces, hoy, fíjense, las potencias del siglo XIX eran Inglaterra, Francia, Alemania, Italia ahí nomás, y chau… y EEUU ya era más fuerte que ellos pero no salía hacia fuera, salvo una aventurita en China y Japón. Al final ya estaban desbordantes, y hasta hoy es así, la primera potencia mundial.
¿Y quiénes son hoy los poderes reales en el mundo? Son los EEUU, China, la India, Europa… en la medida que logre unificarse. Los tipos tienen en cada reunión traducción simultánea en veinte lenguas. Nosotros, con una sola, o dos, alcanza. Digo siempre: no informamos nada en la televisión sobre el Mercosur y América Latina, habría que hacer esto obligatorio, ya que son canales del Estado. Que se informe como va Brasil, todos los días, qué cosas pasan, y qué cosas pasan en América del Sur… pero todos los días, en portugués y en castellano. Y al principio, no vamos a entender el portugués, pero a los cuatro meses, todos entendemos el portugués… es un bollo. Entonces uno piensa: no, caramba. Hay una desinformación, hace veinte años que estamos en un Mercosur y no tenemos un informativo común que aparezca con las cosas de Brasil, de Paraguay, de Bolivia, de Argentina, de Venezuela, del resto de América del Sur, de América Latina, todos los días… No, el «uruguayismo» impera, el «argentinismo impera, el «brasilerismo» impera. ¿Y hasta cuándo? ¿Qué queremos hacer? Aquí hay una revolución cultural gigantesca pendiente. No la que intentan en la Educación Histórica, no sé… llevar la historia del enano Uruguayo del 60 hasta hoy… y sí, es una pavada más. Debemos ubicarnos siempre en el contexto de América del Sur. Que la muchachada en secundaria sepa qué es Paraguay, qué es Bolivia, qué Brasil, etc., que pasan cosas, que tenga familiaridad con todo el contexto en el que nos queremos integrar. Y ellos igual. Y para eso tenemos que oírnos todos los días. Y los canales del Estado… ¿Qué política de Estado hay, no que le comunique ideas a nadie? Que cada uno elija el comunicador que le guste, pero que haya… , que los uruguayos escuchemos en portugués un buen rato, todos los días, lo que pasa todos los días en Brasil, y que ellos escuchen en castellano qué pasa en Venezuela, Argentina, Chile… eso se puede hacer fácilmente. Sin embargo, a nadie se le ocurre, a nadie se le ocurre salirse del ghetto propio, el uruguayismo absoluto, yo estoy completo, me quiero integrar… una palabra vacía, una palabra vacua.
Ya estoy viejo y detesto lo vacuo. Uno dice no: hay resortes más elementales de nuestra cultura, de nuestra enseñanza. No hemos discutido en serio, abiertamente, la educación del Mercosur en común…, ni con la Argentina, ni con Paraguay, ni con Brasil…, nada. Estamos enseñando los mismos parámetros de hace cincuenta años, alargados hasta hoy. No es alargar hasta hoy nada, es hacer retroceder el hoy al ayer, eso es lo que se quiere. No, eso no.

Digamos, el asunto nuevo vigente es la consciencia sobre ¿qué países forman el concierto mundial hoy: EEUU, la India, Rusia, China, la Unión Europea? ¿Hay otros más?: no sé. Si nosotros sabemos operar, podremos generar un estado continental, bilingüe (que es un bollo, que es un bilingüismo muy fácil), intercambiar, abrir un mercado para científicos. Nuestras universidades tendrían que estar repletas, desde hace dieciséis años con estudiantes brasileños, y bolivianos, y paraguayos, y argentinos, y ellos ídem. Uruguayos por todo lados intercambiando…, decir que las universidades formen redes entre sí, libremente, pero es obligatorio que estén en una red con otras universidades de los otros países de América del Sur, por lo menos, que es el ámbito más cercano. Para después, avanzar hacia otras etapas.

La dialéctica integración, todavía no vence ni remotamente lo hábitos y los usos, ni la mentalidad, y hace falta una verdadera revolución cultural. Hay que pensarla en serio. Una revolución cultural… La primera generación que luchó por América Latina, eran por supuesto los que no estaban insertos en la vida cotidiana. ¿Por qué? Porque los estudiantes y los intelectuales son tipos…, vamos a decir así, los intelectuales son aéreos que aterrizan en múltiples ámbitos, y los estudiantes, subsidiados por la mamá y el papá están exentos de laburar, y entonces pueden imaginarse múltiples cosas, y pueden ser idealistas, ver cosas que la generación uruguaya, o argentina, o brasileña de la época no podía ver porque estaba ocupada en cumplir con las exportaciones para Europa y a París, a New York, y todo era el mundo dominante. Los intelectuales y los estudiantes pueden ahorrarse por una temporadita el mundo dominante. Después se reincorporan, pero siempre hay muchos que no se reincorporan. Y que son los intelectuales que van a continuar abriendo paso. Y así se va a ir abriendo paso. Del Ariel surgió el primer Congreso Americano Universitario en el año ocho, el año que viene serán 100 años ¡!, Nadie se acuerda de eso. El año que viene es el centenario del primer Congreso Universitario al que vinieron del Cono Sur, vinieron del Perú, de Chile, de Bolivia, de Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil. Vino el Cono Sur entero, no vinieron ni México… ni EEUU, porque se invitó a toda América, y se terminó por un banquete presidido por Rodó. Ahí estaba el tipo que les había dado manija. Y empiezan los congresos de estudiantes latinoamericanos.

Simultáneamente, Rodó influye en Manuel Ugarte, que escribe en el año 1910 la primera historia sintética del conjunto de América Latina.Era la primera vez, en el año 1910, que había un libro hecho sobre el conjunto de América Latina. ¿Cómo iba a haber latino-americanismos si todos conocían a Argentina sola, Brasil solo, Chile solo? Había que inventar las historias del conjunto y Ugarte hace la primera: «El Porvenir de la América de la Española», entendiendo por española a Hispania y diciendo entra Brasil.

Y luego, al otro año, Blanco Fombona, venezolano, hace un libro intitulado: «Historia social y económica de Hispanoamérica» en el año 1911. Y le pide a Rodó que escriba un Bolívar. Y Rodó le dice: «No, yo no quiero… hazlo tú». Blanco Fombona dijo: «No, vos tenés con el Ariel una fama, en todos lados te conocen. Tenés que recuperar a Bolívar» Y Rodó, en 1912, escribe su Bolívar que es la primera reivindicación del siglo XX, porque se habían olvidado de Bolívar, como se habían olvidado de Artigas.

El otro que sigue es un peruano, García Calderón, que hace dos libros magníficos, que Ángel Rama publicó en la biblioteca Ayacucho, en Venezuela. Se trata de «Las democracias Latinas de América» (1912) y «La Construcción de un Continente» (1913). Dos libros de García Calderón que son la culminación de la primera reivindicación escrita y pensada de América Latina como conjunto.

Se forma la imagen de la totalidad por primera vez. Desde la independencia nadie tenía la imagen de la totalidad. Teníamos las relaciones con un mismo imperio, pero no la imagen de la totalidad. Es la primera vez que una generación produce la imagen y entonces, en el año 1918, termina la I Guerra Mundial y se funda la FUA argentina, en abril. Y llaman como único orador a Ugarte, los estudiantes, y dos meses después es el Congreso de Córdoba, en el año 1918, y ahí sale el manifiesto unitario para América Latina del estudiantado y comienza la movilización estudiantil latinoamericana.

Por primera vez, en América Latina entera, se mueven los estudiantes pro unidad de América Latina. En medio de los países, todos separados, el papá y la mamá, el dentista, el almacenero, todos decían: «Mirá el chiquilín éste con la unidad de América Latina, las cosas raras que le meten en la cabeza»

Y después viene el APRA, el primer partido en la crisis del año 1929. Se forma un partido que dice en esencia: «lo fundamental es realizar la democratización, la industrialización y la integración de América Latina, de Indo América». Democratización, industrialización, Integración. En el fondo, con esa consigna, sintetizo todo lo que todavía está por hacerse. Así estaremos en el camino.

Fue así, que comenzaron los movimientos nacionales y populares de vocación latinoamericana cada vez más intensos. Se hacen y deshacen acuerdos integradores. Bulle el volcán de las integraciones.

Y viene sí, a partir de la segunda mitad del siglo XX, con primacía creciente, la integración. Y el asunto empieza, me parece a mí, lo mas importante, con el «a b c » (Argentina, Brasil y Chile) de Perón, Vargas e Ibáñez. ¿Qué fue este nuevo a, b, c? Lo experimenté y lo aprendí allí, en aquella época… Decía Perón, al que le tengo altísima consideración: «Para que haya unidad hace falta un núcleo básico de unificación» ¿Y cuál era para Perón? Lo escribió en un artículo intitulado «Los estados continentales». Porque el sabía de Ratzel. Porque el ejército argentino se había formado en la escuela alemana. Chile y Argentina se habían formado en la escuela alemana y los peruanos y los brasileros en la escuela francesa. Estas eran las dos escuelas ejes en esa época. Entonces, el tipo dice: «Y cuál es el núcleo básico de unificación: La alianza argentino-brasilera.» ¿Y por qué es eso? Yo me interrogaba. Porque Brasil es la parte portuguesa, y si uno hoy mira el mapa ve que son diez países los que integran básicamente la América del Sur, dejando afuera las Guyanas. Y entonces, esos diez países son la mitad. En extensión, en población y en recursos Brasil es igual a la suma de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia. Somos nueve y ellos son uno. Bueno, tenemos que juntar esto. ¿Dónde? Con la alianza de Argentina con lo que era entonces el principal país de lengua castellana de América del Sur, que era la Argentina, por su desarrollo, etc.
En el año 1929 la Argentina exportaba cuatro veces más que Brasil. En la época de Perón, no me he fijado, pero andarían en forma casi equivalentes. Supongo, porque no lo vi. Y hoy, Brasil es cuatro veces más que Argentina. Se invirtió la pelota, Argentina es más débil de lo que era en el 1951. Pero Perón decía: «hace falta un núcleo básico de unificación». Porque él había entendido qué era la Unión Europea. Él había visto que si Italia, Holanda y Suecia se juntan no pasa nada en Europa, no hay unión de nadie. Pero si se juntan Alemania y Francia, ese si es el núcleo básico de unificación. Tenían que empezar por lo fundamental, que irradiara no un integracionismo abstracto, sino con los países reales, que importan más, para generar esa dinámica…

¿Eso ocurre dónde? Ocurre en la única frontera que hace casi cuatro siglos que existe, que es la frontera luso-hispana de la Cuenca del Plata. La Cuenca del Plata es la única frontera viviente entre el mundo lusitano y el mundo en castellano. Todo el resto es la inmensa frontera de la Amazonia, recién está apareciendo en algún sito de Venezuela, una cuidad de frontera… y también en el Perú, pero muy poquita cosa. Lo único que existe hace cuatro siglos con certeza, como historia, son fronteras como conflicto… «Las fronteras de conflicto se vuelven frontera del amor»; hoy separan y mañana unen; como les pasa a los alemanes y a los franceses que aniquilaron Europa al santo botón y se auto exterminaron ellos. Pero por lo menos aprendieron.

Uno dice, Uruguay, Paraguay y Bolivia somos el «enanaje» fundamental de la frontera fundamental del mundo hispano parlante y del mundo luso parlante. Los dos mundos se encuentran acá, no se encuentran a fondo en ningún otro lado. Acá es donde se encuentran. Entonces, nosotros ¿tenemos política de unidad de frontera? La mayoría de la frontera entre Argentina y Brasil es la frontera de Misiones y la mitad de la Provincia de Corrientes, y nada más. El resto es Uruguay entero, Paraguay entero y Bolivia entera. Sí, el «enanaje» puede conversar con los que se unen, que es indispensable. Y yo digo, Uruguay, Paraguay y Bolivia se tienen que conocer más que nadie. Tenemos que ayudar al Paraguay con profesionales, con una cantidad de tipos desocupados en el Uruguay que no sabemos que hacer con sus habilidades, y en Bolivia ídem para que estudiemos juntos qué empresas económicas comunes o importantes podemos armar, qué estructura de futuro tiene eso. Pero los tres juntos, a muerte. Para poder hablar con alguna propiedad con la mitad de América del Sur, que es uno sólo… Brasil. Y con el otro que es la parte importante de la castellana. Si además de enanos somos burros y no pensamos nada…, al diablo, pobrecitos. Entonces vamos a seguir así, los enanos estamos condenados a ser inteligentes, es una broma pesada pero es así.

Venezuela hoy cumple un rol compensador de la descompensación que ha sufrido la relación entre Argentina y Brasil. Con una cosa más que quiero señalar. Nadie hoy es más original y firme en su camino bolivariano que el amigo bolivariano Chávez.

Los dos partidos que fundan la Venezuela moderna, los dos partidos que inician la modernización de un país rústico (Acción Democrática y COPEI) y que hicieron una inmensa obra, pero la facilidad del petróleo los corrompe hasta los tuétanos, y terminan autodestruidos por esa facilidad del petróleo. Entonces los dos partidos desaparecen y no queda nada. En la sociedad para sostenerse queda, siempre, algo que se llama el Ejército. Se terminan los partidos y, entonces, es el Ejército. ¿Quién es Chávez? El Ejército necesita un intermediario; el Estado necesita un mediador con el pueblo y las multitudes. Entonces surge Chávez, que es hijo de maestros rurales. El papá y la mamá, dos maestritos rurales que se formaron desde los años en que el AD y luego el COPEI impulsaron la lucha por la alfabetización de Venezuela. Yo recuerdo que de Uruguay fueron muchas maestras y maestros contratados para ir a alfabetizar, y no solo maestros y maestras, sino profesores al secundario, amigos míos con sus esposas, casados, a enseñar allá. Contrataron también de Chile y Argentina y otros países de la región. .

Los papás de Chávez eran maestros. Y entonces Chávez es el primer milico, que es intrínsecamente hijo de maestros rurales, que se comunica y da la clase todos los días, de una hora y media, dos horas, porque es un maestro de enorme audiencia televisiva popular, a la que tiene al tanto de la política local, nacional, internacional; del petróleo, de los líos, de la Universidad, y otros con sus detalles. Lo oyen, no lo oyen, se aburren, lo vuelven a oír, se van unos, entran otros. Nunca supe de un hijo de madre maestra rural tan impresionante.
Y se nos terminó el tiempo. Muchas gracias.

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