Estampas cubanas: Una chispa de amor

Probablemente se es más feliz y completo si desde la infancia se aprende a respetar y querer a los animales.

Foto: Ana Gabriela Morante

Es evidente que para la pequeña Sahily no hay distinción entre una mascota, como su perrito Roqui, y el chivito, el caballo, los cerditos o las gallinas que habitan su entorno cotidiano. Ella vive en un trozo de campo cubano y con apenas tres añitos sus padres se empeñan en inculcarle el amor por los seres vivos que comparten con ella la vida.

De esta manera natural y espontánea, Yanelis y Manuel, estimulan el aprendizaje de la pequeña y la educan en valores tan necesarios como el respeto a la diversidad.

Se ha comprobado que los niños y niñas que conviven con animales desde la infancia, desarrollan más activamente la inteligencia emocional, la capacidad para comunicarse y ser empáticos con otros niños y niñas, dar y recibir afecto, fortalecer la autoestima y seguridad en sí mismos, además de crecer en ambientes más tolerantes y disuasivos al hacerse responsables de las necesidades de los animales.

Ana Gabriela capt desde su peculiar mirada esos instantes que nos despiertan el asombro.

Hallazgo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La hermana traviesa

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¡Duérmete mi niño, duérmete mi amor!

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