Cuba Posible expresa regocijo

Sobre otorgamiento del premio nacional de ciencias sociales, 2014, al Dr. Juan Valdés Paz.

Valdés Paz ha hecho aportes muy relevantes a las ciencias sociales cubanas. Su bibliografía, más importante que vasta,incluye La transición socialista en Cuba; Procesos agrarios en Cuba. 1959-1995; El proceso de organización agraria en Cuba.1950-2006 y El espacio y el límite. Ensayos sobre el sistema político cubano. Es también antologador de Alternativas de izquierda al neoliberalismo; Cuba: construyendo el futuro y de una selección de los trabajos de Charles Bettelheim sobre Cuba. Cuenta asimismo con trabajos publicados en revistas y libros en diversas geografías.

Tan interesante como su obra es su biografía. Valdés Paz trabajó en tintorería y comercio (1952-1960); ejerció de maestro (1958); fue nombrado administrador de ingenio y delegado regional de la agricultura (1960 y 1962). Tras esas
experiencias, fue director de supervisión de cooperativas cañeras (1962-1963); director nacional de producción privada y cooperativa (1963-1965) y Director Ejecutivo del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) (1965-1969). A partir de ese momento, comenzó su vida de «académico» (las comillas refieren a que, en tal fecha, ningún intelectual de su tipo se llamaría a sí mismo con dicha palabra): formó parte del Departamento de Filosofía de la Universidad de La Habana y se incorporó al equipo editor de la revista Pensamiento Crítico. Allí se destacó en el dominio y la enseñanza de la Historia de la Filosofía. Tras la decisión política que determinó el cierre del Departamento y la clausura de la revista (1971) volvió a la agricultura, como
viceministro para los Recursos Humanos del INRA-MINAG (1971-1979). En el lapso, se graduó de sociología (1974). A partir de 1980 se convirtió en investigador del recordado Centro de Estudios sobre América (CEA).

Valdés Paz, como otros de sus compañeros de generación, tiene tan abultado el expediente de promociones como el de destituciones. Una vez impugnado el CEA (1996), en otro capítulo de los avatares del pensar crítico en Cuba, pasó a la plantilla del Instituto de Historia hasta 1999. Desde esta última fecha, dice estar «jubilado», aunque trabaja sin cesar en muy diversos proyectos.

Más allá de los libros, cargos y «descargos» oficiales, Valdés Paz posee el prestigio, tan alto como el tono de su voz, de ser uno de los hacedores de la tradición heterodoxa del marxismo cubano, que ha sabido impregnar de cosmopolitismo intelectual, honestidad académica, beligerancia política y dialogicidad crítica. Ahora, su vida merece elogio más allá de sus méritos intelectuales en el campo de los estudios sobre la organización de la agricultura y del sistema político cubano. Como ser humano, tiene otros méritos igual de importantes, como la extraordinaria familia de la que forma parte, junto a su esposa y sus hijos, y la calidad de la amistad que es capaz de profesar.

Valdés Paz vive en el barrio (otrora obrero) de Pogolotti hace alrededor de 40 años. Desde allí ha pensado y querido a Cuba: con un libro en una mano y una toalla pequeña en la otra para secarse el sudor, como la que usan sus vecinos. Ellos y nosotros reconocemos en él, en toda la acepción de la palabra, un amigo y un maestro.

Por todas estas razones, sus elaboraciones sobre las necesidades del socialismo en lo que refieren a la democracia, el nacionalismo inclusivo y la participación popular, son uno de los pilares con que cuenta hoy la nación cubana para imaginar un futuro de mayor libertad y justicia para todos.

cuba posible
Nota sobre Juan Valdez Paz
Proyecto del Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo-Cuba

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