Tendencias del matrimonio infantil en Cuba

La última Encuesta de Indicadores Múltiples por Conglomerados (MICS), realizada en 2014 por el Ministerio de Salud Pública con apoyo del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), arrojó que 5,7 por ciento de las mujeres menores de 49 años en Cuba se habían casado o unido antes de los 15 y 32,1 por ciento antes de los 18.

Un acercamiento a esta realidad se puede realizar también a partir de las estadísticas anuales de fecundidad adolescente.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

Fuentes oficiales indican que, en 2019, se realizaron 918 matrimonios de muchachas adolescentes menores de 18 años, con parejas mucho mayores que ellas, incluidos once casos en que el hombre tenía más de 50 años.

Si se tiene en cuenta a las que apenas tienen 18 años, la cifra se dispara a 2.231 matrimonios e incluye un matrimonio con un hombre de más de 70 años.

 

Matrimonios formales de niñas (14-17 años) con hombres mayores que ellas
Niñas Edad del hombre
194 15-19 años
613 20-29 años
701 30-39 años
12 40-49 años
6 50-59 años
5 60-69 años

 

Fuente: elaborado por IPS Cuba a partir del Anuario Demográfico de Cuba 2020

El Anuario Demográfico de Cuba 2020, publicado en junio por la estatal Oficina Nacional de Estadísticas e Información (Onei), revela que de ese total, 34 matrimonios ocurrieron a los 14 años, 125 a los 15, 305 a los 16 y 454 a los 17. La incidencia es mucho menor en los varones con 106 matrimonios reportados entre 15 y 17 años.

Sin embargo, las estadísticas oficiales solo arrojan luz sobre una porción del matrimonio infantil, considerado por Naciones Unidas como toda unión – formal o informal- de personas menores de 18 años, edad establecida por la Convención de los Derechos del Niño como límite de la infancia.

Un acercamiento a esta realidad se puede realizar también a partir de las estadísticas anuales de fecundidad adolescente que incluyen el estado civil de la madre al momento del parto. De acuerdo con el anuario demográfico, en 2019 se produjeron 429 nacimientos en madres menores de 15 años y 16.734 en adolescentes de 15 a 19 años.

Aunque el grupo etario de 15 a 19 supera en un año el límite establecido para el matrimonio infantil, el anuario permite acercarse a esta problemática e identificar la necesidad de adecuar las estadísticas nacionales a las convenciones internacionales de las que el país forma parte como es la Convención de los Derechos del Niño.

Según la publicación de la Onei de las menores de 15 años que fueron madres en 2019, seis estaban casadas, 332 acompañadas, una era divorciada y solo 90 se declaraban solteras. De las madres de 15 a 19 años, 1.077 se reportaban como casadas, 14.019 estaban acompañadas, cinco eran viudas y solo 1.607 solteras.

La última Encuesta de Indicadores Múltiples por Conglomerados (MICS), realizada en 2014 por el Ministerio de Salud Pública con apoyo del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), arrojó que 5,7 por ciento de las mujeres menores de 49 años en Cuba se habían casado o unido antes de los 15 y 32,1 por ciento antes de los 18.

Cuando se indagó en el grupo de jóvenes de 20 a 24 años, se detectó que poco más de la cuarta parte (26 por ciento) se casó o estableció algún tipo de unión antes de los 18 años.

Aunque con cifras menores y mucho menos visible, Unicef incluye a Cuba entre los países de América Latina con mayor incidencia de matrimonio infantil en varones, antecedido solo por Nicaragua y Honduras. Según esa fuente, 10,7 por ciento de los cubanos de 20 a 24 años de edad se había casado o unido antes de los 18 años.

Estudios nacionales indican que la edad media a la primera unión en la adolescencia disminuyó entre 1990 y 2014 desde 15,4 años a 14,9 años. Mientras la proporción de adolescentes casadas y unidas aumentó en 4.8% entre el Censo de Población y Viviendas de 2002 y el último, realizado en 2012.

Acercamiento legal

El Código de Familia vigente en Cuba autoriza de manera excepcional el matrimonio infantil, a partir de los 14 años en las niñas y de los 16 en los niños.

El código, cuya propuesta de reforma está en curso desde mediados de los años 90 del pasado siglo, sustituyó en 1975 al Código Civil español que establecía la edad de para contraer matrimonio en 12 años para las niñas y 14 para los varones.

En el “Diagnóstico sobre incidencia de legislaciones y políticas en el acceso de adolescentes y jóvenes a servicios de salud sexual y reproductiva en Cuba”, publicado en 2019, las juristas Yamila González Ferrer e Ivonne Pérez revelan que la comisión redactora del nuevo Código de Familia estima “necesario eliminar la excepcionalidad admitida para el matrimonio” de las personas menores de 18 años.

Coordinada por la Federación de Mujeres Cubanas y la Unión Nacional de Juristas de Cuba, la comisión llegó a las siguientes valoraciones, entre otras:

  • Constituye uno de los peores rezagos en materia de género a nivel legislativo porque se asienta en concepciones estereotipadas que discriminan a las mujeres.
  • Permanencia de prejuicios en el seno de la familia que “compulsan a sus hijas a contraer matrimonio cuando tienen sus primeras relaciones sexuales o cuando salen embarazadas y tienen descendencia”.
  • Se considera “muy perjudicial para la salud física de las niñas y psíquicamente para ambos sexos”, teniendo en cuenta que “en esas edades se afianza el desarrollo de la personalidad y sus capacidades físicas e intelectuales”.
  • Afecta a niñas y niños que “no están aptos para formar una familia”, se encuentran en “etapa de formación” y no han alcanzado la madurez y responsabilidad para “ocuparse de los asuntos propios y ni, mucho menos, para hacerse cargo del mantenimiento de una familia y un hogar propios, toda vez que ni siquiera cuentan con edad laboral para tener una independencia económica”.
  • Deviene en causa de deserción escolar, aunque según estadísticas del Ministerio de Educación citadas por las autoras, las bajas escolares por matrimonio en las distintas enseñanzas registran un descenso importante desde mediados de la década de los 90. Según las cifras, que no aparecen desglosadas por sexo, si en el curso 1996-1997 se registraron 2.714 bajas por este motivo, la cifra descendió a 406 en el curso 2017-2018.
  • Varios de estos matrimonios son con ciudadanos extranjeros y, aunque en las estadísticas de la Dirección de Notarías y Registros Civiles del Ministerio de Justicia no aparece la relación sexo edad, “no cabe duda —ya que la autorización excepcional a partir de los 14 años solo se otorga a las mujeres— de que son las niñas las que mayoritariamente están en esta situación que tanto las afecta.
  • Es común que aquellos matrimonios que se celebran por presión de la familia sean de breve duración y terminen en divorcio. Al tener el matrimonio el efecto emancipatorio, las y los adolescentes pierden la protección legal de sus progenitores, colocándose en una situación de vulnerabilidad y riesgos.

El Comité de Expertos de la Convención de las Naciones Unidas para la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la mujer (Cedaw), el Comité de la Convención de los Derechos del Niño y el Examen Periódico Universal del Consejo de Derechos Humanos de Naciones unidas han expresado su preocupación por esta “autorización especial”, que establece límites diferenciados según sexo y coloca a las niñas en posición de mayor vulnerabilidad. (2020)

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