Arthaus un espacio para la creación independiente en la capital de Cuba

Con un año en desarrollo como residencia artística, y cuatro como proyecto sociocultural, Arthaus acoge la creación independiente y el debate multicultural.

Desde su inicio, en 2016, Arthaus se propuso impulsar la creación joven e independiente. Esta foto fue tomada durante el Primer taller sobre feminismo, género e inclusión desde el arte y las leyes, realizado en el actual año.

Foto: Archivo IPS_Cuba

La Habana, 31 dic.- Tras cuatro años como proyecto y uno como residencia artística, este proyecto se ha convertido en un espacio que acoge e impulsa la creación independiente y el debate alternativo desde su sede en el barrio habanero de El Vedado.

La iniciativa ha sido impulsada y sostenida por tres mujeres: Elena Molina, cineasta y escritora, Grisel Antelo, curadora y Fabiana Salgado, realizadora audiovisual.

La Redacción IPS Cuba, conversó con Salgado, graduada de la Escuela de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, sobre el camino que ha seguido el proyecto, sus transformaciones y desafíos.


Arthaus en 2020

En los primeros meses del año, el proyecto-residencia acogió diversas acciones y debates en su sede.

Enero: Taller Jiujitsu contra Violación. Aunque con capacidades reducidas, las participantes recibieron un entrenamiento básico de este arte marcial para poder escapar ante un intento de violación o ataque.

Febrero: Encuentros de debate de proyectos editoriales independientes en los días de la 29 Feria Internacional del Libro de La Habana 2020.

Marzo: Acogió el primer taller sobre feminismo, género e inclusión del proyecto itinerante Locas, Brujas, Raras y Lesbianas, organizado por Ensayo Cero.

IPS Cuba: ¿Cómo surge el proyecto y cuáles eran sus objetivos iniciales?

Fabiana Salgado: Arthaus surge por la necesidad de llenar un espacio que en algún momento sentimos vacío. Elena (Molina) y yo venimos del mundo del cine por lo tanto las actividades que dieron lugar a la creación del proyecto se centraron en el contexto audiovisual de 2016, en el que nuestro amigos y nosotras mismas estábamos intentando hacer cine y audiovisual con recursos propios, escasos habría que añadir.

Recuerdo a Ele y a mí chateando, pensando qué podíamos hacer. Ella tenía muchas ideas que en ese momento para mí eran irrealizables, porque me encontraba terminando mis estudios en la escuela de Cine. Las primeras actividades incluso no fueron en el espacio físico que tenemos ahora. Ahí Grisel (Antelo) desempeñó un papel fundamental, porque preparó la casa, su casa, para lograr lo que tenemos hoy.

Nuestros objetivos principales eran crear espacios alternativos para debate y análisis del arte, además de espacios de exhibición y expositivos para arte sobre todo hecho por jóvenes, y en un principio enfocado en el audiovisual.

IPS Cuba: ¿En estos cuatro años han logrado mantener sus objetivos o debieron modificarlos? ¿Bajo qué circunstancias?

FS: Los objetivos se han modificado, o más bien adaptado a las nuevas condiciones y caminos que hemos construido y explorado. La idea de la creación y mantenimiento de un “espacio”, en todas las posibles acepciones, centrado en el arte, gestionado de forma independiente y colaborativa, aún existe.

Siempre nos interesó apoyar y mirar hacia lo nuevo, lo joven, a los proyectos o artistas con poca visibilidad, y ofrecerle una oportunidad de experimentar y descubrir juntos; sobre todo porque nosotras mismas somos artistas jóvenes y con carreras en formación. Eso también se mantiene.

Al explorar otros caminos, como la apertura de una residencia para artistas, nuestros objetivos se han ampliado quizá para darle paso a lo nuevo que llega y permitir que se integre a nuestra idea general. La residencia, por ejemplo, se integró perfectamente a lo que ya veníamos haciendo. Incluso, cuando aún no habíamos decidido llamarla así, estábamos experimentando y ensayando con actividades y talleres que funcionaban en formatos muy parecidos a los que conforman la residencia ahora.

IPS Cuba ¿Qué consideran que han aportado al escenario creativo cubano?

FS: El escenario creativo cubano es la base para nuestro funcionamiento, es lo que da  contenido a nuestro proyecto, lo que permite elaborar ideas, propuestas y materializarlas. Particularmente me sorprende cada vez, es algo que muchas veces parece oculto e inmóvil, pero se está moviendo constantemente, tiene vida y mucha energía, y nos ha dado todo. Lo que tenemos y obtenemos de los artistas, de los gestores de proyectos, de los amigos colaboradores, del público interesado en esa creación, es todo. Con eso contamos.

IPS Cuba: ¿Cuáles son los desafíos para lograr la sostenibilidad del proyecto y qué estrategias han desarrollado en este sentido?

FS: Desafíos hay muchos, aún hay muchas cosas que creemos pueden mejorarse desde nuestra gestión y organización y en ello estamos trabajando. Tener un proyecto que trabaja en función del arte cuando también se es creador, es difícil. En mi caso particular he tenido que dejar para después muchos proyectos personales que han terminado retrasándose y muchos incluso están sin finalizar.

Por otro lado, lo que se gana viendo y sintiendo un taller finalizado, una proyección de cine concluida o una exposición celebrada, es muy gratificante y da fuerzas para terminar esa película que aún no logra salir o esas muchas otras cosas que se saben inacabadas.

Nuestra sostenibilidad depende sobre todo de nuestras ganas de seguir aportando y brindando espacio para la creación y desarrollo artístico local y creo que por ahora no se nos acaban, así que habrá Arthaus siempre que nos dejen estar. Las estrategias sí creo deben fortalecerse para lograr encontrar modelos que fortalezcan nuestra presencia y existencia como espacio independiente, en un contexto en el que el camino por mantener y gestionar este tipo de proyectos a veces se vuelve enrevesado. En base a ellas trabajaremos.

Uno de los encuentros de debate de proyectos editoriales independientes en los días de la 29 Feria Internacional del Libro de La Habana 2020.

IPS Cuba ¿Cómo ha sido la relación con los espacios comunitarios y en especial con el proyecto Akokán?

FS: El espacio comunitario como un todo, es un elemento que nos ha ayudado y aportado muchísimo. Desde el inicio de nuestro proyecto, las primeras actividades se lograron hacer gracias a la colaboración e integración con espacios cercanos a lo que hoy es nuestra sede. Contar con la comunidad alrededor fue imprescindible.

Hoy nuestros residentes se integran a la comunidad, es una especie de variante que sucede muchas veces de forma natural, pero que potenciamos desde la gestión de la residencia. Han existido colaboraciones y presentaciones de artistas que han estado trabajando en Artahus, y en espacios o proyectos comunitarios. Eso es algo que queremos mantener y potenciar.

El Proyecto Akokán ha sido uno de esos lugares que nos encontró. Yo particularmente, desde que llegué no quise irme nunca más.

El trabajo con y para el arte y los artistas me apasiona, pero trabajar llevando arte, o cualquier otra cosa, hacia una comunidad que no es que lo necesite- no me gusta hablar en esos términos que se construyen desde fuera-, sino que lo agradece y sientes como creces con ello y con ellos, es una de las mejores sensaciones.

Akokán ha acogido a Arthaus realmente, me ha dado oportunidad de sentirme más útil, me ha ofrecido un espacio en donde quería estar y que Arthaus estuviera como proyecto.

IPS Cuba: ¿Cómo fue este año de trabajo, considerando las limitaciones de la covid-19?

FS: Este año ha tenido características especiales. Nosotras estuvimos trabajando hasta el mes de marzo casi justo cuando comenzó a intensificarse la situación por el coronavirus. Teníamos incluso muchos planes y actividades pendientes y otras en mesa de trabajo para  desarrollar,pero todo eso tuvo que detenerse y entonces hemos realizado algunas pequeñas actividades o acciones dentro de lo que nos ha permitido la nueva situación.

Se realizó un taller virtual en la red social Whatsapp para artistas y gestores culturales, con una profesora argentina, nuestra amiga Suyai Otaño quien también nos ha apoyado mucho. Fue un taller muy creativo y experimental donde los que participaron decidieron como interactuar. Creo que también se quedaron con muy buenas y bonitas sensaciones.

Por otro lado en agosto Elena (Molina) realizó la curaduría junto a un artista de la plástica, de una galería virtual que funcionó en Instagram en donde un grupo de artistas presentaron sus obras de manera muy dinámica y aprovechando los recursos que brinda esta plataforma virtual. También fue una experiencia nueva, pero muy interesante.

Llevar nuestras actividades al espacio virtual quizá sea algo que comencemos a tener más en cuenta, aunque esperamos con muchos deseos en algún momento poder compartir con nuestros amigos las habituales actividades presenciales que nos caracterizan. (2020)

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