Estudio Figueroa-Vives: 25 años de gestión autónoma de arte cubano

Como proyecto cultural ha concebido decenas de exposiciones que discursan sobre fenómenos sociales y cómo el arte puede reflejarlos.

El Estudio desearía que otros proyectos privados no se cuenten entre la minoría y que proliferen como lo que son, parte de la propia naturaleza del arte.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

La Habana, 10 oct.- Trabajo e investigación constantes, espíritu de colaboración y capacidad para aunar talentos, son claves para entender por qué el privado Estudio Figueroa-Vives es reconocido como un espacio esencial en la promoción del arte cubano contemporáneo.

Ubicado en el capitalino barrio de Vedado, el Estudio nació el 9 de octubre de 1995, por iniciativa del fotógrafo José Antonio Figueroa y su esposa, la curadora Cristina Vives.

Pionero dentro del panorama cultural cubano en la gestión independiente del arte y los artistas, este espacio cuenta además con la labor de la también curadora Cristina Figueroa Vives, hija del matrimonio.

Durante 25 años, la entidad ha concebido decenas de exposiciones que discursan sobre fenómenos sociales y cómo el arte puede reflejarlos.

En tales iniciativas confluyen promotores culturales o gestores sociales, así como artistas jóvenes y consagrados, junto a escuelas, academias y amantes del arte.

El Estudio destaca asimismo por una perenne investigación para las exhibiciones, dentro y fuera de su sede junto a una certera curaduría que hacen posible, además, libros o catálogos de arte cubano y de artistas.

“Hacía un año que había culminado mis estudios en el Instituto Superior de Arte y participaba en una exposición colectiva en el Museo Nacional de Bellas Artes cuando Cristina Vives me invitó a unirme al Estudio. Han pasado siete años y hemos colaborado en varios proyectos y exposiciones”, dijo a la Redacción IPS Cuba la artista Lorena Gutiérrez (La Habana, 1987).


La curadora Cristina Figueroa Vives posa para la foto en ocasión del 25 aniversario del Estudio Figueroa-Vives, La Habana. El surgimiento del Estudio Figueroa-Vives a inicios de los 90, en complicidad con muchos artistas hoy icónicos, es el resultado inevitable de la necesidad de independencia.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

Aseguró que otro de los pilares de la iniciativa “es la relación entre los artistas que lo integramos y los que son invitados a los proyectos o colaboraciones”.

Es “un laboratorio de ideas donde la sinergia, la transdisciplinariedad, el aporte, la complementación y la crítica han marcado, en no poca medida, la obra de todos nosotros. No por azar muchos de los mejores artistas del panorama artístico actual han estado vinculados al Estudio”, continuó.

Gutiérrez significó que a la exhibición, discusión y debate sobre su trabajo en el Estudio debe haber sido invitada, con apenas 30 años, a participar en la 10ma. Bienal de Berlín (2018), junto con las obras de “dos pesos pesados del arte cubano y universal: Belkis Ayón (1967-1999) y Ana Mendieta (1948-1985)”.

Por su parte, el diseñador gráfico e ilustrador Nelson Ponce (La Habana, 1976) aseguró que en el Estudio Figueroa Vives “no hay fronteras entre las disciplinas artísticas, además de haberme retado a expandir mi visión, a partir del diálogo y el contacto con sus hacedores”.

A su juicio, la multiplicidad en la mirada a diferentes fenómenos le ha permitido aportar su perspectiva desde el diseño en varias muestras.

“El Estudio Figueroa-Vives ha devenido un referente por el rigor con que aborda cada tema, evidenciando así el respeto por los artistas y hacia el público que espera con avidez cada nueva propuesta”, subrayó Ponce.

Hasta ahora nuestro Estudio ha demostrado capacidad de reinvención y resistencia.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

La Redacción IPS Cuba conversó con la familia Figueroa-Vives, a propósito del aniversario 25 del proyecto realizado en su propia vivienda.

Redacción IPS Cuba (IPS Cuba): ¿Por qué resultó necesario crear un espacio cultural como el Estudio Figueroa-Vives en La Habana de 1995?

Estudio Figueroa-Vives (EFV): Hay escenarios que propician como ningún otro la independencia como única opción. Y para nuestra familia Figueroa-Vives esa opción llegó en los años de crisis inmediatamente posteriores al colapso socialista europeo de 1989. El sistema de la Institución Arte en la que habíamos trabajado durante los 80s fue desarticulado y descabezado a finales de 1989 e inicios de 1990, por la propia acción estatal.

Entre 1991 y 1994 cuatro cursos académicos del Instituto Superior de Arte habían graduado a la mayoría de los artistas que aún hoy enseñorean el panorama cultural nacional y a nivel internacional. Desde 1993 (exactamente con el discurso de Fidel Castro el 26 de julio) esa generación de artistas, y los cubanos todos, tuvimos que enfrentarnos a un fenómeno antes inimaginable: la circulación oficial del dólar y su impacto en la economía cubana que modeló desde entonces nuestras vidas.

La pirámide del arte internacional, y especialmente la norteamericana con sus museos, galerías, curadores, prensa especializada y coleccionismo, acechó al novísimo arte cubano post muro de Berlín, cuando aún no estaba preparado para enfrentarlo. La Bienal de La Habana de 1994 ponderó a muchos de esos artistas y los lanzó al ruedo internacional, pero la institución arte en el país no se sostenía por sí misma y los artistas a su vez dejaron de aceptar el paternalismo de Estado.

“Siempre hemos dicho que nuestra mejor declaración de principios es nuestra propia existencia”, sostiene la familia Figueroa-Vives.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

Fue así que muchos tuvimos que aprender rápidamente el valor de caminar por nuestros propios pies en un mundo que es muy competitivo y en el que había tres herramientas fundamentales para la sobrevivencia, hasta hoy: la cantidad de esfuerzo que dedicas a ello, el talento que te asiste y el prestigio que ganas.

El surgimiento del Estudio Figueroa-Vives a inicios de los 90, en complicidad con muchos de esos artistas hoy icónicos, es el resultado inevitable de la necesidad de independencia y de esas herramientas.

IPS Cuba: ¿Cuáles han sido los principales desafíos que ha debido sortear el estudio en estos años?

EFV: A lo largo de estos años hemos experimentado muy diversos desafíos, los internos y los externos. En la medida en que los logras sortear con éxito ambos te resultan muy gratificantes. Los internos (son una larga lista de ejemplos que no vale la pena rememorar aquí) tienen que ver con la vulnerabilidad misma de nuestra condición de entes privados, no asistidos por soportes legales y mucho menos por la buena voluntad de quienes trazan y ejercen la legalidad, la política cultural y el poder.

Los externos tienen que ver con las posibilidades que tienes o no de lidiar con la experiencia internacional, con tu capacidad de acción -y de independencia por supuesto-  desde un país donde no dispones de los recursos materiales o tecnológicos para tu desempaño. Digamos que son agresiones que te pueden agotar en lo espiritual y te hacen muy frágiles en la vida diaria. Cuando por más de 25 años tienes que generar estrategias de sobrevivencia de esta índole, puedes llegar a extenuarte como proyecto e incluso a perecer en el camino.

Hasta ahora nuestro Estudio ha demostrado capacidad de reinvención y resistencia. Siempre hemos dicho que nuestra mejor declaración de principios es nuestra propia existencia. En estos 25 años este escenario no ha sufrido cambios sustanciales y es lamentable y peligroso para el futuro del arte en el país.

IPS Cuba: ¿Cómo valoran el apoyo brindado en estos años por parte de entidades como la embajada de Noruega u otras instituciones, también estatales, además de artistas y otros actores culturales?

EFV: Nuestro diálogo con las instituciones nacionales ha sido intermitente y casi siempre unidireccional, nunca de “apoyo” como se entiende en nuestra jerga cultural. Pero es justo decir que las instituciones estatales no son entidades genéricas y se matizan con la personalidad de quienes las dirigen o integran. Es por eso que a través de tantos años hemos coincidido en más de una ocasión con personalidades afines, gente de pensamiento y determinado poder de decisión que desde dentro de la institución han comulgado con nuestros propósitos y han sido abiertos a la colaboración. Ellos y nosotros somos parte de un mismo proceso aunque actuemos desde escenarios diferentes.

En cambio, la relación con las entidades públicas o privadas internacionales se rige por otros parámetros y fluyen solo en la medida en que eres o no eres capaz, profesionalmente hablando. Por eso no debemos hablar de apoyos o subvenciones, sino de sinergias. Esa ha sido nuestra experiencia hasta hoy, incluida la inapreciable colaboración con nuestros vecinos de la embajada de Noruega en Cuba.

IPS Cuba: ¿Cómo vislumbran la gestión cultural del Estudio en el próximo cuarto de siglo?

EFV: No estaré el próximo cuarto de siglo para verlo y tampoco me atrevo a vislumbrar el futuro de un estudio de arte en un país en el que no sabemos lo qué pasará tan pronto como mañana mismo. Pero desearía que proyectos privados como el de nuestro Estudio no se cuenten entre la minoría; que no se les llame más “emprendedores” sino que proliferen como lo que son, parte de la propia naturaleza del arte; y que los que sobrevivan, sean el termómetro de su tiempo cultural. (2020)

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