Experiencia de proyecto Palomas visibiliza a jazzistas cubanas

La Casa productora de audiovisuales para el activismo social organizó un reciente intercambio entre estudiantes de la Universidad de las Artes y artistas.

La jazzista cubana Zule Guerra actuó ante estudiantes de la Universidad de las Artes y comentó sus experiencias profesionales.

Foto: Archivo IPS Cuba

La Habana, 26 nov.- Visibilizar la presencia de las mujeres en el jazz en Cuba, los obstáculos y desafíos de género para adentrarse en ese mundo masculinizado y compartir herramientas para romper esas barreras permitió un encuentro propiciado por el proyecto Palomas.

Para debatir sobre el jazz que persisten en hacer, jóvenes estudiantes y graduadas de música acudieron a la cita convocada por Lizette Vila, directora de la Casa productora de audiovisuales para el activismo social, y su equipo, la jazzista y compositora Zule Guerra y la dirección de la Universidad de las Artes (ISA).

Según declaró Vila, el intercambio insertado en los 16 días de activismo por la no violencia hacia las mujeres y las niñas forma parte del proyecto Todos los días son 8 de marzo, que comprende un documental y encuentros similares sobre otras realidades problemáticas femeninas.

Al introducir la sesión, la realizadora compartió sus reflexiones sobre el 8 de marzo y cómo, a lo largo de los años, su esencia de reclamos por los derechos y la igualdad devino, mayoritariamente, día de felicitaciones, flores y postales.

“No estamos solo para festejar, no estamos solamente con ese deseo de luces, las queremos, pero a partir de esas sombras que hay que borrar y hacer desaparecer”, destacó.

A ese propósito desea contribuir la nueva iniciativa de Palomas, con el acompañamiento del Centro Félix Varela, Care Internacional, la Embajada de Canadá, la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación y el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (Icaic).

De acuerdo con Enia Rosa Torres Castellanos, vicerrectora de formación del profesional de la Universidad de las Artes, Palomas se acercó buscando mujeres jazzistas y, “aunque pocas estudiantes se inclinan hacia el jazz, cuando indagamos, encontramos varias que sí se interesan por este género y decidieron unirse al encuentro”.

Por su parte, Zule Guerra declaró que la idea de Palomas le permitía compartir sus experiencias, la estrategia y las herramientas prácticas empleadas para, como mujer, abrirse paso en el mundo de la música y visibilizar la presencia femenina en la música, las artes y todas las profesiones, y en específico el jazz.

Según Lizette Vila, el proyecto Todos los días son 8 de marzo incluye diversos encuentros para debatir temas femeninos.

Abrir más caminos

“Las mujeres (en el jazz) somos minoría. Los retos han sido muchos, porque es un mundo patriarcal, que se remonta a la época de su surgimiento, en los años 20 del siglo pasado, cuando la mujer tenía muchas limitaciones y no tenía permiso para hacer casi nada”.

De acuerdo con Guerra, “siempre han sido los hombres quienes han dominado la vida nocturna y la posibilidad de compartir en bares y cantinas, participar en las bandas y manejar instrumentos. Hay muchas historias de mujeres que han sufrido para tocar un instrumento, sobre todo, en un género tan complicado como el jazz”.

Pese a tener en la actualidad más libertades y que las mujeres están en mejor posición, “hay un trabajo profundo que tenemos que hacer por muchísimas y diversas razones, entre ellas, que en Cuba no existe un lugar donde estudiar jazz, ni una cátedra para la especialización” y los espacios para presentaciones son muy escasos, apuntó.

Suele suceder que en los eventos nacionales, rara vez las jazzistas cubanas aparecen en los programas como figuras principales y quedan relegadas a invitadas de artistas hombres, señaló.

Asimismo, Guerra comentó sus experiencias e hizo recomendaciones: no temer tocar puertas, lograr el virtuosismo sin esperar por él para dar los primeros pasos, prepararse constantemente.

Voces jóvenes

Varias jóvenes compartieron sus consideraciones acerca de la música y el jazz, la necesidad de contar con el impulso del profesorado, entre otros criterios.

Adaivis Marrón, saxofonista y musicóloga del Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Cubana, valoró que, aunque se dan pasos, serán insuficientes mientras no haya una conciencia de que no se deben hacer distinciones entre hombre y mujeres, sobre todo en Cuba, donde existe una política encaminada hacia la igualdad de derechos.

Para Ilena Peña, estudiante de quinto año de Dirección de sonido, llamó a no tener miedo al fracaso y a equivocarse. Estimuló a continuar ese esfuerzo por expresarse, pues “las mujeres pueden ser tan buenas como los hombres en el jazz”.

Además de improvisar junto a Zule Guerra, se refirieron también a los roles asignados a las mujeres por la tradición patriarcal aún hoy, como la atención a la familia, que les restan tiempo al estudio, ante lo cual deben sobreponerse y no renunciar.

Para Vila, se cumplieron las expectativas: “fue un encuentro donde coincidieron varias generaciones, personas con capacidad de decisión, en una atmósfera de creatividad”.

A su juicio, las jóvenes profesionales graduadas del Instituto Superior de Arte, con un rigor, con un resultado en su destreza musical, pudieron expresar “lo que con anterioridad tal vez no tuvieron oportunidad de hacer y lo hicieron con fuerza, transparencia y sentido crítico”. (2022)

Su dirección email no será publicada. Los campos marcados * son obligatorios.

Normas para comentar:

  • Los comentarios deben estar relacionados con el tema propuesto en el artículo.
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas de este sitio.