Fotos y textos hablan sobre La Habana cotidiana

Por el 500 aniversario de la capital cubana, fue presentado la víspera el libro La Habana nuestra de cada día, con textos de Leonardo Padura y fotos de Carlos Torres Cairo.

“Recorrer La Habana antigua es encontrar en cada esquina y detalle, una historia de 500 años", dijo Eduardo Torres Cuevas, director de la Biblioteca Nacional en la presentación del libro La Habana nuestra de cada día.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

La Habana, 16 nov.- Una ciudad son también sus sonidos, olores y colores. “Mi Habana suena a música y autos viejos, huele a gas y a mar, y su color es el azul”, afirmó el escritor cubano Leonardo Padura, quien desde el periodismo o la literatura reflexiona sobre la urbe de cinco siglos.

“Pocas urbes del mundo pueden exhibir un origen tan literario como la capital cubana”, dijo el laureado novelista, premio Princesa de Asturias de las Letras 2015, durante la presentación la víspera del libro “La Habana nuestra de cada”, en la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí  (BNC), en la capital cubana.

El libro-catálogo, que vio la luz gracias a Aurelia Ediciones, combina una selección de crónicas, ensayos y reportajes de Padura en diálogo sui generis con las imágenes del fotógrafo Carlos Torres Cairo.

El volumen, del cual se dispusieron apenas 20 ejemplares para las presentaciones de esta semana, debe ser presentado y comercializado durante la Feria Internacional del Libro de La Habana, en febrero de 2020.

 

Aurelia Ediciones, fundada en 1996, es una editorial especializada en la literatura cubana. Su nombre está inspirado en la célebre vía Aurelia de Roma, debido al estrecho nexo de la cultura hispánica y occidental en general, con la cultura clásica romana.

Cuenta con dos colecciones principales: la Guerriller, en la cual se publican volúmenes de fotografía en torno a figuras históricas vinculadas a procesos sociales y culturales; y la Iroko, que desde 2012 investigar en la influencia de la cultura africana en América Latina, especialmente en Cuba.

Desde 2016, Aurelia abrió una línea de publicación dedicada al género narrativo y otra a la historia de la arquitectura cubana.

 

Los textos, de diferentes períodos de escritura, fueron agrupados en tres secciones temáticas: La ciudad y el escritor, La Habana, amor y dolor y Cacería de fantasmas.

La curaduría de la parte narrativa corrió a cargo de Lucía López Coll, guionista y filóloga especializada en literatura cubana, además de esposa de Padura.

Mientras la lingüista Claudia Acevedo repasó las fotografías que van desde un registro abstracto hasta otro documental, tomadas recientemente o encontradas en el archivo fotográfico de Cairo, y las puso a dialogar con el discurso literario.

Y la curadora de arte Nahela Hechavarría, el dramaturgo Abilio Estévez y Lucía López Coll escribieron respectivamente tres prólogos.

Ciudad misteriosa

De acuerdo con Eduardo Torres Cuevas, director de la BNC, este no es un libro común, es un reto para la lectura, por la relación que se logra entre la imagen y el texto.

Destacó la coherencia de las imágenes y su contención, las cuales además de dar un sentido coherente al volumen en su conjunto, refleja “la visión, frustraciones, sueños, ideas, dolores y angustias”, de la ciudad.

Calificó a Padura como “un gran explorador” de esa otra Habana que no aparece en las postales turísticas y que se encuentra más allá del periférico barrio de Mantilla, donde reside el novelista desde su nacimiento.

“Recorrer La Habana antigua y monumental es encontrar en cada esquina y detalle, una historia de 500 años. Lo interesante es como cada época y generación fue dejando su huella, y como ciertas huellas fueron borradas también: una ciudad que hereda y al mismo tiempo, olvida”, argumentó.

Durante la presentación del libro La Habana nuestra de cada día en la Biblioteca Nacional. De forma general, escritor y fotógrafo estrujan sus recuerdos y rememoran la ciudad de una forma muy parecida, se lee en la nota introductoria.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

Por su parte, Torres Cairo explicó que su participación en el libro, no prevista en un inicio, se derivó de la estrecha relación con Padura y su esposa, y comprender la esencia de los propósitos a medida que avanzaba el proyecto.

“Estábamos convencidos de que era un libro de homenaje a La Habana, no podía ser solo texto, había que dar el color, mucho más porque La Habana tiene una poesía muy particular que puede ser descrita de muchas maneras”.

De algo estaba claro: “No quería una Habana de postales, me propuse reflejar esa poesía”, subrayó el artista.

Habana íntima

Padura abundó en el peculiar papel que ha tenido la literatura en la capital de esta isla de 11,2 millones de habitantes.

En este proceso significó la impronta de las tertulias del intelectual Domingo del Monte  (1804-1853), “el hombre que programó la creación de la ciudad literaria como espacio imaginario para la nación que se estaba forjando”.

El autor de “La novela de mi vida” (2009) recordó a escritores que tienen una profunda relación con La Habana como Alejo Carpentier (1904-1980)  y Guillermo Cabrera Infante (1929-2005), ambos galardonados con el Premio Miguel de Cervantes.

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Padura aseguró que en las crónicas reunidas en el volumen es posible encontrar La Habana íntima del escritor.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

Padura aseguró al auditorio que en las crónicas reunidas en el volumen es posible encontrar La Habana íntima del escritor, de “una ciudad que es física pero también, y sobre todo, un estado de espíritu y un reservorio de historias, propias por vividas o por haber sido adquiridas gracias a lecturas y confidencias”.

Así como la “otra Habana, más grande y popular, en ocasiones metida dentro de la ciudad muestrario, (que) vive con sus eternas angustias y esperanzas pospuestas, en su cotidianidad difícil, sin duda más real, más cubana”.

Opinó que “el Malecón y el mar, como siempre, marcan el principio y el fin de la ciudad en la que vivo y escribo, sueño y me desvelo, sufro e incluso, hasta odio”.

“Porque puedo odiar lo que es mío y a veces deja de serlo, porque puedo odiar lo que más amo y luego escribir, en mi casa de Mantilla, sobre esos tremendos sentimientos y confesar mis amores y dolores”, concluyó. (2019)

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