A debate

Mujeres y cambio climático en Cuba

Juan Francisco Santos

Educador popular ambiental, coordina el Centro de Educación y Promoción para el Desarrollo Sostenible (Ceprodeso)

Las repuestas pueden ser diferentes. Hay construcciones culturales que median, entre ellas, el hombre proveedor, la mujer (madre) protectora, el hombre asegurador del inmueble, la mujer ocupada de lo doméstico, el hombre «en la vanguardia» y la mujer «en la retaguardia». Ante un hecho de desastre, seguiremos reproduciendo el mundo como lo concebimos, quizás algunos roles se muevan por la necesidad y la impronta, pasada la situación se toma el camino de lo cotidiano.

Hay causas culturales, entre ellas las sistémicas, relacionadas con el poder y cómo reproducimos el mundo desde un sistema patriarcal que es parte de la repuesta al por qué.

En el rol doméstico que asumen la mayoría, también las carencias a consecuencia de los desastres las tensionan más que a los hombres: ellas son las responsables de preparar los alimentos para la familia, las que tienen que inventar, hacer magia y en muchos casos magia hasta para encontrar cómo cocinar.

El envejecimiento poblacional, pues a ellas en su mayoría les toca los cuidados de los pequeños y los adultos mayores.

La falta de comprensión del ser mujer, por parte de la sociedad, de los hombres y de muchas mujeres.

Como en la mayoría de los temas es una formalidad, no se trata de que las mujeres sean las que más asistan a heridos o que sean más heroínas. Es algo que hay que internalizar, qué significa ser mujer y qué significa ser hombre y cómo dialogar desde la diferencia y la equidad. Por otro lado, los cambios en los proyectos y programas no pueden ser números, tienen que pasar por transformaciones y re-significaciones de comprensiones.

Si se aprovecha, su saber es útil y necesario, pero en ocasiones es solo utilizado, y el utilitarismo es un acto mezquino y que refleja desigualdad e inequidad.

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