A debate

Desarrollo local en Cuba: Entre la realidad y lo posible

¿Pueden estas iniciativas convertirse en la locomotora socioeconómica que necesita la isla caribeña, ¿qué las frenan y qué puede impulsarlas? En busca de algunas respuestas la Redacción IPS Cuba pulsa la opinión de diversos actores de la sociedad civil.

  1. ¿Qué se entiende por desarrollo local y cuáles son las oportunidades y frenos que enfrenta en el contexto cubano actual?

    Hilarión Rodobaldo Ortiz

    El desarrollo local significa mejor calidad de vida para los pobladores, prosperidad económica y satisfacción de las necesidades básicas. Se basa en la identificación y aprovechamiento, de forma creativa, de las potencialidades y recursos endógenos de un territorio, asimilado por medio de una articulación de propuestas construidas bajo la acción y los aprendizajes.

    Son decisivos en el proceso de desarrollo local, los factores económicos, los recursos sociales, culturales, históricos, institucionales y paisajísticos. Es obligado sumar a toda la población del territorio en la necesaria trasformación, para ello hay que motivar, escuchar y dejar decidir, permitiendo el control de la gestión de gobierno.

    Es imprescindible gestionar la aplicación práctica mediante la acción colectiva, en función del desarrollo local. El necesario rescate de los saberes locales hay que asimilarlo y contextualizarlo creativamente y con efectividad.

    Oportunidades actuales:

    • La estrategia del gobierno central, las leyes que se diseñan, las formas de actuar intensifican el accionar de las estructuras ministeriales, provinciales y municipales.
    • Que el presidente del gobierno también esté al frente del Partido Comunista, en la actualidad, posibilita lograr que madure el necesario cambio de descentralización y que se haga real la participación de toda la sociedad.

    Frenos que enfrenta en el contexto cubano actual:

    • Muchos de los que usan el discurso de la participación no creen en ella y, por tanto, no le ponen corazón al necesario cambio.
    • La mayoría no tiene el concepto del cambio, el desconocimiento implica miedo “a la entrega del poder”.
    • Las amplias estructuras nacionales y provinciales frenan el desarrollo local de los municipios.
    • Falta de un aprendizaje práctico de “aprender haciendo” de los líderes en todos los niveles, ramas y territorios.



    Aunque existen diferentes perspectivas acerca de lo local, en nuestro contexto se coincide en asumir lo local como lo municipal. De manera que el desarrollo local apuesta a que el municipio, con sus potenciales endógenos (económicos, productivos, académicos y científicos, organizativos, saberes y tradiciones populares, entre otros), con sus recursos propios (naturales, humanos, financieros, culturales, patrimoniales, entre otros), y con los diversos actores que lo conforman (gobierno, universidades, centros de investigación, empresas, sociedad civil), autogestione su proceso de desarrollo con vistas a elevar la calidad de vida y el bienestar de la sociedad local.

    Contextualizar el desarrollo local implica atender las características geográficas, climáticas, económicas, sociales y culturales del municipio. Planificar el desarrollo local con un enfoque de equidad social y de género significa favorecer el cierre o la disminución de brechas por cuestiones económicas, territoriales, generacionales, de género, entre otras; promover participación popular requiere incorporar a la Estrategia de Desarrollo Municipal (EDM) los proyectos y programas que la acompañan, las aspiraciones, necesidades y prioridades de la población, fomentar conciliación de intereses; que la población asuma roles y decida en la gestión del desarrollo.

    En Cuba, es el gobierno municipal el encargado de conducir y gestionar el desarrollo local a través de las EDM, sustentadas en la gestión del conocimiento y la innovación y el fomento de proyectos de desarrollo.

    Entre las oportunidades, se pueden mencionar:

    • Desde la propia Constitución de la República de Cuba, se reconoce al municipio con autonomía para decidir sobre la utilización de sus recursos y las competencias necesarias para el ejercicio de sus facultades, sin detrimento de los intereses superiores de la nación.
    • Se cuenta con un marco legal que favorece el desarrollo local con participación y control popular.
    • El potencial científico existente en el país: casi todos los municipios cuentan con universidades o con centros de investigaciones.
    • La población cubana cuenta con altos niveles de formación técnica y profesional.
    • Se promueve un modelo de gestión económica que reconoce y fomenta lo estatal y lo no estatal.
    • Nuevos métodos de planificación territorial que cambian las formas de control de la economía.
    • Creación de cooperativas y mypimes en diferentes sectores que potencian la economía local.
    • Turismo local como fuente de ingresos para el desarrollo municipal.
    • Aseguramiento de programas de viviendas, a partir de materias primas locales y tecnologías disponibles para producir materiales de construcción.

    Más que frenos, me gusta enfocarlos como contradicciones del desarrollo local:

    • No existen suficientes estructuras profesionales para gestionar el desarrollo local lo que atenta contra la calidad de la planificación, ejecución y evaluación del desarrollo municipal.
    • Las estrategias municipales y provinciales deben ser vistas no solo desde una perspectiva instrumental, también desde una perspectiva ético-política y, en este sentido, transformar patrones de producción y consumo depredadores del medio ambiente, actitudes individualistas, discriminatorias, ajenas al bienestar espiritual y la reproducción de la vida.
    • Cultura de funcionamiento vertical y sectorial. Descentralizar implica complementación entre lo vertical-sectorial y lo horizontal-territorial.
    • Insuficiente cultura de servicio público: los servicios se diseñan para usuarios y usuarias y no desde ellos, sin considerarse en muchos casos sus necesidades, expectativas y deseos.
    • La participación y el control popular en todas las etapas del proceso: diseño, implementación, seguimiento, evaluación y actualización de la EDM; es más una aspiración que una realidad.
    • No se cuenta con sistemas locales de innovación que articulen actores estatales, no estatales, sector educacional, gobiernos, entre otros, que apoyados en regulaciones y políticas apropiadas puedan fomentar sinergias y generar innovación.
    • Se proyecta un modelo participativo en la gestión del desarrollo y es pobre el manejo de metodologías participativas y de las TICs.
    • Pocas capacidades locales para: planificar, formular y ejecutar proyectos basados en potenciales y necesidades locales; la identificación de brechas de equidad social, de género y para potenciar la economía local.
    • La comunicación y difusión de información en relación con la gestión municipal son insuficientes.

    Desde mi perspectiva, el desarrollo local es una efectiva manera de articular actores y recursos a nivel local para gestar el desarrollo. Con un enfoque multiactoral e incorporando múltiples dimensiones (sociales, económicas, ambientales), donde se transversalicen enfoques de género y equidad, agroecológicos, energías renovables, cadenas de valor, economía circular u otros. Contribuiría, sin dudas, al fomento de procesos continuos de gestión del conocimiento y la innovación, como vía de desarrollo y resiliencia de las comunidades, territorios y otras demarcaciones geográficas donde se implemente.

    Existen múltiples oportunidades en el contexto cubano actual para ser implementado. De un lado, la Conceptualización del Modelo Económico de Desarrollo Social Socialista, los Lineamientos de la Política Económica y Social del 2011-2016, del 2016-2021 y los venideros (del 2021-2026) y el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030 constituyen guías para el cumplimiento de la visión de la nación. A su vez, la alineación de este Plan a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que conjugan las dimensiones económica, social y ambiental en sus estrategias de intervención. En este sentido, se muestran como oportunidades también proyectos de leyes que están en diferentes niveles de avance y que aportan al Desarrollo Local en Cuba, como el Ordenamiento Territorial y Urbano, y otros.

    En toda esta contextualización, se requiere –por un lado- de políticas que permitan cumplir los objetivos propuestos de manera cohesionada y lógica y, por otro, la constante formación de capacidades en los actores locales para implementar estas políticas, con herramientas adecuadas, con principios como la participación y enfoques de trabajo multiactorales, horizontales. A mi criterio, este último hecho se manifiesta como obstáculo para el desarrollo local. Otro elemento en el cual se debe trabajar es romper la verticalidad/sectorialidad a la hora de tomar decisiones o trazar estrategias en determinados ministerios, lo cual imposibilita la real articulación de sus contrapartes a nivel municipal para tomar decisiones y apoyar propuestas construidas desde lo local.

    Desarrollo local es cuando planificamos estratégicamente el crecimiento de la localidad considerando el bienestar humano, cuidando el medioambiente partiendo de los recursos humanos y productivos a nivel local y tomando en cuenta, además, alianzas y oportunidades diversas.

    Pero, en primer término, el desarrollo local hay que mirarlo como un proceso integral que incluye, sobre todo, el desarrollo humano y apuesta por satisfacer las necesidades de la gente dentro de su propio territorio; permite aprovechar los recursos propios y las potencialidades de cada municipio. Lo digo porque en Habana del Este existen empresas nacionales cuyas producciones no llegan a las manos de la gente que vive aquí. Por ejemplo, la chocolatera Estela, cuyas producciones se destinan al turismo y las tiendas en MLC; la base de pesca de Cojímar, con toneladas de capturas, pero que no podemos consumir; el polo turístico, cuyos resultados económicos no se revienten en satisfacer algunas de las necesidades de la gente que reside en esta localidad.

    Entre las oportunidades que ofrecen las iniciativas de desarrollo local se encuentran:

    • El acumulado de habilidades, capacidades, talento y creatividad local.
    • La resiliencia de las comunidades para enfrentar adversidades y avanzar.
    • Las leyes, regulaciones y resoluciones que lo promueven.

    También existen frenos, entre ellos:

    • Desconocimiento por parte de decisores de lo que significaría apostar por el desarrollo local.
    • Se desconoce lo que ya está legislado respecto a este tema.
    • La existencia de estrategias de desarrollo local que se elaboran y no se implementan o no se implementan adecuadamente.
    • La falta de empoderamiento de las personas que dirigen y coordinan políticas en los territorios. Es decir, se habla de ley de asambleas municipales y de autonomía municipal, instrumentos que se han puesto en las manos de quienes dirigen pero, a veces, se desconoce qué hacer con ellos.

    Otro elemento que también afecta —y no solo al desarrollo local, sino al avance el integral de los municipios— es la salida y entrada constante de las personas que dirigen las políticas.

    El desarrollo local implica un proceso de cambios y transformaciones, un proceso de mejoras y progreso en dimensiones del desarrollo. En Cuba se reconoce que ese proceso de mejoras y transformaciones puede suceder en cuatro ámbitos generalmente aceptados, que son: económico-productivo, sociocultural, ambiental e institucional. Otras cualidades del desarrollo local en Cuba son: 1) se sustenta en un plan estratégico que cambia y evoluciona (Estrategia de Desarrollo Municipal/Provincial); 2) no es totalmente independiente, sino que está articulado y conectado con la visión del país; 3) se concibe desde un proceso participativo, con el aporte de actores y autoridades locales.


  2. A su juicio ¿cómo podrían insertarse estas iniciativas de desarrollo local en la estrategia nacional de otorgarle mayor autonomía a los municipios?

    Rosa Acosta

    Elementos como los presentados anteriormente apoyarían este hecho. Por ejemplo, 1) otorgándoles a las instancias ministeriales municipales mayor autonomía y no una dependencia hacia sus contrapartes provinciales y/o nacionales; lo que se cumple en algunos casos iguales a la verticalidad en el mandato de los gobiernos provinciales, 2) estableciendo indicadores de evaluación y seguimiento de estas instancias municipales, no solo por patrones/informes ministeriales, sino considerando los impactos logrados a favor de apoyar propuestas, procesos y/o proyectos locales, 3) intencionando planes de capacitación a favor del desarrollo local, incluyendo formaciones no solo tecnológicas y/o temáticas, sino también fomentando la formación en herramientas sociales, educación popular, por ejemplo, 4) haciendo un levantamiento de las prácticas exitosas y no exitosas desarrolladas por investigaciones, proyectos para respuestas a problemáticas locales y que pueden tener impacto en otros escenarios similares, entre otras.



    Contar con iniciativas y proyectos de desarrollo local, unido a un mapa de actores económicos que responda a las demandas y aspiraciones contenidas en las Estrategias de Desarrollo Municipal (EDM), representa una posibilidad para un mejor aprovechamiento de los recursos endógenos y de las oportunidades/potencialidades para impulsar esos procesos. Avanzar desde los territorios en la generación de productos y servicios de valor agregado, a través de iniciativas y proyectos de desarrollo local, contribuirá a mejorar la satisfacción de necesidades y demandas de las sociedades locales, la generación de empleos, el cierre de ciclos y encadenamientos productivos, el impulso de la economía local, incrementando con ello los recursos disponibles para reinvertir en lo local, lo que sin dudas apunta y refuerza la autonomía municipal.

    Se podrá definir el desarrollo local como el proceso de transformación de la sociedad local completa, orientado a superar las dificultades y retos existentes, que busca mejorar las condiciones de vida de su población mediante una acción participativa y concertada entre los diferentes agentes socioeconómicos locales, públicos y privados; que logre una real sinergia para el aprovechamiento más eficiente y sustentable de los recursos endógenos existentes, mediante el fomento de las capacidades de emprendimiento empresarial local y la creación de un entorno innovador en el territorio.

    Las estructuras centrales e intermedias deben crear un ambiente de alta efectividad de la articulación a esos niveles e influir en el logro de toda la articulación necesaria a nivel municipal.

    Debe definirse entre las partes (municipio y estancias nacionales) las obligaciones de las localidades, con producciones y otras acciones fuera del territorio; que las localidades se sientan estimuladas, prestigiadas e incentivadas por entradas de recursos e impuestos a favor de las localidades, por el apoyo a otros territorios o exportaciones que generan entradas de divisas al país (ejemplos: azúcar, café, tabaco, rones, turismo, minerales, productos del mar, servicios profesionales, entre otros).

    Que las municipalidades puedan utilizar porcentajes significativos de los medios creados para el beneficio de todos los pobladores, con énfasis en la ejecución de proyectos locales de innovación y de creación de mejoras en las condiciones de vida de su población, mediante una acción participativa, decidida y concertada entre los diferentes agentes socioeconómicos locales, públicos y privados, logrando una real sinergia para el aprovechamiento más eficiente y sustentable de los recursos endógenos existentes.

    La Estrategia de Desarrollo Municipal (EDM) es un instrumento de planificación para la gestión del desarrollo; de la Estrategia surge la visión del municipio que se quiere y construirla con participación popular implica que se involucren en el proceso no solo actores institucionales y de gobierno, también grupos poblacionales diversos (mujeres, adolescentes, personas adultas mayores, niños, niñas, hombres).

    De la Visión se derivan líneas estratégicas y de ellas políticas locales, programas y proyectos, pero no están desconectados de las Estrategias provinciales de desarrollo ni del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030, existe una relación de complementación entre los niveles municipal, provincial y nacional.

    Una de las funciones del municipio es garantizar que se cumplan las políticas públicas nacionales de educación, salud, cultura, seguridad alimentaria, entre otras. Así, Planes Nacionales como el Programa Nacional para el Adelanto de las mujeres, el Plan de Soberanía Alimentaria y Educación Nutricional (SAN) o el Plan del Estado para la adaptación al cambio climático (Tarea vida) forman parte de las acciones para el desarrollo y bienestar de la sociedad local que el municipio implementa.

    En primera instancia hay que conocer adecuadamente las líneas de desarrollo estratégico municipal, que los proyectos aporten y estén en consonancia con esas líneas estratégicas, que el presupuesto municipal sea participativo e inclusivo. Además, que se estimule la innovación social y las mejores ideas, lo cual implica acompañar de manera eficiente estos proyectos.

    En todos los casos, creo yo, la falta de preparación lleva a tomar decisiones inadecuadas, superficiales y hasta negativas.

    Considero también que los procesos de capacitación favorecen una mirada integral al territorio y permiten que los proyectos no se vean como algo aislado, fuera de contexto.

    Es importante entender la autonomía en todo su amplio y estratégico concepto, así se estaría evitando que se entienda la economía como acumulación de dinero y no como un proceso para la satisfacción de necesidades materiales, espirituales y la reproducción de la vida.


  3. ¿Qué importancia tiene la capacitación en la gestión que pueden desempeñar las iniciativas de desarrollo local en Cuba?

    Aramis Rivas

    Asumir un proceso de desarrollo local, más que nada, constituye un cambio cultural que necesariamente se ha de acompañar de la formación de capacidades para asumir los retos, los cambios y las transformaciones. El ciclo continuo de la gestión del desarrollo local conlleva la apropiación de metodologías y herramientas a las que se accede mediante un proceso de formación/capacitación de actores/gestores del desarrollo. Metodologías y herramientas que, entre muchas otras, incluye: diagnósticos participativos, diseño de políticas públicas locales, diseño de programas y proyectos y muchas otras que se requieren para asumir y conducir procesos conscientes y comprometidos de desarrollo local, lo que sin dudas solo se puede alcanzar si se acompaña de la capacitación y formación de capacidades.



    La capacitación es uno de los pilares básicos de estas iniciativas a favor del desarrollo local. Al respecto, sería muy valioso incluir en estos planes de formación: capacitaciones en la acción, con un enfoque a la investigación-acción-participativas, que permita la articulación del conocimiento empírico y convencional, la adaptación y adopción de nueva diversidad o nuevas temáticas, tecnologías… provenientes no solo de las universidades, centros de investigaciones u otros; sino también aquellas resultantes de las prácticas cotidianas de productores, emprendedores y del patrimonio local. En ese sentido, la gestión del conocimiento y la innovación son esenciales vías de apoyo al desarrollo local y tributan no solo a la formación de habilidades y aptitudes en los decisores de políticas u otros actores, sino que permiten la búsqueda de soluciones adaptadas a los contextos locales.

    La capacitación es clave, pues estamos viviendo un cambio cultural a partir del nuevo modelo económico y social de desarrollo socialista, que enfatiza en la autonomía municipal y la descentralización territorial de los recursos. Como parte de un proyecto que coordino, “Contribución a la gestión municipal eficiente y sostenible en Cuba”, que se desarrolla gracias a la cooperación sueca y liderado por CEDEL, se intenciona una estrategia de gestión de conocimientos con la finalidad de fortalecer capacidades en formadores que contribuirán a la capacitación/formación de servidores y servidoras públicos.

    Como parte de sus acciones, se realizó un diagnóstico de necesidades de formación en funcionarios públicos, que reveló la necesidad de capacitarse en los siguientes temas: uso de las TICs en la gestión del desarrollo municipal, Gobierno en Línea, Elaboración e implementación de Estrategias de Comunicación, Gestión de la Información en las organizaciones de gobiernos locales, la perspectiva de género en la gestión del desarrollo municipal, la gestión ambiental como eje transversal en la gestión del desarrollo, procedimientos para la elaboración de políticas públicas y la gestión de proyectos, diagnóstico participativo, indicadores para medir la calidad de los servicios y niveles de satisfacción, elaboración, captación, procesamiento y análisis de indicadores sobre desarrollo municipal, elaboración, implementación, monitoreo y evaluación de la Estrategia de Desarrollo Local, fortalecer la relación Universidad-Empresas-Gobiernos, entre otras.

    De estas necesidades surgió el Programa de Diplomado “Servidoras y servidores públicos en la gestión del desarrollo local”, conformado por ocho módulos y que comenzará a implementarse en 2022.

    No obstante, hay que formar a la población para el ejercicio de la participación y el control popular y para la formulación y gestión de proyectos de desarrollo local. Existen redes que, desde la sociedad civil, aportan a estos propósitos. Una de ellas es la Red de educadores y educadoras populares liderada por el Centro Martin Luther King Jr. y la red de gestores de proyectos liderada por el CIERIC, ambas de alcance nacional.

    Es esencial para el logro de iniciativas de desarrollo local, el proceso de gestión del conocimiento para todos, con diseños específicos para dirigentes, técnicos, empresarios y pueblo en general, con una amplia formación en todos los niveles de enseñanza. Crea condiciones para el aprendizaje en la acción en toda la vida económica y social de los pobladores. Se tiene que lograr una total sinergia entre el centro universitario, tecnológico, el sistema de comunicación, la radio, la TV, estructuras empresariales diversas, centros docentes, organizaciones sociales y técnicas, redes productivas y sociotécnicas.

    Es necesario crear un ambiente de intercambio de promociones en eventos, concursos, ferias, festivales, exposiciones y otras, para que todos puedan participar y presentar iniciativas a favor del desarrollo local.

    Esta pregunta es clave para entender el alcance real del desarrollo local. La capacitación, creo yo, es el único camino para mitigar y erradicar las limitaciones y los obstáculos.

    Si los gobiernos municipales no están lo debidamente capacitados y empoderados o desconocen lo legislado en relación con el desarrollo local, si no asumen una vocación de servicio y quienes tienen la misión de dirigir no se convierten en servidores públicos, no vale la pena intentar luchar contra molinos de viento. Y digo esto porque en Habana del Este llevamos más de un año en la elaboración e implementación de la estrategia y trabajando desde un grupo donde se revisan, asesoran los proyectos para ser aprobados en el Consejo de la Administración Municipal y luego en la Asamblea, y ha sido muy difícil, primero, lograr sensibilizar a la dirección de los gobiernos para que participen en ese proceso tan importante que es la elaboración de la estrategia en sí misma, que la conozcan, que la toquen con la mano, que sepan cómo se vivió el proceso y, sobre todo, que entiendan que el desarrollo local es una política de Estado y, de alguna manera, todos tenemos que transitar por ese camino. O nos subimos en ese tren o nos quedamos embarcados, rezagados, porque ya hay otros municipios que han ido avanzando.

    Hay que entender también que esto es algo nuevo, que ha encontrado resistencia en algunas personas, aunque es cierto que hay mucha gente con ganas de hacer, con muchas ideas, creatividad y propuestas, pero el recorrido que estamos teniendo muchas de las experiencias de desarrollo local, desde que se presentan y comienza el asesoramiento hasta que se lleva a la Asamblea y finalmente se firma el acuerdo para la ejecución, está siendo duro y tortuoso. Presumo que la falta de capacitación, sin dudas, tiene que ver también con eso.

    Por un lado, está el hecho de la necesidad de entender que hoy Cuba ha hecho una clara apuesta por llevar adelante estas experiencias de desarrollo local. Y a veces lo que no es estatal causa temor. Nos da miedo la palabra sin mirar los contenidos. Hay iniciativas y proyectos puestas en las manos del grupo de desarrollo, que van a resolver problemas en Habana del Este, por solo mencionar el territorio donde vivo y trabajo. Por ejemplo, entre los 14 proyectos ya aprobados, hay algunos que no son iniciativas nuevas, como el de materiales de la construcción, que ya produce y vende a una empresa constructora. De manera que tenemos que apoyar eso; abrirnos al tema porque es política de Estado.

    Algunos de los proyectos presentados no piden financiamiento, sino que ponen un capital inicial con fondos propios, y eso también hay que saber aprovecharlo. La gente está poniendo su dinero, está invirtiendo para contribuir al desarrollo del municipio, y eso tiene un valor agregado. Existe una propuesta para desarrollar un complejo de servicios que incluye masajes, peluquería, tratamiento para el cabello y la persona que la presentó pone un fondo inicial.

    Está claro que tenemos que estar al tanto de todo lo que hoy está pasando en Cuba y a todo lo que la gente tiene derecho de proponer y hacer en los municipios. Mientras haya personas dirigiendo políticas y en lugar de facilitar, frenen, en muchas ocasiones por falta de preparación y capacitación —sabemos que no se nace siendo dirigente del Poder Popular—, las cosas no avanzan. Es por eso que la capacitación es imprescindible.


  4. Se dice que estas iniciativas pueden convertirse en la locomotora del desarrollo económico. ¿Cómo pudieran repercutir en mejorar la calidad de vida de cubanas y cubanos?

    Rosa Acosta

    Múltiples pudieran ser las formas de repercutir en mejorar la calidad de vida de cubanos y cubanos. Como resultado de procesos que han tenido éxito a nivel local, no solo se aporta a beneficios económicos/productivos. Si bien es cierto que se debe tributar a lograr impactos económicos –no solo a los que implementan estas iniciativas, sino a los consumidores de ellas (mediante el abaratamiento de los precios, por ejemplo, o la calidad e inocuidad en productos alimenticios que se ofertan)-, los impactos sociales son muy importantes. Mediante estas iniciativas, en muchos casos se aporta al incremento del bienestar familiar y comunitario, al rescate e identificación de liderazgo local de mujeres y hombres, jóvenes y ancianos, al rescate del patrimonio local, el mejoramiento de indicadores medioambientales locales, a la búsqueda de soluciones adaptadas a los contextos a partir del trabajo articulado de los actores involucrados (y en términos de cadenas agropecuarias, a la incorporación del enfoque de cadenas de valor), lo que tributaría a una gestión de gobierno efectiva y una mayor participación ciudadana en el modelo de gestión que el país se está proponiendo.



    Una articulación efectiva entre las partes, una alta participación de todos, movilizara a toda la población local para un salto en el desarrollo económico local. Todo ello articulado con los intereses y potencialidades de la nación permitirá repercutir en un corto y/o mediano plazo la mejora de vida de todos las cubanas y los cubanos.

    Cuando todos los actores participan en espacios de innovación, se movilizan en grupos de innovadores locales en función de sus intereses y son reconocidos por las plataformas multiactorales de gestión municipales (PMG).

    En las PMG tienen alta participación los representantes de los Consejos Populares y los grupos de productores y sus líderes productivos y sociales. Estas plataformas posibilitan que productores, productoras, actores y consumidores se integren en espacios de capacitación y socialización de los resultados de la innovación local.

    Estas iniciativas constituyen una oportunidad para que los territorios puedan ofrecer respuestas a las necesidades y demandas de sus sociedades locales, siempre que se articulen y sustenten en las aspiraciones contenidas en las Estrategias de Desarrollo Municipal (EDM). Ello requiere, en principio, transitar de un enfoque de “oferta” a un enfoque de “demanda estratégica”, con la conducción y el liderazgo de los gobiernos locales. Visto así, no cabe dudas de que la diversidad de iniciativas locales y la heterogeneidad de actores que participen en su consecución son una clara oportunidad para impulsar no solo el desarrollo territorial, sino también a mejorar y elevar la calidad y el bienestar de la vida de quienes viven en los municipios.

    Yo creo que, como explicamos anteriormente, el desarrollo es multidimensional y no solo económico, pues si una iniciativa productiva genera riqueza, pero profundiza brechas de género o daña el medio ambiente, no podemos hablar de desarrollo. Por otra parte, el desarrollo que se planifique debe gestionarse desde, con y para las personas. Esto constituye un reto, pues implica fomentar procesos con participación popular, asumir a los barrios en su heterogeneidad y diversidad cultural, identificar visiones, aspiraciones y expectativas de diversos grupos poblacionales para incluirlas en la Estrategia de Desarrollo Municipal, implica que los servicios públicos estatales y privados se conciban atendiendo los intereses de la gente, que se generen bienes y servicios en atención a sus necesidades y deseos, entre otros aspectos.

    Claro que pueden convertirse en locomotoras. En Habana del Este, las propuestas son muy diversas y pueden satisfacer muchas de las necesidades sentidas de la gente. Algunas responden a lo productivo-económico (producción de alimentos, vegetales, viandas y también de huevos, de aves, de carne) y otras dirigidas a la prestación de servicios. Esto último es un tema que lacera mucho a las personas de a pie, ya que recibir un servicio de calidad transita más por la frustración que por la solución, en muchas ocasiones.

    También hay propuestas que tienen que ver con el cuidado del medioambiente, de las playas, tan cercanas a nuestro entorno más cotidiano. Si estas iniciativas las sabemos implementar, acompañar y aprobar, y también sabemos despojarnos de todos los miedos y resistencias, será una inyección directa al mejoramiento de la vida de la gente.


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