2004: Un año de constantes tensiones

Resumen económico anual

De hacerse una encuesta popular sobre los aspectos más sobresalientes de la economía cubana en 2004, probablemente resaltarían aquellos que tuvieron mayor repercusión en la vida de cubanos y cubanas. Entre ellos destacan los apagones.

De hacerse una encuesta popular sobre los aspectos más sobresalientes de la economía cubana en 2004, probablemente resaltarían aquellos que tuvieron mayor repercusión en la vida de cubanos y cubanas durante los pasados doce meses. El orden podría ser el siguiente: apagones, oferta disminuida y precios elevados en los mercados agropecuarios, incrementos de los precios en divisa y el canje de moneda.

Ciertamente, 2004 fue un año muy complejo. La coincidencia de factores internos y externos agravó la ya difícil situación económico-financiera de la isla, con una marcada incidencia en la cotidianidad.

Las autoridades destacaron algunos elementos exógenos. “Hemos debido encarar numerosos desafíos producto de los peligrosos fenómenos naturales que nos han afectado, las dificultades energéticas, el inédito encarecimiento en los precios del petróleo, de los alimentos que el país importa y de los fletes marítimos, unido todo ello a la implantación de las más insensibles y aberrantes medidas imaginadas por el gobierno de Estados Unidos”, enfatiza el informe económico de 2004, presentado ante el parlamento cubano, el 23 de diciembre, por el ministro de Economía y Planificación, José Luis Rodríguez.

No obstante, para La Habana “el saldo no deja de ser extraordinariamente alentador, cuando comprobamos que, gracias al enorme esfuerzo realizado por nuestro pueblo, se cumplen los objetivos esenciales que nos propusimos, con significativos logros en nuestro desarrollo social”, explica el texto.

Precisamente, el énfasis en lo social marca la diferencia entre Cuba y el resto del área, sobre todo porque en medio de las mencionadas dificultades financieras y de recursos se hizo lo imposible por mantener activos los programas que en esta esfera lleva adelante el gobierno de la isla.

Como resultado, el país reportó incrementos en algunos de esos indicadores: se estima favorable el crecimiento de 20 por ciento en el consumo social, la garantía de los alimentos normados -que si bien insuficientes mantienen sus bajos precios y cobertura para los 11.2 millones de cubanos–, así como las entregas adicionales de alimentos a 1.363.297 niños hasta 15 años y personas de más de 60 años de edad en las cinco provincias orientales; 444.019 cuotas que cubren otros grupos como embarazadas, madres lactantes, alumnos de escuelas primarias, ancianos y discapacitados en hogares de esas provincias; el suplemento alimentario para 71.000 niños de todo el país con bajo peso y talla; las entregas a municipios de Pinar del Río, La Habana y la Isla de la Juventud, que padecieron los efectos de los huracanes Charley e Iván; e igualmente a municipios de Camagüey y las provincias de Las Tunas y Holguín, dañados por la sequía.

Una de las grandes zancadillas a la economía en 2004 fueron las interrupciones en la generación de energía eléctrica a partir de mayo, a causa, fundamentalmente, de una rotura de consideración en la mayor planta generadora del país, la central termoeléctrica Antonio Guiteras. Los impactos de esa avería se prolongaron más allá de todo pronóstico y, además de generar largos y frecuentes apagones en el sector residencial, provocaron la paralización de industrias decisivas, entre ellas la del acero, que dejó de producir, hasta octubre, 120.000 toneladas métricas de la aleación.

Los efectos se hicieron sentir prácticamente en todas las ramas de la economía, con un impacto económico estimado por encima de los 200 millones de pesos.

No obstante, pese a esa obligatoria paralización industrial y de los servicios, el país experimentó crecimientos en diversos sectores. Entre los resultados económicos del año, las autoridades destacan:

  • El incremento de algunos renglones en la producción agropecuaria, pese a la sequía y los ciclones.
  • Avances en producciones de la industria alimenticia.
  • La circulación mercantil minorista se mantiene a niveles similares, con un aumento del 2,4 por ciento en la alimentación pública.
  • Creación de nuevas fuentes de ocupación y reducción de la tasa de desempleo al 1,9 por ciento.
  • El ingreso medio (salario y sistemas de estimulación) alcanza los 354 pesos, sin considerar las gratuidades que reciben los trabajadores.
  • El incremento de bienes y servicios y el manejo acertado de la política monetaria hicieron posible mantener la liquidez en pesos cubanos, en manos de la población, dentro de parámetros aceptables.
  • La producción industrial en 10 de las 22 ramas que la integran, en particular la minería y metalúrgica no ferrosa con 10,7 por ciento y la industria electrónica con un 4 por ciento.
  • Crecimiento de la producción azucarera en 14,4 por ciento, con indicadores de eficiencia superiores a la cosecha precedente.
  • Avances en la explotación de las tierras liberadas del cultivo de caña, que ya abarcan 64 por ciento del área disponible.
  • Crece en 7,5 por ciento la producción de níquel, con ingresos superiores a los estimados a partir de un sostenido incremento de los precios.
  • Reducción en la producción de petróleo e incremento en la de gas natural; para un total de 3.900.000 toneladas de petróleo equivalente, debido principalmente a atrasos en el programa de perforación y a pozos que no dieron los resultados esperados.
  • La generación de electricidad con crudo nacional fue sólo del 81,7 por ciento, lo que conllevó a incrementar las importaciones de fuel oil a elevados precios,
  • La generación eléctrica bajó 1,4 por ciento, con 88 días más de apagones respecto al año anterior.
  • Prosigue el programa de gasificación. Aunque crecen las entregas de gas licuado 12 por ciento y la de queroseno 46 por ciento, ese incremento no satisface las necesidades, reconoce el gobierno.
  • Se electrificaron 44.300 viviendas.
  • Las construcciones crecen 11.2 por ciento, apoyadas en buena medida por las inversiones, que aumentaron 7,8 por ciento y concentradas en sectores de significación económica y estratégica como el petróleo, la electricidad, el turismo, así como en los programas sociales priorizados,
  • Se concluyeron 14.700 viviendas, de ellas 8.000 construidas por el Estado, a lo que se añaden alrededor de 95.506 acciones de conservación y rehabilitación.
  • Las comunicaciones crecen 12,5 por ciento y las líneas telefónicas instaladas 7,3 por ciento. La telefonía digital alcanza 84 por ciento del sistema.
  • Las exportaciones de bienes crecen 32,5 por ciento, indicador más elevado en muchos años.
  • Las importaciones aumentan 14,3 por ciento.
  • El turismo crece cerca de 7,6 por ciento y, por primera vez, la isla recibe en un año 2.050.000 visitantes. Los ingresos turísticos aumentan 15 por ciento.
  • La biotecnología siguió avanzando y ocupó un lugar de vanguardia en la investigación científica de alta tecnología, con resultados económicos significativos para el país.

Según el informe oficial, en 2004 se produjeron otros avances en las esferas de la educación y la salud, entre ellos la reducción del número de alumnos por aula en las enseñanzas primaria y secundaria, la extensión del concepto de universalización de la educación hasta los municipios, el fortalecimiento de los medios audiovisuales y de computación y la accesibilidad plena de los jóvenes al estudio como modalidad de empleo, mediante los cursos de Superación Integral.

Asimismo, los programas de la salud han contribuido a la remodelación de policlínicas, la ampliación de los servicios de ultrasonido, fisioterapia, endoscopia, cardiología y radiología, regulación menstrual, apoyo vital, drenaje biliar, laboratorio integral, consulta de alergia para niños, optometría, oftalmología, estomatología y traumatología, entre otros, además de la apertura de 118 centros de terapia intensiva, la puesta en marcha del servicio de hemodiálisis en 24 nuevas instalaciones y el inicio de la reparación y modernización de 35 grandes hospitales, que permitirán ofrecer un mejor servicio a la población y brindar capacidades adicionales para el turismo de salud, como vía para hacer sustentable el progresivo desarrollo del sector.

Todos estos resultados, la consecución de los programas sociales y los aportes industriales a ellos destinados hicieron que el Producto Interno Bruto (PIB) de la isla creciera cinco por ciento, dos puntos porcentuales por encima de los estimados de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL).

Cabría preguntarse, ¿cuánto más habría crecido la isla de no verse sometida a fenómenos meteorológicos adversos (huracanes y sequía), recrudecimiento de la política de embargo de Estados Unidos (restricciones a los viajes, persecución de activos cubanos en bancos internacionales) y los aumentos en los precios del petróleo a niveles astronómicos?

La respuesta no es sencilla. De acuerdo con analistas, nunca se debe perder de vista que en Cuba, desde 2003, el PIB se calcula de una manera sui géneris: la medición toma en cuenta los servicios sociales –salud, educación y otros–, que en Cuba son gratuitos para sus 11,2 millones de habitantes. Según se dijo el pasado año, en el caso cubano, el cálculo del PIB por la vía tradicional resulta inexacto y hasta injusto, al no contemplar la distribución equitativa de la riqueza y su retribución en el avance social.

Por otra parte, según expertos, el incremento del PIB en Cuba se concentra en el primer semestre del año, debido a factores como la terminación de la zafra azucarera y la etapa de mayor afluencia del turismo internacional [1]. En la primera mitad de 2004, el aumento rondó el cuatro por ciento, por lo que se estimaba que al cierre del año ese indicador quedara por debajo de esa cifra, en alrededor de 2,4 por ciento. Sin embargo, las autoridades reportaron un PIB que duplicó todos los estimados.

Las más altas cifras del PIB en los últimos siete años se registraron en 1999 (6,3 por ciento) y en 2000 (6,1 por ciento).

Tabla 1

Ritmo de crecimiento del producto interno bruto (pib). 1997-2004

Año %
1997 2,7
1998 0,2
1999 6,3
2000 6,1
2001 3,0
2002 1,1
2003 2,6
2004 5,0

Fuente: Elaborado a partir de fuentes oficiales.

Tabla 2 

Indicadores sociales. 2004

Indicadores Total
Escuelas primarias 9.000
Personal docente 310.507
Matrícula universitaria 380.000
Médicos 68.927
Policlínicas 444
Enfermeros y técnicos de la salud 149.708
Personal dedicado a la ciencia y la tecnología 78.497
Aulas con paneles solares en zonas apartadas 2.335
Matrícula en cursos de superación integral 129.038
Sedes universitarias municipales 938
Instructores de arte graduados en 2004 3.271

Fuente: Elaborado a partir de fuentes oficiales.

Sobre estos resultados, el ministro de Economía y Planificación destacó que fueron alcanzados “en un año de extraordinarias dificultades de diversa naturaleza, las que ha sido necesario enfrentar a un elevado costo”.

Las maniobras que tuvo que sortear el país para no colapsar y sí seguir adelante quedarán para la historia, pero es un hecho que, por ejemplo, se requirió de la toma de importantes decisiones (incremento de precios en divisa, desvío de recursos para enfrentar las grandes evacuaciones ante los ciclones y la asignación de materiales no previstos para los damnificados, prohibición de la circulación del dólar, cierre de industrias e importación impostergable de recursos que no se produjeron debido a la paralización de las industrias).

Por otra parte, según explicó Rodríguez, durante 2004 el país adoptó medidas cuyo fin es reordenar la gestión económica y erradicar algunos aspectos negativos. Entre ellas se encuentran:

  • Reducción sensible de las empresas que operan en divisas.
  • Rebaja de precios y tarifas en divisas.
  • Cobro en moneda nacional de un grupo de producciones y servicios que anteriormente se facturaban en divisas.
  • Limitación de las facultades para la aprobación descentralizada de contratos y créditos en divisas.
  • Establecimiento de nuevas regulaciones para el ejercicio del comercio exterior.
  • Revisión y ajuste de los objetos sociales de 5.988 empresas y unidades presupuestadas.
  • Proceso de reestructuración y ordenamiento del sector del turismo.
  • Desdolarización de la economía, dirigida a alcanzar una mayor eficiencia en el manejo de los flujos financieros en divisas y también en moneda nacional.

Con esta última medida, que incluyó la aplicación a partir del 15 de noviembre de un impuesto de 10 por ciento en las transacciones con dólares en efectivo, las autoridades aseguran haber logrado “la total soberanía monetaria de la nación”. Asimismo, indican, ese paso “se inscribe en la política que se ha venido aplicando desde hace varios años para fortalecer la moneda nacional y que incluyó la eliminación de las transacciones en dólares entre empresas estatales aplicada en el 2003”.

Según informó al parlamento la ministra de Finanzas y Precios, Georgina Barreiro, para respaldar los programas sociales, en 2004 los gastos presupuestarios superaron en más de 1.500 millones de pesos los de 2003, incluidos crecimientos en educación y salud por 527 millones de pesos y en seguridad y asistencia social por 234 millones de pesos.

Mientras tanto, a la reparación y mantenimiento de viviendas y los servicios comunales el país destinó 1.080 millones de pesos, 120 millones más que lo ejecutado en la etapa precedente. Ese incremento estuvo relacionado con mayores ejecuciones en la reparación de viales, incluidos los de montaña, así como en la reparación, aunque aún insuficiente, de viviendas dañadas por el paso de los ciclones en las provincias de Pinar del Río, Isla de la Juventud, La Habana y la ciudad de La Habana.

A la actividad empresarial se destinan 178 millones de pesos más que lo planificado, atribuido fundamentalmente al incremento de los subsidios por diferencia de precios y pérdidas. La ministra explicó que el subsidio por diferencia de precios se concede a los productos de la canasta básica y el consumo social a precios muy por debajo del costo de producción y de los precios de adquisición, por lo que se considera un subsidio indirecto a las familias y al consumo social. El aumento está asociado al significativo incremento de los precios de alimentos en el mercado internacional y de los fletes marítimos; así como al incremento en las entregas al consumo social.

En los desembolsos por pérdidas, los montos más significativos correspondieron a los ministerios de Agricultura, Transporte e Industria Pesquera para respaldar aquellas empresas cuya falta de liquidez imposibilitaba su continuidad productiva.

Los fondos asignados para las inversiones crecen en 355 millones de pesos en relación con el año anterior y la mayor parte se destinó a la ejecución de los programas sociales.

Todos estos elementos condujeron a una sobre ejecución de los gastos consignados en la Ley del Presupuesto de 2004 en 275 millones de pesos. En el caso de los ingresos planificados, se estimó la cifra de 19.512 millones de pesos, lo que significa 1.964 millones de pesos más que el año anterior.

Como resultado de la sobre ejecución de los gastos, el déficit del Presupuesto se calculó en 1.424 millones de pesos, 275 millones por encima de la cifra consignada en la Ley aprobada por la Asamblea Nacional del Poder Popular, en diciembre de 2003. Sin embargo, pese a ese incremento, las autoridades reportaron que se mantuvo la proporción del 3,5 por ciento en relación con el Producto Interno Bruto.

Cuba, según Cepal

La Comisión Económica para América Latina (CEPAL) destacó, en un informe preliminar del 30 de noviembre, que el Producto Interno Bruto de la isla se aceleraría en 2004, por segundo año consecutivo, en tres por ciento, pese a diversas adversidades como “la peor sequía de los últimos 40 años y el azote de los huracanes (Charley e Iván)”, con serios efectos en el desempeño productivo.

Por otra parte, el organismo regional reconoció que a esos elementos se unieron también “la crisis del sistema electroenergético nacional y el recrudecimiento del bloqueo económico estadounidense”.

Entre otros aspectos, CEPAL indica que la escasez de divisas se agudizó durante el período enero-octubre ante el deterioro de la relación de precios de intercambio generado por el aumento significativo de los precios internacionales del petróleo, los menores flujos de inversión extranjera directa, las compras en efectivo de alimentos y productos agropecuarios en el mercado estadounidenses, así como otras importaciones, imprescindibles ante la paralización de industrias debido a la crisis financiera.

En la segunda mitad del año, “el nivel de reservas internacionales se incrementó sensiblemente como resultado del canje de dólares por pesos convertibles, lo que alivió la falta de divisas a partir de noviembre de 2004” , destacó CEPAL.

En relación con la política fiscal, la comisión, que elabora los informes a partir de estadísticas suministradas por la isla, indicó que la brecha fiscal prácticamente se mantuvo (3,5 por ciento del PIB frente a 3,4 por ciento en 2003). Si bien aumentaron los ingresos corrientes en 9,6 por ciento, los de capital descendieron en 6,7 por ciento.

La isla incrementó los ingresos tributarios 11,6 por ciento, mientras los gravámenes de circulación aumentaron 18 por ciento. Según el balance preliminar de CEPAL, la contribución a la seguridad social creció (5,3 por ciento) por una mayor incorporación de trabajadores al perfeccionamiento empresarial y la elevación de la tasa impositiva (12,6 por ciento contra 12 por ciento en 2003). Los ingresos no tributarios se elevaron en 4,3 por ciento.

Los gastos de capital y los corrientes crecieron 15,2 por ciento y 10,4 por ciento, respectivamente, estos últimos por los egresos en asistencia social, salud y educación, entre los más representativos.

CEPAL destaca, entre las medidas de mayor trascendencia, la prohibición de la circulación del dólar estadounidense en efectivo e indica que estas medidas no afectan el funcionamiento de las empresas extranjeras que tienen negocios en la isla, ni el uso de tarjetas de crédito y débitos. Asimismo, consigna el organismo, “su influencia desfavorable en el turismo internacional es mínima”, a la vez que señala que “la mayor parte del comercio, de las inversiones extranjeras y del turismo de Cuba se realiza con los países integrantes de la Unión Europea y el Reino Unido”.

De acuerdo con el informe, la liquidez monetaria de pesos cubanos no convertibles en manos de la población se mantuvo virtualmente al mismo nivel del año anterior y no se reportaron variaciones en las tasas de interés.

Por otro lado, el organismo regional apunta que repuntaron los precios al consumidor en los mercados en moneda nacional, pero se mantuvieron en un dígito (3 por ciento), mientras que el aumento en los precios del petróleo se trasmitió a los precios de los mercados agropecuarios y del sector de autoempleo privado, donde rigen las relaciones de mercado. El incremento del valor del crudo repercutió asimismo, y con mayor intensidad, en los mercados en divisa, dice el informe.

En el sector externo, el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos descendió a 0,3 por ciento del PIB, como consecuencia de la disminución de la brecha comercial de bienes y servicios y el incremento de las transferencias corrientes netas, estimadas en cerca de 1.000 millones de dólares. A su vez, el pago neto de servicios de factores (intereses, servicios de transferencias) creció por el alza de las tasas de interés internacionales y la repatriación de utilidades de las inversiones extranjeras (IED).

Turismo: tiempos de cambios

El turismo, considerado la locomotora de la economía cubana, tuvo en 2004 muchos tropiezos en el camino. Cambio de ministro y sustituciones de viceministros y presidentes de cadenas turísticas, reestructuraciones en todo el sistema dirigidas a la centralización de las operaciones, nuevas concepciones en la información pública y algunos daños a la infraestructura como consecuencia del paso de dos huracanes por el archipiélago fueron los rasgos distintivos del sector durante la etapa.

En febrero de 2004, las autoridades dieron a conocer el nombramiento de Manuel Marrero, hasta ese momento al frente del grupo Gaviota, vinculado al sistema empresarial de las Fuerzas Armadas, como nuevo ministro del sector.

La sustitución del hasta entonces titular, Ibrahim Ferradaz, fue el resultado más visible del análisis realizado por la más alta dirección del país a raíz de irregularidades en el más importante grupo turístico de la isla, Cubanacán, lo que llevó a la destitución de su presidente, Juan José Vega del Valle, y a directivos de sus compañías. Según se informó, problemas en el control interno y la política de cuadros condujeron a las medidas. Otras versiones las vincularon a desvíos de importantes montos monetarios y actitudes corruptas. El proceso de revisión estuvo a cargo del propio ministro de las Fuerzas Armadas, el general de ejército Raúl Castro, y las críticas alcanzaron, incluso, al Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros.

En los meses sucesivos se conoció de la sustitución de al menos cuatro viceministros, de varios presidentes de cadenas turísticas, de la desaparición de la hotelera Horizontes -con instalaciones de cuatro y tres estrellas- y la repartición entre otras cadenas, así como de la concentración de agencias de viajes y empresas extrahoteleras.

Uno de los cambios más radicales fue la reducción del acceso de la prensa a la información sobre el sector, limitada -en el caso de los medios nacionales- a temas como el turismo ecológico, la vinculación con la cultura, las potencialidades de la isla como destino y la preparación del personal. Esto dio paso al desconocimiento casi generalizado de las modificaciones.

En la segunda mitad del año, a raíz del ciclón Charley, en agosto, se estableció la práctica de encuentros del titular de turismo con turoperadores, agencias de viajes, líneas aéreas y la prensa extranjera para dar a conocer amplias informaciones sobre las medidas, los resultados de la gestión, la participación de delegaciones de la isla en ferias internacionales, las acciones en el terreno comercial y las perspectivas para el cierre del año.

En el segundo de estos encuentros, Marrero reiteró la posibilidad de llegar en 2004 a la varias veces pospuesta cifra de 2.000.000 de visitantes, sobre la base del comportamiento de los principales mercados, tanto en la temporada alta como en la etapa veraniega.

“Cuba seguirá siendo un destino de paz, salud y seguridad, que junto con los valores naturales, culturales, sociales e históricos que la caracterizan, y en especial la infinita amabilidad de su pueblo, garantiza la buena salud del turismo, que este año por primera vez llegará a la cifra de dos millones de visitantes”, dijo en esa ocasión el titular del sector turístico.

En 2003, Cuba recibió 1,9 millones de turistas y obtuvo ingresos brutos por 2.000 millones de dólares, para un crecimiento de 16 por ciento en relación con 2002.

El 30 de mayo pasado el país arribó al primer millón de visitantes del actual año, meta alcanzada un mes antes respecto al 2003. Ese hecho fue considerado por las autoridades como una muestra de la tendencia sostenida de crecimiento en el sector.

Casi al finalizar el año, el 26 de diciembre, se dio a conocer que el país había alcanzado por primera vez 2.000.000 de turistas, para un crecimiento de 8 por ciento. Según dijo el ministro Marrero, en la oriental provincia de Holguín, donde se reportó la llegada de esa cota, el incremento experimentado por la isla fue uno por ciento superior a las previsiones de la Organización Mundial de Turismo para la región del Caribe.

Por otra parte, informó el titular, además del tradicional turismo de sol y playa, se registraron incrementos en los viajes de interés cultural, histórico, de naturaleza, de salud y náutico, además de alcanzarse mayores promedios de estancia de los viajeros, procedentes de 44 naciones.

Desde 1996 Cuba comparte con México y Jamaica las tres plazas más importantes del Caribe en la recepción turística y se ubica entre los nueve primeros destinos en América, al recibir cada año más de un millón de extranjeros, dijo una fuente informativa local.

Según señaló el ministro, el “recrudecimiento de la política agresiva” de Estados Unidos hacia la isla “ha provocado una desaceleración del crecimiento turístico obtenido durante el primer semestre. No obstante, el crecimiento promedio de visitantes al cierre de septiembre fue de 9,5 por ciento respecto a 2003, superior al 7 por ciento, estimado por la Organización Mundial del Turismo para la región del Caribe”.

Asimismo, reveló que entre enero y septiembre de 2004 el país recibió 1.559.185 visitantes, mientras que el total de pernoctaciones en instalaciones hoteleras fue de 11.202.588, contra 9.904.330 en similar etapa de 2003, para un crecimiento hasta esa fecha del 13,1 por ciento. Al respecto, explicó que ese crecimiento ha sido mayor que el de los visitantes debido al aumento de la estancia promedio de los turistas, lo que ha permitido incrementar el número de pernoctaciones en más de 370.000.

El mercado más importante para la isla en 2004 fue Canadá, que reafirmó su condición de primer emisor hacia Cuba. Según reveló en noviembre la Agencia de Estadísticas de Canadá, con el incremento de la afluencia de turistas de esa nación hacia la isla, Cuba desplazó a México como segundo destino turístico de ese mercado en el segundo trimestre de este año y en relación con el mismo período de 2003. La entidad indicó que, entre abril y junio pasados, 143.000 canadienses visitaron Cuba con un promedio de 8.9 noches, un aumento del 88.4 por ciento en relación con el mismo período del año anterior.

Le sigue Italia, con un crecimiento acumulado hasta septiembre del 4,44 por ciento. Las previsiones indican que al cierre de 2004 habrían visitado la isla 180.000 italianos.

En el caso del Reino Unido, hasta el cierre del noveno mes del año se reportaba un crecimiento de 34,6 por ciento, lo que convirtió a esa nación en el tercer emisor a Cuba. Según la fuente, la incorporación de un importante turoperador de esa nación favorecería que se mantuviera ese ritmo de crecimiento.

El cuarto emisor, España, tuvo hasta septiembre un crecimiento acumulado de 12,2 por ciento, mientras otros emisores europeos como Alemania y Francia se ubicaban en el quinto y sexto lugares, respectivamente, para mantener su posición entre los principales mercados. Los países escandinavos experimentaron un incremento del 20 por ciento en la etapa.

Hacia el Cono Sur, países como Argentina y Chile crecieron 90 y 28 por ciento, respectivamente. En el caso del primero, la tendencia podría mantenerse en lo sucesivo, favorecida por el mejoramiento de las relaciones políticas y económicas entre la nación sudamericana y la isla.

Una mirada aparte merece el mercado que representa Estados Unidos y la comunidad cubana residente en esa nación. A partir de mayo, las medidas tomadas por el gobierno de George W. Bush contra Cuba y el recrudecimiento de las restricciones para los viajes a la isla tuvieron un fuerte impacto negativo. Las disposiciones adoptadas en 2004 limitan las posibilidades de que los cubanos residentes en el país del norte visiten a sus familiares cercanos en la isla, en viajes permitidos sólo una vez cada tres años, en caso de obtenerse el permiso de Washington tras alegarse como pretexto principal el reencuentro con familiares cercanos: cónyuges, hijos, padres, hermanos, abuelos o nietos.

En 2003 fueron 115.142 los cubanoamericanos que arribaron a la isla con regalos para aliviar a sus familiares de las limitaciones económicas del país y deseosos además, muchos de ellos, de disfrutar playas y otras propuestas del turismo local.

Como señalaron analistas, las nuevas disposiciones estadounidenses coincidieron con el momento en que el gobierno cubano, encabezado por el presidente Fidel Castro, introdujo la medida de habilitar los pasaportes de los emigrados para que estos puedan entrar al territorio nacional sin pedir la autorización previa que, durante años, les fue exigida. Las restricciones también alcanzan a cualquier estadounidense que pretenda conocer el país de régimen socialista, incluidos académicos y profesionales que hasta ahora asistían a reuniones internacionales, o simplemente venían a descansar a la nación caribeña.

Según aseveraron fuentes aeroportuarias en la isla y funcionarios vinculados a los viajes, desde la adopción de esta nueva restricción, la contracción en el número de viajeros y los vuelos fue notable. De acuerdo con Marrero, desde la adopción de las medidas (en mayo) hasta octubre, el flujo de visitantes desde Estados Unidos hacia la isla cayó en casi 50 por ciento, mientras que las visitas de los cubanos a su país de origen descendieron en 38 por ciento.[2]

Asimismo, estimó el titular, al cierre del año las visitas desde Estados Unidos –tanto de cubanoamericanos como estadounidenses– podrían reducirse 30 por ciento respecto a sus anteriores niveles. Aunque existe la posibilidad de viajar por medio de un tercer país, sin que las fechas de entrada o salida a la isla queden estampadas en los pasaportes, cubanos residentes en Estados Unidos no se deciden a emprender el periplo por el temor a severas sanciones.

Esto, inevitablemente, perjudicará los ingresos de la isla. Algunos estimados indican que las restricciones de Estados Unidos le costarán al turismo cubano unos 100.000.000 de dólares.

De todas formas, al Ministerio del Turismo le toca trazar políticas que le permitan incrementar el número de visitantes desde otros mercados y suplir el déficit de ingresos provocado por la reducción de viajeros desde Estados Unidos, así como mejorar la eficiencia de la gestión del sector.

Para ello, ha adoptado varias estrategias en el ámbito de la organización, comercialización y promoción. Según expresó el propio Marrero, entre otras medidas el organismo decidió la concentración de las tiendas turísticas en una organización empresarial denominada Caracol, mientras Transtur concentrará el transporte turístico, incluidos los servicios de taxis, la renta de vehículos y los ómnibus. La centralización podría reducir los gastos operacionales por concepto de telefonía, electricidad y combustibles, si se produce una concentración de funciones y no una unificación que conserve grandes aparatos burocráticos.

Asimismo, otros servicios de cara al cliente experimentan cambios internos. Palmares, como se nombraba la división de gastronomía del grupo Cubanacán, agrupará a partir de ahora toda la actividad extrahotelera: centros de recreación y ocio, restaurantes, delfinarios y campos de golf, a la vez que Emprestur tendrá a su cargo el mantenimiento, mejoramiento del producto y atención a jardines y playas.

En el caso de las ventas, y bajo el argumento de lograr una mayor integralidad de los productos y fortalecer los recorridos y excursiones, las agencias Rumbos Cuba y Viajes Gran Caribe se fusionarán con las agencias Cubatur y Viajes Cubanacán.

Entre las acciones desarrolladas en el terreno comercial y promocional -que garantizan la afluencia de visitantes-, se encuentran un programa de reuniones con los principales turoperadores, con el fin de mejorar la gestión de la emisión de turistas hacia la isla, así como misiones comerciales integradas por los directivos de los grupos hoteleros y funcionarios del Ministerio del Turismo a los principales mercados y ferias afines, para actualizar la situación actual de la llamada industria sin humo de la isla caribeña.

Otras líneas van dirigidas a la creación de nuevos productos y su modernización, la búsqueda de un mejor posicionamiento y desarrollo del turismo especializado: de la naturaleza, náutico, eventos, seminarios e incentivos, así como el diseño de productos combinados, adecuados a las movilidades y expectativas del mercado, sin recurrir a la variante de los precios deprimidos.

Con buenos resultados en mercados como Canadá, Reino Unido, España, Francia y Alemania, entre otros, las autoridades turísticas cubanas muestran un interés especial en potenciar el mercado chino. La razón pudiera estar en las amplias posibilidades de un país donde viven más de 1.000 millones de personas, de ellas un creciente por ciento con posibilidades para hacer turismo.

Entre octubre y diciembre de 2004, el titular del sector hizo largos periplos por la nación asiática, donde además de asistir a la Feria Internacional de Turismo de Shanghai dialogó con varios representantes chinos sobre las perspectivas de restablecer vuelos directos entre las dos distantes capitales. Medios de noticias indicaron que, con tal fin, se reunió con Yuang Yuanyuan, ministro a cargo de la Administración de Aeronáutica Civil de China, con quien abordó las facilidades que ofrece Cuba para las operaciones de aerolíneas chinas. Marrero se entrevistó también con He Wangwei, ministro a cargo de la Administración Nacional de Turismo, quien le manifestó su interés en el aumento de turistas chinos hacia la isla caribeña.

China concedió a Cuba la condición de destino turístico para sus naturales el 23 de julio de 2003 y convirtió a la isla en el primer país con esa categoría en el continente americano. Según fuentes oficiales, en la actualidad existen en el gigante asiático 41 agencias con 528 oficinas autorizadas para organizar viajes de grupos de turistas chinos a la mayor de las Antillas. Pero, hasta el cierre de noviembre, Cuba había recibido sólo 5.600 turistas de ese país, 40 por ciento más que la cifra para todo 2003.

Ante la posibilidad real de que se produzcan incrementos desde los actuales mercados, la isla continúa su programa de inversiones, aunque poco se hable de la marcha de las nuevas construcciones. Entre otras novedades del sector para la temporada 2004-2005, entrarán en funcionamiento 2.200 nuevas habitaciones en hoteles de cuatro y cinco estrellas, además de otras 1.100 habitaciones remodeladas, ubicadas en los polos de Pinar del Río, la ciudad de La Habana, Varadero, Villa Clara, Sancti Spíritus, Cayo Coco, Holguín y Santiago de Cuba. Estas serán administradas por las empresas Cubanacán, Gran Caribe, Gaviota y Habaguanex y una parte de ellas operarán en administración conjunta con la parte extranjera.

Un aparte merece el grupo Habaguanex, a cargo de la actividad comercial en el Centro Histórico de La Habana, que prosigue su desarrollo progresivo y sigue marcando pautas de calidad, tanto en sus instalaciones como en las propuestas de los servicios extrahoteleros.

Número de habitaciones

DESTINOS 1996 2002 2004
Ciudad de La Habana 8.675 10.129 *
Varadero 8.346 13.550 *
Jardines del Rey 1.521 3.612 *
Norte de Camagüey 1.296 1.373 *
Norte de Holguín 1.632 3.804 *
Santiago de Cuba 1.725 1.636 *
Costa Sur 1.049 1.605 *
Canarreos 682 914 *
Otros destinos 1.952 3.347 *
Total 26.878 39.970 41.000

Fuente: Elaborada a partir de diferentes fuentes oficiales * no disponible

 

Hacia el exterior

No por menos tratado, el tema de las inversiones del turismo cubano en el exterior deja de tener importancia de cara al futuro. Basadas en las experiencias alcanzadas en la industria instalada en el país, las principales corporaciones turísticas nacionales han comenzado sus operaciones en el extranjero, de conjunto con reconocidas empresas a nivel internacional. [3]

Entre las más destacadas se encuentra una empresa mixta entre la compañía Suntime International-Economic Trading Co. Ltd., de China, y una empresa mixta cubana, constituida en 2003, integrada por el grupo Cubanacán S.A., la cadena ibérica Sol Meliá y el grupo financiero Martinó. Esa entidad emprenderá el desarrollo hotelero en la zona de Pudong y en la Marina Hemingway de Cuba. En Pudong se construirá un hotel 5 estrellas de 700 habitaciones.

Por otra parte, la compañía Palmares abrió su primer restaurante La Gloria Cubana, en Shanghai, al conformar una empresa mixta con el Shanshan Group. Palmares S.A. también cuenta con un restaurante bajo el mismo nombre en Oporto, Portugal, llamado Tocororo en Milán, Italia y un cuarto llamado Daiquirí Scabrous, en Ciudad Panamá, en Panamá.

En México, Cubanacán cuenta con el hotel Paradisus Riviera, en Cancún, en asociación con la cadena hotelera española Sol Meliá S.A. En la isla de Cozumel, Cubanacán administra de forma independiente el hotel Cozumel & Resort.

Gran Caribe es otra de las corporaciones cubanas que tiene inversiones en el exterior, en este caso por mediación de su filial FTB (Floridita-Tropicana-Bodeguita). Esta corporación ha dado a conocer por todo el mundo la famosa Bodeguita del Medio, de La Habana. Existen ya cinco locaciones con ese nombre en México, y otras están distribuidas en diversas ciudades por todo el mundo: Dubai, París, Praga y Varsovia.

Debido a las restricciones informativas sobre el sector turístico, se desconoce hasta ahora que se hayan producido nuevos convenios de esta naturaleza o que hayan cesado los antes mencionados. No obstante, resulta significativo el número y la diversidad de instalaciones que, calladamente, Cuba ha ido desarrollando más allá de sus fronteras, para lo cual ha empleado sus marcas, la experiencia de sus especialistas y el dinero de otros, en una de las más sabias máximas de la inversión, según expertos.

La era del CUC y el Euro

En una de las medidas de mayor repercusión para la actividad económica, desde el lunes 8 de noviembre dejó de circular internamente el dólar estadounidense en efectivo como pago por los bienes y servicios en hoteles, restaurantes, bares, cafeterías, taxis, tiendas, arrendadoras de autos y otras prestaciones, para dar paso a la era del peso cubano convertible (CUC). En el caso del turismo, la circulación monetaria permitida incluye también el euro, en determinados polos turísticos.

Desde ese momento, quienes visitan el país hacen sus pagos en pesos cubanos convertibles. Así pueden encontrarse a turistas alemanes, franceses o del Reino Unido preguntando en el aeropuerto dónde están las casas de cambio, o pagando tabacos en CUC en una de las instalaciones de la red de Casas del Habano.

El euro, en tanto, puede utilizarse como moneda de pago en zonas turísticas autorizadas como Varadero; Jardines del Rey –incluye Cayo Santamaría, Cayo Guillermo y Cayo Coco-; Santa Lucía, en Camagüey; Covarrubias, en Las Tunas; en la zona turística de Holguín, que incluye las playas Guardalavaca, Esmeralda y Pesquero; así como en Cayo Largo del Sur.

Las autoridades turísticas recomendaron que los visitantes porten euros, dólares canadienses, libras esterlinas o francos suizos, lo que les resultaría más viable y económico, al no tener que pagar el gravamen del 10 por ciento impuesto al canje de la moneda estadounidense.

En varias oportunidades, funcionarios cubanos han expresado que lejos de perjudicar, la decisión del canje obligatorio de la divisa de Estados Unidos favorecerá el turismo de la isla, toda vez que el 75 por ciento de los visitantes extranjeros proceden de mercados fuera del área dólar estadounidense.

Así, el grueso de los visitantes puede cambiar sus monedas por pesos convertibles en cualquier establecimiento, tomando como referencia los tipos de cambio del mercado internacional.

Para el presidente del Banco Central de Cuba, Francisco Soberón, la medida le quita un problema al 75 por ciento de los visitantes a la isla, quienes podrán adquirir directamente la moneda local cubana con euros, dólares canadienses, libras esterlinas o francos suizos. A su juicio, la regulación constituirá un factor de crecimiento para el turismo, considerada la locomotora de la economía local, según declaró en un programa televisivo.

Para acceder a más información sobre el turismo en Cuba durante 2004 se pueden consultar los artículos “La locomotora toma nuevos rumbos”, en Economics Press Service, No. 9, mayo, 2004 e “ Incógnitas por despejar ”, en Economics Press Service, No. 15, agosto, 2004, IPS-Corresponsalía Cuba.

Azúcar: la recuperación que no llega

Desde hace años, expertos, economistas, analistas y financistas, dentro y fuera de la isla, aguardan. Esa espera tiene una motivación similar a la de la población: asistir a la recuperación de la industria azucarera, que tarda más allá de todo pronóstico.

Este decisivo sector de la economía cubana pudo haberse beneficiado en mayor medida con el repunte que los precios internacionales del dulce experimentaron a partir de marzo de 2004, sin embargo, la isla no tenía cómo exprimir sus cañas más de lo que se hizo.

Aunque la zafra cubana 2003-2004 concluyó con 2.529.000 de toneladas de azúcar, 300.000 toneladas más que la precedente, ese indicador no resultó alentador, toda vez que la campaña 2002-2003 constituyó la peor de los últimos 70 años, con una producción de tan sólo 2.205.000 toneladas métricas de azúcar.

En las proyecciones para 2004, las autoridades estimaron que se produciría “un incremento en la producción”, sobre todo debido a una preparación más eficiente de la temporada, aunque aclararon que se esperaban “precios más bajos para las exportaciones”. No obstante el discreto crecimiento, el país quedó por debajo de lo programado.

Al cierre de 2003, expertos en temas de zafra previeron que las estimaciones oficiales de un crecimiento cercano al 19 por ciento, sobre la base de un incremento del volumen de caña del 6 por ciento y un redimensionamiento industrial del 12 por ciento, resultaban sobredimensionadas. Al cierre de la contienda, ese vaticinio quedó confirmado. Según publicó el diario Granma, el vicepresidente cubano Carlos Lage afirmó “hemos avanzado en relación con la pasada (zafra) al producirse 324.000 toneladas más y mejorar la eficiencia, pero todavía no es la respuesta que se necesita”.

Sobre este sector, el informe económico de cierre de año, dado a conocer al parlamento, señaló que “entre las producciones industriales también creció la producción azucarera, un 14,4 por ciento, con indicadores de eficiencia superiores a la cosecha precedente”. Por otra parte, se precisó que “aun cuando no se han alcanzado las metas previstas, se ha avanzado en la explotación de las tierras liberadas del cultivo de caña, que ya abarcan 64 por ciento del área disponible.

A la hora de buscar responsabilidades, aflora siempre el tema de los recursos. Según indicó Lage en plena temporada de preparación, “en medio de las limitaciones económicas actuales, el país hace esfuerzos para garantizar los recursos imprescindibles. Habrá dificultades, señaló, pero estamos seguros que el abastecimiento mejorará y los azucareros tendrán más apoyo”.

Los expertos indicaron que en la contienda azucarera 2003-2004 las autoridades del país le dieron mayor atención al sector, pero esa circunstancia no pudo compensar las limitaciones financieras que enfrenta desde hace años la economía cubana y que impidieron materializar en su totalidad las prioridades sentadas desde un inicio.

Para expertos, “la falta de insumos necesarios y oportunos y la ausencia del apoyo financiero requerido para que la agroindustria logre cerrar su ciclo productivo con eficiencia, la han afectado desde mediados de la década de los noventa y principios del presente siglo. Estos daños alcanzaron su punto más neurálgico con los resultados de la zafra 2002-2003. [4]

La falta de piezas de repuesto para la maquinaria agrícola y las cosechadoras, así como las reiteradas roturas (teniendo presente el estado técnico deficiente del parque de maquinaria agrícola, con una edad promedio de más de 15 años de intensa explotación), han motivado continuas interrupciones en la cadena de suministro de caña a los centrales. Similar situación se afronta con el transporte automotor. Las roturas en las fábricas también han contribuido a que la zafra no se desenvuelva según lo esperado. [5]

Las previsiones de arrancada se fijaron para el 10 de diciembre con 22 fábricas azucareras, sin embargo, en la práctica sólo entraron a funcionar 16, la mayoría en la última decena del mes. En enero de 2004 se repitió la escena, pese a la aspiración de tener en funcionamiento la casi totalidad de las fábricas que estarían en activo en la presente zafra. De igual forma, se trasladó para febrero la apertura de la molienda en un grupo de complejos agroindustriales que debieron comenzar en enero.

No obstante, el artículo “Zafra y economía nacional” [6] señala que “la zafra mantuvo un buen ritmo de producción hasta el mes de febrero, cuando se había logrado el primer millón de toneladas de azúcar. Marzo se convirtió en el mes de peores resultados en esta campaña… Este elemento es de consideración al ser ese mes uno de los más importantes por los resultados históricos que se alcanzan en esa etapa en cuanto a los elevados rendimientos industriales.”

A finales de marzo e inicios de abril, el país logró el segundo millón de toneladas de azúcar y al finalizar el propio mes de abril ya se había alcanzado un nivel de producción de 2.300.000 toneladas de azúcar.

Según cálculos de expertos, a partir de las cifras oficiales, de inicios de mayo a principio de junio el país consiguió producir 200.000 toneladas en sólo un mes. Al analizar que esa etapa final de la contienda era desfavorable en cuanto a los rendimientos industriales, los especialistas consideraron que esas 200.000 toneladas representaron “una tarea titánica, que requirió de un esfuerzo extraordinario”, sobre todo por la falta de piezas de repuesto, roturas en los equipos de cosecha, transporte y en las fábricas.

Según las autoridades, más allá del volumen total de la cosecha, algunos de los resultados de la temporada fueron favorables. Entre ellos incluyen que la preparación durante la etapa que antecede a la molienda fue integralmente mejor y se logró a tiempo. Al respecto, el vicepresidente cubano citó como ejemplo a los colectivos de las 33 fábricas de azúcar que, pese a las limitaciones materiales, vencieron sus compromisos en azúcar con alta eficiencia. A su vez, otras 23 industrias cumplieron sus planes de producción, aunque no alcanzaron los niveles de eficiencia que se habían propuesto.

Por otra parte, se consideró positiva la disminución de los gastos materiales y el costo real hasta el barco, al bajar 3,85 centavos por cada libra entregada (2,2 libras equivalen a un kilogramo) y el incremento en la calidad del azúcar. Ese último elemento fue posible sin grandes inversiones, lo que hace competitivo al producto en el mercado internacional.

Expertos destacaron que, ante el aumento del precio del azúcar, las autoridades tomaron “decisiones oportunas como cerrar centrales donde la eficiencia era menor y cortar y trasladar la caña de esos centrales para aquellos donde fuera superior el rendimiento industrial dentro de cada provincia.” Al respecto, consideraron que aunque eso “implicó una elevación de los costos, el alza en el precio del azúcar proporcionaba margen para ello y la obtención de un mayor rendimiento industrial justificaría económicamente esta decisión”. Con igual fin se trasladaron equipos de corte, transporte y hombres de una provincia a otra, una vez que iban terminando de moler las fábricas en sus territorios de origen, para cubrir así el déficit y poder cortar la caña correspondiente a esta zafra. Eso también contribuyó al leve incremento de la producción de azúcar.

Una arista considerada favorable por las autoridades es el autoabastecimiento de la industria con electricidad propia, generada con la biomasa cañera, indicador que fue de 92,8 por ciento en toda la zafra en su conjunto.

No pocos obstáculos persistieron en la contienda 2003-2004 e impidieron la ansiada y sostenida reanimación de la otrora primera industria, para la cual se emprendió dos zafras atrás la reestructuración del sector. Este concepto implicó medidas radicales, entre ellas el cierre de fábricas ineficientes (casi el 50 por ciento de los 155 ingenios con que contaba el país), la reubicación laboral de cientos de trabajadores excedentes (unos 162.000) y la utilización en la agricultura no cañera de grandes extensiones de tierra dedicadas tradicionalmente al cultivo de la gramínea (el 62 por ciento de las tierras).

Entre las causas que llevaron a los resultados de la zafra, se consideró el incumplimiento del plan y la caída de los estimados (arrobas que debían cosecharse por hectárea) en las provincias orientales, debido a la sequía, con más fuerza desde Camagüey hasta Guantánamo, donde hace meses se registran niveles de lluvia muy bajos.

Por otra parte, especialistas consideran que también incidió negativamente la quema excesiva de campos no programados, que deteriora y merma la materia prima. Al ser la producción de azúcar un proceso, los elementos antes mencionados tuvieron un efecto directo en la disminución de las entregas a la industria.

Por si esto fuera poco, ese déficit no pudo paliarse en la fase industrial, pues el rendimiento potencial de la caña (RPC) fue bajo. Cálculos oficiales indicaron que la diferencia entre el azúcar que entró en la fábrica y la que se recuperó representó unas 82.000 toneladas. Según estimados, ese indicador debió aprovecharse al 90 por ciento y realmente promedió 87,1 por ciento, valor similar a la zafra precedente.

Además, la industria dio otros dolores de cabeza: en la planta moledora y en el área de generación de vapor aumentó el tiempo industrial perdido, lo que influyó negativamente en la explotación de la capacidad abierta y en la molienda potencial, indicaron fuentes oficiales.

Según reconoció al final de la contienda Ulises Rosales del Toro, ministro del Azúcar, aunque se ha mejorado la organización de la zafra, subsisten dificultades en aspectos como la capacitación y evaluación de los trabajadores, el funcionamiento del centro de dirección de la cosecha y el transporte, el insuficiente manejo de las Salas de Control y Análisis y en la violación del sistema de ingeniería de mantenimiento y el deficiente control en las pérdidas en cosecha.

Cuadro 1 

Producción de azúcar

U.M: toneladas

Año Producción
1991 7.600.000
1995 3.250.000
1998 3.200.000
2001 3.500.000
2002 3.600.000
2003 2.205.000
2004 2.500.000

Fuente: Elaborada a partir de datos oficiales.

Cuadro 2

Cuba. Producción y balance de la producción de azúcar

UM: Toneladas métricas (raw value=azúcar crudo)


Año

Producción

Importación

Exportación

Consumo
Existencia
final
Exist
/Prod. %
1994-95 3.419.000 2.760.000 577.000 688.000 20
1995-96 4.504.000 3.816.000 672.000 704.000 16
1996-97 4.316.000 3.597.000 707.000 717.000 17
1997-98 3.285.000 2.569.000 749.000 684.000 21
1998-99 3.851.000 3.121.000 687.000 727.000 19
1999-00 4.120.000 3.498.000 717.000 632.000 15
2000-01 3.597.000 2.931.000 673.000 625.000 17
2001-02 3.701.000 65.000 3.121.000 700.000 569.000 15
2002-03 2.205.000 65.000 1.600.000 712.000 527.000 23
2003-04 2.300.000 65.000 1.600.000 721.000 571.000 25

Fuente: Elaborado a partir de ISO. LMC Estimates.

 

Pronósticos sombríos

Con menos de 60 ingenios en activo, comenzó el lunes 13 de diciembre la zafra azucarera 2004-2005. Según expertos, las secuelas de la cosecha precedente perjudicarán las aspiraciones de la esperada recuperación azucarera.

Al analizar la zafra pasada, indicaron que “e l desempeño de la contienda precedente repercute en la venidera. Una zafra no es independiente de la otra. Se interrelacionan no sólo por las labores de corte, tiro y fabricación, sino por otras relativas a la siembra, limpia y fertilización, que aseguren la materia prima para la próxima temporada. Incluso, muchas de estas tareas se realizan durante la zafra en curso.

Asimismo, apuntaron entonces que “de no aceptarse un área mayor destinada a la producción de caña que la actual, en el futuro podría verse afectada la disponibilidad de caña de azúcar, en un mundo donde la variabilidad de los precios y su tendencia alcista pronosticada para la zafra venidera (2004-2005) justificarían disponer de mayores extensiones de tierra, aunque con niveles de rendimientos no deseados.”

Por otra parte, como señalara un análisis publicado por IPS [7], llevar a corte alrededor del 90 por ciento de la caña daña de forma importante la estructura de la cepa, lo que impide disponer de caña quedada en los campos para poder iniciar la zafra a finales de noviembre y diciembre. Otro aspecto que incidirá desfavorablemente en el desempeño de la próxima zafra es la sequía. Los especialistas opinan que entre el 5 y 7 por ciento de las áreas sembradas se han perdido, es decir, la cepa se ha secado, lo que se traduce en pérdida de plantaciones.

Los propios efectos de la sequía no han permitido que la caña crezca lo necesario, es decir, la planta no ha podido desarrollar el tamaño normal, como corresponde. Ello se traducirá en pérdida de rendimientos por área y menor disponibilidad de caña. Las dificultades en disponer a tiempo del fertilizante necesario y la espera de la llegada de las lluvias para aplicarlo, con un mejor aprovechamiento de los nutrientes por parte de las plantaciones, se suma a los desfavorables elementos anteriores, que tienen incidencia directa en los resultados productivos.

Al parecer, en la preparación del proceso agroindustrial se tomaron en cuenta los criterios de expertos. Según indicaron fuentes oficiales el 21 de diciembre, Cuba incrementó este año la siembra de caña de azúcar en 10.000 hectáreas en relación con 2003, pese a los efectos negativos de la sequía en varias provincias. El país plantó 144.000 hectáreas, de las cuales 100.000 recibieron las semillas en el segundo semestre, para sortear el bajo régimen de lluvias de igual período precedente. A consideración del ministro del azúcar, esa es una muestra de que el país va a recuperar la producción cañera.

De las 85 empresas que fabrican crudos o llevan el proceso hasta la miel B, rica en sacarosa, 58 cumplirán al terminar en diciembre sus respectivos programas de siembra. En el grueso de la superficie plantada se preparó el lecho con laboreo mínimo, una tecnología que debe generalizarse en 2005 ante las ventajas que ofrece, sobre todo de economía de combustible.

En una reunión en Camagüey, fuentes del Ministerio del Azúcar indicaron que excepto en la resiembra y la aplicación de herbicidas, las demás atenciones culturales a los cañaverales cubanos presentaron resultados superiores a 2003. Por su parte, el control integral de malezas permitió reducir el enyerbamiento en las plantaciones del 28 por ciento en octubre al 12 por ciento en la actualidad.

En el encuentro se conoció además que, en la liquidación de la pasada zafra, el rendimiento agrícola de los campos fue de 36,2 toneladas por hectárea, el mejor de los últimos 11 años. Esto es valorado positivamente, toda vez que en 2004 las lluvias representaron el 70 por ciento de la media histórica del país y en algunas unidades ubicadas en el oriente de la isla quedó incluso al 50 por ciento.

Rosales informó el 13 de diciembre, al asistir a la arrancada, que en esta temporada permanecerían cerrados 23 de los 79 centrales que produjeron azúcar en la cosecha pasada, con lo cual se reduce a 56 el número de fábricas activas. Este detalle resulta significativo para analistas, debido a que hace apenas tres años la isla tenía en activo 156 industrias, que en 2002 se redujeron a la mitad con el objetivo de disminuir costos y alcanzar una eficiencia aceptable en medio de bajos precios en el mercado internacional.

Según reportes de prensa, Rosales atribuyó ese reducido número de ingenios azucareros en la contienda 2004- 2005 a la intensa sequía y la falta de recursos. Se considera que esta situación llevaría a un descenso en la producción azucarera por debajo de las 2.500.000 toneladas de la cosecha precedente, para alcanzar sólo 1.800.000 toneladas, según los estimados. Una cifra similar a la lograda entre los distantes 1910 y 1912.

El ministro cubano dijo que en diciembre comenzarían a funcionar cuatro centrales, en enero se sumarían otros 46 y en febrero lo harían los seis restantes. Según dijo, la esperanza se centra en compensar el bajo rendimiento agrícola, originado por la sequía, con una eficiencia industrial superior al 11 por ciento. Pero, al respecto, economistas opinaron que esa cifra no se ha alcanzado en casi 20 años.

Según declaró a medios de prensa radicados en Estados Unidos el profesor de economía Antonio Jorge, de la Universidad Internacional de la Florida (FIU), “el azúcar que Cuba destine a la exportación este año, luego de separar una cantidad para el consumo doméstico, deberá tener un valor de mercado de unos 200 millones a lo sumo, si se considera el precio prevaleciente en el mercado mundial de 8,5 centavos la libra”.

Al cierre de 2004, el informe económico y las proyecciones de 2005 reconocieron que las perspectivas de la industria azucarera “para el próximo año son más bajas debido, entre otros factores, a las fuertes afectaciones de la sequía”.

Petróleo: venga la esperanza

Durante meses, la esperanza de funcionarios administrativos y políticos de la isla, empresarios extranjeros, seguidores de temas económicos y cubanos comunes se centró en la prospección que la empresa española Repsol YFP hacía en aguas cubanas del Golfo de México.

De haber encontrado un petróleo con características comerciales, habría habido que esperar entre tres y cinco años para la explotación, pero la esperanza de una independencia a mediano plazo del crudo de importación habría servido para alegrar corazones y atraer inversiones. Para analistas, un hallazgo comercialmente viable podría tener considerables consecuencias económicas y políticas, por lo que las labores de exploración de Repsol son seguidas muy de cerca por la industria.

Entre otras consideraciones, un yacimiento significativo podría liberar a la isla de su dependencia de las importaciones de petróleo y aumentar la presión sobre Estados Unidos para levantar el embargo comercial que mantiene contra Cuba desde hace cuatro décadas.

Aunque lo que sucedió realmente no decepcionó del todo, sí dejó un sabor amargo para el futuro cercano. Las labores de perforación comenzaron a principios de junio con la utilización de la plataforma semisumergible Erik Raude, contratada por Repsol-YPF en un pozo que alcanzó más de 1.500 metros de profundidad. A una distancia de casi 30 kilómetros de la costa norte cubana, el costo diario de las operaciones era de alrededor de 600.000 dólares, revelaron fuentes cercanas a la parte cubana.

Durante casi todo el período de prospección, ni Repsol ni su socio cubano, la empresa estatal Cubapetróleo, hicieron declaraciones sobre los resultados preliminares de la perforación, por las connotaciones que ese hecho podría tener para la economía de la isla. No obstante, analistas consideraron que si el proceso se extendió más allá de lo previsto era “porque están animados por lo que han visto hasta ahora”. Expertos petroleros alegan que bajo las aguas cubanas, como las de México y Estados Unidos, podría haber grandes cantidades de crudo.

Para más información, ver:

  • “Azúcar: Variedades y calidades”, en EPS  5, marzo de 2004.
  • “ Termina una zafra apenas mejor ”, en EPS  11, junio de 2004.
  • “La producción de caña y el cooperativismo”, en EPS No. 14, jlio de 2004.

Petróleo: venga la esperanza

Durante meses, la esperanza de funcionarios administrativos y políticos de la isla, empresarios extranjeros, seguidores de temas económicos y cubanos comunes se centró en la prospección que la empresa española Repsol YFP hacía en aguas cubanas del Golfo de México.

De haber encontrado un petróleo con características comerciales, habría habido que esperar entre tres y cinco años para la explotación, pero la esperanza de una independencia a mediano plazo del crudo de importación habría servido para alegrar corazones y atraer inversiones. Para analistas, un hallazgo comercialmente viable podría tener considerables consecuencias económicas y políticas, por lo que las labores de exploración de Repsol son seguidas muy de cerca por la industria.

Entre otras consideraciones, un yacimiento significativo podría liberar a la isla de su dependencia de las importaciones de petróleo y aumentar la presión sobre Estados Unidos para levantar el embargo comercial que mantiene contra Cuba desde hace cuatro décadas.

Aunque lo que sucedió realmente no decepcionó del todo, sí dejó un sabor amargo para el futuro cercano. Las labores de perforación comenzaron a principios de junio con la utilización de la plataforma semisumergible Erik Raude, contratada por Repsol-YPF en un pozo que alcanzó más de 1.500 metros de profundidad. A una distancia de casi 30 kilómetros de la costa norte cubana, el costo diario de las operaciones era de alrededor de 600.000 dólares, revelaron fuentes cercanas a la parte cubana.

Durante casi todo el período de prospección, ni Repsol ni su socio cubano, la empresa estatal Cubapetróleo, hicieron declaraciones sobre los resultados preliminares de la perforación, por las connotaciones que ese hecho podría tener para la economía de la isla. No obstante, analistas consideraron que si el proceso se extendió más allá de lo previsto era “porque están animados por lo que han visto hasta ahora”. Expertos petroleros alegan que bajo las aguas cubanas, como las de México y Estados Unidos, podría haber grandes cantidades de crudo.

El sector petrolero cubano se abrió a la inversión extranjera a principios de los 90s. Compañías de Canadá, Francia, Gran Bretaña y Suecia, entre otras, operan en este país caribeño en sociedad con el Estado. En 1999 Cuba abrió 112.000 kilómetros cuadrados de su zona de exclusión económica en aguas del Golfo de México, divididos en 51 bloques, para la exploración extranjera y posterior desarrollo.

La compañía obtuvo derechos sobre seis de los 59 bloques abiertos a licitación a mediados de 1999 por el gobierno cubano, en un área de 112.000 kilómetros cuadrados de su zona económica exclusiva.

Repsol podría ganar 1.700 millones de dólares si los primeros resultados sobre las perforaciones en aguas profundas de Cuba son positivos, según estimaciones del banco de inversión suizo UBS (Unión de Bancos Suizos). Un analista de la entidad dijo que “por primera vez desde la devaluación argentina, a finales de 2001, creemos que Repsol tiene una historia de exploración y producción con un potencial favorable significativo”.

La empresa española dio a conocer el 29 de julio el hallazgo de petróleo de alta calidad en un pozo exploratorio en aguas cubanas, pero determinó que este no era comercialmente viable. De acuerdo con un texto emitido por Repsol, el presidente ejecutivo de la compañía, Ramón Blanco, anunció en una conferencia telefónica con analistas que el primer pozo perforado en Cuba “cumplió parcialmente” con las “expectativas iniciales”.

“La existencia de un sistema petrolífero ha sido confirmada. También hemos sido capaces de constatar la presencia de reservas (de crudo) de alta calidad,” dijo Blanco. Al respecto, agregó que “el pozo ha sido considerado no comercial y, en esta etapa, el grupo está definiendo actividades futuras de exploración en el área”.

Según reportes de prensa, el ejecutivo agregó que “en esta etapa se están definiendo las actividades futuras de exploración en el área” cubana. El mismo reporte aseguró que “otro ejecutivo de Repsol agregó… que tomará de 9-10 meses evaluar nuevos proyectos en Cuba y cerca de un año realizar las perforaciones de un nuevo pozo petrolífero”. Esto quiere decir que el grupo decidirá en algún momento si decide realizar nuevas incursiones millonarias tras el oro negro que supuestamente se esconde bajo aguas cubanas.[8]

Economistas consultados coincidieron en que el resultado anunciado por Repsol a fines de julio no cierra las expectativas respecto del potencial energético de esa área, en la que se confirmó la existencia de un sistema de yacimientos petrolíferos. Medios de prensa reportaron, el 6 de octubre, que el gerente de Repsol en Venezuela, Valentín Álvarez había dicho que “probablemente se perfore otro pozo (en Cuba) cuando lo tengamos previsto, cuando lo tengamos preparado, puede ser aproximadamente en 2006”.

Mientras tanto, la isla sigue viviendo en medio de frecuentes sofocones para cubrir sus necesidades petroleras. Cuba produce ahora unos 75.000 barriles al día de gas y petróleo, en yacimientos costeros con perforación desde tierra, pero el crudo local es pesado, con mucho azufre y gas, y se utiliza para generar cerca del 90 por ciento de la electricidad en la isla.

Así, la producción de petróleo ha ido creciendo de manera sostenida en los últimos años y ya en 2003 alcanzó casi 3,7 millones de toneladas (equivalentes a 23,25 millones de barriles de 159 litros) y la de gas natural fue de 653 millones de metros cúbicos. Estudios señalan que la producción nacional de crudo satisface entre 40 y 50 por ciento del consumo del país, lo que obliga a importar anualmente más de seis millones de toneladas. Con todo, “el petróleo nativo se ha convertido en un rubro importante y determinante en la ampliación de las fuentes energéticas nacionales y en la búsqueda de la sustentabilidad petrolera”, indica el economista Santiago Rodríguez Castellón.

Actualmente Cuba depende de Venezuela para su abastecimiento de petróleo, para lo cual hay facilidades financieras favorables para la mayor de las Antillas. Un acuerdo firmado con Venezuela (quinto productor mundial de crudo), en octubre de 2000, asegura a la isla 53.000 barriles diarios de petróleo y derivados (diesel, gasolina y combustible de aviones, entre otros) en condiciones favorables de pago. Según el convenio, Cuba debe pagar 80 por ciento del crudo a precios de mercado, en los 90 días posteriores a la entrega. El plazo para el 20 por ciento restante es a 15 años, con dos de gracia e intereses de dos por ciento anual.

El contrato tiene vigencia hasta 2005 y los precios se ajustan mensual o trimestralmente en casi todo el surtido. “Ese petróleo no se regala, se vende bajo las condiciones del convenio”, señalaron fuentes diplomáticas venezolanas en La Habana. Sin embargo, sectores de la oposición venezolana consideran que el acuerdo obedece a intentos del gobierno de Hugo Chávez de “cubanizar” el país.

En 2002, los suministros venezolanos se interrumpieron algunos meses, primero a raíz de un fallido golpe de Estado contra Chávez y luego por incumplimientos de la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), vinculados a una huelga de dos meses de personal técnico y jerárquico de la compañía para forzar la caída del presidente.

Ante tal coyuntura, La Habana debió importar crudo y derivados en el mercado internacional a precios más altos, agravados por el alto costo de los fletes, pues algunos contratos se hicieron con productores de Europa y África. El gobierno cubano calculó en más de 200 millones de dólares los daños económicos causados en 2002 por los “incumplimientos” de PDVSA.

Como la nación sudamericana tiene comprometidos con la isla un total de 53.000 barriles diarios, durante 2004 se siguió con mucha atención la evolución del gobierno venezolano hasta su confirmación en el poder tras el referendo revocatorio realizado el 15 de septiembre en ese país.

El presidente venezolano obtuvo más del 58 por ciento de los votos en la consulta popular sobre la continuidad de su mandato, pronunciamiento que le permite continuar gobernando hasta 2007. Pero si hubiera triunfado la opción opositora, forzando a Chávez a una inmediata salida del poder, Cuba se arriesgaba a una nueva interrupción en los suministros petroleros procedentes de Venezuela, un golpe difícil de asimilar para la vulnerable economía cubana, afirman expertos.

Rodríguez Castellón, economista e investigador cubano en temas energéticos, expresó “saber que seguirá llegando crudo venezolano da estabilidad y tiempo para seguir avanzando en la producción nacional”.

En diciembre, con la firma de un acuerdo con Venezuela, que amplía el suscrito el 30 de octubre de 2000, las partes ratificaron que el precio del petróleo exportado por Venezuela a Cuba será fijado sobre la base de los precios del mercado internacional, según lo estipulado en el Acuerdo de Caracas vigente entre ambos países. No obstante, teniendo en cuenta la tradicional volatilidad de los precios del petróleo, que en ocasiones han hecho caer el precio del petróleo venezolano por debajo de 12 dólares el barril, Cuba ofreció a Venezuela un precio de garantía no inferior a 27 dólares por barril, siempre de conformidad con los compromisos asumidos por Venezuela dentro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo.

Según datos oficiales, las importaciones de petróleo, derivados y productos conexos cayeron de más de 1.100 millones de dólares en 2000 a poco más de 935 millones en 2002.

De acuerdo con pronósticos independientes, las previsiones de crecer en la extracción de petróleo y gas acompañante se verían frustradas porque los pozos del occidente del país, específicamente en la zona de Puerto Escondido, en el litoral norte de la provincia de La Habana, no rindieron lo pronosticado.

A finales de diciembre, el ministro de Economía y Planificación, José Luis Rodríguez, dio a conocer en el informe económico de 2004, que “este año la producción de crudo nacional declinó y se incrementó la de gas natural; lo que hace que se alcancen 3,9 millones de toneladas de petróleo equivalente, cifra inferior a lo previsto debido principalmente a atrasos en el programa de perforación y a pozos que no dieron los resultados esperados”. Como consecuencia “la generación de electricidad con crudo nacional fue sólo del 81,7 por ciento, lo que conllevó a la necesidad de incrementar las importaciones del fuel oil a elevados precios”.

Por otra parte, el titular dio una señal de aliento al señalar que “no obstante, en los últimos meses del presente año se han creado las condiciones para lograr nuevos crecimientos en 2005.”

La mejor noticia del año en este sector, sin embargo, se la reservó el presidente Fidel Castro, quien anunció el hallazgo de un nuevo pozo de petróleo, el primero desde 1999.

Según indicó el mandatario en sesión plenaria del parlamento, a propuesta de la parte cubana, la asociación constituida por la canadiense Sherritt y la Peberco realizó en 2003 una campaña sísmica marina tridimensional que reveló cuatro prospectos para la exploración petrolera en la costa norte: Tarará, Guanabo, Jibacoa Este y Santa Cruz.

En esa última zona, que abarca 20 kilómetros cuadrados y está situada a 2,5 kilómetros de la costa, frente a la Central Termoeléctrica del este de La Habana, se inició la perforación de exploración. El primer pozo exploratorio, denominado

Santa Cruz 100, fue perforado desde tierra en una explanada situada a unos 300 metros al este de la termoeléctrica. El desplazamiento horizontal hacia el norte fue de más de 3 kilómetros, logrando atravesar en su trayectoria tres depósitos saturados de petróleo.

El día 14 de diciembre de 2004, dijo Castro, se inició el ensayo de este pozo para probar su capacidad productiva. Las características del crudo hallado en el Santa Cruz 100 son alentadoras: “petróleo crudo de 18° API (más ligero que el crudo Varadero o de Yumurí), con muy poca agua y con una buena presión de producción (pozo surgente, que no necesita gato o bomba, el petróleo sale del yacimiento por su propia energía). El contenido de azufre es inferior al 5 por ciento”. Desde el día 14 hasta el 19, en que fue cerrado para investigar sus características, el pozo produjo alrededor de 1.000 toneladas.

En una noticia que tomó por sorpresa, el mandatario reveló además que “la productividad de este pozo y otros parámetros confirmados permiten afirmar que estamos ante el descubrimiento de un nuevo yacimiento de petróleo, a unos 55 kilómetros al este de la capital. Este es el primer descubrimiento desde el año 1999.”

En un gesto considerado insólito por algunos, el presidente reveló la estrategia en relación con este hallazgo para la etapa venidera. Con el objetivo de “observar su comportamiento y precisar los parámetros del depósito”, durante meses se mantendrá en producción experimental. “Este procedimiento es indispensable para lograr un conocimiento adecuado del nuevo yacimiento descubierto y posteriormente pasar a su ‘etapa de desarrollo’”, dijo.

En ese período comprendido entre 2006-2007 se prevé la proyección y ejecución de las instalaciones de superficie para la recolección y transportación del crudo y el gas natural asociado. Estas obras serán proyectadas de manera compacta, incluido un oleoducto que llevará el crudo hasta la existente batería central de Boca de Jaruco, para su tratamiento. . Asimismo, se deben perforar los pozos de desarrollo que se necesitan para explotar racionalmente el yacimiento.

El presidente reveló hasta el destino que se le dará al crudo. Según apuntó, dada su buena calidad podrá ser refinado, en mezcla con crudos más ligeros y con menos azufre, en una proporción de alrededor del 20 por ciento. Por otra parte, informó que los estimados preliminares arrojan una cifra mínima de 100 millones de barriles, aproximadamente 14 millones de toneladas.

Sobre los otros tres prospectos detectados se esperan resultados similares, por lo que se acordó la perforación de sendos pozos de exploración en 2005 en Tarará y Guanabo, con la asociación Sherritt-Peberco.

De acuerdo con Castro, “el descubrimiento de un nuevo yacimiento de petróleo en el prospecto Santa Cruz y la posibilidad de obtener resultados similares en las otras tres estructuras reveladas por la sísmica, permitirá incrementar los niveles de extracción de petróleo en la costa Norte, desde Tarará a la Bahía de Matanzas, en los años próximos.”

Si desea acceder a más información al respecto, puede consultar los siguientes trabajos periodìsticos:

  • “Incógnita en el ambiente”, en EPS, 13, julio de 2004.
  • “Expectativas petroleras”, en EPS, 16, agosto de 2004.
  • “Perforación en el golfo de México”, en EPS, No. 8, abril de 2004.

Energía: un año oscuro

Hace algunos años, y por tan recurrente, el término apagón alarmaba a la mayoría de los cubanos. Nadie ha olvidado del todo aquellos literalmente oscuros inicios de los 90s del pasado siglo, cuando los cortes eléctricos eran tan prolongados que no pocas personas afirmaban vivir entre alumbrones, en alusión al breve tiempo en que disfrutaban del fluido eléctrico.

Sin embargo, en los últimos dos o tres años aquellas duras interrupciones de energía eléctrica, espaciadas en el tiempo, se habían limitado a roturas muy precisas o carencias de combustible en las plantas generadoras. Pero en 2004 la contingencia energética se extendió por varios meses y, lo que es peor, coincidió con el cálido verano del trópico.

En medio del intenso calor, nuevamente los cubanos padecieron de una fuerte racha de apagones, atribuidos a una prolongada avería en la mayor planta generadora del país, la termoeléctrica Antonio Guiteras y a la salida de otras unidades por desperfectos o mantenimientos.

A inicios de mayo, en medio de una reparación programada antes de los meses estivales, el rotor de la Guiteras sufrió daños de consideración por fallas operacionales. No era posible repararla en la isla y entonces la pieza fue desmontada y enviada a México para una larga corrección. De regreso en el país, sucesivas fallas en la puesta en marcha impidieron cumplir las varias fechas previstas para la arrancada y la reconexión de la termoeléctrica al Sistema Electroenergético Nacional.

Pasaron junio y julio en medio de un calor sofocante. En agosto, en declaraciones al Noticiero Nacional de Televisión, fuentes de la Unión Eléctrica indicaron que la Antonio Guiteras no estaría lista antes de inicios de septiembre. En ese momento, directivos de la entidad anunciaron que el equipo, que ya había recuperado sus parámetros, estaba en proceso de instalación en varios turnos de trabajo durante las 24 horas del día. Víctor Puentes, jefe de Regulación Nacional, indicó entonces a medios locales que por esa razón durante agosto se mantendría un déficit entre la demanda y la disponibilidad o la capacidad generadora. Al respecto, abundó que “a lo anterior se ha sumado que estas son máquinas que están girando constantemente, por lo que tienen que pararse para recibir mantenimiento”.

Cuando esas máquinas se detienen y la mayor generadora del país de 330 megavatios está fuera de servicio, se incrementa el déficit energético. “Esa es la situación que se va a mantener en las próximas semanas”, dijo Puentes, lo que se traducía en que los apagones serían inevitables.

Ante esa circunstancia, las autoridades cubanas orientaron nuevas medidas de contingencia energética, fundamentalmente dirigidas al sector estatal, para disminuir la demanda eléctrica en aquellas actividades productivas que no son vitales a la economía, lo que permitiría reducir al mínimo los cortes eléctricos en el sector residencial.

Entre las disposiciones puestas en vigor en esa etapa se estableció paralizar las actividades no vitales en los centros productivos; reducir el trabajo en las sedes de los aparatos administrativos de los organismos en los niveles nacionales y provinciales, con la permanencia sólo del personal imprescindible y limitar la iluminación y el funcionamiento del resto de los equipos eléctricos a lo estrictamente necesario.

Pero pasó casi todo septiembre en medio de apagones, incertidumbres y desinformación. La gravedad de la situación obligó a medidas más severas e, incluso, a la sustitución del ministro de la Industria Básica, Marcos Portal. Para observadores, l a destitución era previsible desde la notoria ausencia de Portal, a fines de septiembre, en el programa televisivo de tres días que analizó las causas y el impacto en el país de la aguda crisis del sector y en el cual participó personalmente el presidente Fidel Castro.

Según la nota difundida al respecto en la prensa estatal, el titular destituido “no fue capaz” de “advertir a los máximos dirigentes del Partido y del Estado sobre los riesgos de una crisis, perfectamente prevenible, generada por la suma de diversos factores en la esfera de la generación eléctrica”. Tras reconocer que Portal prestó valiosos servicios al país, el texto apuntó que “desafortunadamente, a pesar de esos méritos, en los últimos tiempos se fueron evidenciando en él fuertes tendencias hacia la autosuficiencia y a la subestimación de criterios de otros experimentados compañeros”.

La salida de la Guiteras puso de relieve la fragilidad del Sistema Electroenergético Nacional (SEN), cuya capacidad instalada asciende a 3.200 megavatios. La rotura, con incidencia en la generación del 15 por ciento de la electricidad que se consume en el país, provocó el atraso de los cronogramas de mantenimiento y limpieza en el resto de las termoeléctricas y el continuo descenso de la generación. Además, llevó a consideraciones y análisis de profundidad sobre todo el proceso de reconversión de las centrales cubanas para utilizar el crudo nacional, así como en torno a la vulnerabilidad y dependencia del sistema de una sola planta generadora.

En los últimos años, la nación caribeña pasó de una alta dependencia de la compra de petróleo en el mercado mundial a la generación del 90 por ciento de electricidad a partir del crudo nacional. Este cambio, consideraron especialistas, puede ser a la larga más costoso para el país, pues el uso de petróleo cubano, pesado y de alto contenido de azufre, requiere sistemáticas labores de limpieza y mantenimiento para garantizar la eficiencia en la generación.

A finales de septiembre, tras semanas de silencio, Juan Pruna, director de la Unión Eléctrica, explicó que la potencia disponible es la suma de la que está trabajando y la que está lista para hacerlo. Por tanto, siempre resulta inferior a la capacidad instalada. Cuando la disponibilidad asciende a un 60-65 por ciento de la capacidad instalada, puede decirse que hay condiciones para brindar buen servicio, afirmó el directivo.

Con Guiteras fuera de servicio, el sistema quedó en un insuficiente 54 por ciento de generación y se esperaba un descenso al 50 por ciento, debido a la salida para mantenimiento de una de las unidades generadoras de la termoeléctrica de Felton (Holguín).

En el referido programa informativo, el presidente cubano afirmó, evidentemente molesto, que “no hay que hacerse ilusiones” ni confiar en nuevos cronogramas de puesta en marcha de Guiteras, a la vez que alertó que el retorno a la normalidad podía durar tres, cuatro o más meses.

En esas mesas redondas informativas, el vicepresidente Carlos Lage dio a conocer un paquete oficial de medidas que incluyó el cierre temporal de 118 fábricas, entre ellas las plantas productoras de acero, grandes consumidoras de electricidad, cemento, papel y productos citrícolas.

Por otra parte, se prolongó de forma excepcional el horario de verano, que cada año deja de regir a finales de octubre, para evitar así el aumento de la demanda de electricidad que siempre ocurre con el cambio de horario. Igualmente se aplazó media hora el inicio de las clases y de la jornada laboral, por lo que se redujo además la jornada laboral de 8 a 7 horas y media, sin que ello implicara alguna variación salarial.

Luego de meses de apagones y exhortaciones de ahorro a la población, volvió a publicarse el horario de los cortes programados en la mayoría de las provincias del país. También se anunció que los apagones alcanzarían a un mayor número de personas, debido a que se redujeron los circuitos protegidos, que no se apagan nunca, de 411 a 195. Esta circunstancia se vincula fundamentalmente a hospitales u otras instalaciones priorizadas.

Los datos oficiales indicaron que la paralización de algunas producciones y el uso de plantas locales que funcionan con combustible, para disminuir la demanda del sistema electroenergético, significarían erogaciones adicionales de más de 2 millones de dólares para el Estado.

Todas esas decisiones se añadieron a otras ya aplicadas, como la reducción del horario de la red comercial, la restricción en el uso de aires acondicionados y la limitación del riego en la agricultura a los horarios de mínima demanda. Entre las medidas anunciadas por Lage estaba también la recuperación del cronograma de mantenimiento, descuidado desde mayo.

Según dio a conocer la Unión Eléctrica el 24 de octubre, a partir de las medidas excepcionales indicadas por el gobierno el 29 de septiembre, ante la compleja situación en el Sistema Eléctrico Nacional, la demanda máxima nocturna había disminuido alrededor de 100 megavatios. Una nota de esa entidad indicó que tal reducción, el cumplimiento de los ciclos de mantenimiento planificados y la sincronización del bloque generador de la central termoeléctrica Antonio Guiteras, en el período de pruebas y diagnóstico anunciado, habían permitido disminuir los apagones.

Asimismo, la Unión Eléctrica anunció que continuaría el proceso de paralización no simultánea de un grupo de unidades generadoras para proseguir los mantenimientos, a fin de seguir recuperando los ciclos de esa actividad en todas las termoeléctricas del país y la disponibilidad general del sistema. Según la nota, aunque la termoeléctrica Guiteras continuaría aún en fase de pruebas y ajustes, se hacía “imprescindible” que algunas de las industrias paralizadas para evitar los cortes eléctricos en el sector residencial reanudaran sus producciones. Ello, de hecho, “hace necesario mantener la programación de apagones”, indicó la nota.

El 11 de noviembre Cuba anunció la normalización de sus actividades productivas y de servicios, como resultado del mejoramiento del sistema eléctrico, aunque reiteró que continuarían los apagones programados.

De acuerdo con otra nota emitida por la Unión Eléctrica, la central termoeléctrica Antonio Guiteras, a unos 100 kilómetros de La Habana, trabajaba normalmente, lo que unido a medidas de ahorro adoptadas permitió reducir los cortes de electricidad. Sin embargo, la empresa estatal explicó que se mantendría la programación de apagones porque la recuperación de los ciclos de mantenimiento del resto de las plantas generadoras del país demoraría todavía algunos meses.

Quince días después, Víctor Puentes, jefe del Grupo Nacional de Regulación de la Demanda Eléctrica, explicó que la disminución en la demanda en 100 megavatios y las mejorías en la generación por la estabilidad de la central termoeléctrica Antonio Guiteras condujeron a la reducción de los cortes en el servicio, lo que permitió reiniciar las labores productivas y de servicio de algunas de las más de 110 industrias paralizadas como parte de las medidas de ahorro.

A inicios de diciembre, sin previo aviso, volvieron a producirse frecuentes apagones, según el cronograma establecido que había dejado de cumplirse con la recuperación del SEN. Esa situación sirvió para que los cubanos recordaran que, en medio de las actuales circunstancias de capacidad de generación en el país, siempre se corre el riesgo de volver a los cortes, programados o no, cuando falle una, más plantas, o los mantenimientos se extiendan más allá de las previsiones.

Una buena noticia al respecto fue el preacuerdo de triangulación suscrito entre Cuba, China y Venezuela para el suministro de 500.000 toneladas anuales de carbón desde Venezuela a la isla, que estarán destinadas a una planta termoeléctrica. En Caracas, el viceministro de Minas de Venezuela, Orlando Ortegano, declaró a medios de prensa que “Cuba tiene el níquel, nosotros tenemos el carbón y los chinos tienen el capital. Están interesados en una planta productora de acero inoxidable y a Cuba también le interesa para la generación de electricidad a través del carbón, ya que tiene un problema de déficit” en el sur de la isla.

En 1988 y 1989, antes de la crisis económica de la pasada década, Cuba tenía una disponibilidad de generación eléctrica del 80 por ciento. Con la extinción de la Unión Soviética, el suministro estable de combustible desapareció abruptamente y se llegó a situaciones muy difíciles, que tuvieron su máxima expresión en 1993 y 1994, cuando la disponibilidad llegó a descender en 50 por ciento. Si la disponibilidad asciende a un 60-65 por ciento de la capacidad instalada puede decirse que hay condiciones para brindar buen servicio.

La recuperación paulatina se produce entre 1997 y 2000, con la instalación de nuevas unidades y la modernización de otras. Ya para 2001 la disponibilidad había crecido hasta 69,5 por ciento.

Según fuentes oficiales, el 95,6 por ciento de los 11,2 millones de habitantes de Cuba tienen acceso a la electricidad. Pese a la crisis económica y la carencia de créditos externos, entre 1990 y 2003 fueron electrificadas 923.821 viviendas.

Caracterización del sistema electroenergético nacional

Antonio Maceo (Renté): Termoeléctrica ubicada en la oriental provincia de Santiago de Cuba. De tecnología soviética, tiene 450 megavatios instalados. Tres de sus unidades, de 100 megavatios cada una, fueron modernizadas en una primera etapa y actualmente se realiza ese trabajo en otro de sus bloques. Sus viejas unidades fueron desactivadas por ineficiencia técnica y elevado consumo de combustible.

Lidio Ramón Pérez (Felton): Localizada en Holguín. Su tecnología proviene de la antigua Checoslovaquia y se terminó después de la separación de la República Checa y Eslovaquia. Cuenta con dos bloques de 250 megavatios cada uno, puestos en servicio en 1996 y 2000. Su funcionamiento es eficiente: gasta 255 gramos de combustible para producir un kilowatt/hora. También ha sido objeto de modernizaciones para poder quemar el crudo cubano.

10 de Octubre: Situada en Nuevitas, Camagüey. Tecnología de la antigua Checoslovaquia. Tiene 425 megavatios instalados. Sus calderas, de procedencia eslovaca, funcionaron mal desde el principio, sólo lograron estabilidad después de los cambios introducidos por los técnicos nacionales. Las cuatro unidades fueron modernizadas entre 1998 y 2000. En una de ellas las labores de modernización concluirán en 2005.

Antonio Guiteras: Se encuentra en la occidental provincia de Matanzas. Posee dos bloques de tecnología japonesa y dos unidades más pequeñas fabricadas en la antigua Checoslovaquia. En total tiene 330 megavatios instalados y es la más eficiente del sistema: registra el menor consumo específico de combustible para producir electricidad y el gasto más bajo para realizar sus operaciones propias. Tiene la ventaja de recibir el combustible mediante un oleoducto de cuatro kilómetros, lo que abarata también su producción. Considerada “la joya del sistema”.

Este de La Habana: Se levanta en Santa Cruz del Norte. Con tecnología de la antigua Unión Soviética, es la más joven del sistema. Tiene tres unidades de 100 megavatios cada una, que fueron montadas en 1989 y 1995.

Mariel: Ubicada en La Habana. Posee cuatro unidades de 100 megavatios y una de 50. Su capacidad de generación asciende a 450 megavatios. Anteriormente contaba con ocho unidades, pero se sacaron del sistema las más viejas por ser muy ineficientes.

Tallapiedra: Se encuentra en La Habana. Una unidad de 280 megavatios. Fue reparada a inicios de 2004.

Energas: Construida en Varadero. Cuenta con cuatro unidades, incluida una de ciclo combinado, con capacidad total de 180 megavatios. Su tecnología no sólo resulta eficiente, también reduce a casi cero la contaminación ambiental, pues utiliza el gas acompañante del crudo nacional que anteriormente se quemaba y pasaba a la atmósfera. Dos terceras partes de la planta es propiedad del país.

Ver más:

  • “Meses de alerta”, en Economics Press Service , No 13, julio de 2004.
  • “Apagones de verano”, en EPS, No. 15, agosto de 2004.
  • “De regreso al plan de apagones”, en EPS, No. 19, octubre de 2004.

Ambiente: ciclones por occidente, sequía por oriente

El recién finalizado 2004 fue un año particularmente adverso para la isla desde el punto de vista de la naturaleza: severos y destructores ciclones por el occidente y una prolongada sequía en el oriente. Como en ocasiones anteriores, las pérdidas provocadas retrasan los esperados crecimientos agrícolas y agravan otros problemas, como el de la falta de viviendas.

En sólo un mes, la región occidental fue azotada por dos potentes huracanes, Charley e Iván. El primero, de categoría III en la escala de Saffir-Simpson, llegó a la isla el 13 de agosto y dejó considerables daños a su paso. El segundo, de categoría V, se acercó peligrosamente al archipiélago el 13 de septiembre y, si bien no pasó sobre territorio de la isla, sus fuertes vientos provocaron importantes destrozos y clasificó como el mayor que ha llegado a la isla en los últimos 50 años y el quinto más poderoso en la historia de esos fenómenos en la cuenca del Atlántico.

La región más occidental de Cuba incluye a las provincias de Pinar del Río, La Habana y la ciudad de La Habana, así como el municipio especial de Isla de la Juventud, situado al sur de la isla grande. Según un informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) sobre los daños de los huracanes, en esa región habitan 3.737.300 habitantes, un tercio de la población total del país.

El informe, emitido el 15 de octubre de 2004 por el Sistema de Naciones Unidas en Cuba, reconoció que “a pesar de la destructiva fuerza de ambos huracanes, sólo se reportó la pérdida de 4 fallecidos y 6 heridos” Ese bajo número “se debe a la eficiencia desplegada por el Sistema Nacional de la Defensa Civil en todo el país”, anota el documento.

Al mismo tiempo, la evaluación sobre los desastres considera que “los daños materiales han sido muy elevados” y, sumados a los daños ocasionadas por los dos huracanes anteriores: Isidore y Lily en 2002, “han dejado serias pérdidas económicas para el país” y, por ende, para la población.

Con Charley e Iván, y siguiendo experiencias de años anteriores, la movilización y evacuación de la población organizadas por la Defensa Civil evitaron mayores pérdidas de vidas humanas. De acuerdo con especialistas, ante el paso del primer meteoro, “algunas medidas de protección de instalaciones, infraestructura, bienes y personas fueron tomadas por las autoridades cubanas en los días previos, cuando todavía era una amenaza”. No obstante, la zona oeste de las provincias La Habana y la ciudad de La Habana sufrió grandes daños, tanto para la población como para la economía del país.

Charley dejó lecciones para el segundo impacto, sostiene el economista Rogelio Torras en su comentario “Enseñanza económica del huracán Charley” [9]A su juicio, “u n mes después el pluvioso y destructor huracán Iván, también seguido en su trayectoria desde el comienzo, amenazó diversas provincias del país, pero la preparación ahora resultó muy superior al caso de Charley. Por suerte, también la naturaleza cooperó con la mayoría de los cubanos: Iván se paseó por el sur de la isla con incidencia mínima, excepto en el extremo oeste de Pinar del Río, donde demostró su devastador poder. Los territorios habaneros antes afectados por Charley y más vulnerables por ser mayor la concentración de infraestructura, cultivos y población, sólo sufrieron efectos menores”.

Ambos meteoros causaron pérdidas en la vivienda, la infraestructura agrícola, las comunicaciones, la electricidad y los cultivos, donde llevará años solucionar algunos de sus efectos. Según el informe del Sistema de Naciones Unidas, l os vientos del huracán Charley en la provincia de La Habana alcanzaron 220 kilómetros por hora, con rachas de hasta 280 km , mientras que los de Iván llegaron a 250 kilómetros, con rachas de 310 km .

La provincia de la Habana, que produce importantes volúmenes de alimentos para abastecer a la capital cubana, sufrió daños en buena parte de sus 19 municipios. En el caso de la capital, con alta densidad poblacional, los vientos azotaron viviendas, instalaciones de salud y educación en los municipios Playa, Plaza, Centro Habana, Marianao y La Lisa.

Antes de castigar a Pinar del Río, el huracán Iván atravesó la Isla de la Juventud y arrasó con una de sus principales actividades productivas: la producción de cítricos, dejando unas 6.000 toneladas de toronjas en el suelo. El sector pesquero no sufrió daños de consideración debido al resguardo de la flota pesquera, indica el informe.

Tanto en La Habana como en Pinar del Río, los huracanes provocaron penetraciones del mar en las zonas más bajas de la costa sur, a lo que se sumó la sobre elevación del mar por las olas de hasta tres metros de altura, consecuencia de los vientos huracanados.

El ciclón Iván también generó daños en las provincias orientales, fundamentalmente Santiago de Cuba y Granma, debido a la penetración del mar y los fuertes vientos.

Según algunas fuentes, Charley dejó pérdidas por 1.000 millones de dólares, mientras que en el caso de Iván estas llegaron a 600 millones de dólares.

Según el informe económico de 2004, l as pérdidas totales causadas por Charley se estiman en 1.223 millones de pesos, mientras que el huracán de gran intensidad Iván dejó daños calculados en 923 millones de pesos.

Los daños

El informe elaborado por un equipo del Sistema de Naciones Unidas, a partir de las informaciones oficiales y de la prensa cubana, indica que el huracán Charley causó daños a 76.821 viviendas, de ellas 4.425 fueron totalmente destruidas, mientras 72.396 sufrieron averías parciales.

Iván, por su parte, destruyó totalmente 935 viviendas y ocasionó destrozos parciales en 22.510, para un total de 23.445 casas impactadas. Las viviendas totalmente destruidas necesitan ser reconstruidas totalmente o relocalizadas. Se consideran viviendas parcialmente destruidas aquellas que han sufrido pérdida de techo y derrumbes de paredes.

Los daños a las residencias no se produjeron sólo en occidente. Algunas provincias del oriente cubano también tuvieron que lamentar destrozos: en Santiago de Cuba, a consecuencia de Iván, resultaron dañadas 649 viviendas, mientras que en Granma otras 33 tuvieron roturas de alguna consideración.

Algunos analistas indican que esta situación viene a complicar uno de los más graves problemas de la isla, el de la vivienda, sobre todo cuando aún no se han concluido y entregado las casas derribadas por fenómenos atmosféricos anteriores. Por otra parte, señalan que era previsible la destrucción de no pocos hogares en las áreas de la costa sur de la provincia de La Habana, dadas las características y fragilidad de esas construcciones. Vale aclarar que algunas casas de sólida construcción también sufrieron deterioro de mediana magnitud.

El paso de los dos hucaranes trastornó por completo la vida en la isla. Un ejemplo de ello fue la falta de fluido eléctrico que por 11 días padeció la más occidental de las provincias cubanas, debido a la caída de una veintena de torres de alta tensión.

Según el informe del equipo del Sistema de Naciones Unidas, citando cifras del Ministerio de Educación, Charley dañó 798 instalaciones educativas y 39 círculos infantiles en la provincia de La Habana. En tanto, durante el paso de Iván se reportaron roturas en 311 escuelas y 23 círculos infantiles que sufrieron daños parciales y totales en techos, ventanas, puertas y cristales, así como en mobiliarios y equipamiento. En ese segundo evento, ocho escuelas fueron totalmente destruidas.

En el sector de la salud, el primer meteoro se hizo sentir en 312 instalaciones, incluidos 16 hospitales, 40 policlínicas y otros centros dedicados a la atención médica en la provincia de La Habana, en este caso ocho centros materno-infantiles, 11 policlínicas, 12 hospitales y 53 consultorios médicos de la familia.

No menos perjuicios se reportaron en la agricultura, una esfera muy vulnerable ante cualquier fenómeno atmosférico. El paso de Charley dejó su huella en la infraestructura productiva, principalmente en almacenes y depósitos. En total, 739 naves avícolas experimentaron deterioro y, de ellas, 24 quedaron destruidas. Igualmente sufrieron los animales y cultivos. Miles de aves perecieron, fueron devastadas las plantaciones de cítricos y plátanos, se perdió la cosecha de frutas –principalmente mangos, aguacates y guayabas–, y más de 53.725 hectáreas de cultivos varios, incluidos vegetales, 21.782 de caña de azúcar y 42.553 de cultivos permanentes sufrieron graves daños o fueron destruidas por las inundaciones.

Por su parte Iván, bautizado por los cubanos como “el terrible”, causó estragos en zonas bananeras y citrícolas por el orden de las 14.000 toneladas, en cerca de 5.460 hectáreas de caña de azúcar; 3.966 de plátanos, 4.140 de hortalizas, 6.500 de tubérculos y 4.195 de cultivos temporales. Un total de 840 casas de curar tabaco fueron destruidas, mientras otras 3.957 sufrieron daños parciales, al igual que tres centrales azucareros, 118 instalaciones de ganado mayor y ocho porcinas.

Según señalaron analistas, las pérdidas originadas en la agricultura revelaron que ese sector no está preparado aún para afrontar los cambios climáticos que experimenta la isla y que se agudizarán aún más de acuerdo con criterios de expertos.

Para el futuro inmediato habrá que reconsiderar la permanencia en el occidente del país del 70 por ciento de las máquinas de riego eléctrico, la más avanzada tecnología en irrigación instalada. Esa distribución responde a la concentración del grueso de la población en esos territorios y a que tradicionalmente abastecen de alimentos a la capital, donde radican más de 2.200.000 de habitantes de los 11.200.000 que tiene el archipiélago. Sin embargo, las probabilidades de nuevos y agresivos huracanes deben tenerse en cuenta para adoptar medidas y decisiones, como la de trasladar algunos cultivos hacia la región central, con vistas a evitar pérdidas en años venideros.[10]

Todas esas pérdidas materiales tienen consecuencias directas en la vida de las personas. El informe del PNUD destaca que “l os huracanes Iván y Charley han producido afectaciones en términos de vivienda y asentamientos humanos, daños a la agricultura y sectores productivos en general, infraestructura pública, energía y sectores sociales”. En el caso de las viviendas indica que, mientras se restañan los daños, los perjudicados deberán permanecer albergados “hasta que sus viviendas hayan sido rehabilitadas y dispongan de los enseres mínimos necesarios para regresar a sus hogares”.

E insiste en que, “unido a la afectación en las viviendas, se encuentran las pérdidas sufridas por la población en sus enseres domésticos como muebles, colchones, vestuario, electrodomésticos y otras necesidades básicas. Aunque las pérdidas domésticas afectan a las familias en general, debido a la asignación de roles por género en la sociedad cubana, las mujeres resultan directamente afectadas”.

El informe de Naciones Unidas señala además que las incidencias de Iván se aprecian también en el sector ambiental, específicamente en la gran reserva de la biosfera en la Península de Guanahacabibes, donde se estiman daños en el 85 por ciento de la zona, que transformaron “de manera brusca la interrelación del ecosistema terrestre y el litoral marino. Las 19 playas de la península han resultado modificadas.”

La mayoría de la población cubana reconoció la labor de protección desarrollada por las autoridades de la isla y la Defensa Civil, con la alerta oportuna y la evacuación de personas residentes en zonas bajas, con peligro de penetración del mar, y en viviendas en mal o regular estado, lo que permitió prevenir la pérdida de vidas humanas.

El informe económico de 2004, presentado a finales de diciembre ante la Asamblea Nacional, señala que “ante estos fenómenos naturales, el país se movilizó, dando la máxima prioridad a la preservación de la vida de nuestra población, al tiempo que se protegieron recursos esenciales y se inició la rehabilitación y recuperación de los daños de forma inmediata”.

A su vez, reconoció que el examen crítico del enfrentamiento de estos huracanes, efectuado bajo la dirección de nuestras Fuerzas Armadas Revolucionarias, con la participación personal del ministro general de ejército Raúl Castro, “puso de manifiesto deficiencias, errores y falta de la preparación suficiente para hacer frente a fenómenos de esta magnitud”.

El huracán silencioso

El oriente cubano tiene sed. Tras una prolongada y severa sequía han colapsado presas, micropresas y pozos. En las ciudades donde la situación es más crítica el agua llega al grifo sólo algunas veces al mes, tras semanas y semanas de ausencia total. En los campos muere el ganado y se pierden las cosechas. Por sus efectos en la economía y en la sociedad, algunos seguidores del tema han llegado a nombrar la sequía como un “huracán silencioso”.

Los especialistas advierten que, como consecuencia del cambio climático global, la isla padece de un clima más seco. Según Abel Centella, subdirector científico del Instituto de Meteorología de Cuba, el país está siendo blanco de una sequía intensa y extensa en la parte oriental del archipiélago.

Los registros indican que hace décadas no se registraba una situación parecida; la ausencia de lluvias ha superado etapas precedentes, según el territorio. Por ejemplo, en Holguín, en los últimos 20 años, las precipitaciones lograron superar la media histórica de 1.323 milímetros anuales sólo en 1987 y 2001. La sequía acumulada daña a la provincia hace ocho años y en 2003 comenzó a amenazar a la ciudad, en la que residen unas 300.000 personas.

De acuerdo con especialistas, una comparación del régimen de lluvias de la tercera decena de septiembre de 2003 y similar etapa del actual año indicó que la sequía se ha extendido a más zonas de la porción oriental de la isla. Al respecto, Centella sostiene que “tendremos que aprender a vivir en un clima cada vez más seco y con mayor probabilidad de huracanes. La sequía es un fenómeno que se va a mantener y hay que trazar una estrategia nacional de adaptación”.

Ante tal situación y el peligro de que todos los embalses colapsen por la falta de lluvias, las autoridades se vieron precisadas a emprender acciones urgentes con vistas a garantizar la entrega de agua a la población, ya reducida a cerca del 50 por ciento del volumen de bombeo diario. La construcción de una conductora de 54 kilómetros se convirtió en una esperanza para el gobierno y los holguineros, pero diversas roturas en los tubos instalados han aplazado la puesta en funcionamiento total y obligado a trasladar el agua, incluso, por ferrocarril, para mantener ciclos de suministro hasta de más de una semana.

En los campos el panorama es parecido: muerte de ganado, pérdidas de cosechas, presas secas… Según Rafael Vecino, de la oficina del gobierno provincial, en los últimos 15 meses (hasta octubre) se habían dejado de producir en el territorio más de 40.000 toneladas de alimentos y más de cuatro millones de litros de leche. Cerca de 5.000 hectáreas dejaron de sembrarse en septiembre por no tener cómo regarlas.

Esa coyuntura ha provocado alzas en los precios de los alimentos y ha obligado a las familias a destinar más recursos para paliar el déficit de productos alimentarios procedentes de la agricultura. Asimismo, llevó a las autoridades a tomar medidas para evitar que los renglones del agro sean llevados al occidente, donde los precios son aún más elevados. Al respecto, el presidente cubano, Fidel Castro, comentó que los precios en los mercados agropecuarios privados, de por sí elevados, habían subido por los efectos de la sequía y el paso de dos ciclones (Charley e Iván) por el occidente de Cuba, principalmente por la provincia de La Habana, donde se concentra gran parte de la producción de viandas y hortalizas que recibe la capital.

El panorama de Holguín se repite, en menor medida, por Camagüey, Las Tunas, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo. Cada territorio ha emprendido acciones propias y comunes para aliviar la situación: perforación de pozos para uso de la población y la agricultura, siembra de cultivos que requieran de poca agua y traslado del ganado hacia zonas donde sea posible darle de beber, entre otras iniciativas.

Datos de noviembre indican que nueve territorios de Cuba acumulan en sus embalses el promedio más bajo desde 1993. Las 241 presas del país disponían sólo del 43 por ciento de su capacidad total, según informaron especialistas del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH). El período lluvioso (mayo-octubre) de 2004 constituyó el segundo más seco desde hace 43 años para todo el país y el peor para los territorios de Camagüey, Las Tunas, Holguín y Granma.

Para los expertos del INRH, esta primavera no favoreció especialmente a ocho provincias, donde se ubicaron los registros de lluvias más bajos de los últimos 45 años. Y si las carencias de agua son más críticas en el oriente, se han hecho sentir también en el centro y el occidente. Los bajos niveles del líquido en el manto freático han provocado que varias zonas de la capital lleven meses con dificultades en el suministro mediante redes, lo que ha obligado a la distribución mediante camiones cisterna. El asunto ha estado acompañado de numerosos conflictos y especulación.

Octubre, considerado el segundo mes de mejor comportamiento pluvial después de junio, dejó un saldo muy negativo para la situación seca que viene afrontando el país desde mayo del pasado año. El promedio nacional de lluvia en el décimo mes fue de 54 por ciento, de acuerdo con registros históricos, pero para la región oriental la lluvia sólo llegó al 47 por ciento.

De 169 municipios, en 152 las precipitaciones de octubre se comportaron por debajo del 85 por ciento, considerado el límite de la normalidad.

La única posibilidad de mejorar la actual sequía que se abate sobre la isla es que, como han vaticinado algunos especialistas, se presenten en este invierno los efectos de la corriente del Niño, que por lo general trae lluvias anormales para esa etapa del año, habitualmente seca.

Los esfuerzos de las autoridades locales cubanas para eliminar las secuelas de la sequía, principalmente en las regiones del este del país, fueron reconocidos el pasado mes de octubre por Hama Arba Diallo, secretario ejecutivo de la Convención de las Naciones Unidas contra la Desertificación y la Sequía, según indicaron medios de prensa.

Asimismo, Cristino Pedraza, oficial del Programa de Desarrollo Humano a Nivel Local (PDHL), afirmó que la situación de la sequía en la nación antillana tendría consecuencias calamitosas en cualquier parte del mundo.

Al cierre del año, las autoridades dieron a conocer un análisis de la sequía en las provincias orientales y Camagüey en el período 2003-2004, que ocasionó daños por 834 millones de pesos. Los estragos son considerables especialmente en el sector agropecuario, donde se reporta la pérdida de 200.000 toneladas métricas de viandas, la muerte de 127.600 cabezas de ganado, así como más de 53 millones de litros de leche que se dejaron de producir. Asimismo, se calculan 28.160 hectáreas de cultivo perdidas y otras 39.972 con daños parciales. La situación, dijo el ministro de Economía y Planificación, José Luis Rodríguez, requirió 19 inversiones emergentes con un costo de 79,4 millones de pesos, ejecutadas urgentemente para evitar situaciones catastróficas en las provincias orientales y Camagüey.

Para mayor información pueden consultarse los siguientes artículos publicados durante 2004 en el Economics Press Service por IPS – Corresponsalía Cuba:

·         “Éramos pocos y llegó Iván”, en EPS, No. 18, septiembre.

·         “Enseñanza económica del huracán Charley”, idem.

·         “Más sequía y calor”, en EPS, No. 20, octubre.

·         “Ciclones por occidente, sequía por oriente”, en EP S, No 19, octubre.

 

Agricultura: la mesa sigue sin llenarse

En octubre de 2004, los mercados agropecuarios cubanos cumplieron una década de existencia. A ellos, supuestamente, acuden los concurrentes privados con sus ofertas. En la realidad la mayoría de los vendedores son intermediarios que incrementan los precios hasta dos veces por encima del los establecidos por los campesinos a la hora de la venta.

Lechugas frescas, plátanos, yucas, malangas, tomates y aguacates de atractivo tamaño llenan las tarimas. Los precios son altos. En cambio, en la generalidad de los mercados agropecuarios los productos son de menor calidad y, aunque sus precios de venta son ligeramente inferiores, esa red no responde a las expectativas de las personas. Se regresa entonces al círculo vicioso: los consumidores dan la espalda y tienen como única opción satisfacer sus necesidades en las tarimas caras, aunque adquieran menos productos con su dinero.

Para tratar de paliar esta situación, que repercute negativamente en la alimentación familiar, las autoridades cubanas intentan desde hace años elevar la producción agrícola y reordenar la comercialización. Hasta ahora, esa vía ha dado sólo soluciones parciales.

Según dijo a mediados de año Alfredo Jordán, titular de la Agricultura, si el 90 por ciento de lo que se produce en viandas y hortalizas llegara al consumidor, este se sentiría satisfecho. Esto es un reconocimiento a las muchas brechas existentes dentro de la cadena productiva y de distribución.

De acuerdo con los resultados oficiales, dados a conocer a fines de año, en 2004 “se alcanza un consumo de nutrientes estimado de unos 3.305 kilocalorías y 85,5 g de proteínas diarias, lo que se encuentra por encima de las normas mínimas necesarias validadas por expertos de la FAO. Esto representa un crecimiento del 6,5 y 5,9 por ciento, respectivamente, en relación a lo logrado en el pasado año.”

Las autoridades atribuyen ese indicador al “incremento de la producción agropecuaria que, a pesar de la sequía y los ciclones, logra crecimientos en renglones tales como viandas (5 por ciento), hortalizas (2 por ciento), plátano (1 por ciento), frijoles (3 por ciento) y frutales (3 por ciento).

Los reportes oficiales no mencionaron un renglón de importancia, tanto para la canasta básica como en los recursos que se destinan cada año para su cultivo: la papa. Ese renglón, cuya cosecha ascendió a 350.000 toneladas, mereció las críticas públicas del ministro de la Agricultura por estar por debajo de sus potencialidades y de los recursos invertidos. La importación de semilla de papa cuesta, cada año, 3.000.000 de dólares. Si a ese valor se suman las inversiones en combustible, fertilizantes y pesticidas, los gastos se elevan a más de 30.000.000 de dólares.

Aunque esta vianda, de ciclo corto y poco apropiada para el clima tropical, muestra rendimientos por encima de la media de la región latinoamericana, en 2004 reportó 26 toneladas por hectárea, inferior en dos toneladas a la recolección de otros años. El riego instalado en los campos de papa, casi 13.500 hectáreas, ha sido electrificado en los últimos años, al punto que, para la próxima cosecha todos los equipos dispondrán de esa energía. Si bien esta técnica ahorra combustible, los precios de los fertilizantes y los productos químicos importados se han elevado en el mercado internacional.

Sobre el plátano apenas se mencionó un muy discreto crecimiento de uno por ciento. Según expertos, ese cultivo netamente tropical necesita mucha agua. La sequía se ha podido paliar con el riego, pero no todas las plantaciones disponen de irrigación. En la región oriental, donde predominan las sequías, también prevalecen los sembrados sin riego.

De acuerdo con Sergio Rodríguez, director del Instituto Nacional de Investigaciones de Viandas Tropicales, en el plátano se registraron mejores rendimientos por el sistema extradenso, aplicado en las áreas que cuentan con riego. Ese método consiste en sembrar casi el doble de plantas por hectárea, obtener una cosecha y demoler después la plantación.

Sobre la producción de arroz nada se dijo, probablemente por los bajos volúmenes alcanzados en 2004. Según algunas fuentes, en la etapa el sector estatal reportó una de las más bajas cosechas de la historia, con 70.000 toneladas del grano, mientras el aporte del movimiento de parceleros individuales se estimó en 195.000, casi 60 por ciento menos que el año anterior.

Al cierre de año no se ofrecieron resultados globales del sector. La única información parcial fue dada a mediados de 2004, cuando se reportó la producción de 2.100.000 toneladas, obtenidas durante el primer semestre que, según expertos, concentra el 70 por ciento del total anual. Eso responde a que es la etapa en que se cosechan la papa y muchas hortalizas sembradas durante el invierno.

El clima ardiente del archipiélago cubano sólo permite sembrar papa, ajo, cebolla, tomate y otros vegetales en los meses de noviembre y diciembre, para que su desarrollo coincida con los escasos meses de más bajas temperaturas, al inicio de cada año.

Pero, es evidente que esos crecimientos son insuficientes todavía, no por falta de intentos y sí por problemas organizativos y de recursos que no permiten el deseado despegue en una dimensión que permita llenar la mesa de alimentos frescos, asequibles y de calidad.

Una muestra de que la producción no ha dado el salto esperado es la carne de cerdo. Este alimento, el más gustado por la mayoría de los cubanos para sus celebraciones de fin de año, mantuvo un precio elevado durante diciembre. En las tarimas estatales costaba 18,50 cada libra (2,2 libras equivalen a un kilogramo), pero para adquirir esa carne los consumidores debían hacer colas desde horas de la madrugada. En el caso de los mercados agropecuarios de libre concurrencia, el precio de la pierna de cerdo no bajó de los 25 pesos por libra.

Una de las variantes escogidas, la agricultura urbana, ha hecho en los últimos años una contribución válida: se producen a nivel local hortalizas y condimentos frescos, lo que proporciona cercanía entre producción y consumo, además de precios relativamente inferiores. Sin embargo, pese a los cerca de 4.000.000 de toneladas de esos productos alcanzadas en 2004, la demanda sigue siendo superior.

Según dijo el 28 de diciembre el vicepresidente cubano, Carlos Lage, al celebrarse en la isla el decimoséptimo aniversario de esa variante agrícola, existen todavía muchas potencialidades por explotar, sobre todo porque las producciones no cubren aún las necesidades. De acuerdo con Lage, es preciso incrementar la oferta a la población, pues en algunos territorios es muy deficiente.

En este sector, que da empleo a 380.000 personas, se aprecian algunas insuficiencias: en ocasiones las siembras de determinados surtidos no responden en cantidad a la demanda, en tanto las hortalizas, al ser insuficientes, pueden adquirirse sólo en horarios muy tempranos. No obstante, sigue siendo una variante de aceptación entre la población, que emite generalmente criterios favorables. “La promoción estatal sobre una alimentación sana, que incluya el consumo de hortalizas y vegetales como fuente de salud, sólo puede llevarse a la práctica si uno visita los organopónicos, porque en los mercados agropecuarios los precios se mantienen muy elevados”, comenta Roxana Castillo, jubilada del sector de los servicios.

Al analizar el comportamiento agropecuario no se pueden desconocer los efectos negativos que tuvieron para ese sector tanto los huracanes Charley e Iván, como la sequía en las provincias orientales y Camagüey. En agosto Charley causó serios daños a 54.325 hectáreas en diversos cultivos, así como a la producción avícola y porcina, especialmente en la provincia de La Habana. Por su parte, ante el Iván fueron trasladados más de 2.400.000 animales, incluidas aves cuya producción luego se vio mermada.

En el caso de la sequía, indican los reportes oficiales, para el período 2003-2004 los daños alcanzan 834 millones de pesos, especialmente en el sector agropecuario, donde se reporta la pérdida de 200.000 toneladas métricas de viandas, la muerte de 12.760 cabezas de ganado, así como más de 53 millones de litros de leche dejados de producir. Asimismo, se calculan en 28.160 las hectáreas de cultivo perdidas y otras 39.972 dañadas parcialmente.

Para algunos especialistas, contra el volumen total de la producción agrícola conspira el área destinada a los diferentes cultivos. El director del Instituto Nacional de Investigaciones de Viandas Tropicales informó que la estructura de la producción de viandas en Cuba se comporta así, según su aporte en peso: plátano y yuca (59 por ciento), papa (15 por ciento), boniato (18 por ciento), malanga (7 por ciento) y el resto corresponde a ñame.

Asimismo, indicó que existe un programa para elevar las áreas destinadas a yuca y plátano, al contarse con las tierras de caña que dejaron de cultivarse con esa gramínea a partir del reordenamiento de la producción azucarera. Actualmente, las áreas reportadas con plátano ascienden a 140.000 hectáreas, mientras que las de yuca suman 90.000, superficie insuficiente para cubrir las necesidades de la población respecto a estos alimentos, con condiciones para aportar cosechas todos los meses. Los cálculos de Rodríguez indican que se deben fomentar más de un millón de hectáreas de plátano y otra superficie similar de yuca para que los consumidores puedan advertir mayor presencia en la comercialización.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que, en años venideros, el traspaso de tierras azucareras hacia otros surtidos, por sí solo, no mejorará la situación. Fuentes del Ministerio del Azúcar informaron que, en la etapa invernal 2004-2005 se cultivarían 246.000 hectáreas de viandas, hortalizas y granos, pero, de ellas, sólo 36.000 disponen de riego.

Ese factor es importante, toda vez que la agricultura de la isla tiene gran dependencia de las irregularidades climáticas. Esa técnica posibilita atenuar el déficit de agua provocado por la carencia regular de precipitaciones. Según expertos, para obtener buenos rendimientos en la etapa invernal, coincidente con los meses más secos, se requiere necesariamente de irrigación.

Por otra parte, especialistas del Instituto de Investigaciones de Suelos indican que el programa para mejorar los terrenos liberados de caña tiene un costo de 21.000.000 de pesos, debido a la necesidad de disponer de abonos orgánicos, elaborados con recursos locales. Los programas de preservación contra la erosión también demandan gastos. Una tonelada de fertilizante de fórmula completa en el mercado internacional cuesta 180 dólares y una tonelada de urea vale más de 200.

En la esfera pecuaria, la producción de carne y leche, entre otros surtidos, tampoco ha dado los resultados requeridos, ni siquiera para acercarse a la demanda. En Cuba existen 300.000 dueños de distintas especies de ganado y de variadas formas de producción. El sector cooperativo-campesino posee el 44 por ciento de la masa vacuna, ascendente a cerca de 4.000.000 de cabezas, de las cuales 1.200.000 son vacas.

La escasa producción de carne de res tiene en la isla mercados muy bien definidos: una cantidad se destina a la elaboración del picadillo con soja que se vende a la población, otra parte va dirigida al sector turístico y otra menor al consumo social (círculos infantiles, escuelas y hospitales, fundamentalmente). La masa ganadera se ve amenazada tanto por las carencias de agua y alimentos como por la acción delictiva de los matarifes. Según algunas fuentes, la cifra más alta de animales perdidos por esta causa en un año rondaba hace algún tiempo los 73.000 bovinos. Con un programa de lucha contra ese mal, las autoridades lograron reducir la cifra entre 30.000 y 36.000 cabezas, sin embargo, desde 2003 se reportó un incremento de este delito.

De gran relevancia es la producción de carne de cerdo. Según algunos reportes, durante los últimos años la tenencia de ganado porcino sufrió cambios drásticos. El 50 por ciento de las 50.700 toneladas reportadas en las ventas al Estado durante 2003 correspondieron al sector cooperativo-campesino. Según analistas, la masa de cerdos en el sector privado ha aumentado mucho debido al estímulo económico que representa vender la carne en el mercado de oferta y demanda.

La producción de 2004 del sector cooperativo-campesino se calcula en 17.000 toneladas. Si los campesinos aportan 50 por ciento de la producción, eso significa que el acopio de carne porcina durante este año no crece y se mantiene similar a 2003. Para 2004 se suscribieron 2.887 acuerdos con el sector cooperativo-campesino, que involucran a 196.900 cabezas. La entrega de carne pactada asciende a 17.000 toneladas.

Entre los aspectos más significativos de la agricultura en la isla se encuentra la consecución de los programas para garantizar el combate biológico contra plagas y enfermedades y el empleo de humus de lombriz en la fertilización de los suelos.

Datos del Ministerio de la Agricultura reflejan que, en etapas anteriores, el Ministerio de la Agricultura aplicaba 154.000 toneladas de fertilizantes químicos en las viandas y hortalizas, mientras que ahora disminuyeron a 31.400. Si durante 2003 se adicionaron a los cultivos varios alrededor de 2.500.000 toneladas de biofertilizantes, en 2004 se requerían 8.000.000 por las nuevas áreas que se incorporan y las necesidades de los infértiles suelos.

Por otra parte, la disminución de plaguicidas químicos también influyó en el menor gasto en dólares por tonelada de viandas y hortalizas. En 1989, esos cultivos demandaron 20.000 toneladas de pesticidas. En 1995 se emplearon únicamente 5.480. En 2004, sólo se programó aplicar 1.181 toneladas de esos tóxicos en determinados cultivos que demandan protección.

La isla lleva adelante

, desde hace un tiempo, el empleo de medios biológicos contra las enfermedades. Según los últimos datos disponibles, durante 2004 se produjeron 1.700 toneladas de biopesticidas y se reprodujeron 4. 566 millones de insectos beneficiosos para controlar las plagas. Todo esto influyó en que la tonelada de cultivos varios, que antes costaba 68.47 dólares, bajó a 8.50 dólares. Sin embargo, el costo en moneda nacional subió, debido a que se incrementa el empleo de mano de obra en las tecnologías sostenibles.

Ver artículos relacionados y publicados por Inter Press Service – Corresponsalía Cuba:

– “ Semillas, muralla contra los rendimientos ”, en Economics Press Service , No. 18, septiembre de 2004.

– “Arroz con sorpresa”, en EPS , No. 6, marzo de 2004.

– “ Se diversifican los cítricos ”, en EPS , No. 7, abril de 2004.

– “Producciones orgánicas ”, en EPS , No. 8, abril de 2004.

 

INDUSTRIA: BAJO AMENAZAS

Limitaciones de recursos financieros y materiales , así como la pérdida de jornadas completas por falta de fluido eléctrico matizaron la producción industrial de la isla en 2004. Esas circunstancias conspiraron contra crecimientos y planes.

Como consecuencia, sólo 10 de las 22 ramas industriales pudieron crecer el pasado año, entre ellas la minería y metalúrgica no ferrosa (10, 7 por ciento) y la industria electrónica (4 por ciento). En el caso de la industria alimenticia, los incrementos se concentraron en la elaboración de yogur (5,2 por ciento), leche evaporada (44 por ciento) y carnes en conserva (11 por ciento), según estadísticas oficiales.

Las dificultades antes mencionadas fueron un obstáculo para la industria ligera cubana, que no pudo cumplir con las proyecciones de vender más de 167.600.000 dólares en las tiendas recaudadoras de divisas y de realizar exportaciones por 10.000.000 de dólares.

Según fuentes del Ministerio de la Industria Ligera, la carencia de liquidez en moneda convertible para adquirir las materias primas y el combustible necesarios para sus manufacturas impidieron los resultados esperados: esa rama sólo alcanzó cerca de 8.000.000 de dólares en exportaciones y 129.000.000 de dólares por ventas en el mercado interno en divisa.

Sobre los hombros de la industria ligera cubana pesan numerosos compromisos sociales, pagaderos en pesos y a precios subsidiados, por productos de aseo destinados a la población a través de la cartilla de racionamiento, uniformes escolares y módulos de canastilla para bebés, entre otros. También integran esta lista las almohadillas sanitarias para las mujeres, el tejido de ataúd y confecciones para los pobladores de las zonas montañosas.

Algunos observadores explican que con más de 600 instalaciones dispersas por el país y alrededor de 52.500 trabajadores, el sector carece de solvencia monetaria debido a que debe cubrir encargos sociales sin recibir las divisas invertidas en su confección.

En la rama poligráfica, los periódicos y las revistas, así como los folletos y libros para los programas sociales -producidos con papel, tinta y tecnologías importados-, requieren también de grandes gastos.

A ello se añade que el sector padece de graves problemas, tanto por la utilización de tecnología obsoleta como por la existencia de un personal sin la suficiente capacitación para laborar con la calidad y eficiencia que demanda esa industria. Hay que tener en cuenta que se hace extremadamente difícil incrementar las exportaciones que podrían garantizar necesarios ingresos en medio de la competencia en el mercado mundial, que está prácticamente copada. Según analistas, las producciones procedentes de China -con calidad, diversas y precios inferiores- han cubierto la gran mayoría de todos los surtidos, desde juguetes y cortinas de baño hasta tecnologías de todo tipo.

En el caso cubano, de las 127 empresas sólo cuatro han obtenido las normas de calidad internacional (ISO 4000), una, encargada de estuches y envolturas, y las otras, dedicadas a la perfumería y jabonería de lujo.

En tanto, la industria sideromecánica y del reciclaje posee una situación parecida, en lo que respecta a su notable encargo social. En su caso, debe darle continuidad a no pocas producciones que, aun cuando se realizan al costo, están destinadas el 90 por ciento a los diferentes programas de reparación de escuelas, hospitales, policlínicas y construcciones de salas de computación, entre otras. En la celebración por el aniversario 30 de la industria sideromecánica, el 27 de diciembre, se conoció que las ventas al costo de 56.000.000 sobrepasaron en 62 por ciento lo planificado para 2004 y fueron siete veces superiores a las de 2003.

Pese a ese panorama, este sector realizó exportaciones por 90.000.000 de dólares, resultado considerado un récord histórico y que representa un incremento de 16 por ciento respecto al año precedente. Esta cifra habría podido ser algo superior, de no paralizarse la planta productora de acero José Martí, conocida como Antillana de Acero, por el déficit de energía eléctrica. Según fuentes oficiales, esa fábrica, una de las mayores consumidoras de electricidad del país, dejó de producir hasta octubre 120.000 toneladas métricas de la aleación.

Ver artículos relacionados y publicados por Inter Press Service – Corresponsalía Cuba:

– “Ligera: enormes encargos sociales y pocas divisas”, en EPS , No. 23, diciembre de 2004.

– “En espera de tiempos mejores”, en EPS No. 5, marzo de 2004.

– “El reto de exportar”, en EPS No. 2, enero de 2004.

– “Los caminos del acero”, en EPS No. 8, abril de 2004.

 

FINANZAS INTERNAS: LAS SUPERMEDIDAS DE 2004

Dos medidas en el orden financiero interno caracterizaron a 2004: el alza de precios en la red de tiendas en divisas, vigente a partir de mayo; y el fin de la circulación del dólar estadounidense a partir del establecimiento del canje de esa moneda dura por el peso cubano convertible, puesta en vigor el 8 de noviembre.

En ambos casos, la población cubana vivió un proceso de incertidumbre y adaptación ante regulaciones que repercuten directamente en la economía familiar, sin que esta pueda evadir sus efectos.

Con el primero de estos cambios, los precios se incrementaron entre 10 y 50 por ciento, en dependencia del tipo de artículo. Los productos alimenticios, aceites, cereales, carne, conservas, alimentos para bebés, refrescos y otros empezaron a venderse por valores elevados entre 10 y 15 por ciento. En esa misma categoría se incluyeron los textiles, ropa, calzado y efectos electrodomésticos. Para los distintos tipos de jabones de tocador se dispuso un aumento de 14 a 33 por ciento, mientras los precios de las confecciones para adultos y artículos deportivos aumentaron entre el 12 y el 20 por ciento.

El incremento del 20 por ciento en los precios corresponde a las bebidas alcohólicas, cigarrillos, materiales de construcción, jabón de lavar y detergentes. Algunos cálculos indican que se produjo un alza promedio del 15,4 por ciento en todos los productos.

El gobierno cubano explicó que esa, entre otras decisiones, respondía a las nuevas medidas anunciadas por Estados Unidos, entre las que se incluyen regulaciones más estrictas en los viajes a Cuba y el envío de remesas familiares a la isla.

Entre otras disposiciones, el gobierno de Estados Unidos asignó 59 millones de dólares en los próximos dos años a la llamada “diplomacia pública” (acciones destinadas a informar e influir sobre el público extranjero), garantizar las transmisiones oficiales de radio y televisión a Cuba y apoyar “actividades constructoras de democracia”. El mayor impacto negativo para las familias cubanas lo tiene la restricción de los viajes de los emigrantes cubanos a su país de uno anual a uno cada tres años; la limitación del dinero que puede gastarse en comida y alojamiento en Cuba de 164 a 50 dólares diarios; y la reducción de los viajes de las personas de origen cubano radicadas en Estados Unidos, restringidos sólo a las visitas de abuelos, nietos, padres, hermanos, esposos e hijos.

Estimados de varias fuentes ubican en unos 1.000 millones de dólares las remesas familiares que ingresan a Cuba cada año, buena parte procedente del mismo Estados Unidos, donde la comunidad cubana asciende a 1,3 millones de personas.

Una nota oficial aparecida el 7 de mayo indicaba que las medidas de Bush constituían “provocaciones insólitas que destrozan las normas y los principios del derecho internacional” y que la administración estadounidense había demostrado su carácter “artero, cínico y cruel” con estas disposiciones, dirigidas especialmente a reducir el flujo de recursos financieros, en un contexto difícil para la economía cubana.

Las autoridades de la isla explicaron que esas regulaciones obligaban a elevar “lamentablemente los precios en las cadenas de tiendas que ofertan sus productos en divisas convertibles y en los centros de expendio de combustible, aunque de ninguna forma podrán compensar los elevadísimos precios actuales de los alimentos y su transportación en el mercado mundial, ni el costo casi inaccesible del petróleo”. [11]

La población cubana, en su mayoría, expresó inconformidad con la medida de incremento de los precios y aplicó una clara lógica: “aparentemente, es poco, pero si se suman todos los 10 ó 15 centavos de los aumentos, se reduce la posibilidad de compra, sobre todo en aquellos sectores de menores ingresos”.

La nota oficial publicada en la prensa estatal indica que “tales aumentos compensan sólo una parte de los considerables gastos que han significado para el país los extraordinarios incrementos de precios que se han producido en alimentos, combustibles y costos de la transportación marítima en los últimos dos años”.

Especialistas indicaron entonces que, si se tiene en cuenta que las ventas en divisas pueden representar cerca de la mitad del total de la circulación minorista, el alza “significaría recaudar unos 250-300 millones anuales más para necesidades nacionales, aunque no todo procedente de la población. En el mercado en divisas también adquieren bienes los extranjeros residentes temporales, ciudadanos residentes en el exterior de visita, turistas e incluso instituciones no autorizadas a compras mayoristas, los que serán igualmente perjudicados, excepto los diplomáticos, que reciben un reintegro del sobreprecio, aunque con algunos meses de retraso.” [12]

Además de esas explicaciones sobre el alza, las autoridades alertaron en nota oficial que: “si las medidas adoptadas no fuesen suficientes para enfrentar los obstáculos, se adoptarán las que sean necesarias y siempre bajo el principio de que los requerimientos esenciales de la población sean priorizados.”

Esto tuvo y tiene como consecuencia directa que por igual cantidad de dólares puede adquirirse una menor cantidad de productos. Además, hay que tener en cuenta que para acceder a la moneda estadounidense muchas familias tienen que recurrir al canje de pesos por dólares o pesos convertibles con una tasa de cambio severa: un dólar por 27 pesos cubanos. Todo ello representa una nueva devaluación de la moneda nacional.

Algunos datos ilustran claramente el alcance del incremento de los precios en la red de divisas: aunque se estime que el 60 por ciento de la población cubana de 11,2 millones de habitantes tiene algún tipo de acceso a la moneda extranjera, no todos acceden a ella por la vía de las remesas del exterior, las prestaciones de servicios por cuenta propia, pagos a artistas y escritores, ni por el sistema de estimulación en esa moneda que beneficia a más de un millón de trabajadores.

Desde hace años, el mercado en divisas dejó de ser un complemento a las entregas normadas de productos porque estas son insuficientes para cubrir las necesidades de cubanas y cubanos. Esto significa que para satisfacer esos renglones vitales (alimentos como aceite y productos cárnicos, artículos de higiene y calzado, por citar algunos ejemplos) en Cuba hay que recurrir invariablemente a la red de Tiendas de Recaudación de Divisas.

Pasados los meses, algunos de los artículos que sufrieron aumentos volvieron a su precio inicial, mientras otros tuvieron algunas reducciones. Esto fue interpretado por analistas como una consecuencia de la disminución de las ventas posteriores al alza. Fuentes vinculadas a la red de tiendas han aseverado oficiosamente que el incremento tuvo un impacto negativo en sus ingresos, al producirse una contracción en las ventas de los productos de mayor valor, no así en las compras más imprescindibles: artículos de aseo y algunos alimentos.

Un nuevo temblor

Cuando el tiempo había hecho llegar la resignación por el alza de los precios a los hogares cubanos, una nueva medida vino a quitarle el sueño a no pocos. El anuncio del fin de la circulación del dólar en la isla y su sustitución por el peso convertible (CUC) fue anunciado a finales de octubre. Esta noticia por sí sola no hubiera traído mayor repercusión, de no haber estado acompañada del alerta de que, a partir del 8 de noviembre, el canje sería gravado con un 10 por ciento.

Para analistas, “este es un proceso que debió haberse realizado con bastante anterioridad y ahora se efectúa de forma apresurada. Como argumento se esgrime que es una medida preventiva ante los pasos que el gobierno de los Estados Unidos realiza al perseguir los activos cubanos en dólares y las sanciones aplicadas a la Banca Suiza por los depósitos y tramitación de los ingresos cubanos en esa moneda.” [13]

Otros consideraron la medida como un paso lógico luego de que en 2003 se estableciera el empleo obligatorio del peso convertible para las transacciones interempresariales dentro de la isla, lo que condujo a una reducción parcial de la circulación del dólar por prestaciones de servicios. Desde entonces, para las entidades cubanas quedó establecido un proceso de solicitud de autorización para la adquisición de la moneda estadounidense, lo que provocó trastornos y confusiones sobre a cuáles empresas pagar en dólares o en CUC.

Especialistas indicaron que estas dos decisiones responden a la necesidad de evitar la triple circulación monetaria (peso cubano, pesos cubanos convertibles y dólares estadounidenses), vigente hasta ese momento.

Desde hace más de una década y acentuada con la despenalización de la tenencia de divisas, la dolarización ha transitado un amplio camino en Cuba y su presencia se extendió cual pulpo veloz. Para economistas, ese fenómeno “se ha ido extendiendo a lo largo de la economía cubana, no sólo en el comercio y los servicios minoristas hacia el sector de la población que de una forma u otra tiene acceso al dólar. Cada vez más se abren nuevas Tiendas de Recuperación en Divisas (TRD) y servicios de cafetería y restaurante, entre otros. Ese fenómeno se ha expandido con fuerza al sector productivo, que debe asumir el pago en moneda libremente convertible del combustible, la energía, piezas de repuesto y materias primas fundamentales, entre otros renglones.” [14]

Según recuerda el economista Rogelio Torras en su artículo “Tasa de cambio”, [15]a principios de octubre de 1997 se aprobó la todavía vigente Resolución Económica del V Congreso del Partido Comunista de Cuba, que contiene numerosas orientaciones. En la sección destinada a delimitar lo que debe abarcar la política económica nacional en una imprecisa fase de recuperación de la economía durante los próximos años, se dedican dos párrafos a la tasa de cambio.

El referido documento señala: “En la medida en que la economía se va recuperando y se amplían las relaciones empresariales, se hace más compleja la existencia de una doble circulación monetaria y se dificulta el establecimiento de precios correctos, las evaluaciones económicas, la medición de la eficiencia, la contabilidad y el control. Al respecto reviste particular importancia avanzar de forma gradual en la determinación de un tipo de cambio más adecuado que apoye las actividades exportadoras y las que sustituyen importaciones.”

Por su parte, el artículo “La dolarización en Cuba” [16] indica que “en los últimos años, el índice de dolarización se ha incrementado de 45 por ciento en 1996 a 49 por ciento en 1997 y 53 por ciento en 1998, lo que indica un deterioro en las funciones de la moneda nacional, con la sustitución relativa en los ingresos y en el consumo de la moneda nacional por el dólar. Algunos especialistas estiman que este índice se ha incrementado y que en la actualidad es superior al 62 por ciento”.

Tras el anuncio del cese de la circulación del dólar, las autoridades aplazaron del 8 al 14 de noviembre la entrada en vigor del impuesto al canje. En 18 días, dijeron fuentes oficiales, los cubanos realizaron 2.580.068 transacciones, entre ventas, canjes y depósitos en dólares. Testimonios de trabajadores del sistema bancario revelaron que durante esas jornadas se produjeron aperturas de cuentas nunca antes vistas, pese a que para realizar esa operación se requiere de una cantidad inicial de depósito nada despreciable (esta cifra varía en dependencia de la institución bancaria).

El hoy reinante CUC, bautizado casi desde su surgimiento hace 10 años como “chavito”, apareció como respuesta a la necesidad de “establecer gradualmente un nuevo medio de pago denominado Peso Convertible para las operaciones de ventas en divisas que se efectúan a través de los establecimientos turísticos y tiendas, especialmente habilitados al efecto”, donde se podrían seguir realizando operaciones en divisas o en CUC, según una información a la población publicada por el diario oficial Granma el 20 de diciembre de 1994.

Estimados de especialistas a partir de las ventas en las Tiendas de Recaudación de Divisas en 2003, las remesas que reciben los cubanos desde todo el mundo, los ahorros y los canjes que pudieron haber realizado personas con grandes cifras de dinero en moneda nacional apuntan a que el monto del dinero canjeado podría ascender a unos 600.000.000 de dólares. Al respecto, el presidente cubano Fidel Castro dijo en un programa televisivo que “ese dinero, que constituye un monto importante, tiene el objetivo de garantizar el valor del peso cubano convertible (CUC)”, y que lo recaudado “es más que suficiente para asegurar esa moneda convertible, la cual empieza a ser aceptada por compañías internacionales y por los inversionistas con negocios en la isla, quienes han solicitado pasar sus cuentas en los bancos nacionales de dólares a CUC.”

Para analistas, “en un corto período, desde mayo de 2004 hasta la fecha, los consumidores en la isla han visto afectada su capacidad de compra en dos ocasiones. Un primer momento fue el aumento de precio en las redes de tiendas de recaudación de divisa y, ahora, con el gravamen del 10 por ciento. Es decir, en realidad constituyen dos aumentos de precio. Aunque se ofreció un margen de tiempo para canjear sin el impuesto, el dólar que se reciba a partir de ahora será gravado y se mantendrá disminuida la capacidad de compra del consumidor.”

De acuerdo con el artículo “Del dólar al peso convertible” [17], “a l igual que con el aumento de precio de mayo, ahora el gravamen provocará que al acudir al mercado el consumidor compre menor cantidad de productos por su dinero. Esto, a su vez, demandará de la industria menos productos, con el consiguiente perjuicio en los niveles productivos de las empresas nacionales (hay que tener presente que los productos de origen nacional han ganado más espacio en el mercado de las TRD) y, finalmente, se traducirá en una disminución de la producción y del crecimiento económico.”

La medida de eliminar el dólar de la circulación, consideran expertos, provocará en lo adelante una disminución de la disponibilidad de dólares tanto por el canje en sí como por la reducción de las remesas, una eventual contracción del turismo y la retirada de empresas extranjeras de la isla, una tendencia que se ha manifestado progresivamente en los últimos dos años.

A su juicio, a l igual que con el aumento de precio de mayo, ahora el gravamen provocará que, al acudir al mercado, el consumidor compre menos cantidad de productos por su dinero. Esto, a su vez, demandará de la industria menos productos, con el consiguiente perjuicio en los niveles productivos de las empresas nacionales (hay que tener presente que los productos de origen nacional han ganado más espacio en el mercado de las TRD) y, finalmente, se traducirá en una disminución de la producción y del crecimiento económico.

Pero la mayor conclusión que sacan algunos entendidos es que “el paso de establecer el peso convertible cubano como sustituto del dólar en la operaciones empresariales domésticas (empleo del CUC) y ahora en el mercado minorista, son medidas que acercan el proceso de búsqueda y empleo de una única moneda.” [18]

A su vez, el mismo artículo destaca que “Cuba aún está distante de un verdadero proceso de reversión de la dolarización de la economía, en tanto las medidas sólo se sitúan en la esfera de la circulación, en las relaciones financieras, y no en la esfera productiva, que es precisamente donde radica la solución del problema. El real crecimiento económico se encuentra justamente en la esfera productiva y sólo el crecimiento económico lograría revertir la dolarización de la economía.”

Pasado el tiempo, y tras haber analizado muchas veces las razones oficiales sobre las “supermedidas” de 2004, no pocos cubanos se siguen preguntando: ¿“por qué el alza de precios, por qué el 10 por ciento”?

Para más información, consultar en EconomicsPress Service , 2004:

– “¿La primera fuente de ingresos?”, EPS, No 4, febrero.

– “ Cuba: ¿precios de monopolio? ”, EPS, No. 4, febrero.

– “ Los precios minoristas y la dolarización ”, EPS, No. 12, octubre.

– “ Vender o no vender ”, EPS , No, 21, noviembre.

– “ Peso cubano convertible: ¿paridad fija? ”, EPS, No. 22, noviembre.

 

CUBA-EE.UU.: EL DIFÍCIL CAMINO DEL COMERCIO

Aun con menos visitas de empresarios estadounidenses que en años anteriores, durante 2004 se mantuvieron las transacciones comerciales entre Cuba y los productores de alimentos de Estados Unidos.

Si bien en todo el año continuaron las ventas en una sola dirección -pues Cuba compra únicamente y no puede vender sus productos-, sólo a inicios de noviembre, durante la Feria Internacional de La Habana, se alcanzaron acuerdos bilaterales por más de 100 millones de dólares.

De acuerdo con lo informado por varias agencias de noticias, del monto total firmado en los primeros cinco días de feria, las contrataciones con compañías estadounidenses acapararon más de 65 millones de dólares. Pedro Álvarez, director de la empresa cubana Alimport, responsabilizada con las compras de alimentos para la isla, informó que se habían firmado 65.498.000 millones de dólares con 19 compañías estadounidenses de 15 estados diferentes.

Los nuevos acuerdos se sumarían a los cerca de 400 millones de dólares acordados hasta noviembre, s egún reveló Álvarez. Desde que comenzaron las compras a finales de 2001, hasta esa fecha, la isla había contratado a empresas estadounidenses 3.827.600 toneladas métricas de productos agroalimentarios por un valor de 837.895.600 dólares. Hasta ese momento, La Habana había pagado 917.000.000 entre alimentos, costo y fletes. Según palabras del propio Álvarez, “para fines de agosto Cuba habrá comprado en ocho meses tanto como en todo el año anterior”.

El director de Alimport señaló que de llegar a los 440 millones este año, esto representaría un aumento de al menos 25 por ciento sobre las compras de productores estadounidenses realizadas el pasado año. Los datos ofrecidos en la feria indican que ese por ciento había sido superado ya en noviembre.

Al cierre de 2004, luego de una nueva ronda de negocios, las cifras continuaron subiendo con la firma de más acuerdos. Los convenios suscritos del 15 al 17 de diciembre alcanzan la cifra de 125 millones de dólares. Con este monto, el comercio bilateral se ubicaría entre 460 y 480 millones de dólares en 2004, para un incremento de 35 por ciento en relación con 2003, según analistas.

Según reportes de prensa, Álvarez afirmó que los exportadores estadounidenses perdieron la oportunidad de vender a Cuba unos 100 millones de dólares, unas 350.000 toneladas de productos, debido a las más recientes medidas adoptadas por Washington en relación con el comercio bilateral.

Desde noviembre y diciembre, las empresas estadounidenses proveedoras de alimentos a la isla descubrieron que los pagos hechos por La Habana no ingresaron en sus cuentas, por orden del gobierno estadounidense. Los bancos confirmaron haber recibido los pagos de Cuba, pero no acreditaron esos pagos en las cuentas de los exportadores por instrucciones del gobierno estadounidense. Las transferencias se paralizaron debido a que Estados Unidos estudia nuevas reglas para la aplicación de la enmienda del Congreso de 2000, mediante la cual se abrieron las ventas a Cuba en 2001. En ese año, las compras cubanas de productos agrícolas a productores estadounidenses fueron de 4.400.000 dólares, en 2002 ascendieron a 175.800.000, y en 2003 a 343.900.000.

Los contratos firmados por Alimport en estos tres años, por la compra de 4.1 millones de toneladas de productos agrícolas, se valoran en 1.048 millones de dólares. De este modo la isla ocupa el puesto 22 entre los mercados importadores de alimentos desde Estados Unidos. Hasta mediados de diciembre, Cuba ha pagado en efectivo y sin demora 974.798.000 dólares, fundamentalmente en artículos como trigo, maíz, arroz, leche, pollo y soya, dijo el directivo.

En el encuentro de negocios de diciembre, el presidente Fidel Castro elogió la firmeza de los cerca de 340 empresarios estadounidenses que asistieron al evento y subrayó que “no le están haciendo daño a nadie, no le están haciendo daño a su país”, a la vez que destacó la seriedad de la isla en el cumplimiento de sus compromisos y del pago puntual de las mercancías de los granjeros estadounidenses. Asimismo, Castro aseguró a los agricultores que sus productos siempre tendrían mercado, porque “lo que más va a faltar en el mundo son los alimentos”.

Hora del cambio

Álvarez reiteró en noviembre su convencimiento de que “si no existieran las restricciones, ese monto se triplicaría o cuadruplicaría”. A su juicio, las limitaciones impuestas por la política de las administraciones estadounidenses “constituyen hoy un verdadero freno para el empresariado” de esa nación.

Las opiniones de algunos empresarios coinciden con la postura del funcionario cubano. En declaraciones a la prensa, el presidente de FC Stone, Chris Aberle, manifestó que ha llegado el momento de que “pasemos a un nuevo capítulo” en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. A juicio de este comerciante estadounidense, la comunidad empresarial de su país ya dio “vuelta a la página” hace tres años. Según Aberle, ha llegado la hora de que el gobierno de su país cambie la política que limita el comercio con Cuba y los viajes a la isla.

De esa forma, hombres de negocios del sector agroalimentario de Estados Unidos continúan expresando su interés en el mercado cubano que, si bien no es grande y de muchas posibilidades financieras para mayores compras, sí representa una opción más para situar sus productos. Además, el hecho de que la isla esté obligada a pagar al contado, debido a las condiciones establecidas por Washington para este comercio, constituye una garantía nada despreciable para los cobros.

Sin embargo, esas complejidades le acarrean a la isla gastos adicionales. De acuerdo con Álvarez, el complicado pago a través de terceros países -dada la inexistente relación entre bancos de Cuba y Estados Unidos- le ha significado a la isla pérdidas financieras por más de 11 millones de dólares, desde que se inició este comercio, pese a que la nación caribeña ha realizado los pagos en el tiempo requerido.

Según dijo a mediados de año John Kavulich, del Consejo Económico y Comercial Estados Unidos-Cuba, una organización privada sin fines de lucro, más del 95 por ciento de las compras de La Habana ha sido en mercancías como trigo, maíz, pollos y soya. Para Kavulich, el tema de las compras se ha politizado demasiado, al tiempo que consideró que “al gobierno cubano sólo le queda un instrumento con el que cabildear en Estados Unidos, y es sus compras de alimentos y productos agrícolas”.

Pese a la continuidad de los negocios, algunas nubes oscurecen el panorama comercial entre ambas partes. Según se conoció, la Casa Blanca analiza nuevas reglas para las empresas estadounidenses que exportan a Cuba productos agroalimentarios.

Al respecto, el demócrata de más alto nivel en la Comisión de Finanzas del Senado señaló que esta revisión potencial amenaza con obstruir el comercio y “lleva a un nuevo nivel la peligrosa obsesión del gobierno para con Cuba”. Baucus, senador demócrata por Montana, afirmó que no se quedaría de brazos cruzados “si el Departamento del Tesoro intenta reformular la legislación que el Congreso elaboró para facilitar el comercio con Cuba” y amenazó el miércoles 8 de diciembre con bloquear la confirmación a los nominados por el presidente Bush para ocupar varios puestos en el Departamento del Tesoro, de verificarse modificaciones o reinterpretaciones en las reglas de juego vigentes para el intercambio comercial con la isla.

La portavoz del Departamento del Tesoro, Molly Millerwise, se manifestó ansiosa por “ver la confirmación de nuestros nominados, y trabajaremos en colaboración con el Congreso para alcanzar esa meta”.

La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC, por sus siglas en inglés), que administra las políticas de sanciones y su estricto cumplimiento, ha permitido que las transacciones prosigan, pero analiza cada caso en particular.

Los reportes de prensa indican que tanto los bancos como el Consejo tienen dudas acerca de si la ley que permite el comercio de productos agrícolas con Cuba, autorizada en 2000, exige que los exportadores estadounidenses reciban su pago antes de enviar sus productos a la isla. Esta circunstancia podría obstaculizar el comercio hasta ahora beneficioso para ambas partes: Cuba recibe productos de un mercado cercano, con la consiguiente disminución de los fletes, mientras el sector agroalimentario de la nación norteamericana ha podido encontrar compradores para sus pollos, huevos, ganado, cereales, aceite, entre una larga lista de alimentos.

La afirmación de que Estados Unidos constituye un mercado natural para las compras que realiza la isla tiene todo el peso del mundo, toda vez que tradicionalmente –antes de la aplicación hace más de 40 años del embargo comercial-, la isla adquiría allí sus mercancías, por la cercanía y la calidad de los productos estadounidenses, entre otros factores.

Una muestra de la factibilidad de este comercio es el arroz. Durante 2004, la isla adquirió en el exterior alrededor de 550.000 toneladas del cereal, de ellas unas 93.000 desde Estados Unidos, lo que representa el 15 por ciento del volumen total. Según Álvarez, sin las actuales restricciones impuestas por Washington al comercio bilateral, Cuba podría desplazar a México del primer lugar en la compra de arroz estadounidense (más de medio millón de toneladas), y hasta asociarse a Estados Unidos en la producción arrocera nacional. Al respecto, Dwight Roberts, presidente de la Asociación de Productores de Arroz de Estados Unidos, estimó que el principal obstáculo que se interpone para las ventas de arroz a la isla, y las de productos agrícolas en general, es la imposibilidad de conceder créditos a las empresas cubanas importadoras, una práctica común con otros países.

Según dijo Álvarez en agosto, el gobierno cubano ha concentrado sus gastos de dólares en los mercados más económicos y eficientes para obtener así los productos básicos que se venden a la población por la libreta de racionamiento. Funcionarios indicaron que, aunque las nuevas restricciones impuestas en mayo a los viajes y las remesas por el gobierno estadounidense incidirán en la entrada de dólares a la isla, los planes de gastos para alimentos no serán modificados.

Sin embargo, se han producido eventos inesperados en el comercio. La compañía estadounidense SYSCO renunció a un acuerdo de intención política con La Habana, anunciado en agosto de 2004. El presidente de Alimport había calificado el acuerdo como “estratégico”, por las amplias posibilidades de abastecimiento que ofrecía para el sector turístico y los supermercados.

Toni Spiegelmyer, vicepresidenta para el área de inversionistas y relaciones públicas de SYSCO Corporation, dijo que la empresa cumpliría los posibles compromisos pendientes con Alimport, pero insistió en que “no existen planes futuros para comerciar con Cuba”.

Desde el año anterior, numerosas transacciones entre la empresa estatal Alimport y firmas estadounidenses estuvieron caracterizadas por la adición de un documento que de manera más o menos explícita comprometía a los vendedores a gestionar ante el Congreso la flexibilización del embargo.

Según consideró en su momento el presidente del Consejo Económico y Comercial Estados Unidos- Cuba, con sede en Nueva York, “desafortunadamente el gobierno de Cuba está corrompiendo el proceso comercial con presiones políticas”.

Compras aparte

Aunque tiene un peso importante en las inexistentes relaciones entre los dos países, las compras solo son una parte del diferendo económico-comercial entre Cuba y Estados Unidos.

El país del norte no descansa en perseguir a empresas que venden vacunas a Cuba, en presionar a que importantes firmas retiren sus negocios de la isla, o a instituciones financieras para que realicen transferencias de fondos cubanos. A la isla le queda solamente alzar su voz y protestar por estas persecuciones que, amparadas por leyes estadounidenses, les impiden su desarrollo y los vínculos externos.

Por ejemplo, según revelaron a finales de octubre agencias de noticias, la Oficina de Control de Activos Extranjeros identificó una empresa que hacía transferencias electrónicas de dinero y prohibió sus operaciones en Estados Unidos, bajo la sospecha de que está relacionada con Cuba. De esa forma, cualquier activo o propiedad de la empresa Sercuba que se encuentre en ese país será congelado y los estadounidenses no podrán hacer negocios con esa entidad, que servía como vía para enviar dinero desde Estados Unidos a Cuba a través de un tercer país, o por medio del sitio de la empresa en Internet.

Esa sanción siguió el esquema aplicado en agosto a una empresa naviera reconocida como propiedad del gobierno cubano. De acuerdo con la medida de OFAC, todo activo de la naviera Melfi Marine que esté en posesión de ciudadanos o residentes de Estados Unidos podrá ser bloqueado por las autoridades de ese país, según anunció el Departamento del Tesoro. [19]

El caso más sonado entre las multas y persecuciones fue seguido contra la Unión de Bancos Suizos. Pese a desmentir las acusaciones, esa institución se vio forzada a pagar una multa por las trasferencias de fondos cubanos. La Unión de Bancos Suizos (Union des Banques Suisses, UBS), calificado como el primer grupo bancario de esa nación europea, fue acusada de haber efectuado un total de 1.900 transacciones por 3.900 millones de dólares con el gobierno de Fidel Castro, entre 1996 y mayo de 2003.

El grupo UBS fue condenado en mayo, por Estados Unidos, a una multa de 100 millones de dólares por haber violado un embargo de la Reserva Federal relacionado con transacciones en papel moneda con Cuba, Irán y Libia, países sometidos a embargo por Washington. Como resultado, varios empleados fueron despedidos y sancionados. Directivos de la prestigiosa institución bancaria dijeron que el dinero procedía directamente de Cuba y que no había pasado por ningún otro país, por lo que pertenecía enteramente a la nación caribeña.

Tampoco se libró de la multa la aerolínea Iberia, obligada a abonar 8.000 dólares (6.575 euros) por una supuesta violación del embargo a Cuba en 2000, cuando transportó 480 kilogramos de tabaco desde las islas Canarias a Costa Rica, vía Miami.

Durante el proceso negociador, la aerolínea alegó documentalmente que la mercancía transportada era un envío de un producto fabricado en Canarias a Costa Rica y que, por lo tanto, no violaba las leyes estadounidenses que regulan el embargo a Cuba.

En julio, Estados Unidos multó a la empresa farmacéutica Chiron Corporation con un monto de 168.500 dólares por exportar vacunas a Cuba, según dio a conocer el Departamento del Tesoro. El diario Granma dijo, en su edición del 9 de julio, que la sanción ocurrió tras revelar la firma que una subsidiaria europea vendió dos tipos de vacunas para niños cubanos entre 1999 y 2002, algo que para Washington es una violación de su bloqueo económico contra la isla.

En esa oportunidad, John Gallager, vocero de la entidad biotecnológica, aclaró que estaban autorizados a través de la Organización de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) para vender un tipo de vacuna pediátrica a Cuba, pero se incluyeron otros dos tipos no autorizados por Washington. Agregó que la propia entidad comunicó a la Oficina de Control de Activos Extranjeros acerca de ese error en el embarque.

Más recientemente, en diciembre, el gobierno de Estados Unidos multó al banco Santander Central Hispano con una multa de 20.000 dólares (14.925 euros), por transferir fondos a Cuba en 2001 desde su filial en las islas Bahamas, el Santander Bank & Trust. Según el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, el banco no reveló voluntariamente la transferencia de fondos, operación considerada por las autoridades estadounidenses como una violación de la ley Helms-Burton.

El sector turístico no escapó a las presiones. La empresa turística de Jamaica Superclubs cesó sus operaciones en la isla para evitar sanciones que habrían impedido el ingreso de sus ejecutivos a Estados Unidos, por hacer “negocios con propiedades confiscadas”, se conoció el 15 de junio en Washington.

Ante las presiones, la empresa que introdujo en la isla el concepto de servicio Todo incluido fue renunciando progresivamente a los hoteles que manejaba bajo un contrato con el gobierno cubano.

Viajes y comercio

Como en años anteriores, políticos estadounidenses favorables al libre intercambio, el restablecimiento del comercio y el levantamiento de las restricciones a los viajes de sus coterráneos a la isla presentaron varias iniciativas al respecto que, a la larga, quedaron en el camino, por la amenaza del ejecutivo de vetarlas en caso de ser aprobadas.

La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó, el 22 de septiembre, sendas medidas para levantar las restricciones de ventas agrícolas y los viajes estudiantiles a Cuba, según se conoció en Washington. Una de las propuestas, de la legisladora demócrata Barbara Lee, establece poner fin a las restricciones “punitivas” de viajes con propósitos educacionales. La otra enmienda, de la demócrata Maxine Waters, facilita la venta de productos agrícolas, medicinas y equipos médicos a la isla.

Los reportes indican que la Cámara baja aprobó ambas medidas a sabiendas de que la Casa Blanca ha amenazado con vetar el proyecto de ley de gastos si incluye cláusulas que flexibilicen el embargo contra Cuba. Al respecto, el legislador cubanoamericano Lincoln Díaz-Balart pronosticó que las medidas contrarias a la política de la Casa Blanca no sobrevivirán el proceso de convertirse en ley.

Por otra parte, la propuesta del legislador demócrata Charles Rangel para eliminar por completo el embargo de más de 40 años contra Cuba sufrió una derrota de 225 votos frente a 188. “Quisimos llevar a votación la propuesta de Rangel, para demostrar que el levantamiento del embargo es una idea que sigue perdiendo terreno, porque serviría para recompensar la opresión”, declaró Díaz-Balart.

Según analistas, no es la primera vez que la mayoría de los legisladores se pronuncia a favor de flexibilizar el embargo contra Cuba, pero siempre surge una iniciativa de último minuto, ya sea en el Senado o en el proceso de armonización bicameral, que la bloquea. En años anteriores enmiendas similares a estas fueron aprobadas, pero el esfuerzo se frustró cuando los líderes de la Cámara y el Senado, bajo control republicano, y al armonizar los proyectos, eliminaron esas propuestas antes de someterlas a la votación final y a la firma presidencial.

Asimismo, a inicios de septiembre, un subcomité del Senado de Estados Unidos aprobó facilitar los viajes a Cuba a los ciudadanos estadounidenses que vendan productos agrícolas nacionales, a propuesta del republicano Larry Craig y el demócrata Byron Dorgan, quienes representan a los estados agrícolas de Idaho y Dakota del Norte, respectivamente.

La medida aprobada permitiría que los estadounidenses interesados en exportar productos agrícolas viajen a la isla sin tener que presentarse al departamento del Tesoro para pedir un permiso. Según Dorgan, “los agricultores de Estados Unidos se quejan de que la administración del presidente George W. Bush ha frustrado las ventas agrícolas a Cuba, al retrasar o rechazar la expedición de permisos de viaje a varios estadounidenses que esperaban viajar a Cuba para colocar sus productos”. El demócrata también consideró que deben eliminarse las medidas adoptadas por la Casa Blanca para identificar y perseguir a los ciudadanos estadounidenses que visiten Cuba y las juzgó como un despilfarro de los recursos gubernamentales.

Sin embargo, las restricciones vigentes se mantienen y, lejos de experimentar una flexibilización, sufrieron un recrudecimiento tras la adopción, en mayo pasado, de un programa que persigue forzar una llamada transición democrática en la isla. Ese paquete comprende limitaciones a los viajes de los cubanoamericanos: si antes podían viajar una vez al año, ahora sólo pueden hacerlo en una ocasión cada tres años, para visitar a familiares directos. Por otra parte, estos podrán enviar dinero solo a madres, padres, hermanos e hijos, es decir, familiares de primer grado, lo que fue considerado una medida contra la dividida familia cubana.

Estas nuevas regulaciones han tenido una incidencia directa en la economía de la isla, coincidieron expertos y autoridades. Sólo por concepto de la reducción de los viajes, la nación caribeña perdería ingresos por cerca de 100 millones de dólares. En el caso de las remesas, advirtieron analistas, estas podrían contraerse momentáneamente mientras las personas buscan vías alternativas para realizar los envíos de dinero a familiares y amigos. De hecho, fuentes cercanas a empresas relacionadas con las transferencias indican que si en un primer momento la tendencia fue a la baja, pasado un mes se inició una leve recuperación. Así y todo, el envío de dinero se complica y puede deprimirse.

Por si esas normativas fueran pocas, el gobierno de Estados Unidos prohibió a fines de junio el envío de ropa y otros productos no esenciales en los paquetes familiares a Cuba desde ese territorio. Según las regulaciones divulgadas ayer por el Departamento de Comercio, quedarán excluidos de los envíos la ropa, productos de higiene personal como jabones y champú, productos veterinarios, materiales de pesca y equipos para la elaboración de jabones.

La medida restringe la lista de envíos permitidos a las siguientes categorías: alimentos (incluyendo vitaminas), medicinas, suministros y equipos médicos (se incluye equipamiento para discapacitados), equipos de radio AM/FM, y pilas para radios y equipos médicos. El documento aclara que los envíos sólo podrán recibirlos familiares de primer grado, como hijos, padres, hermanos o nietos.

Los alimentos podrán continuar enviándose con frecuencia irregular, pero en el caso de los paquetes que incluyan otras categorías autorizadas, sólo podrá remitirse uno mensualmente por hogar. Antes, cada persona con la misma dirección podía recibir un paquete al mes.

Pueden consultarse además los siguientes artículos aparecidos en Ecomoics Press Service , publicación de Inter press Service, durante 2004:

– “ Encrucijada político-comercial ”, en EPS , No. 5, marzo.

– “Multan a Iberia”, en EPS , No. 18, septiembre.

– “Primera ronda de 2004” , en EPS , No. 8, abril.

 

COMERCIO EXTERIOR: SIGUIENDO LA TRADICIÓN

Aunque desde hace años la isla intenta salirse del estrecho lazo de sus exportaciones tradicionales, durante 2004 estas continuaron dominando el universo exportador de la isla. No obstante, esta estrategia sigue siendo válida toda vez que impulsa a la creación de nuevos productos y servicios, con mayor valor agregado, que permitan incrementar los ingresos que tanto requiere el país.

Expertos indican que “ desde 1961 la balanza comercial de bienes es deficitaria” [20]. Reportes de prensa indican que, como en años anteriores, las exportaciones cubanas tuvieron en 2004 una tendencia al crecimiento sostenido y aumentaron hasta octubre en 37 por ciento con respecto a igual período de 2003. Al comparar esos dos períodos, las exportaciones tradicionales han crecido 33 por ciento y las no tradicionales 50 por ciento.

De acuerdo con el informe económico presentado a la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento), esta esfera continuó siendo objeto de un reordenamiento que incluyó, entre otros aspectos, “la revisión de las empresas facultadas para realizarlo y la nomenclatura aprobada; la centralización de las compras de productos estratégicos; y la revisión de los negocios con firmas, intermediarios y asociaciones extranjeras con vistas a operar la actividad con el máximo de eficiencia posible”.

Entre otras misiones, se dio continuidad a la política de adquirir las mercancías en las condiciones de oportunidad y precio más favorables, al tiempo que se logró avanzar en la consolidación del crédito externo del país. Al mismo tiempo se trabajó para promover las exportaciones y obtener los mejores precios en el mercado, dijo el reporte oficial.

Al cierre del año, las autoridades estimaron que las exportaciones de bienes crecerían en 32,5 por ciento. Esa cifra, destacaron, constituye la más elevada en muchos años y con un valor absoluto por encima de los 2000 millones de dólares, monto no rebasado desde 1991. Entre los productos de mayor impacto en las ventas externas se citaron los incrementos notables del níquel, la langosta, los jugos de frutas, el ron y la miel, entre otros.

El análisis del organismo rector del comercio exterior de la isla indicó que, hasta octubre, las ventas externas del níquel representaron 61 por ciento del total.

El mineral se consolidó como la punta de lanza de las exportaciones cubanas el año anterior, impulsado por el alza mundial de precios, pese a que retrocedió la producción. El níquel alcanzó desde inicios de año cotizaciones muy favorables, sobre los 14.000 dólares la tonelada. Según observadores, esta cifra se mantiene cercana a la media de 2003, de 15.000 dólares, que a la vez marcó un nivel de precio equivalente a casi el doble del promedio de la década precedente.

Cálculos oficiales indican que en 2004 la producción alcanzaría una marca de 77.000 toneladas, sin antecedentes en el país, quinto productor y una de las mayores reservas mundiales. De acuerdo con el informe económico correspondiente a 2004, la producción de níquel, “crece un 7,5 por ciento, alcanzando ingresos superiores a partir de un sostenido incremento de los precios, lo que unido a las inversiones previstas, consolida el papel del sector para el desarrollo económico nacional”.

Mientras tanto, las exportaciones no tradicionales, que significaron 26 por ciento hasta octubre, incluyeron acero, medicamentos genéricos, productos biotecnológicos, cítricos frescos e industrializados, productos de la industria gráfica, chatarra, maquinaria agrícola y miel de abeja, entre otros renglones, indicó el informe.

El 90 por ciento del valor total de las exportaciones realizadas hasta octubre de este año recayó en 13 empresas, entre estas Cubaníquel; Moa Níquel S.A., Corporación Habanos S.A., Compañía Azucarera Internacional, Cubazúcar y FarmaCuba.

En 2004, los productos cubanos llegaron a 124 países, uno más que hasta igual período de 2003. Los principales mercados cubanos son los de Holanda (28 por ciento), Canadá (20), Venezuela (13), Rusia (8), España (7) y China (7), que concentran 82 por ciento de las exportaciones de la isla, indicó el informe del Ministerio de Comercio Exterior, en octubre.

Según esa misma fuente, la isla cuenta con cerca de 239 empresas que realizan actividad exportadora. De estas, 137 estatales y sociedades mercantiles, así como 102 empresas mixtas. Estas entidades se vinculan a organismos, entre los que se destacan los ministerios de las industrias básica, agrícola, azucarera, sideromecánica y alimenticia, más el Ministerio de Comercio Exterior.

Según estudiosos, al cierre de 2003 se encontraban operando, con posibilidades de realizar comercio exterior, 419 entidades. De ellas, 217 empresas estatales o sociedades mercantiles ciento por ciento cubanas, y el resto, con participación de capital extranjero.

Durante 2004 se desarrolló un tema que contribuye al incremento del intercambio comercial internacional: el seguro al crédito de las exportaciones. Según se conoció en un encuentro sobre comercio exterior, el Banco Exterior de Cuba (BEC), de conjunto con el organismo rector de la actividad, trabaja desde 2003 en esa dirección.

Con ese fin, el BEC tiene como socio a la compañía aseguradora Atradius, con 75 años de experiencia en la materia. Esa entidad acapara el 25 por ciento de ese negocio a nivel mundial, que le reporta ingresos por 1,6 billones de dólares anuales en primas de seguro al crédito. A su aval se suma también el análisis diario de más de 12.000 decisiones referentes a las coberturas de seguros, todo lo cual la coloca en la segunda posición en el mundo en este tipo de operaciones.

Con este seguro, los exportadores hacen una transferencia de riesgo de cobro a la empresa aseguradora, lo que les permite concentrar todos sus esfuerzos en penetrar nuevos y mejores espacios, pues el seguro ampara las importaciones de productos cubanos no tradicionales en nuevos mercados. Atradius también cuenta con una base de datos de más de 40 millones de compañías, información que pueden utilizar las entidades que contratan sus servicios para explorar potenciales clientes.

Asimismo, con el fin de propiciar soluciones a los obstáculos que conspiran contra la gestión exportadora en cada empresa y brindar asesoramiento para la obtención de financiamientos como el seguro al exportador, los ministerios de Economía y Planificación y del Comercio Exterior aprobaron una resolución que establece que las partes pondrán los recursos disponibles para apoyar y dar seguimiento diferenciado, por un período determinado, a entidades seleccionadas. Según reportaron medios locales, las primeras cinco elegidas son las empresas dedicadas a la exportación de frutas frescas y vegetales, conservas de frutas, hemoderivados, la tilapia y la miel de abejas.

Según indicaron al cierre del año las autoridades cubanas, entre las medidas adoptadas durante 2004 con vistas al reordenamiento económico del país algunas atañen al intercambio comercial con el mundo. Entre ellas están la limitación de las facultades para la aprobación descentralizada de contratos y créditos en divisas y el establecimiento de nuevas regulaciones para el ejercicio del comercio exterior, que continuarán aplicándose en 2005.

Para más información sobre este tema, pueden consultarse los siguientes artículos aparecidos durante 2004 en el Economics Press Service, publicación especializada de la Corresponsalía Cuba de IPS:

– “Déficit en sector externo”, en EPS, No. 4, febrero de 2004.

– “ ¿Competencia desleal? ”, en EPS, No 18, septiembre de 2004.

 

RELACIONES BILATERALES: RETOMANDO VIEJAS ALIANZAS

Durante 2004, las autoridades cubanas favorecieron el fortalecimiento de sus relaciones con viejos amigos, aprovechando coyunturas políticas y la consolidación en el poder de gobiernos progresistas en América Latina. Mientras, se reforzaron los vínculos con China, una nación que con los años ha ido penetrando todos los mercados del mundo.

China

La visita a Cuba del presidente de China, Hu Jintao, el 22 y 23 de noviembre, constituyó un espaldarazo del país asiático a la isla caribeña. Según observadores, los 16 acuerdos suscritos por el gobernante chino y su homólogo Fidel Castro oxigenaron con importantes inversiones y facilidades financieras a la economía cubana.

En el terreno económico, el mayor interés para los chinos es el níquel cubano, con importantes reservas probadas en la isla y materia prima vital para la pujante industria china del acero.

Antes de la visita, el presidente Castro había adelantado que se trataba “de inversiones grandes, grandes (…) En un período de tiempo equis, la producción de níquel del país (…) se duplicará”.

Una importante repercusión para la economía de la isla pueden tener los proyectos suscritos en esa esfera. Uno de ellos se compromete al inicio de negociaciones para establecer una planta de ferroníquel en la oriental localidad de Moa, con 51 por ciento para la Empresa Niquelífera Cubana Yamanigüey y el 49 por ciento para el grupo chino Minmetals. De acuerdo con el presidente cubano Fidel Castro, los bancos chinos concedieron un crédito de 500 millones de dólares para la creación de una empresa mixta con una capacidad de producción de alrededor de 22.500 toneladas de níquel contenido, durante un período de 25 años. Según explicó el jefe de Estado el 23 de diciembre, en sesión plenaria del parlamento, el término del financiamiento es de 12 años, incluida la etapa de construcción como período de gracia. La planta que se financiará con este crédito será 51 por ciento de propiedad cubana y 49 por ciento china.

También resulta considerable el acuerdo mediante el cual la isla venderá, entre 2005 y 2009, 4.000 toneladas anuales de sínter de níquel, un tipo de óxido del mineral impuro, hasta completar 20.000 toneladas.

Además, se establecieron las bases para una segunda empresa mixta, destinada a la exploración de los yacimientos niquelíferos de San Felipe, en la oriental provincia de Camagüey, con 51 por ciento para la parte cubana y 49 por ciento para la china. El mandatario informó que la inversión será de 1.300 millones de dólares, estará financiada totalmente por bancos chinos y producirá 50.000 toneladas anuales de níquel, lo que ascenderá considerablemente el volumen total del mineral en momentos de precios elevados en el mercado mundial.

Los tres yacimientos cubanos de níquel se encuentran en la provincia de Holguín, distante 771 kilómetros de La Habana; dos de ellos son operados por Cubaníquel, una empresa estatal, y el otro por la firma canadiense Sherrit International. En conjunto, indican expertos, reportan unos 700 millones de dólares anualmente al país de sistema socialista.

Las reservas de mineral laterítico de Cuba se evalúan entre las más grandes del mundo, además de poseer el segundo depósito de cobalto del planeta, según datos del Centro de Promoción de Inversiones del Ministerio cubano de Inversiones Extranjeras y Colaboración Económica.

La biotecnología, uno de los campos donde la isla presenta resultados comparables a los del llamado primer mundo, fue otro de los sectores beneficiados por los convenios entre las dos naciones. Entre estos sobresale uno dedicado al desarrollo conjunto, fabricación y comercialización de productos biotecnológicos destinados al tratamiento del cáncer y otras enfermedades autoinmunes.

La firma Biotech Pharmaceutical Ltd Corporation construye actualmente una moderna planta de producción en la Zona de Desarrollo de Beijing (BDA), la cual producirá, entre otros, TheraCIM h-R3, un anticuerpo monoclonal humanizado de creación cubana que en noviembre concluyó con éxito su fase de ensayos clínicos y espera el registro para la producción y comercialización en territorio chino. Esa instalación podrá producir anualmente anticuerpos para el tratamiento de 10.000 pacientes aquejados de cáncer avanzado de cabeza y cuello.

Para la debilitada economía de la isla también fue relevante la moratoria por 10 años concedida por el gobierno chino para el inicio del cobro de las obligaciones financieras contraídas por los créditos gubernamentales concedidos a Cuba entre 1990 y 1994. Según reveló Castro ante el parlamento, esta propuesta china incluye los préstamos, actualmente en período de amortización, para la fábrica de bicicletas y ventiladores (1990), bicicletas, ventiladores y programas de piscicultura (1992), bicicletas (1992) y materias primas farmacéuticas, equipos y medicamentos (1994), para un total de 50 millones de dólares.

Entre otros pactos, el gigante asiático concedió a La Habana un donativo de aproximadamente 6,1 millones de dólares para la confección de uniformes escolares y otros materiales y un crédito por un monto similar a fin de comprar material gastable para hospitales y policlínicas. Sobre este último aspecto, el mandatario explicó que el crédito será pagadero a 15 años, incluyendo cinco años de gracia sin intereses. Además de material para fines médicos, contempla la adquisición piezas de repuesto para equipos médicos, así como recursos para estomatología y óptica.

China concedió también un crédito a ocho años para la compra de un millón de televisores, incluidos dos años de gracia al 5,89 por ciento de interés y otros préstamos para el desarrollo de obras de infraestructura en nuestro país, tales como equipos para puertos, el mejoramiento de los ferrocarriles, telecomunicaciones, maquinarias para construcción de buques, petróleo, níquel y otros sectores.

A la vez, se gestiona con el Banco de Desarrollo de China un crédito para remodelación y modernización de hospitales en Cuba, que darán servicios de la más alta calidad a pacientes cubanos y extranjeros, informó Castro.

Para analistas, tan amplios acuerdos tienen un lado bueno y uno malo. Si por una parte le dan un impulso a las inversiones en la isla y a la caza de mercados, a su vez refuerzan una nueva dependencia del exterior. Según reveló en noviembre Ricardo Cabrisas, ministro de Gobierno, la isla efectúa ya el 10 por ciento de su comercio con la nación asiática. Hasta ese momento, los intercambios crecieron casi 40 por ciento y superaron los 600 millones de dólares, por encima del volumen de los establecidos con España, hasta ahora segundo socio comercial de Cuba, luego de Venezuela.

A su juicio, existen “las condiciones y potencialidades para situar las relaciones económicas y comerciales en un nivel acorde con las estatales”. Según la viceministra china de comercio, Ma Xiuhong, ya existen 13 firmas de su país en Cuba, con una inversión de 50 millones de dólares y otras siete compañías isleñas en el país asiático, con un capital de 15 millones de dólares.

Tras la visita del presidente Hu Jintao, observadores en la isla destacaron que para Beijing política y comercio no son necesariamente caminos congruentes, por lo que consideran que ahora los vínculos chino-cubanos son más pragmáticos y se sustentan sobre criterios económicos más que políticos.

Otra visita relevante

La visita a Cuba del presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, el 13 y 14 de diciembre, en ocasión de los 10 años de su primer encuentro con el pueblo cubano, sirvió para ampliar y modificar el Convenio Integral de Cooperación entre Cuba y Venezuela, suscrito el 30 de octubre de 2000.

Con el nuevo acuerdo, las partes dan pasos concretos hacia el proceso de integración basado en los principios contenidos en la Declaración Conjunta suscrita por los presidentes Chávez y Fidel Castro, también en diciembre.

El documento, publicado en toda su magnitud por la prensa oficial, indica que a partir de ahora la cooperación entre la República de Cuba y la República Bolivariana de Venezuela se basará “no sólo en principios de solidaridad, que siempre estarán presentes, sino también, en el mayor grado posible, en el intercambio de bienes y servicios que resulten más beneficiosos para las necesidades económicas y sociales de ambos países”.

El acuerdo comprende la elaboración de un plan estratégico para garantizar la más beneficiosa complementación productiva sobre bases de racionalidad, aprovechamiento de ventajas existentes en una y otra parte, ahorro de recursos, ampliación del empleo útil, acceso a mercados u otra consideración sustentada en una verdadera solidaridad que potencie las fuerzas de ambas partes.

Asimismo, refiere el texto, ambas naciones intercambiarán paquetes tecnológicos integrales desarrollados, en áreas de interés común, y ejecutarán inversiones en iguales condiciones que las realizadas por entidades nacionales. Estas inversiones pueden adoptar la forma de empresas mixtas, producciones cooperadas, proyectos de administración conjunta y otras modalidades de asociación que se decida establecer.

En el terreno financiero, se fija la posibilidad de apertura de subsidiarias de bancos de propiedad estatal de un país en el territorio nacional del otro y la concertación de un Convenio de Crédito Recíproco entre las instituciones bancarias designadas a estos efectos por los gobiernos, para facilitar los pagos y cobros correspondientes a transacciones comerciales y financieras bilaterales.

Otros aspectos apuntan a la posibilidad de practicar el comercio compensado en la medida que esto resulte mutuamente conveniente para ampliar y profundizar el intercambio comercial. Por otra parte, al aplicar el principio de reciprocidad en los acuerdos comerciales y financieros que se concreten entre ambas naciones, se tomará en consideración que Venezuela es miembro de instituciones internacionales a las que Cuba no pertenece.

Al respecto, las partes acordaron la eliminación inmediata de los aranceles o cualquier tipo de barrera no arancelaria aplicable a todas las importaciones, además de eximir de impuestos sobre utilidades a toda inversión estatal y de empresas mixtas de ambas partes, durante el período de recuperación de la inversión.

Asimismo, Cuba concederá a los barcos de bandera venezolana el mismo trato que a los barcos de bandera cubana en todas las operaciones que efectúen en puertos cubanos, así como la posibilidad de participar en servicios de cabotaje entre puertos cubanos, en iguales condiciones que los barcos de bandera cubana. Igualmente, la isla decidió dar a las líneas aéreas venezolanas las mismas opciones de que disponen las líneas aéreas cubanas en cuanto a la transportación de pasajeros y carga a y desde Cuba, además de la utilización de servicios aeroportuarios, instalaciones o cualquier otro tipo de facilidad, así como en la transportación interna de pasajeros y carga en el territorio cubano.

En el caso del petróleo, se mantendrá el Acuerdo de Caracas vigente entre ambos países y la fijación del precio del petróleo exportado por Venezuela a Cuba sobre la base del mercado internacional. Pero, debido a la tradicional volatilidad de los precios del crudo, que en ocasiones ha hecho caer el valor de venta del petróleo venezolano por debajo de los 12 dólares el barril, Cuba ofreció a Venezuela un precio de garantía no inferior a 27 dólares por barril, siempre de conformidad con los compromisos asumidos por Venezuela dentro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo.

Para el sector de las inversiones, la isla elimina cualquier restricción a la posibilidad de que tales inversiones puedan ser ciento por ciento propiedad del inversionista estatal venezolano, mientras que las importaciones de bienes y servicios procedentes de Cuba podrán ser pagadas con productos venezolanos, en la moneda nacional de Venezuela, o en otras monedas mutuamente aceptables.

Los dos países posibilitarán la consolidación de productos turísticos multidestino procedentes de Venezuela, sin recargos fiscales o restricciones de otro tipo.

Por su parte, la República Bolivariana de Venezuela ofrecerá las becas que Cuba necesite para estudios en el sector energético u otros que sean de interés para la República de Cuba, incluidas las áreas de investigación y científica, el financiamiento de proyectos productivos y de infraestructura, entre otros, sector energético, industria eléctrica, asfaltado de vías y otros proyectos de vialidad, desarrollo portuario, acueductos y alcantarillados, sector agroindustrial y de servicios e incentivos fiscales a proyectos de interés estratégico para la economía.

Venezuela dará facilidades a naves y aeronaves de bandera cubana en territorio venezolano, dentro de los límites que su legislación le permite, y pondrá a disposición de Cuba su infraestructura y equipos de transporte aéreo y marítimo sobre bases preferenciales para apoyar los planes cubanos de desarrollo económico y social, además de facilitar el establecimiento de empresas mixtas de capital cubano para la transformación, aguas abajo, de materias primas.

El país sudamericano, según el nuevo acuerdo, colaborará con Cuba en estudios de investigación de la biodiversidad y desarrollará convenios con la isla en la esfera de las telecomunicaciones, incluido el uso de satélites.

Con anterioridad, en septiembre, los dos países habían renovado el convenio integral de colaboración vigente desde 2000, con 116 nuevos proyectos para desarrollar en años venideros. Muchos de estos programas apuntan al área de la salud e incluyen, entre otros propósitos, el suministro cubano al país sudamericano de medicamentos genéricos, vacunas, equipos médicos y reactivos para diagnóstico.

En la V Reunión de la Comisión Mixta Intergubernamental entre Cuba y Venezuela participaron representantes de más de medio centenar de instituciones políticas, empresariales y comerciales de ambas naciones. Los proyectos abarcan desde asesorías técnicas de enfermería y manejo comunitario de desastres hasta el desarrollo conjunto de una vacuna pentavalente y la construcción y puesta en marcha de un centro de producción de vacunas en Venezuela, un campo en el cual Cuba tiene un fuerte desarrollo.

Otros proyectos están relacionados con el renglón agroalimentario, en el suministro a Venezuela de equipos tecnológicos y puesta en marcha de líneas procesadoras de leche de soya que beneficiarán a 350.000 niños.

De acuerdo con cifras oficiales, el comercio bilateral pasó de 464 millones de dólares en 1999 a 912 millones en 2000, en tanto en 2002, último dato disponible, el intercambio fue de 744,7 millones de dólares, de los cuales 725,3 millones corresponden a las exportaciones venezolanas a la isla.

El 24 de diciembre, el presidente cubano abundó en los acuerdos y dio a conocer que Cuba, junto a Venezuela y China, conversan sobre la posibilidad de una empresa tripartita para la producción de acero inoxidable en Venezuela. Por otra parte, tanto los venezolanos como Sherritt han propuesto construir en Mariel una termoeléctrica que opere con carbón a la vez que utilizarán instalaciones cubanas para la distribución de combustible en el Caribe.

Ente otros proyectos futuros, se negocia la adquisición por PDVSA de una parte de la refinería de Cienfuegos, lo que garantizaría su terminación y puesta en marcha, así como una asociación en la base de supertanqueros de Matanzas.

Apuntando al sur

El prolongado distanciamiento entre Cuba y Argentina ha dado muestras de haberse disipado. El arribo hace poco más de un año a la presidencia de ese país sudamericano de Néstor Kirchner ha sido el motor de cambio, aunque recientes conflictos por la reiterada negativa de La Habana de conceder el permiso de salida hacia el país austral de la científica disidente Hilda Molina, aviva viejas rencillas.

En junio de 2004, el presidente cubano, Fidel Castro, visitó por primera vez desde 1998 la residencia del embajador argentino en La Habana y calificó las relaciones entre los dos países de “excelentes”.

Argentina se abstuvo este año, por segunda ocasión consecutiva, durante la votación de una resolución sobre Cuba en la sesión anual que realiza en su sede de Ginebra la Comisión de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas, posición considerada por el gobierno cubano de valiente. Hasta entonces y durante 12 años, Buenos Aires había votado a favor de la resolución de condena a esta isla caribeña que se presenta cada vez por impulso de Estados Unidos ante la comisión, en una política abiertamente crítica hacia la isla y muy cercana a la promovida desde Washington.

Los vínculos entre La Habana y Buenos Aires atravesaron uno de sus peores momentos en febrero de 2001, cuando Castro acusó al entonces presidente argentino Fernando de la Rúa (1999-2001) de “lamer la bota de los yanquis” por el recurrente motivo del voto en Ginebra. [21]

La crisis condujo a la decisión argentina de retirar a su embajador de la isla, medida que no fue correspondida por la parte cubana. La historia dio un giro de 180 grados en mayo del año pasado cuando, tras la votación de abril en Ginebra, Castro decidió viajar a Buenos Aires para asistir el 25 de mayo a la toma de posesión de la presidencia de Kirchner, otro gesto sólo reservado para los amigos.

Tras el viaje del mandatario cubano, el proceso de normalización continuó con la visita a La Habana, en octubre de 2003, del nuevo canciller argentino, Rafael Bielsa y, a su vez, el viaje a Buenos Aires de su homólogo cubano, Felipe Pérez Roque. El mejoramiento de las relaciones políticas condujo a un incipiente restablecimiento del comercio.

En el primer semestre de 2004, Cuba compró al contado a Argentina productos por alrededor de 70 millones de dólares, monto que duplica las importaciones hechas desde el país sudamericano el pasado año, según fuentes argentinas.

En una muestra del crecimiento de los lazos comerciales desde la recuperación de las relaciones políticas, Cuba y Argentina firmaron un acuerdo para intercambiar anualmente bienes por 200 millones de dólares, según se conoció a inicios de noviembre en La Habana.

De acuerdo con Raúl Taleb embajador argentino en esta capital hasta fines de 2004, “el convenio dura tres años, renovable anualmente, salvo que alguna de las partes lo renuncie”. En encuentro con periodistas, el diplomático indicó que el documento busca equilibrar la balanza, pues hasta ahora y desde la normalización de las relaciones bilaterales en octubre de 2003, esta estaba completamente desfasada a favor de su país. En esa etapa Cuba compró a la nación sudamericana alimentos y otros productos por un valor de 130 millones de dólares, mientras La Habana vendió a la Argentina productos por un millón de dólares.

El diplomático explicó que el acuerdo, rubricado en Buenos Aires a finales de agosto, tiene un anexo donde se resumen los productos de intercambio entre las dos naciones. La isla caribeña ofrecerá varios tipos de vacunas, antibióticos de amplio espectro, anestésicos y antirretrovirales para el sida. Los sudamericanos proponen vender alimentos: trigo, maíz, avena, cebada, arroz, frijoles, pollo y carnes.

El convenio fue posible luego de una intensa negociación, pues los bancos argentinos se negaban a iniciarlo hasta que la isla pagara una deuda de 2.000 millones de dólares con la nación sudamericana. Según Taleb, el gobierno de su país hizo saber que no hay interés “en lo inmediato” por readecuar o cobrar la deuda. Cuba le adeuda a Argentina casi 2.000 millones de dólares, un compromiso contraído desde 1974.

Por otra parte, los dos países concretaron el 12 de noviembre el primer acuerdo dentro del convenio comercial firmado en agosto último, señalaron agencias de noticias.

Jorge Obeid, gobernador de la provincia de Santa Fe y Alejandro González, embajador cubano en Argentina, firmaron en la ciudad de Rosario el documento que permitirá a Santa Fe comprar medicamentos a la isla y a esta última adquirir alimentos santafesinos.

Al explicar los detalles de la futura transacción, Obeid precisó que se diseñó un sistema original, que consiste en la creación de un fondo fiduciario en el cual se depositará el dinero proveniente de las compras que realice Argentina. Ese fondo servirá, a su vez, para que la isla caribeña pueda adquirir alimentos en el mercado de esta nación sudamericana.

El gobernador santafesino dijo que “más allá de las ventajas que abrimos a los productores para la colocación de sus productos, es para nosotros una enorme satisfacción poder colaborar, dentro de nuestra humilde posibilidad, con nuestros hermanos cubanos”.

En tanto, el embajador de La Habana en Buenos Aires opinó que el pacto es un reflejo claro del buen momento por el cual atraviesan las relaciones cubano-argentinas. A su juicio, luego de la normalización de los lazos políticos, corresponde ahora avanzar en el terreno de la cooperación económico-comercial y científico-técnica.

Mirando al gigante sudamericano

En los últimos años también se han fortalecido los vínculos comerciales con Brasil, en sectores de punta como la fabricación de medicamentos, un intercambio con perspectivas de extenderse hacia otras áreas de interés común.

El embajador de la República Federativa de Brasil en Cuba, Tilden Santiago, aseveró el 3 de noviembre en La Habana que el gobierno de su país ampliará las relaciones y el comercio con Cuba.

Durante la inauguración del pabellón de Brasil en la XXII Feria Internacional de La Habana, Santiago afirmó que los intereses sociales y económicos de ambos países son convergentes, por lo cual el intercambio es inevitable. En la actualidad, dijo, el gigante sudamericano colabora con la isla en el sistema electroenergético, bancario, agrícola, transporte, la industria química y minería, sectores que se favorecerán en la medida en que aparezcan nuevas líneas de créditos.

El 24 de diciembre, el presidente cubano explicó que para aliviar en parte los daños ocasionados por la más intensa sequía de los últimos 75 años y los ciclones Charley e Iván, Cuba solicitó un crédito al presidente de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva, quien había expresado espontáneamente su deseo de ayudar en tales circunstancias. El crédito sirve para adquirir productos alimenticios que se requieren en 2005, a pagar en tres años después de cada embarque. La respuesta, dijo Castro, fue positiva y generosa, pues la tasa de interés a pagar por ese crédito se redujo a 2,5 por ciento anual, aproximadamente.

En 2003 las negociaciones entre Brasil y Cuba ascendieron a 92 millones de dólares. Las previsiones para 2004 se situaron por encima de los 130 millones.

Para ampliar datos e información sobre el tema, pueden consultarse varios artículos publicados en el Economics Press Service a lolargo de 2004:

– “ China: El gato caza ratón ”, en EPS , No. 11, junio.

– “Vínculos Cuba-China”, en EPS , No. 17, septiembre.

– “Cuba y China, una alianza con futuro”, en EPS , No. 22, noviembre.

– “Tan lejos, pero tan cerca” , en EPS , No. 23, diciembre.

– “Más intercambio Brasil-Cuba” , en EPS , No. 10, mayo.

 

INVERSIÓN EXTRANJERA: ¿TIEMPOS DE MARCHA ATRÁS?

Sectores como el turismo, la industria energética, la biotecnología, tecnologías de la información y la industria de derivados de la caña de azúcar se mantienen abiertos a socios foráneos. Sin embargo, la inversión extranjera presenta hace algún tiempo síntomas de desaceleración.

Según analistas, las ventajas que tiene la isla dentro de la región latinoamericana van más allá de su posición geográfica y se concentran en los recursos humanos con elevada calificación y nivel profesional de que dispone el país para asimilar con celeridad las nuevas tecnologías.

Otra diferencia con respecto a la región latinoamericana es que se autoriza sólo como complemento del desarrollo económico y asociada a proyectos de interés nacional. Sus objetivos esenciales son la búsqueda de avanzadas tecnologías, nuevos mercados y financiamientos.

La Ley 77 de 1995 dispuso las normas fundamentales de las empresas de capital mixto, en las que no se ponen límites a las acciones de los socios e, incluso, pueden encontrarse entidades de capital extranjero completo, aunque no es lo que más promueve el Ministerio para la Inversión Extranjera y la Colaboración Económica (MINVEC).

Los contratos de Asociaciones Económicas Internacionales (AIE) se distinguen de las empresas mixtas en que, en el primer caso, la parte foránea sólo puede aportar financiamiento o mercado, sin tener que involucrarse como accionista. Existen dos impuestos fundamentales para las entidades mixtas: uno sobre utilidades, ascendente al 30 por ciento y el relacionado con el uso de la fuerza laboral, consistente en 25 por ciento sobre la nominación salarial.

En los últimos años, el país ha dado primacía a otras formas más rápidas de inversión extranjera: los contratos de producción cooperada mediante pequeñas y medianas empresas que se forman para acceder a nuevas tecnologías y mercados. Estos convenios, que empezaron por los servicios, han sido aplicados al sector industrial con muy buenos resultados en los dos últimos años, según fuentes oficiales.

Acorde con la tendencia internacional, el Ministerio para la Inversión Extranjera y la Colaboración Económica promueve los acuerdos de promoción y protección recíprocas de inversiones, para evitar la doble tributación y garantizar mayor seguridad a los socios extranjeros. Hasta el momento se han firmado acuerdos de este tipo con 70 países.

Entre los años 1988 y 2003 se formaron 587 asociaciones económicas internacionales, de las cuales se han disuelto 245. De las desaparecidas, 60 por ciento se formaron entre 1992 y 1995, la etapa en que el país acogía capital extranjero, presionado por la estrepitosa caída de sus recursos financieros.

El proceso de decantación continúa, en parte por la evaluación económica de los dividendos que cada empresa mixta ( joint venture ) deja al país o porque existen negocios que no se han prorrogado por diversos motivos. En 2003 cerraron 71 negocios y en el turismo la evaluación se concentró en la utilidad de concertar pequeños negocios.

Al cierre de 2003, en Cuba existían 342 empresas mixtas, 311 contratos de producción cooperada, cerca de 11 convenios de administración industrial y más de 50 contratos de administración hotelera.

Sin embargo, a inicios de 2004, en el análisis de la gestión del organismo rector de esta actividad, se explicó que durante la etapa se pronosticaba el cierre de nuevas empresas, sobre todo por no cumplir con los resultados económicos esperados. Al respecto, fuentes cercanas al sector de la inversión extranjera indican que, efectivamente, por ese motivo se cerraron varias firmas radicadas en la isla.

Según fuentes oficiales, socios de España, Canadá, Italia y Reino Unido están insertados en los primeros lugares por países, en tanto la disposición del empresariado de China y el gobierno de Venezuela para asumir negocios dentro de la isla y conceder préstamos en buenas condiciones de pago, hace predecir que esas dos naciones puedan llegar a convertirse en los principales socios de Cuba en los próximos años.

Los contratos de producción cooperada, que son negocios de poco monto de inversión, prevalecen en la industria sideromecánica y ligera. Una de las naciones que más está desarrollando esta modalidad es precisamente China . Este tipo de industrias se dispersa por todo el territorio nacional y constituye una fuente de empleo.

La inversión extranjera en Cuba se rige por el Decreto Ley No.50, promulgado en 1982. En 1992 se modificó el artículo de la Constitución de la República, en el que el Estado cubano reconoce la propiedad de las empresas mixtas que se constituyan en territorio nacional. Hasta ese momento la propiedad sólo la tenían las empresas estatales.

En 1995 se deroga ese Decreto Ley y se promulga la Ley No.77, a partir de la cual hasta el 6 de diciembre de 2000 operan las asociaciones económicas internacionales. Sin embargo, la práctica ha demostrado que existen otras figuras contractuales ágiles y flexibles en los distintos sectores y ramas de la economía. En virtud de ello, el 6 de diciembre de 2000 se dicta el Acuerdo No.3827 del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros y la Resolución que establece el marco legal para el desarrollo de nuevas modalidades de inversión.

La normativa permite la presencia de la inversión extranjera en todos los sectores, excepto en los servicios de salud y educación y las instituciones armadas, salvo en su sistema empresarial. La legislación recoge las garantías a los inversionistas foráneos y parte de que gozan de plena protección y seguridad y de que no podrán ser expropiados, salvo por motivos de utilidad pública o interés social, en atención a la Constitución. [22]

El inversionista extranjero tiene garantizada la libre transferencia al exterior, sin pagos de impuestos de las utilidades netas o dividendos por la explotación de la inversión.

Además del marco legal cubano que las protege, las inversiones extranjeras de aquellos países que tienen suscritos con Cuba acuerdos de promoción y protección recíprocos de inversiones gozan de garantías adicionales. Estos acuerdos garantizan que las empresas extranjeras en Cuba no tengan condiciones menos favorables que las de otros países. También establece la expropiación por razones exclusivas de utilidad pública, debiéndose abonar una indemnización adecuada sin demora injustificada.

Según algunas fuentes, más de 6.000 millones de dólares han ingresado a la isla por la afluencia de capitales externos. Pero esta cifra no dice nada por sí sola, si se desconoce que, antes de 1990, la zafra azucarera solamente proporcionaba al país ingresos equivalentes a 4.000 millones de dólares anuales, indican expertos. [23]

Por cada dólar invertido se quedan 70 centavos en el país. La ganancia neta por dólar de venta es de 17 centavos dólar. A casi 2.000 millones de dólares ascendió el comercio de bienes y servicios de las asociaciones económicas internacionales en 2003, una cifra ligeramente superior al año precedente. Las exportaciones de esas entidades establecidas en la isla crecieron en 40 por ciento en relación con 2002, indicó a inicios de 2004 el Ministerio para la Inversión Extranjera y la Colaboración Económica.

DEUDA EXTERNA: TEMA PENDIENTE

Durante 2004 se produjeron pocos movimientos en relación con la deuda externa cubana y hasta el momento no se han revelado nuevos datos ni detalles sobre la evolución de ese indicador.

Según señalaron expertos a inicios de 2004, es de suponer que, ante la situación financiera compleja al cierre de 2003, la deuda externa haya registrado determinado crecimiento, en lo que influye fundamentalmente la apreciación del euro y el yen (principales monedas en que está denominado el pasivo del país), ante el dólar estadounidense.

Los especialistas situaron el monto total de la deuda en 2003 entre 14.000 y 15.000 millones de pesos (sobre la paridad 1 peso=1 dólar). Aproximadamente el 80 por ciento corresponde al principal y el 20 por ciento a intereses contractuales vencidos. De esa deuda, más del 70 por ciento corresponde a compromisos de mediano y largo plazo.

Asimismo, indican que alrededor del 34 por ciento del endeudamiento externo cubano está denominado en dólares estadounidenses, aproximadamente un 18 por ciento en yenes japoneses y el resto, en lo fundamental, en euros. [24]

Por otra parte, como la deuda cubana denominada en dólares es pagadera en otra moneda debido a la prohibición del uso de esa divisa en las transacciones comerciales y financieras internacionales cubanas, establecida por el embargo de Estados Unidos, el país necesita más dólares para enfrentar los compromisos contraídos, ante la depreciación del dólar respecto al euro y el yen. Esto finalmente incrementa el monto de los adeudos externos.

El endeudamiento externo no incluye las obligaciones en moneda convenio, pactadas con la desaparecida Unión Soviética y el resto de los países miembros del extinto Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME). Para algunos, esta deuda asciende a unos 25.000 millones de dólares. Sin embargo, se considera que no es homologable en moneda libremente convertible, en correspondencia con los términos y condiciones en los que fue adquirida, así como los incumplimientos unilaterales de tales términos y condiciones por esos países.

El aspecto más sobresaliente al respecto es la disputa entre México y La Habana por el adeudo del Banco Central de Cuba con el Banco Mexicano de Comercio Exterior (Bancomext).

Según se conoció el 25 de septiembre, en Nueva York, funcionarios de la mayor de las Antillas entregaron a representantes del gobierno de México una propuesta de solución al problema de la deuda. El canciller mexicano, Luis Ernesto Derbez, declaró que Cuba había presentado “una oferta para llegar a un arreglo” con el tema de la deuda con Bancomext.

Tras entrevista con su homólogo cubano Felipe Pérez Roque, el canciller mexicano adelantó que llevaría esa proposición al Consejo de Administración de Bancomext y esperaría una respuesta de esas autoridades bancarias. “Si estas lo aceptaran, probablemente resolvería el tema y permitiría que de nuevo se le dieran préstamos a los pequeños y medianos empresarios mexicanos para que hagan negocios en Cuba”, explicó Derbez. La deuda asciende a unos 480 millones de dólares, de acuerdo con información divulgada en La Habana.

Con posterioridad, a inicios de noviembre, Carlos Sánchez Lara, director del Instituto de Desarrollo Exportador, dijo que se esperaba una pronta solución en relación con las negociaciones para el pago de la deuda de Cuba con Bancomext. Lara advirtió que, mientras no se resuelva el tema de la deuda, se mantendrían cerradas las líneas de crédito para los inversionistas mexicanos en la isla. Sin dar mayores detalles, el funcionario comentó que “se sigue avanzando y esperamos que se llegue a una solución”.

En el caso de Argentina, un convenio para el intercambio de productos alimenticios argentinos por medicamentos cubanos tuvo como principal obstáculo la deuda que por 2.000 millones de dólares Cuba mantiene con ese país desde 1974. Según reportes, el convenio fue posible luego de una intensa negociación, pues los bancos argentinos se negaban a cualquier acuerdo hasta que la isla pagara sus cuentas con la nación sudamericana. Según dijo en su momento el entonces embajador de Argentina en La Habana, Raúl Taleb, el gobierno de su país hizo saber que no hay interés “en lo inmediato” por readecuar o cobrar la deuda.

Por otra parte, China le concedió a la isla una moratoria de 10 años para el pago de préstamos hechos en los años 90s por 50 millones de dólares y expresó su voluntad de entregar nuevos créditos, con facilidades de pago para el desarrollo del níquel, fundamentalmente.

2005, NUEVAS TENSIONES

Al cierre de 2004, las autoridades cubanas señalaron que la incertidumbre en la economía internacional conducía a trazar proyecciones y planes flexibles, que permitan suficiente capacidad de maniobra “para que de forma centralizada se adopten las decisiones más convenientes” en 2005.

Al enumerar las prioridades, la titular de Finanzas y Precios señaló la elevación de la capacidad defensiva del país; garantizar la alimentación normada y el consumo social, los combustibles indispensables, así como ajustes en la política energética, tomando en cuenta las experiencias acumuladas con la generación eléctrica en 2004, la coyuntura de precios del petróleo que se avizora y la aceleración del proceso de reordenamiento de la actividad económica que requiere el país.

Por otra parte, entre los principales objetivos continuará el apoyo a los programas sociales, la previsión y enfrentamiento a los fenómenos naturales adversos, como la sequía y los huracanes que pudieran incidir en la isla durante 2005. “Los programas de la Batalla de Ideas, especialmente en los sectores de la educación y la salud, así como la defensa, serán objeto de la mayor prioridad”, consignó el proyecto de presupuesto, aprobado por el parlamento de la isla.

Las autoridades concentrarán las inversiones en aquellos sectores que ofrezcan el mayor rendimiento desde el punto de vista económico y social. Entre los sectores que se beneficiarán estarán la industria del níquel, con la continuidad del desarrollo del programa inversionista; el turismo, la producción de petróleo y gas, así como el Sistema Electroenergético Nacional. En los próximos doce meses se prevé iniciar también la recuperación del sistema de transporte de carga.

Según observadores, La Habana observa con preocupación el récord de los 56 dólares por barril de petróleo alcanzado en octubre y el pronóstico de expertos de que el promedio en 2005 será de más de 40 dólares. “Para Cuba, este incremento en los precios plantea importantes desafíos, ya que se calcula que el aumento de un dólar por barril puede incrementar la factura petrolera en casi 45 millones de dólares en sólo un año”, dijo el ministro de Economía y Planificación, José Luis Rodríguez.

ALGUNOS ESTIMADOS

– En la producción de petróleo y gas se pronostica un crecimiento de 8,8 por ciento, para llegar a 4.2000.000 de toneladas.

– La generación eléctrica deberá estabilizarse y crecer 2,6 por ciento, con ampliación en la utilización del gas natural.

– La producción de níquel crecerá para llegar a cerca de 77.000 toneladas métricas.

– Aunque la sequía incidirá negativamente en la producción azucarera, se espera una discreta mejoría en los precios.

– Las producciones agropecuarias no cañeras deberán crecer 2,1 por ciento. No obstante, los procesos de reordenamiento ya en curso, para enfrentar la falta de agua, y otras medidas adoptadas permitirán crecimientos importantes en viandas, plátanos, frijoles, cítricos, leche fresca, carne de cerdo y huevos.

– La producción industrial no azucarera crecerá 2,1 por ciento, con incrementos significativos en la industria alimentaria, donde aumenta 68 por ciento la producción de yogur y 45 por ciento la de harina de trigo; la industria ligera; y la industria de medicamentos.

– La recuperación de producciones como el acero en barras, con un crecimiento de 70 por ciento.

– En la fabricación de cemento se estima un aumento de 43 por ciento.

– Se pronostica un aumento de 12,2 por ciento en la llegada de turistas, hasta alcanzar 2.300.000 visitantes, así como una reducción en los costos.

– Las exportaciones de bienes y servicios deberán aumentar en 9 por ciento.

– Las importaciones se incrementarán 4 por ciento.

– Se espera un aumento del 7,3 por ciento en la circulación mercantil minorista, con un incremento algo superior en la alimentación pública.

– Mantenimiento en límites adecuados de la liquidez en manos de la población.

– Se dará continuidad a los programas de generación de nuevos puestos de trabajo, lo que permitirá ampliar las posibilidades de un empleo útil a todos los ciudadanos, a niveles aun superiores.

En resumen, las autoridades cubanas prevén en 2005 un ritmo similar al alcanzado en 2004, en coincidencia con los estimados de la Comisión Económica para América Latina, de cinco por ciento de incremento del PIB.

Por su parte, expertos consideran que un crecimiento optimista pudiera situarse entre 2,6-3 por ciento de crecimiento. Para calcular esos estimados se basan en las condiciones adversas por las que atravesará la economía local, entre ellas el decrecimiento en 900.000 toneladas de la producción de azúcar crudo, con la consiguiente disminución de los fondos exportables y la necesidad de realizar importaciones de azúcar con destino al consumo interno, lo que conllevará a erogaciones no tradicionales. [25]

Asimismo, pronostican que crecerá la producción de petróleo, pero en un ritmo similar al logrado en los dos últimos años; un estancamiento en la producción de níquel, por la limitada capacidad instalada actual y ante el hecho de que la materialización de las nuevas inversiones rebasa el año 2005.

Por otra parte, indican que la producción de energía eléctrica se verá amenazada, ya que el problema fundamental no presenta posibilidades de solución en el transcurso del año.

En la producción de alimentos agrícolas y pecuarios consideran que no se experimentarán incrementos importantes, mientras que la industria no azucarera, siempre dependiente de los problemas energéticos no resueltos definitivamente, mostrará sólo discretos crecimientos. En cuanto al turismo, vaticinan niveles algo inferiores en el número de turistas, con tendencia a disminuir el ingreso promedio por turistas, de acuerdo a los paquetes establecidos.

Sobre el desempeño de la economía reconocen que continuará bajo importantes tensiones financieras, por los factores antes mencionados y ante la tendencia al recrudecimiento del embargo económico, comercial y financiero de Estados Unidos.

Notas
1 Ver “Desafíos en 2004” , en Economics Press Service, No. 22, noviembre de 2004, Inter Press Service – Corresponsalía Cuba.
2 Ver “Washington golpea al turismo”, en Economics Press Service, No. 13, julio, 2004, IPS-Corresponsalía Cuba.
3 Ver “Cuba hacia el exterior”, en Economics Press Service , No. 13, julio, 2004, IPS-Corresponsalía Cuba.
4 Ver “Zafra y economía nacional”, en Economics Press Service , No. 12, junio, Inter Press Service-Corresponsalía Cuba , 2004 .
5 Ver “La zafra 2003-2004 y perspectivas del mercado”, en Economics Press Service, No. 9, mayo, Inter Press Service-Corresponsalía Cuba, 2004.
6 Ob. cit.
7 Ver “ En camino la zafra azucarera”, en Economics Press Service , No. 15, agosto, Inter Press Service-Corresponsalía Cuba, 2004.
8 Ver “Expectativas petroleras” , en Economics Press Service, No. 16, Inter Press Service-Corresponsalía Cuba , agosto, 2004 .
9 Ver Economics Press Service , No. 18, septiembre de 2004, IPS-Corresponsalía Cuba.
10 Ver “Ciclones por occidente, sequía por oriente”, en Economics Press Service , No. 17, septiembre de 2004, IPS-Corresponsalía Cuba.
11 Ver “Tiempos de incertidumbre”, en Economics Press Service , No. 10, mayo, 2004.
12 Ver “Contramedida cubana”, en Economics Press Service, No. 10, mayo 2004.
13 Ver “Del dólar al peso convertible”, en Economics Press Service, No. 22, noviembre, 2004
14 Ver “La dolarización en Cuba” en Economics Press Service , No. 9, mayo, 2004.
15 En Economics Press Service , No. 9, mayo 2004.
16 Idem .
17 En Economics Press Service , No. 22, noviembre, 2004.
18 Ver “Desplaza el peso convertible cubano al dólar estadounidense”, en Economics Press Service , No. 21, noviembre, 2004
19 Ver “Entre denuncias y comercio”, en Economics Press Service, No. 17, septiembre, 20 04.
20 Ver “Sector clave en la economía cubana”, en Economics Press Service , No. 17, septiembre, 2004, Inter Press Service – Corresponsalía Cuba.
21 Ver “Castro abre sus brazos a Kirchner”, en Revista Mensual , No 6, Inter Press Service-Corresponsalía Cuba , marzo, 2004 .
22 Ver “ Menos negocios, nuevas propuestas”, en Economics Press Service , No. 3, febrero de 2004, Inter Press Service – Corresponsalía Cuba.
23 Ver “ Se buscan mayores niveles ”, en EPS , No. 10, mayo de 2004.
24 Para más información sobre este tema, ver “Déficit en sector externo”, en Economics Press Service , No. 4, febrero, 2004, Inter Press Service – Corresponsalía Cuba.
25 Ver “La economía cubana en 2004. Consideraciones para 2005” , en Economics Press Service , No. 24, diciembre de 2004, Inter Press Service – Corresponsalía Cuba.

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