Cuba busca frenar la fuga millonaria de capitales

Una alternativa de importación en moneda libremente convertible de algunos equipos aspira a dejar en el país los millones de dólares gastados fuera por personas naturales.

Muchas personas optaban por comprar mercancías fuera de Cuba y traerlas al país para la reventa local.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

La Habana, 16 sep.- La posibilidad de que cubanas y cubanos importen algunos electrodomésticos, partes y piezas de carros y otras mercancías en divisas convertibles a través de empresas estatales, sobresale entre el conjunto de medidas anunciadas la víspera por el gobierno cubano.

La decisión aspira a frenar la fuga de capitales hacia el exterior y la creciente importación minorista por parte de personas naturales, dentro de las cuales opera el negocio ilegal de las llamadas “mulas”, que consiste en la compra fuera y reventa local de todo tipo de mercancías.

“El dinero que está saliendo para adquirir esos productos se estima en cifras significativas, y debemos captarlo como fuente de divisas para reaprovisionar nuestra industria, las cadenas de tiendas; en fin, nuestro mercado”, indicó el vicepresidente de la República, Salvador Valdés Mesa, en el programa televisivo Mesa Redonda Informativa.

En los últimos años se constata un aumento del llamado turismo de compras, que es una fuente de abastecimiento para el sector privado, que espera por mercados mayoristas, y la insatisfecha demanda de bienes de consumo de la población local por la crisis económica que persiste desde 1991.

Según cifras del Havana Consulting Group, más de 48.000 cubanos salieron al exterior como promedio 11,5 veces para realizar compras en 2017.

La entidad estimó en más de 1.000 millones de dólares el total de compras de mercancías efectuada por emprendedores cubanos en ese año, de las cuales el 61,5 por ciento (620 millones de dólares) se efectuaron en Estados Unidos, seguidas por Panamá (14,9 por ciento), México (8,4 por ciento), República Dominicana (4,9 por ciento) y Guyana (4,5 por ciento).

Según diversas fuentes, la Zona Libre de Colón, en Panamá ha visto multiplicar su potencial como uno de los destinos predilectos de miles de personas de la isla caribeña de 11,2 millones de habitantes para comprar productos e insumos, con ganancias estimadas en unos 100 millones de dólares anuales.

Se estima que cada día llegan a la nación itsmeña unos 300 turistas cubanos, quienes realizan una estancia de tres a cuatro días como promedio, y gastan unos 20 millones de dólares mensuales en compras para enviar a Cuba.

Nuevas medidas

Las medidas fueron anunciadas el 15 de octubre continúan las decisiones comunicadas en igual espacio, el 2 y 3 de julio, que incluyeron, entre otras, un incremento de salario en el sector presupuestado y también de las pensiones.

Participaron en el panel, además del vicepresidente de la República, los ministros de Economía y Planificación, Alejandro Gil; de Finanzas y Precios, Meisi Bolaños; de Comercio Interior, Betsy Díaz, y de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca.

A ellos se sumaron Irma Margarita Martínez, ministra presidenta del Banco Central de Cuba, e Iset Maritza Vázquez, vicepresidenta primera de la corporación estatal Cimex.

Señalaron que las iniciativas buscan contrarrestar el actual fortalecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero aplicado por Estados Unidos desde 1962, que incluye recientes limitaciones en el envío de remesas y restricciones adicionales a las transacciones de Cuba en sus cobros y pagos en el exterior.

Al decir de algunos de los titulares, las medidas aprobadas por el Consejo de Ministros ordenan la importación y arribo de mercancías con fines no comerciales y buscan potenciar la industria nacional con los ingresos.

Asimismo, tratan de satisfacer la demanda de un sector de la población cubana ávido de productos de gama media y alta.

Destaca además que las medidas no van acompañadas de nuevas regulaciones o prohibiciones aduaneras, sino que se enfocan a estimular el mercado interno a partir de ofertas más competitivas, en calidad y precio.

Se precisó que las medidas comenzarán a implementarse de manera progresiva a partir de la tercera decena de octubre, e iniciará en una primera etapa en establecimientos de La Habana y de la oriental ciudad de Santiago de Cuba, a 868 kilómetros al este de la capital.

Para ello se dispuso el cuerpo legal que en forma de decretos y resoluciones será publicado en los próximos días en la Gaceta Oficial de la República, según se explicó.

La Redacción IPS Cuba resume algunas de las decisiones anunciadas:

  • Conceder bonificaciones o exenciones arancelarias a la importación de materias primas e insumos, con el objetivo de disminuir los precios de venta minoristas entre 10 y 15 por ciento.
  • Prestar servicios de importación a las personas naturales, a través de empresas importadoras designadas por el ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, únicamente mediante divisas extranjeras.
  • Emplear “zonas con régimen de depósito de la Aduana” hoy existentes, además de otras que puedan crearse, para la venta de mercancías mediante empresas importadoras designadas.
  • Utilizar la consignación de mercancías por comisión para potenciar su entrega a través de empresas importadoras designadas, a las que accederán las personas naturales.
  • Autorizar la comercialización a las personas naturales de partes, piezas, accesorios y otros productos automotores, a través de entidades estatales.
  • Facilitar la apertura de cuentas en dólares estadounidenses, asociadas a tarjetas magnéticas, para realizar las compras en las tiendas. Dichas cuentas podrán recibir fondos a través de transferencias del exterior (incluye las remesas), transferencias desde otras cuentas en divisas o transferencias entre cuentas del mismo producto.
  • Desarrollar e impulsar variantes del comercio electrónico, como las tiendas virtuales, las ventas online y la utilización de las pasarelas de pagos nacionales e internacionales. Todas las ventas serán mediante tarjetas magnéticas.
  • Mejorar el servicio de postventa (garantía) de los electrodomésticos vendidos en el mercado nacional, así como los servicios de reparación y mantenimiento.
  • Designar 77 establecimientos para dichas ventas a nivel nacional.
  • Establecer precios competitivos con respecto a los existentes en el mercado minorista de los países del área geográfica. No serán precios fijos, pero tampoco recaudatorios.
  • Iniciar las ventas de productos más demandados como electrodomésticos, ciclomotores eléctricos, televisores de pantalla plana, aires acondicionados, así como partes y piezas de automotores. Se mantienen las ventas en CUC (peso convertible, equivalente al dólar) de los bienes considerados dentro de la línea económica.

Algunas inquietudes

Tras conocerse detalles de las medidas, varios cibernautas volcaron en las redes algunas dudas al respecto.

En sitios como Cubadebate, una usuaria identificada como Niurka preguntó: “¿Cuándo el país va a implementar medidas para que los simples trabajadores puedan comprar a crédito un refrigerador, un aire acondicionado, teniendo en cuenta que con el salario no se puede adquirir estos artículos?”.

Otro forista denominado Matrix cuestionó: “¿cómo tener tarjetas magnéticas en divisas siendo cubano que cobra en pesos cubanos?”.

Finalmente, David consideró positiva las medidas pero preguntó: “si toda la estructura económica minorista del Estado está destinada a captar divisa de la población, y esta no puede generar servicios de venta que le generen divisa para sus cuentas, ¿de donde saldrá el dinero? ¿Qué puede tener de malo que alguien monte una tienda de ropa o de motos?”. (2019)

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