Debate sobre Ley de Pesca en Cuba promueve alianzas

En los intercambios sobre la Ley de Pesca se demanda mayor apoyo a la producción pesquera no estatal

Autoridades del sector pesquero y productores coinciden en la necesidad de mejorar las condiciones para realizar la actividad y favorecer la comercialización de productos del mar con vistas a satisfacer demandas locales de alimentación.

Foto: Jorge Luis Baños _IPS

La Habana, 9 jul.- La búsqueda de soluciones para aumentar la producción, bajar los precios y estrechar alianzas entre pescadores y empresas estatales son algunos temas debatidos en los intercambios sobre la Ley de Pesca en comunidades de 78 municipios cubanos, durante los meses de julio y agosto.

De acuerdo con Miladys Naranjo, viceministra de la Industria Alimentaria, los encuentros con miembros de 222 bases pesqueras de todo el país tienen como objetivo evaluar detalles de la “instrumentación y el cumplimiento” de la referida ley.

A juicio de la funcionaria, “hay cuestiones de la normativa que no se aplicaron correctamente y se requiere alinear criterios para lograr mayor producción de pescado”.

Objeto de un amplio debate incluso antes de su aprobación en 2019, la Ley de Pesca tuvo modificaciones en 2022, cuando se flexibilizó la venta de productos a los pescadores sin necesidad de estar contratados por una empresa estatal, como era antes.

Esa medida “no ha tenido organización que demandan los momentos actuales”, opina Naranjo, quien resalta la necesidad de “que quienes tienen licencia comercial no estatal, los pescadores que son trabajadores por cuenta propia, hagan llegar el pescado de forma ordenada desde las propias comunidades pesqueras”.

Asimismo considera que en los consejos populares deben crearse “las condiciones viables para lograr el impacto que se necesita, y que en un breve tiempo se pueda afirmar que se cumple el objetivo de llevar ese alimento al pueblo”.

¿Qué se espera del diálogo?

Como resultados del proceso se espera “que los pescadores en el país puedan contratarse con las empresas, pues estas cuentan con recursos como el hielo, las artes de pesca y otros avituallamientos que apoyan la labor que realizan”, según Naranjo.

A las dificultades para adquirir combustible y avituallamiento, así como para reparar las embarcaciones se refirieron participantes en el diálogo que tuvo lugar el pasado 27 de junio en la localidad pesquera Baracoa, del municipio de Bauta, en la occidental provincia de Artemisa.

Durante su intervención, Servilio Rodríguez consideró casi imposible ponerle precio a una captura, pues los pescadores deben comprar el combustible para salir a navegar y otros insumos, que se encuentran casi siempre en el mercado informal con costos muy altos.

El pescador recomendó a las autoridades del sector “revisar bien el tema, para buscar una solución lo más pronto posible y poder bajar los precios del pescado”.

Por su parte, Santiago Fernández, representante de la base pesquera local, sugirió reevaluar lo legislado para la pesca submarina, hoy considerada actividad recreativa, y reconsiderar las 12 millas en el mar aprobadas para ejercerla.

Alberto López, ministro de la Industria Alimentaria llamó a aprovechar el “potencial inmenso” de más de 20 000 pescadores en todo el país”.

Advirtió que las medidas de flexibilización que enuncia la Ley de Pesca “tienen que corresponderse con el impacto en la obtención de ese producto altamente demandado”.

En tal sentido, otros representantes del ministerio aseguraron que no se limitarán las licencias de pesca. No obstante, señalaron que los pescadores no reportan las capturas, a pesar de que pueden comercializarlas a quienes deseen.

Ramón Aguilar Betancourt, presidente de la comisión agroalimentaria del parlamento cubano (Asamblea Nacional del Poder Popular), insistió en mantener el intercambio sistemático desde el municipio, para “acompañar y conducir a los pescadores, y velar por la legalidad”.

Medidas para una pesca sostenible

La prohibición de artes poco selectivas, las vedas reproductivas, la demarcación de áreas marinas protegidas y zonas de cría y el establecimiento de cuotas de capturas son algunas de las medidas a implementarse en la región oriental de Cuba, para el manejo de una pesca sostenible.

Como parte del proyecto “Mejorando la gestión y la protección de la biodiversidad en la zona costera del Golfo de Guacanayabo”, conocido por las siglas Conpescas, varias iniciativas se encaminan al ordenamiento pesquero municipios de Santa Cruz del Sur, en la provincia de Camagüey; Manzanillo, Granma y Amancio, de Las Tunas.

En esa área de la plataforma insular se busca revertir el agotamiento de los recursos pesqueros, a partir de la acción conjunta del Centro de Investigaciones Pesqueras, el Grupo Empresarial de la Industria Pesquera, empresas y pescadores privados.

Con la asistencia técnica de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y financiamiento del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, Conpescas Guacanayabo contribuye a la conservación de la biodiversidad marina a través de la gestión sostenible de los recursos pesqueros y otros marino-costeros. (2024)

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