División sexual del trabajo, un problema desde la infancia en Cuba

La Encuesta Nacional de Igualdad de Género reveló brechas en el uso del tiempo entre hombres y mujeres… y niñas y niños.

Las cubanas dedican 14 horas más como promedio en una semana que los hombres al trabajo no remunerado.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

La Habana, 12 mar.- Las familias cubanas siguen reproduciendo hoy en la crianza de hijas e hijos la división sexual del trabajo al interior del hogar que aprendieron de las generaciones anteriores. Así se reproduce la llamada doble jornada y otras brechas de género que atentan contra la autonomía económica, el desarrollo profesional, autocuidado y tiempo libre de las mujeres.

Tanto hombres como mujeres consultados como parte de la Encuesta Nacional de Igualdad de Género (Enig-2016) identificaron a sus hijas con mayor participación en tareas del trabajo doméstico feminizadas por la tradición patriarcal, en relación con sus hijos que se encargan entonces de las tradicionales tareas masculinas, repitiendo el patrón heredado de sus padres.

Más del 45 por ciento de los hombres y del 30 por ciento de las mujeres afirman que las hijas y otras mujeres que comparten el hogar participan en tareas domésticas como limpiar, fregar, cocinar, lavar y planchar. Solo cuatro por ciento de las personas encuestadas reconocieron la participación en estas tareas de hijos y otros hombres.

Ellas son también las que asumen las labores relacionadas con el cuidado, incluida la atención a las personas adultas mayores, enfermas crónicas y dependientes, así como todo el apoyo que en el ámbito escolar requieren niñas, niños y adolescentes, función que en los últimos años ha ido ocupando cada vez más el tiempo de la población femenina.

TASA DE PARTICIPACIÓN EN TRABAJO DOMÉSTICO Y DE CUIDADOS NO REMUNERADO

(POR CIENTOS)

 

Fuente: Elaborado por Redacción IPS Cuba a partir del Gráfico 3,2 de Enig 2016. (Centro de Estudios de la Mujer de la Federación de Mujeres Cubanas, Centro de Estudios de Población y Desarrollo de la Onei, noviembre 2018)

Según la investigación, publicada en febrero de este año en el sitio web de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (Onei), se constata la existencia de una responsabilidad doméstica asumida fundamentalmente por las mujeres, basada en un patrón tradicional de distribución de tareas que se reproduce en la educación de las nuevas generaciones desde edades tempranas.

“En las prácticas al interior de las familias se pautan roles y estereotipos de género que reproducen desigualdades entre hijos e hijas, donde la mayor parte de las actividades domésticas y de cuidado sigue quedando a cargo de ellas”, afirma la investigación que entrevistó a 19.189 personas de 15 a 74 años, residentes en 14.099 viviendas de todo el país.

Calidad del tiempo

Las cubanas dedican 14 horas más como promedio en una semana que los hombres al trabajo no remunerado y ellos 12 horas más que las mujeres al trabajo remunerado.

En sus hogares, los hombres y las mujeres aseguran destinar un promedio de 28:22 horas semanales al trabajo doméstico y de cuidado, pero con importantes diferencias por sexo: 35:20 horas las mujeres contra 21:04 horas los hombres.

La brecha, además, no se refiere únicamente a la cantidad de horas sino a la calidad de ese tiempo.

DISTRIBUCIÓN DEL TIEMPO DE MUJERES Y HOMBRES DE 15 A 74 AÑOS

(HORAS PROMEDIO SEMANAL)

Fuente: Elaborado por Redacción IPS Cuba a partir del Informe Ejecutivo “Mirando las relaciones de género en Cuba” (Centro de Estudios de la Mujer de la Federación de Mujeres Cubanas y Centro de Estudios de Población y Desarrollo de la Onei. Editorial de la Mujer, La Habana, 2018)

Como norma las tareas que ellas realizan requieren de un esfuerzo diario y continuado, así como un importante desgaste psicológico. Ellos, por su parte, se ocupan en actividades de poca frecuencia, que no requieren ser realizadas diariamente y tienen más que ver con la solución de problemas puntuales.

A partir de las declaraciones de mujeres y hombres, la Enig encontró que ellas dedican 21:16 horas semanales a las labores de planificación, preparación y servicio de comida, la limpieza e higiene de la vivienda y al cuidado de la ropa. El tiempo más que duplica las 8:28 horas dedicadas a la semana por los hombres a las mismas tareas, consideradas vitales para el funcionamiento del hogar.

La diferencia no es tan significativa cuando se mira a las actividades a las que los hombres más tiempo dedican durante la semana: ellos destinan 8:52 horas y las mujeres 5:47 a realizar compras, atender animales y cultivos de la familia, así como a las reparaciones caseras. En el cuidado de otras personas, ellas invierten 8:29 horas semanales y ellos 3:38 horas.

 

Enlaces:

+Encuesta Nacional de Igualdad de Género

+Cepal: Repositorio sobre uso del tiempo en América Latina y el Caribe

+Trabajo no remunerado de las mujeres: un aporte a la economía

 

Además de medir las horas declaradas por unas y otros, la Enig indagó sobre participación en el trabajo no remunerado. Los resultados, mostrados en el gráfico, hablan por sí solos.

Si hace más de una década se valoró la existencia de una tercera jornada de trabajo femenina, referida a aquella que enfrentan muchas mujeres que entienden obligatorio cumplir con el deber sexual con su pareja masculina, ahora se habla de una nueva o cuarta jornada: el tiempo que dedica el cerebro de la mujer a pensar cómo va a cumplir con todas sus funciones.

Trabajo total e invisible

Mientras no se encontraron diferencias por sexo en el tiempo de trabajo remunerado, las mujeres que tienen empleo asignan casi 10 horas más que los hombres en igual situación al trabajo no remunerado. Esta diferencia aumenta cuando se mira a la población no ocupada en la economía: las mujeres que solo trabajan en la casa destinan a este trabajo 18 horas más que los hombres no empleados.

O sea, por un lado, se confirma que las mujeres que trabajan fuera del hogar siguen asumiendo la mayor parte de la carga de trabajo doméstico y de cuidados. Por el otro, los hombres que carecen de empleo no cambian necesariamente su participación a favor de una mayor responsabilidad o colaboración en el trabajo no remunerado.

Esta carga incide, por supuesto, en el tiempo libre de las mujeres. Así, los hombres pueden dedicar más horas que ellas a visitar amigos y familiares, asistir a actividades deportivas, culturales y recreativas y practicar ejercicios o algún tipo de deporte. Ellas dedican menos tiempo que ellos al aprendizaje y uso de computadoras, pero los superan en el disfrute de la televisión, videos y radio.

Aunque la Enig no revela diferencias importantes en el tiempo que se dedica al autocuidado, otros estudios nacionales dan cuenta del impacto de la sobrecarga doméstica y de cuidado de la familia, en la salud de las mujeres en Cuba.

“Todo lo anterior confirma la existencia de desigualdades en el uso del tiempo y ratifica los postulados teóricos –y lo constatado en numerosos estudios, tanto en Cuba como en otros países– de que las mujeres se encuentran más sobrecargadas en el trabajo doméstico y de cuidados, lo cual pudiera constituir un obstáculo para el acceso igualitario al trabajo remunerado”, afirma el informe final de la Enig.

Por otro lado, asegura el texto, “las mayores brechas de género tienen lugar en las tareas de cuidado y apoyo escolar a niños y niñas”, tendencia que “pudiera estar evidenciando una mayor carga femenina debido a la consideración aún extendida de que la mujer es la máxima responsable de la educación y atención” de la descendencia.

Los resultados muestran la persistencia de brechas de género en la carga total de trabajo de hombres y mujeres, asegura el informe final de la Enig colocando el foco en uno de los retos del Objetivo de Desarrollo Sostenible número 5 de la Agenda 2030, aprobada en 2015 por 193 Estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas, incluido Cuba.

Valorar social y económicamente todo el trabajo no remunerado, tanto doméstico como de cuidados, que realizan las mujeres es un desafío global.

Uno de los primeros cálculos conocidos hasta el momento fue publicado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo en el Índice de Desarrollo Humano de 1995: adicional a los 23 billones de dólares de producción mundial, estimó en 16 billones de dólares el aporte adicional en trabajo doméstico. Las mujeres aportaron 11 billones de ese producto que continúa invisible hasta hoy. (2019)

2 comentarios

  1. Antonio Gonzalez

    Todo eso son estupideces, todo el mundo sabe que son las medidas de odio democratico la causa de los problemas en Cuba y los cubanos solo intentan sobrevivir en la llamada Gaza del caribe.

  2. Fabio Gabriel

    Se ha avanzado mucho en materia de igualdad de genero, pero por mucho que se avance las tareas domesticas relacionadas con la familia, desde los tiempos inmemoriales son asumidas por las mujeres. Cada vez se aprecia más activa la participación de los hombres en tareas como cocinar, y a los mercados, llevar los niños a la escuela, etc. En correspondencia la sociedad libera a las mujeres de otras cargas sociales , como la del Servicio Militar , trabajo fuerte en la construcción, labores extremas y peligrosas como la de ser bomberos, sanciones penales de menor rigor en los tribunales, etc.
    Yo creo que la batalla se gana en el seno familiar en aquellas labores no retribuidas, y quizás no reconocidas en ese ámbito .
    Cuba es un ejemplo en otros indicadores como salarios, derechos, etc.

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