Población cubana procesa el ordenamiento monetario

El día primero de un mes no informado, Cuba comenzará a implementar un ajuste en ese ámbito que incluye la unificación monetaria.

Pese a ser un reclamo de años en Cuba, el próximo fin de la dualidad monetaria suscita algunas preocupaciones en la población del país en las actuales circunstancias.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

La Habana, 20 oct.- El ordenamiento monetario, aún sin fecha, sin tasa de cambio ni salarios oficiales públicos, que se pretende un paso transformador en la economía, causa dudas e incertidumbres sobre un cambio mayormente calificado de imprescindible por la población.

Ese proceso, que implementado el día primero de un mes sin especificar, incluye la unificación monetaria y cambiaria, el fin del controvertido peso convertible (CUC), la devaluación del peso cubano (CUP), eliminar subsidios y gratuidades hasta donde sea posible y una reforma de los ingresos (salarios, pensiones y prestaciones de la asistencia social).

Cuestionado por la población y algunos especialistas, este ordenamiento presupondrá a mediano plazo, también la extinción de la libreta de abastecimiento, la cartilla normada con la cual cubanas y cubanos reciben mensualmente un grupo cada vez más reducido de productos subsidiados (arroz, azúcar, granos, sal, aceite, huevo y carne de pollo, fundamentalmente).

Esbozo de medidas

En programas televisivos, el jefe de la Comisión de implementación de los lineamientos de la política económica y social, Marino Murillo, trató de explicar, por primera vez públicamente y con detalles técnicos, los argumentos que sustentan esos pasos y sus generalidades.

Entre otros, mencionó distorsiones como déficit salariales acumulados, deficiencias en el sistema empresarial, por restricciones administrativas, problemas de incentivos a los exportadores, desequilibrios macroeconómicos, así como déficit fiscales debido al alto nivel de transferencia del presupuesto del Estado al sistema empresarial.

Otra de las enrevesadas madejas del panorama económico es la dualidad monetaria y cambiaria que, contra toda lógica, hace económicamente más beneficioso importar que producir o adquirir materias primas de importación que aquellas del territorio nacional.

Según consideró, el país no puede “seguir avanzando en las transformaciones de la economía, si no tomamos decisiones sobre estos temas, con las complejidades que tienen y los efectos que pudieran tener en la población”.

De acuerdo con el economista:

-el Banco Central de Cuba anunciará el cese de la circulación legal del CUC, que aunque dejará de emitirse, circulará el que está en manos de la población por un período de seis meses, para cambiarlo o gastarlo, con la tasa de cambio vigente.

-en el sector empresarial, las cuentas en CUC se convertirán en CUP, al cambio de 1×1, su valor actual.

-unificar los tipos de cambio implicará una alta devaluación del peso cubano, con la consiguiente elevación de los precios.

-se eliminarán algunos subsidios y gratuidades, o se reducirán gradualmente, lo que demanda una transformación de los ingresos, tanto salarios, como pensiones y prestaciones de la seguridad social, entre 4,9-5 veces.

-se tomará como base para los ingresos una canasta de bienes y consumo que incluye alimentos, productos de aseo e higiene, electricidad, transporte público, medicamentos, entre otros gastos.

-devaluar la moneda y subir los salarios es sinónimo de crecimiento de precios, que significa inflación

-el crecimiento de los precios no deberá ser mayor al incremento de los salarios, porque generaría una inflación por encima de lo diseñado.

-se flexibiliza la distribución de utilidades a los trabajadores y se elimina el límite de hasta cinco salarios medios y la atadura al cumplimiento de los indicadores directivos del plan.

-se abre paso a la creación de la micro, pequeña y mediana empresas, tanto para el sector estatal como para el privado.

-para el sector no estatal se ampliarán las actividades por realizar, se reducirá la carga tributaria en términos de impuestos, para evitar que el consumidor final pague en alza de los costos de materias primas e insumos.

Algunas reacciones

Desde el anuncio de las medidas, varias voces especializadas se han pronunciado sobre el asuntó. Por ejemplo, el economista cubano Pedro Monreal consideró que “la estrategia económica en Cuba debería concentrarse en el reemplazo de la planificación centralizada”.

El economista de origen cubano Mauricio de Miranda considera que el ordenamiento monetario anunciado carece de un “elemento imprescindible”: “la estrategia para lograr que la producción de bienes y servicios crezca al punto de compensar lo que ocurrirá en la emisión monetaria para responder a los incrementos de salarios y pensiones y de los precios, ajustados por nuevos costos de producción multiplicados por varias veces”.

“De no realizar esa tarea, de no hacerla correctamente, o de seguir demorándola indefinidamente –con los riesgos que ello implica y con las restricciones que hoy tenemos-, ese movimiento aun errático de nuestra economía  nos puede llevar a cualquier lugar, menos a donde queremos”, publicó el economista Juan Triana, en el medio digital OnCuba.

Algunas preocupaciones

En foros en las páginas web de los medios oficiales, en redes sociales en Internet, decenas de internautas continúan expresando dudas y preocupaciones, aun tras las aclaraciones hechas por Murillo y por Alejandro Gil, vice primer ministro y titular de Economía y Planificación ante las cámaras de la televisión.

Algunas de las preocupaciones están relacionadas con:

-la fecha de la aplicación, la tasa de cambio del CUP y el dólar y los montos de nuevos salarios y pensiones.

-pérdida de capacidad de compra del dinero en las cuentas de ahorro, una práctica que el Estado estimuló durante años y que pone en jaque la credibilidad del sistema bancario.

-la situación de las personas jubiladas que devengarán apenas la canasta bajo el supuesto de que sus hijos los ayudarán.

-el alza de los precios sin que los productos tengan mayor calidad.

-aunque sea una medida no deseada y supuestamente temporal, la dolarización del consumo que deja desprotegidas a muchas familias que no tienen acceso a muchos productos hoy deficitarios, incluidos los materiales de construcción.

el alza de los precios de los medicamentos para enfermedades crónicas.

-no parece claro que la posibilidad del sector agroalimentario de acceder a equipos mediante moneda libremente convertible estimule a la mayoría.

-dudas sobre si el programa propuesto será la solución definitiva a los problemas de la economía o algo pasajero que cambie en otras circunstancias.

-cuál impacto tendría en la ejecución de ese ordenamiento la reelección del presidente de Estados Unidos y el eventual recrudecimiento del bloqueo. (2020)

Un comentario

  1. Andrés Dovale Borjas

    Para todos los cubanos que conocen algo de economía, está muy claro que la regulación monetaria no resolverá los problemas que afectan nuestra economía y que, de no resolverse estos, volverá a repetirse el problema dentro de algunos años cuando la baja producción de bienes y servicios de una economía limitada por los controles centralizados y la imposibilidad de que los trabajadores se sientan los actores principales de la economía del país ya que sus criterios y valoraciones no son tomadas en cuenta por los órganos centrales del gobierno, que responden a los intereses de una clase dirigente cada vez más separada de las condiciones materiales de vida de nuestro pueblo. Solo la socialización verdadera de los medios de producción, hoy en manos de esa burocracia, producirá el cambio del modo de producción del modelo de Capitalismo Monopolista de Estado, copiado de la desaparecida Unión Soviética, al Modo Socialista de Producción mediante el cooperativismo y autogestión de empresas. Con la devaluación del CUP planificada por el gobierno se afectarán seriamente los ahorros de los trabajadores en los bancos y las pensiones por jubilación de obreros que, por más de 45 años, en gran parte de los mismos, reciben pensiones muy bajas de acuerdo al encarecimiento de la canasta básica que se ha producido en los últimos 30 años, ya que, al parecer, como han hecho hasta ahora, solo aumenten las pensiones a aquellos trabajadores que reciben muy bajas pensiones. Si no se cambia el modo de producción no se resolverán los problemas crónicos de nuestra economía, será imposible lograr la prosperidad de nuestra población y mucho menos desarrollar el verdadero Socialismo.

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