Turismo agroecológico y vida sustentable en el ámbito rural cubano

El Ministerio de la Agricultura de Cuba y la FAO proponen articular una red de fincas familiares y comunidades que desarrollen el turismo agroecológico.

Turismo agroecológico

El turismo agroecológico podría ser un atractivo y un incentivo para la incorporación de familias, mujeres y jóvenes a la actividad agrícola.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

Cuba estimula la modalidad de turismo agroecológico para diversificar los ingresos y mejorar las condiciones de las comunidades campesinas, además de educar y promover la diversidad ecológica y cultural, la equidad y la ética de nuevos modos de vida sustentable en el ámbito rural.

El sector turístico es uno de los más afectados en los últimos años, a partir de la contracción de la economía mundial generada por la covid-19. Según la Organización Mundial del Turismo, de las Naciones Unidas, los viajes de turistas disminuyeron un 74 por ciento en 2020 con respecto a los datos de 2019.

Esta situación afectó sobre todo a países donde esa actividad económica tiene una fuerte representación en el producto interno bruto (PIB). En Cuba, hasta la llegada de la pandemia, el turismo representaba la segunda fuente de ingresos, con una contribución cercana al 10 por ciento al PIB.

Como parte de sus esfuerzos por frenar el decrecimiento de la llamada industria sin chimenea, la nación caribeña busca implementar las propuestas de política de turismo rural y de la política de agroecología. La primera reconoce que las experiencias de turismo rural son muy reducidas y sus diseños y gestión obedecen a iniciativas de algunos prestatarios estatales y no estatales, que perciben una oportunidad para el mejoramiento de sus ingresos.

Tales iniciativas se ven frenadas por diversos factores, entre ellos, la subvaloración de la actividad turística vinculada al mundo rural, la ausencia de experiencia en capacitación especializada y la carencia de estudios de los segmentos de mercado que consumen ofertas de turismo rural.

Turismo agroecológico
La política cubana de agroecología reconoce el turismo agroecológico como actividad complementaria a la producción de alimentos, con alto potencial para reactivar economías locales, fomentar la práctica agroecológica y el diálogo de saberes. En la imagen Gonzalo Lebrén muestra algunos frutos cultivados de forma orgánica en la finca Gonzalo, de la Cooperativa de Crédito y Servicios Amistad con Los Pueblos, en el municipio capitalino de Marianao. Foto: Jorge Luis Baños_IPS

Otra variante considera el turismo agroecológico como una actividad complementaria a la producción de alimentos, con alto potencial para reactivar las economías locales, fomentar la práctica agroecológica y el diálogo de saberes.

En marzo de 2021, un grupo de expertos participó en varias sesiones, encuentros e intercambios para formular la política de agroecología para Cuba, luego presentada al Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel, y al Consejo de Ministros.

El enfoque pretende contribuir al fomento de una agricultura sostenible en el país, a través de la implementación práctica de normativas que faciliten innovaciones y transformaciones sociotecnológicas basadas en los principios y procesos de la agroecología, para lograr los siguientes objetivos:

  • Continuar reduciendo las tierras improductivas y aumentar la eficiencia de los sistemas de producción.
  • Potenciar el aprovechamiento de las distintas fuentes renovables de energía.
  • Reducir el empleo de insumos externos en el país.
  • Aumentar la autogestión de los territorios y contribuir a la repoblación rural, al adoptar medidas que estimulen la incorporación, permanencia y estabilidad de la fuerza laboral del sector agrícola, en especial jóvenes y mujeres, y el asentamiento familiar definitivo en los campos cubanos.

 

Propuesta conceptual
El turismo agroecológico vincula experiencias de turismo rural o ecoturismo con actores del sector. Participantes al VII Encuentro Internacional de Agroecología, Agricultura Sostenible y Cooperativismo recorren las áreas cultivadas en la Finca Gonzálo, perteneciente a la Cooperativa de Crédito y Servicios Amistad con Los Pueblos. Foto: Jorge Luis Baños_IPS

Según se define en dicha política, el turismo agroecológico es una alternativa que agrupa al conjunto de actividades organizadas por familias campesinas y la comunidad, como actividad complementaria a la producción de alimentos.

La familia y la comunidad vinculan a los turistas en su propio quehacer agroecológico, en diferentes actividades y en el valor de prácticas culturales, al reconocerse cada acción económica y cultural como parte de la vida y la identidad de la comunidad. Al respecto, se valoran aspectos de la política que deben refrendar, entre otros, principios o requisitos tales como:

  • Se fundamenta sobre el desarrollo de la agroecología a nivel territorial.
  • Promueve el enfoque de la granja a la mesa favoreciendo circuitos cortos y una ecogastronomía que identifique al territorio y a la cultura campesina.
  • Desarrolla encadenamientos productivos.
  • Potencia el enfoque de economía circular y el uso de energía renovable en su sistema.
  • Favorece una cultura alimentaria que rescata la biodiversidad, los productos inocuos y sanos, con identidad local.
  • Promueve la arquitectura del paisaje y el rescate del patrimonio rural relacionados.
  • Innova con nuevas producciones y productos con valor agregado.
  • Establece relaciones de alianza con el gobierno local para facilitar gestiones.
  • Conecta con la ciencia a través del establecimiento de relaciones con universidades, institutos, asociaciones, para intercambiar conocimientos, habilidades e innovaciones que favorezcan y promuevan la conservación de los recursos naturales y el conocimiento.
  • Se vincula a experiencias de turismo rural o ecoturismo con actores vinculados al sector.
  • Estimula la responsabilidad social de su iniciativa.
  • Emplea las tecnologías de la información y las comunicaciones (TICs) en la gestión de sus actividades.

 

Resiliencia socioecológica
El fomento de nuevos emprendimientos de turismo puede significar un salto en la generación de ingresos y la mejora de la vida, a partir de reinvertir en diseños más eficientes, tecnologías e infraestructuras apropiadas que apoyen la resiliencia socioecológica. Foto: Jorge Luis Baños_IPS

Cumplir esos requisitos deviene una meta elevada, pero llegar a este nivel de reconocimiento constituye un incentivo para el fomento de nuevos emprendimientos de turismo, que puede significar un salto en la generación de ingresos y la mejora de la vida, a partir de reinvertir en diseños más eficientes, tecnologías e infraestructuras apropiadas que apoyen la resiliencia socioecológica.

De esta forma, se puede seguir fortaleciendo la capacidad para reabsorber los choques externos, adaptarse y transformarse, para desarrollar la cultura agrícola local en armonía con la naturaleza y las expectativas de las familias rurales.

Por supuesto, más allá del interés propio de las familias y comunidades, se precisa de la existencia y articulación de políticas públicas coherentes y complementarias para la transversalización de los principios de la agroecología en diferentes programas nacionales.

En la escala local, ello puede contribuir a promover nuevas actuaciones de la sociedad en el fomento de la diversidad ecológica y cultural, propiciar condiciones favorables de vida en el campo y la producción sostenible de alimentos, la gobernanza descentralizada y una gestión local flexible de emprendimientos vinculados a los sistemas alimentarios.

El turismo agroecológico podría ser un atractivo y un incentivo para la incorporación de familias, mujeres y jóvenes a la actividad agrícola.

 

Turismo sostenible
En Cuba, la industria del ocio se centra principalmente en el turismo de sol y playa, de ciudad y vida nocturna, histórico y cultural, sin una articulación directa con los sistemas alimentarios locales. Foto: Jorge Luis Baños_IPS

Especialistas como Idalmis Acosta, Fernando Marrero, Estrella María de la Paz y María del Rocío Gómez (2019) señalan que el estudio del turismo se hace generalmente desde la dimensión económica, sin abarcar las demás dimensiones de la sostenibilidad.

Resaltan que esto provoca la descaracterización de la cultura local, la reproducción de estereotipos, el aumento de la pérdida del placer y el resentimiento en la relación turista-visitante.

En el turismo de Cuba confluyen tanto las entidades estatales como el sector privado, con fórmulas de gestión y operación diferentes y distintas características de instalaciones, donde se reconocen superiores y más eficientes en el sector privado.

El sector estatal crece en hoteles en zonas de playa principalmente, bajo el régimen comercial de todo incluido, mientras que los empresarios privados diversifican más su presencia habitacional en ciudades patrimoniales, capitales de provincias y otras áreas urbanas, sin olvidar las zonas de playa, pero con alojamientos pequeños.

A juicio de expertos como Eduardo Salinas, en El turismo en Cuba: Desarrollo, retos y perspectivas, la oferta del sector privado favorece el desarrollo de experiencias más auténticas en lo cultural y más ecológicas en lo ambiental para los turistas.

Estudios señalan que la oferta turística del sector privado en Cuba favorece el desarrollo de experiencias más auténticas en lo cultural y más ecológicas en lo ambiental. Turistas durante una visita a la Unidad Básica Producción Cooperativa Vivero Alamar, en un área rural al este de La Habana. Foto: Jorge Luis Baños_IPS

En el país, la oferta fundamental es el turismo de sol y playa, combinado con actividades náuticas, pesca, buceo y otras. También tiene presencia el turismo de ciudad asociado con valores patrimoniales, históricos y culturales, que se mezcla con el turismo de eventos, reuniones y actividades educativas.

Mucho más relegado quedan el turismo de salud, rural y el de naturaleza y aventuras, aunque después de 2010 se aprecia su crecimiento en capacidades por pequeños emprendedores privados, como en el Valle de Viñales y Soroa, en Pinar del Río –provincia más occidental de Cuba–, así como en Trinidad, Sancti Spíritus, en el centro del país.

El establecimiento del modelo turístico de sol y playa, bajo la forma operacional de todo incluido, a pesar de considerarse el mejor para obtener ganancias a corto plazo, en la práctica conduce a un alto consumo de recursos y la posible pérdida y el deterioro de los atractivos turísticos que le dieron origen. En cierta medida, se contrapone al discurso de la sostenibilidad, considera Salinas.

Entre los recursos que dependen en gran por ciento de las importaciones, se encuentran los productos alimenticios para abastecer la demanda. Esto afecta la identidad de la gastronomía cubana pues, incluso presentando platos típicos de la comida criolla, se elaboran con productos provenientes de otros países, con una marcada huella ecológica y sociocultural en su elaboración, transportación y almacenamiento.

El turismo agroecológico devendría un sector especializado que tributaría directamente a disminuir los efectos negativos de otras formas de turismo convencional y a fomentar una cultura turística en la construcción de conocimientos y valores éticos, de normas de relación entre los seres humanos y con la naturaleza.

 

Retos del turismo agroecológico en Cuba
El desarrollo del turismo agroecológico puede incentivar a familias y comunidades a vivir en el ámbito rural y participar en la producción de alimentos con valor agregado, integrados a sistemas alimentarios locales, sostenibles y resilientes. Foto: Jorge Luis Baños:IPS

Ciertos elementos desfavorables del contexto cubano requieren soluciones rápidas y eficientes, como la dependencia de importaciones de alimentos e insumos para la producción, las tierras agrícolas ociosas, la poca representación de jóvenes y mujeres en el campo, la población rural envejecida, la creciente migración, los efectos del cambio climático y la recesión económica.

El desarrollo del turismo agroecológico puede incentivar a nuevas familias y comunidades a vivir en el ámbito rural y participar en la producción de alimentos con valor agregado, integrados a sistemas alimentarios locales, sostenibles y resilientes.

[…] se desaprovechan iniciativas de integración con el entorno rural y comunitario, que desde el enfoque agroecológico podrían promover alternativas viables para la mejora de la calidad de vida en la agricultura familiar y el desarrollo de prácticas sostenibles.»

Esta modalidad de turismo no existe en el país, que se centra principalmente, como se dijo antes, en el turismo de sol y playa, de ciudad y vida nocturna, histórico y cultural, sin una articulación directa con los sistemas alimentarios locales dependientes de un importante volumen de importaciones para garantizar ofertas alimentarias a los turistas.

Vea también la serie Cubanas y agroecologia, una recopilación de trabajos especiales, monografías, entrevistas y videos sobre la transición agroecológica y la equidad de género como parte de un esfuerzo entre Oxfam e IPS Cuba.

Por tanto, se desaprovechan iniciativas de integración con el entorno rural y comunitario, que desde el enfoque agroecológico podrían promover alternativas viables para la mejora de la calidad de vida en la agricultura familiar y el desarrollo de prácticas sostenibles.

Más allá de obtener beneficios a través del entorno natural, el turismo, que muchas veces provoca comportamientos poco sensibilizados con el medio ambiente, debe incorporar acciones colectivas y participativas.

Debe brindar vivencias que posibiliten, por una parte, la creación de oportunidades e incentivos para la incorporación de jóvenes y familias al campo y, por otra, brindar al turista el disfrute de bienes culturales y socioproductivos, desde el respeto y fomento de la diversidad ecológica y cultural de los territorios.

 

Aprovechar una oportunidad

Según Zurab Pololikashvili, Secretario General de la Organización Mundial del Turismo, la crisis generada por la covid da la oportunidad de “replantearnos cómo ha de ser el sector turístico y su aportación a las personas y al planeta; la oportunidad deque, al reconstruirlo, el sector sea mejor, más sostenible, inclusivo y resiliente, y que los beneficios del turismo se repartan extensamente y de manera justa».

En el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social(PNDES) 2030 se considera conveniente la diversificación del “producto turístico”. La promoción del turismo agroecológico debe tributar a ello. La práctica de esta modalidad tiene presencia en diversos territorios cubanos, en general, de forma empírica y sin una formalización oficial y coherente con las prácticas desarrolladas.

En este sentido, resulta favorable que una de las 63 nuevas medidas para potenciar la producción de alimentos en el país reconoce la necesidad de desarrollar el diseño y la gestión de productos de turismo de naturaleza y rural en las empresas estatales, cooperativas y productores agropecuarios.

Concebida para áreas agropecuarias y forestales, la propuesta se refiere a“la modalidad de proyectos de desarrollo local en que se autofinancien, aporten a los presupuestos locales, contribuyan a la conservación del medioambiente y al incremento y diversificación de producciones agropecuarias”.

 

Acción conjunta de Minag y FAO
El mercado del turismo aspira cada vez más a servicios de alta calidad, en particular en el rubro alimentario (alimentos orgánicos y agroecológicos, gastronomía saludable y auténtica) con gran diversidad y trazabilidad; curiosidad y atracción por los alimentos con una historia, una identidad cultural, un valor ambiental y para la salud. En la imagen porciones de casabe que ofrece La Fajoma, restaurante privado del centro histórico de La Habana Vieja. Foto: Jorge Luis Baños _IPS

En estos momentos, el Ministerio de la Agricultura de Cuba y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) proponen un proyecto de colaboración que concibe una red articulada de fincas familiares y comunidades enfocadas en desarrollar el turismo agroecológico.

La iniciativa plantea aprovechar las experiencias más relevantes y exitosas, a partir de buenas prácticas, potenciarlas y fomentar la institucionalización de esta modalidad para contribuir a extender esas experiencias hacia otros actores en alianza con los gobiernos municipales.

De ese modo, es posible favorecer la conversión del turismo agroecológico en uno de los ejes de las estrategias de desarrollo municipal, a la vez que contribuya positivamente a la sostenibilidad y la resiliencia de los sistemas alimentarios locales.

El proyecto pretende fomentar el turismo agroecológico y de proximidad, restableciendo o reforzando el vínculo rural-urbano, respetuoso de la naturaleza, el rescate de la gastronomía y la cultura rural cubana, al ofrecer incentivos para la incorporación de jóvenes.

Asimismo, busca contribuir a la incorporación de productoras y productores al manejo de las tierras ociosas, las entradas de divisas al país y al fortalecimiento de sistemas alimentarios locales y sostenibles con enfoque de género y generacional.

Además, responde a la exigencia cada vez mayor del mercado del turismo que aspira a servicios de alta calidad, en particular en el rubro alimentario (alimentos orgánicos y agroecológicos, gastronomía saludable y auténtica) con gran diversidad y trazabilidad; curiosidad y atracción por los alimentos con una historia, una identidad cultural, un valor ambiental y para la salud.

Avanzar en esta dirección requiere, por una parte, mayores competencias y autonomía local para el desempeño de funciones administrativas, financieras y gubernamentales; por otra, un cambio de paradigmas, de formas de trabajo, relacionamiento y acción de instituciones gubernamentales, actores locales y la población.

Esa articulación permitirá sortear de manera integradora los desafíos que plantea la evolución del sector turístico pospandemia, el problema alimentario y el desarrollo territorial sostenible y resiliente ante las crisis multidimensionales vigentes. (2022)

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