Actualización del modelo cubano, ¿avances o retrocesos?

Cuba atraviesa una situación socioeconómica mucho más compleja que la existente antes de la actualización.

El sector agropecuario es una de las máximas prioridades declaradas incluso antes de 2011, sin embargo recibe menos del 5 % de la inversión total.

Foto: Tomada del sitio Mesa Redonda

Desde el año 2011 Cuba emprendió un proceso de transformaciones llamado Actualización del Modelo Económico y Social Cubano, cuyo documento rector fueron los Lineamientos para la Política Económica y social del Partido y la Revolución. La concepción del proceso y de los lineamientos constituyó un paso de avance ya que permitió contar con una hoja de ruta de las principales transformaciones que urgía acometer en el país en pos de alcanzar una senda de desarrollo económico y social.

Años más tarde, en 2016,  durante el séptimo congreso del Partido Comunista de Cuba, se actualizaron los lineamientos y se añadieron dos nuevos documentos rectores al proceso de actualización: La Conceptualización del Modelo y las Bases del Plan Nacional de Desarrollo Económico y social hasta 2030. Es a partir de este momento, donde se plantea la visión de la nación como: soberana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible.

Diagnóstico

Cuando se realiza un análisis del período 2011-2019 (para aislar los efectos de la pandemia de covid en 2020 y 2021) en algunos indicadores clave, puede apreciarse que:

  • En términos de producto interno bruto, de una meta de 5 % como promedio anual, se obtuvo apenas un 2 %. En este bajo crecimiento incidieron varios factores: la lentitud de la reforma y su ineficaz secuencia, con impacto en la inercia de los sectores productivos, la necesidad de honrar los pagos de la deuda externa renegociada que limitan los recursos para invertir en la esfera productiva y el empeoramiento del balance del comercio exterior.

Influyeron también eventos meteorológicos como huracanes, intensas lluvias, o sequías, y el bloqueo norteamericano que es una variable exógena y estructural, limitante del desarrollo cubano.

  • Las exportaciones de bienes se contrajeron un 65 % y las de servicios en 14 %. Las importaciones de bienes, también disminuyeron en 29 %. Vale destacar que casi la mitad de las importaciones de bienes que realiza el país son de alimentos y combustibles, las cuales son cuasi inelásticas, o sea que, ante escasez de divisas, el país se ve obligado a mantenerlas por la dependencia de ambos rubros, vitales para la economía y la sociedad.

Por demás, la mayoría de las importaciones de Cuba son de bienes intermedios, o sea, materias primas necesarias para mantener los procesos productivos. Así, recortes administrativos en las importaciones sin procesos efectivos de sustitución, implican afectaciones a las producciones nacionales y, por ende, al consumo de la población.

  • En cuanto a inversión extranjera, se declaró la necesidad de captar unos 2500 MM de USD por año. Esta meta tampoco pudo materializarse, aunque las necesidades de financiamiento del país, probablemente se hayan incrementado.
  • José Luis Rodríguez, asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (CIEM), señala en un informe inédito, que “La inversión extranjera directa en los últimos años […] alcanzó un promedio anual de unos 833 millones de dólares”, cifra muy alejada de la meta.
  • Aun así, se registra un modesto crecimiento de la IED, concentrada en el turismo, la energía y la minería en más del 50 % de los flujos financieros, añade el ex ministro cubano de economía y planificación.

No puede obviarse el impacto del bloqueo norteamericano y de la política agresiva de la administración de Donald Trump (2017 – 2021),  que no ha variado bajo el mandato de Joe Biden (2021 -), lo cual hace de Cuba una plaza compleja para los inversionistas extranjeros que mantienen relaciones con Estados Unidos.

  • En lo relativo a la estructura de la inversión, se ha mantenido una baja proporción destinada a sectores productivos, destacando particularmente el sector agropecuario, que a pesar de ser una de las máximas prioridades declaradas incluso antes de 2011, recibe menos del 5 % de la inversión total.

La pandemia de la covid  desatada en 2020, sin dudas provocó una crisis multidimensional a nivel global que puso en tensión incluso a las economías más robustas. Para una economía pequeña, subdesarrollada y bloqueada como la cubana, significó una agudización de los problemas estructurales acumulados a través de los años, que no habían sido mitigados en el período previo donde el proceso de actualización se encontraba en curso.

En los años subsiguientes, el efecto conjunto de la crisis sostenida, el azote del coronavirus, la implementación en enero de 2021 de la tarea ordenamiento monetario con inconsistencias en su diseño e implementación, y la dolarización parcial de la economía, han ido sumiendo al país en una situación socioeconómica mucho más compleja que la existente cuando se decidió emprender la actualización.

El contexto nacional ha condicionado una ola migratoria sin precedente.

Impacto

En términos de condiciones de vida, es notable el retroceso: la escasez de oferta de bienes básicos se ha vuelto crónica, incluidos los medicamentos más elementales; la existencia de algunos de estos bienes solo en moneda libremente convertible a la cual solo accede parte de la población que cuenta con ingresos en divisas o que acude al mercado cambiario informal con tasas de cambio muy elevadas.

La  espiral inflacionaria ha licuado el poder de compra de  salarios y pensiones y limita el acceso económico a bienes esenciales como alimentos, medicamentos y aseo personal; el deterioro de los servicios básicos como educación y salud, que al inicio de la actualización fueron sometidos a procesos de reorganización y compactación fuertes en virtud de la eficiencia económica; entre muchos otros.

Este contexto nacional ha condicionado una ola migratoria sin precedente tanto en magnitud como por su continuidad en el tiempo. Según Juan Carlos Albizu-Campos Espiñeira (junio, 2023), solo hacia Estados Unidos en 2022 migraron  313 488 personas, casi el doble de los migrantes en dos oleadas previas: Mariel en 1980 (126,407) y la crisis de los balseros de 1994 (32,362).

Esta migración pone en peligro la fuerza de trabajo para garantizar la actividad productiva del país, compromete su potencial humano (recurso reconocido como el más importante de Cuba), en un contexto además donde aproximadamente la quinta parte de la población tiene 60 años y más.

A más de una década del inicio del proceso de actualización, el panorama socioeconómico del país, fundamenta la necesidad de acometer, de manera inmediata, otro programa de reforma que ataque las deformaciones estructurales que padece la economía cubana asociadas en lo fundamental a los sectores productivo y externos y que propenda a la ansiada mejora en las condiciones de vida de la población cubana sometida durante décadas a penurias de diversa índole.

En otras palabras, se trata de enrumbar la reforma hacia la convergencia con la visión de país que se concibió hace más de un quinquenio y que dista mucho de la realidad y la cotidianeidad que experimenta el país. (2023)

Un comentario

  1. Ramón García Guerra

    Debemos de subvertir el patrón de acumulación hoy existente, extractivista, basado en las exportaciones y la inversión de capital extranjero; para establecer un modelo de economía mixta con anclaje en la comunidad. La política subdesarrollante del Gobierno nos hunde en el pantano, mientras que el proyecto neodesarrollista del Partido nos lanza al abismo. La economía mixta con anclaje en la comunidad es un producto de la creación popular espontánea que sucedió en las últimas tres décadas. Las claves de esa economía son el trabajo autónomo, las remesas y el comercio de fronteras. Debemos de librar a esa economía de las incrustaciones mercantilistas que resultaron de las estrategias de sobrevivencia que adoptó la sociedad y a partir de las cuales se articuló la misma. El objetivo es crear tejido económico que respalde las autonomías que logró la sociedad en las últimas tres décadas.

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