Cine Cubano en Cuarentena: una iniciativa en streaming para aliviarnos la vida

Mientras dure el confinamiento, las redes sociales e internet son el espacio público menos peligroso para interactuar. A él recurren también los realizadores del cine cubano.

Han sido varias las iniciativas en las redes sociales para sobrellevar estos largos días de aislamiento social por el nuevo virus de la covid-19. Gracias a internet, son diversas las actividades que se pueden hacer desde casa. Diferentes plataformas de streaming han ofrecido un grupo de contenidos gratis, escritores han subido sus libros para su descarga, museos ofrecen visitas virtuales, influencers realizan rutinas de ejercicios para practicar deportes, surgen cursos online que puedes hacer totalmente gratis y los músicos ofrecen conciertos a través de las redes.

La industria del cine ha sido uno de los sectores perjudicados en estos momentos de recogimiento social. Están paralizadas las filmaciones, el desarrollo de las películas y las salas de exhibición permanecen cerradas.

Una iniciativa creada desde Cuba para hacer más llevaderos los días del confinamiento es Cine Cubano en Cuarentena (CCC). Impulsada por el joven realizador José Luis Aparicio (El secadero, Sueños al pairo), consiste en hacer accesibles paulatinamente en streaming películas de todas las épocas y géneros del audiovisual de la nación caribeña, que los interesados podrán disfrutar mientras dure la emergencia sanitaria. Un espacio que es como tener una especie de Cinemateca desde casa.

“La idea de CCC surge espontáneamente, durante mi primer domingo de cuarentena. Estaba al tanto de cómo las cinematecas y festivales internacionales liberaban sus archivos durante este período de aislamiento. Entonces, se me ocurrió que podía hacerse lo mismo con el cine cubano, al menos con el independiente. Le comenté a un par de amigos y a todos le pareció muy buena idea. Me ofrecieron sus películas para comenzar. Armé la página y la lancé en menos de una hora. Y ahí estamos. Creciendo e incorporando colaboradores y espectadores cada día”, contó Aparicio.

Para el comienzo y desarrollo de la página de CCC, su promotor convocó a los realizadores: «Ayudemos a que los espectadores descubran nuestros filmes en este período de reclusión y aislamiento. No importa el año de producción ni la duración del metraje ni el género ni el formato. ¡Comuníquese por privado!», llamó la iniciativa desde su muro de Facebook.

“Ahora ya me contactan ellos casi siempre”, agregó Aparicio.

Los archivos audiovisuales han sido ofrecidos por sus directores desde plataformas como Vimeo y YouTube, o también han sido publicados en los sitios personales de algunos realizadores. Las obras están sujetas “a las restricciones de privacidad configuradas por sus propietarios en la plataforma de origen. Algunos audiovisuales han sido liberados de manera temporal, por lo que no podrán visualizarse eventualmente; otros están protegidos con contraseñas, las cuales publicamos junto al archivo, siempre que los autores hayan dado autorización para ello o las hayan compartido públicamente”, advierte la iniciativa en su página.

Pero CCC no se limitó a un espacio como el de las redes sociales. Dado que en la revista electrónica Rialta ya existía la sección “Mise en abyme”, donde se publican ensayos y textos teóricos sobre audiovisual, pero que además ha sumado una mínima antología de cortos, largos y mediometrajes cubanos independientes, para ver en streaming, Aparicio propuso a sus gestores sumar esfuerzos en un acto de colaboración.

“El vínculo con Rialta surge a raíz de que se nos ocurre a la poeta Katherine Bisquet y a mí comenzar a escribir textos críticos respecto a algunas de las películas compartidas, sobre todo aquellas menos conocidas y visibilizadas, como una manera de generar material teórico que complemente el streaming. Entonces, le comentamos la idea al staff de Rialta Magazine y nos ofrecieron la posibilidad de tener una columna, algo por lo que les estaremos siempre muy agradecidos”, reconoció Aparicio.

Ahora, junto a las propuestas liberadas para su difusión a través de CCC, se suman películas allí publicadas, como La Época, El Encanto y Fin de Siglo (Juan Carlos Cremata, 1999), Utopía (Arturo Infante, 2004), El patio de mi casa (Patricia Ramos, 2007) y el largometraje Caballos (Fabián Suárez, 2015), entre más de una decena.

Pero, ¿cuáles son las limitaciones que tienen los realizadores cubanos para poner sus obras a disposición de Cine Cubano en Cuarentena? Sobre el particular, comentó Aparicio: “Subir las obras a internet. CCC funciona con los link que nos proveen los mismos realizadores. Nosotros no subimos nada a ninguna plataforma. Todo está descentralizado y depende un poco de la gestión de cada cual. Cine Cubano en Cuarentena solo organiza y construye un archivo. Así también cada realizador puede decidir el tiempo que su película permanecerá abierta al público.”

“No llevo la cuenta completa, pero ya hemos compartido alrededor de 90 filmes. Y sigue creciendo el catálogo. Tengo la programación de varias semanas adelantada”, aseguró.

Entre los títulos que ya se pueden ver en Cine Cubano en Cuarentena hay clásicos del documental latinoamericano, como Coffea arábiga (1968) y Ociel del Toa (1965), ambos del realizador Nicolás Guillén Landrián. Además, está el controversial PM (1961), de Sabá Cabrera Infante y Orlando Jiménez Leal.

También aparecen obras del cineasta Fausto Canel, como su opera prima dirigida en Cuba, antes de partir al exilio, Desarraigo (1964), y su cortometraje El final (1964), guardado por la dirección del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) durante muchos años. Del mismo modo están obras de Fernando Villaverde, otro realizador maldito de los primeros años del ICAIC, con el documental El parque (1963) y el censurado corto de ficción Elena (1964).

Se suman además los documentales ¿Qué remedio? La parranda (2017), de Daniela Muñoz Barroso; El proyecto (2017), de Alejandro Alonso; Operación Alfa o Lo que le pasó a Benito Manso (2011), falso documental sobre la desaparición de la carne de res durante la Guerra Fría en Cuba; y Días de diciembre (2016), de Carla Valdés León.

Por el lado de la animación, hay títulos como Reflexiones (2009), cortometraje satírico de Yimit Ramirez y Laura Tariche, y El cowboy (1962), de Jesús de Armas, uno de los cortos más destacados de la naciente animación cubana del ICAIC de esa década.

Asimismo, aparecen directores como Jorge Luis Sánchez, con su documental El Fanguito (1990); Jorge Molina, con Molina’s Borealis (2013); Molina’s Solarix (2007) y Molina’s Margarita (2019); Carlos Lechuga, con Planeta Cerquillo (2011) y Los bañistas (2010), y Heidi Hassan, con Tierra roja (2007).

A esta lista se suman los largometrajes de ficción La obra del siglo (2015), de Carlos Quintela; Red Cockroaches (2003), de Miguel Coyula, y el documental El tren de la línea norte (2015), de Marcelo Martín.

Una pregunta salta: ¿por qué no utilizan un mecanismo parecido al de Cine Cubano en Cuarentena para realizar la Muestra Joven?

“Es una idea que se tiene, pero aún es muy pronto para saber si se podrá realizar. Lo cierto es que lo sucedido con la Muestra Joven y el mundo en general, durante los últimos meses, amerita un cambio de paradigmas. El ciberespacio, si bien limitado aún para los cubanos por una cuestión económica, es un ambiente más democrático y libre que los espacios tradicionales o institucionales que teníamos”, indicó Aparicio.

Más allá del espacio para la exhibición de películas, Cine Cubano en Cuarentena pudiera convertirse en un festival online. Aparicio apunta: “Sería lo ideal. Un sueño. Más ahora que el futuro de la Muestra Joven es incierto. En todo caso, surgiría como un evento más, no para tomar el lugar de ningún otro. Mientras más festivales, mejor.” (2020).

Un comentario

  1. Antonio Méndez

    muy buena iniciativa

Normas para comentar:

  • Los comentarios deben estar relacionados con el tema propuesto en el artículo.
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas de este sitio.