Las preguntas que los cineastas cubanos hacen al Fondo de Fomento del Cine Cubano (Parte I)

La iniciativa propone nuevas oportunidades para la creación y la relación con las instituciones.

El edificio que es sede del ICAIC.

Foto: Tomada de Cubacine

Tras casi una década de demandas de los cineastas cubanos, el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) lanzó la primera edición del Fondo de Fomento del Cine Cubano, a fines de mayo último.

Se trata de una de las más ansiadas demandas de ese colectivo de creadores, de conjunto con la todavía no aprobada Ley de Cine. Su primera convocatoria, abierta entre el pasado 8 de junio y el 10 de julio próximo, va dirigida a apoyar proyectos de escritura, desarrollo y posproducción de largometrajes de ficción, documental y animación.

A este Fondo solo pueden aplicar los realizadores inscritos en los Registros del Creador Audiovisual y Cinematográfico o Literario, así como los Colectivos de Creación Audiovisual y Cinematográficos reconocidos por el ICAIC.

«El Estado y el Gobierno cubanos apoyan este proceso, el cual abre nuevas oportunidades de construcción del cine cubano y estrecha la relación de las instituciones con los creadores», indicó la nota oficial del ICAIC y agregó que, «tan pronto las condiciones lo permitan», este mismo año abrirá una segunda convocatoria para financiar la producción de películas.

Los cineastas llevaban un tiempo esperando por el lanzamiento del Fondo, que deriva de la aprobación del Decreto Ley 373 del Creador Audiovisual y Cinematográfico Independiente, publicado en la Gaceta Oficial del 27 de junio de 2019, de conjunto con 13 regulaciones que actualizaron el marco jurídico de la actividad cinematográfica y audiovisual en el país.

Una vez en marcha, ¿qué piensan los realizadores sobre el Fondo de Fomento del Cine Cubano? Para saberlo, conversé con algunos de los cineastas más activos de los últimos tiempos en la nación caribeña.

“El lanzamiento del Fondo es una feliz noticia para todos. Es el resultado de largas, difíciles y complejas conversaciones entre los cineastas y las instituciones culturales del país”, afirmó Luis Alejandro Yero, graduado de la Escuela internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños (EICTV) y director del premiado documental Los viejos heraldos (2018).

“Debemos agradecer la persistencia de un grupo de creadores que iniciaron ese diálogo y organizaron las inquietudes de un gremio ante un contexto de creación cinematográfica cambiante, fluido, plural, horizontal e independiente. También, a las instituciones involucradas y su trabajo para implementar el Fondo”, reconoció.

José Luis Aparicio, director del corto de ficción El secadero (2018) y del documental censurado Sueños al pairo (2020, codirigido junto a Fernando Fraguela, considera que el Fondo es “un asunto muy complejo, que ahora mismo provoca mucha incertidumbre en el sentido de que es la primera vez que se hace algo de esa envergadura. En la situación actual del país y del mundo, a uno siempre le provocan dudas que cosas así se puedan realizar, pero realmente quiero tener fe en que va a salir algo bueno de ahí y ojalá sea exitoso.”

“El Fondo es una muy buena noticia para el cine cubano en general. Es una de las demandas más importantes que tiene el gremio. Incluso, mucho antes de que yo estudiara cine en el Instituto Superior de Arte, ya los cineastas cubanos estaban pidiendo una Ley de Cine y estaban planteando la necesidad de un Fondo de Fomento. Eso me da a entender lo importante y difícil que ha sido, porque justo dos años después de que yo me graduara, es decir, siete años después de que yo empecé en el mundo del cine, ya ellos llevaban mucho más tiempo pidiendo esto. Que realmente se concrete, aunque sea en circunstancias tan adversas como esta, es realmente un gran logro del gremio”, agregó.

“Por ahí lo veo bien, porque creo que con ese impulso a la producción que debe venir luego del Fondo de Fomento, habrá mayor cantidad de largos y cortos de ficción o documental produciéndose. Los apoyos a películas en diferentes fases de desarrollo, con una cantidad de dinero que no es realmente ínfima, sino que es una cantidad considerable, sobre todo para las circunstancias de producción que tenemos en nuestro país, es algo genial”, consideró.

“Espero que el Fondo pueda funcionar a la perfección, con justicia, que cumpla todos sus plazos, respete el riesgo creativo, la originalidad de la visión de los creadores, que respete la libertad formal y expresiva de contenidos y temáticas en todos los sentidos. Además, que logre darle este impulso a la producción, usando dinero del Estado, dinero del pueblo, es decir, los fondos públicos. Me parece a mí que es un gran paso de avance”, agregó.

Para Aparicio, el Fondo “es una puerta que se abre, que no estaba ahí y siempre agradecemos las puertas que se abren para el cine independiente, porque realmente no hay muchas. En el estado de crisis económica en que va a estar el mundo, probablemente, después de la crisis de covid-19, va a ser mucho más difícil conseguir fondos para las artes, y el cine es probablemente la más cara de todas”.

Su deseo es que el Fondo “funcione bien y que realmente pueda ayudar al cine cubano en general. Muy buena noticia en teoría; ya veremos en la práctica y, por supuesto, ojalá que funcione a la perfección. Sé que es la voluntad de todos.”

Ricardo Figueredo Oliva, realizador de La singular historia de Juan Sin Nada (2016), Despertar (2011, codirigido con Anthony Bubaire) y Operación Alfa (2012), entre otros, así como productor de casi toda la obra independiente de Eduardo del Llano, indicó:

“Yo he sido de los optimistas con la convocatoria. Me parece una oportunidad para hacer proyectos y dar oportunidades. Ojalá lo hagan bien y que puedan salir buenos proyectos. Espero que pueda funcionar no solo la estructura ICAIC-Ministerio de Cultura, sino también la ONAT con el Banco Nacional de Cuba y esas sub-ramas a veces impredecibles. Estoy a la expectativa”, señaló.

Armando Capó, director del largometraje Agosto (2019), también deposita sus esperanzas en el Fondo.

“Creo que el lanzamiento del Fondo ocurre en el momento que resulta más necesario. Dentro de toda la incertidumbre de lo que significa el coronavirus para el cine y nuestros países en general, cuando algunos fondos y festivales han cerrado o están pospuestos, cuando algunos países han reducido o planean reducir los presupuestos dedicados a la cultura… la convocatoria del Fondo es un ejemplo de cómo se puede llegar a encontrar consensos, en este caso entre el Instituto y el gremio. No creo que sea perfecto, tengo la convicción de que vamos a tener muchas dificultades, incomprensiones y tal vez retrocesos. Pero es un nuevo camino y está por escribirse. Esta convocatoria me da esperanzas”, aseguró.

También la animadora Ivette Ávila Martín tiene muchas expectativas. “El muy esperado lanzamiento del Fondo llena a muchos realizadores de esperanza. En lo particular, lo veo como una opción potencial de conseguir presupuesto nacional que llena un vacío que tenía la industria hasta el momento”, dijo.

Ávila Martín resaltó que este sea el primer Fondo cubano en echar a andar, dado que en Cuba “no tenemos opciones, no hay muchas opciones para la producción independiente, y si es para animación, menos. Existen fondos internacionales a los que no accedemos por falta de información o problemas de comunicación, envíos de documentación o viajes que no podemos realizar. Por eso, te repito, es una luz. Hay que ver cómo se va implementando y cómo se desarrolla todo.”

Pero, más allá de las naturales expectativas que despierta la noticia del lanzamiento del Fondo, ¿qué beneficios trae este para los cineastas cubanos? (2020)

(Primera parte…)

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