Autonomía e intrepidez en el XI Salón de Arte Digital

Agudas temáticas, dinamismo y multiplicidad de lenguajes, distinguen la muestra de audiovisuales presentada en esta edición.

Apertura, audiovisual de Janler Méndez Castillo.

El XI Salón y Coloquio de Arte Digital corrobora una vez más la existencia en nuestro país de una producción audiovisual independiente. Se trata de un evento competitivo organizado por el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau que convoca fundamentalmente a dos categorías: una que concierne a la obra impresa originada por medios digitales y otra (la que nos incumbe aquí) referente a la producción audiovisual en soporte digital.

No se aceptan video-clips, documentales, cortometrajes o largometrajes de ficción o animaciones convencionales sino aquella otra producción más experimental y ligada a las Artes Visuales como el videoarte, los cortos experimentales, aquellas animaciones que no se dirigen específicamente a un público infantil y sobre todo esos trabajos difíciles de clasificar que nos hacen olvidar las fórmulas.

La obra que alcanzó el Tercer Premio, Cabezones, de Ivette Ávila y Ramiro Zardoya, consiste en un conjunto de animaciones cortas donde el humor se manifiesta con una perspicacia punzante. Habitan en él elementos del cine de horror, o más bien pudiéramos decir del animado de horror, del cual también se está creando una tradición, a partir de los extremos a los que se está llegando en este campo, fenómeno que demanda estudios mucho más profundos si pensamos en producciones como South Park o Happy Three Friends y ciertos dibujos animados manga.

Pero la gran diferencia con estos lejanos parientes es que Zardoya e Ivette no son destructivos, apuestan por un discurso mucho más elevado, donde la inteligencia del chiste posee la cualidad mafaldiana de un Quino. El dominio profesional, la madurez y la capacidad de síntesis conque utilizan los recursos del lenguaje digital no se ven solamente en esta serie premiada sino en todas las otras obras que presentaron y que también forman parte de la selección del jurado.

Néstor Ramón Siré Mederos mereció el Segundo Premio con su obra Reconstrucción de ideología, que es parte de una serie del mismo nombre compuesta por 4 obras. Utilizar el himno nacional como canción de cuna es mucho más que un atrevimiento, es una señal de alarma que nos advierte sobre cómo los símbolos patrios pueden convertirse en drogas para la inmovilidad, en mecanizados y disfuncionales recursos de un discurso inoperante y anquilosado.

Recuerda un poco este video a aquel de José Ángel Toirac en el que un actor ¨recita¨ en lenguaje mudo el poema Tengo de Nicolás Guillén. Aunque son disímiles ideas, ambas tienen en común el inteligente acto de descontextualizar un discurso archiconocido para re-cargarlo con nuevos contenidos.

Apertura, la obra que obtuvo el Primer Premio, fue realizada por Janler Méndez Castillo. La fruición estética está dada aquí por el descubrimiento que paso a paso hacemos de la imagen que, siendo abstracta al principio, se resuelve luego ­-con el acercamiento de la cámara- en uniformes lápices escolares, nuevos y verticales, con excepción de uno de ellos que por haber sido usado es más corto y deja un espacio; una ventana al cielo. El astro a través del agujero evoca el deseo de libertad de un preso, es el alivio a la sensación de encierro que provocan los barrotes de lápices.

Libreta de Estudios, audiovisual de Yainiel Martínez Valladares.

Las dos menciones de esta sección audiovisual del evento, correspondieron a Amilkar Feria Flores con Frente frio y a Yainiel Martínez Valladares con Libreta de estudio.

En algunas ocasiones el artista no necesita resignificar el objeto elegido para crear el código de su discurso mediante la manipulación del mismo. En vez de darle sentido a un objeto lo que hace es aprovecharse del que éste ya tiene para una comunidad de personas. Libreta de estudio es una animación nada convencional que alude a la obsesión del cubano con la carne de res como alimento.

Esto no se manifiesta frontalmente en la obra- eso es lo interesante, ese decir sin decir cuando para decir no es necesario decir-, pues lo que ve el espectador es una serie de ecuaciones matemáticas donde los números han sido sustituidos por vacas. Sin duda el artista cuenta con el significado popular de la imagen de este animal para comunicarse con el espectador. Desde cierto punto de vista Yainiel presenta en vez de re-presentar. La obra queda entonces localizada a un contexto y dirigida a un espectador específico: el cubano.

Frente frio es una obra que recurre al recurso opuesto, es decir, a la manipulación del objeto con un propósito determinado, a la re significación consciente del mismo para emitir una idea del autor. En este caso es la superposición de un texto sobre una imagen lo que provoca la dimensión marcadamente humorística de la lectura, un tanto obvia, que provoca esta obra: ¨Todo (hasta el clima) se torna político¨, es lo que parece decirnos Amilkar.

Además de los premios y las menciones, las obras finalistas y seleccionadas por el jurado para la muestra resultan dignas de comentar brevemente. Una de ellas es Neorrealismo, de Francisco Masó, él construye una obra fantasma donde una multitud de logotipos institucionales, los créditos sin nombres, la banda sonora y el título obtienen toda la atención. Se trata de sustituir la cáscara por la fruta, pues en ella puede estar todo el alimento.

La obra Revuelo, de Ernesto Gallardo, es casi un gesto, simplemente selecciona de un archivo un paneo del ¨pueblo enardecido¨ que repite continuamente, pero esta repetición hipnótica reordena la percepción que habitualmente tenemos de imágenes como esta. Si el acto de seleccionar (como demostró Duchamp) puede ser un acto creativo, entonces éste es un buen ejemplo.

La cabeza, audiovisual de Ivette Ávila y Ramiro Zardoya.

Ivette Ávila y Ramiro Zardoya (de quienes ya hablamos antes cuando comentábamos las obras galardonadas) presentaron un conjunto muy profesional pero es La Cabeza uno de los que más impactó al jurado, quizás por el rigor de su realización. También en el campo de la animación es preciso subrayar Decisión, de Leandro de la Rosa y Sin Regreso de Osailys Ávila. Y ya en el área de las tres dimensiones se destaca Gerardo Lebredo con Jack inside.

La extensa cantidad de animaciones presentadas transitan desde los lenguajes más tradicionales hasta la mezcla con imágenes en video, desde el stop- motion hasta el collage. Una de las más experimentales es el trabajo realizado por Amilkar Feria, Erian Ruiz y Loreta Coral cuyo título es Game Over, la misma narra un video juego donde el personaje trata de salir del laberinto que lo encierra: su propio contexto. También en el caso de Rival, de Rubén Darío García, presenciamos un video juego, pero aquí la obra se construye con el juego mismo en toda su espectacularidad.

A través de textos, resuelve su propuesta Darío Pérez, cuyas Frases Célebres son un compendio de vulgaridades salidas del reguerón en contraste con la música de Phillip Glass. Javier Rivero realizó un interesante montaje en Plaga, donde los aviones martirizantes son representados como un ataque de insectos que recuerda Los pájaros de Hichcock. Más sólida y tajante nos parece la propuesta de Rafael Villares, Vigilante, donde la banda sonora lleva la dirección del discurso. Éste se construye con sonidos ordenados que narran lo que acontece mientras que la visualidad, intencionalmente sencilla, funciona como eje conductor.

Pero quizás, de la selección que hizo el jurado, el caso más controversial sea el de Alina M. Gonzales del Rio con su tríptico Sin título. Resulta (no lo sabíamos) que el arte naive también existe en las Artes Digitales. Algunos reprocharán al jurado haber escogido sus tres obras después de tanto rigor en la selección.

A esto el jurado pudiera responder que no tuvo esa oportunidad porque las tres venían dentro de un mismo archivo. Pero no sería convincente, se sabe que en el Centro Pablo hay programas de edición, y es que las pantallas que dividen las obras son igualmente interesantes por estar cargadas del kitsch más desenfadado y… es tanto y tan obvio, que por su propio exceso se revierte en algo digno de ver. ¿Estamos en presencia de una burla? No es el caso, realmente no existe aquí una intención ni una parodia, pero… ¿No son acaso a veces, los pintores primitivos, brillantes a causa de su desconocimiento de las técnicas pictóricas? ¿Por qué no exhibir entonces una experiencia similar en el caso del audiovisual? ¿Acaso siempre hemos de esperar a que los grandes centros de poder las legitimen y las exporten bajo etiquetas como bad painting o transvanguardia? En nuestra humilde opinión vale la pena ver estas obras porque… ¡ni siquiera Ed Wood en sus mejores tiempos resultó tan radical!

Ésta selección de audiovisuales es, en general, mucho más dinámica que las exhibidas en años anteriores. Esto se debe a la multitud de lenguajes que coexisten en ella y a que muchos de los agudos temas que abordan los artistas nos conciernen a todos de una manera u otra.

Un comentario

  1. Flor

    Muy buenos los audiovisuales! Me encantó el de Yainiel Martínez Valladares, felicitaciones!!

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