G. Caín cuando era crítico

La crítica de cine de Guillermo Cabrera Infante (quien usaba el seudónimo de G. Caín) no es capítulo menor en la trayectoria literaria del escritor cubano. Y que los jóvenes críticos lo sigan leyendo, como hace el autor de este texto, es su demostración.

Como todo ángel caído, G. Caín como crítico es en extremo seductor, tentador y cautivadoramente luciferino. Tanto, que hay que desconfiar por completo de él y de sus procederes: pues no actúa de maneras misteriosas como el Dios omnisciente que lo desterró del Paraíso, sino de las formas más evidentes, exhibicionistas y pornocríticas.

El largo camino hacia el octavo piso del ICAIC

La reciente aprobación de nuevas disposiciones legales en torno el cine independiente en Cuba deberá provocar reflexiones diversas, pero requiere también una adecuada contextualización. De ello va este texto.

La reciente aprobación de nuevas disposiciones legales en torno el cine independiente en Cuba deberá provocar reflexiones diversas, pero requiere también una adecuada contextualización. De ello va este texto.

El eslabón perdido. Episodios del cine independiente cubano*

Con la muerte de Tomás Piard, esta semana en La Habana, el cine cubano pierde a una de sus voces más singulares y también incomprendida. Que sea este un homenaje a un cubano humilde y profundo.

La mayor parte de lo que se cuenta debajo no había sido dicho antes. En verdad, había sido casi olvidado. Se trata de una de las tantas historias que acompañan al cine cubano realizado fuera de los ámbitos oficiales, esos con historia. Se va a dar a conocer por boca de Tomás Piard, quizás el más célebre y terco de los supervivientes de aquello que en una época, cuando nadie aspiraba a ser tildado de “independiente”, era denominado “cine aficionado”. Por ello, el testimonio está teñido de su memoria personal y vivencias.