Pagos electrónicos llegan a las bodegas cubanas

Así se conocen los establecimientos barriales donde cada mes se expenden productos alimenticios y de aseo mediante la llamada libreta (cartilla de racionamiento).

Para el pago virtual en las bodegas, se emplea la aplicación EnZona, de la empresa estatal Xetid.

Foto: Tomada de www.cubaenterate.com

“Desde finales de 2020, algunas personas preguntan qué hace el código QR en cada tarima. Cuando uno les explica, miran con recelo. Otros, de la tercera edad, que son la mayoría de los clientes, no saben de qué se trata”, dice Dionis Águila, vendedor de una bodega de la habanera barriada de Marianao.

Cuba ha incrementado en los últimos años los pagos vía digital de servicios como electricidad, telefonía, agua, gas y algunas tiendas. Lo que hace peculiar el caso cubano es la llegada del comercio electrónico a algo exclusivo de la nación caribeña: la canasta normada o como se le conoce popularmente: “los mandados”.

En las bodegas y supermercados en pesos cubanos, la población adquiere arroz, azúcar, sal, pastas, café, aceite y artículos de aseo, de forma normada, es decir, una cuota fija mensual, que cubre alrededor de un tercio de la alimentación.

Hasta hace poco eran subsidiados, lo que culminó en enero pasado, con el inicio del reordenamiento monetario y cambiario. No obstante, garantizan un acceso mensual a determinados productos básicos, cuando en el país se viven tiempos de escasez y desabastecimiento.

Para el pago virtual en las bodegas, se emplea la aplicación EnZona, de la empresa estatal Xetid. El cliente deberá tener un teléfono celular con sistema operativo Androide o iOS, conexión a Internet (aunque no consume datos móviles) y configurada la aplicación a una tarjeta magnética asociada y activada.

Hasta enero podía emplearse el código QR EnZona en más de 5.400 establecimientos, entre bodegas, restaurantes, heladerías y mercados.

En Guantánamo, en el oriente cubano, la experiencia se inició en unidades de los municipios de San Antonio del Sur, Baracoa y la capital guantanamera. Mientras, en Cienfuegos, la bodega El Nuevo Refino permite desde febrero último que los clientes paguen sus compras con EnZona y se espera extenderlo a la capital provincial durante el primer trimestre.

En Camagüey, donde la primera experiencia fue en la gastronomía estatal, proyectan en 2021 extenderlo a todas las bodegas del municipio cabecera, al igual que en la Isla de la Juventud.

En La Habana, en 2.677 instalaciones de comercio de 14 municipios se puede utilizar esa modalidad de pago, dijo Yusnier Arias, subdirector de la Empresa Provincial de Comercio. Sin embargo, hasta el momento las operaciones son reducidas, de apenas unas 10.000.

Además de las bodegas, otras instalaciones del sector estatal en pesos cubanos se suman a los pagos electrónicos, entre ellas, mercados, cafeterías y heladerías, incluida la más emblemática de la nación caribeña, Coppelia, en La Habana, como parte del proceso de perfeccionamiento del comercio interior y la informatización de la sociedad.

Hasta enero podía emplearse el código QR EnZona en más de 5.400 establecimientos, entre bodegas, restaurantes, heladerías y mercados. Sin embargo, la cifra dista de las 13.000 bodegas existentes en el país.

Al cierre del año pasado, 2.641 unidades avanzaban en la implementación del código QR como forma de pago y, de ellas, 2.360 corresponden a unidades de ventas de mercancía, incluyendo 1.723 bodegas.

Ventajas y trabas

Fuentes del sector del comercio, en coincidencia con opiniones de clientes, consideran que esta alternativa tiene ventajas para todas las partes.

“El pago electrónico garantiza transacciones más seguras, permite una menor circulación de efectivo y garantiza además mayor control contable y financiero para el sector del comercio”, opinó Meili Cuéllar, del departamento de comunicación y marketing del Grupo Empresarial de Comercio de Cienfuegos.

Para las y los consumidores, el pago electrónico en bodegas reduce, mediante las bonificaciones, el costo final de la canasta familiar normada, algo muy útil ahora, cuando los productos allí incluidos dejaron de tener subsidios y experimentaron un alza considerable, por ejemplo, de costar 25 centavos por libra, el arroz pasó a costar entre siete y diez pesos.

Para Ariel Díaz, tiene muchas ventajas: “el sistema es rápido y efectivo y también permite beneficiarse de los descuentos que hacen los bancos por el uso de los pagos electrónicos”.

Las plataformas digitales pueden sustituir a las terminales de puntos de venta (POS, por sus siglas en inglés), una tecnología “muy cara y que no es accesible en todos los lugares”, destacó Belkis Cabrera, directora de Informática del Ministerio de Comercio Interior.

Las voces del público

Apenas dando sus primeros pasos, esta posibilidad de pagar sin necesidad de disponer de dinero en efectivo, genera inquietudes y temores diversos para las partes.

“Si no hay dinero, no hay propina por buen servicio y eso es algo que siempre han disfrutado quienes laboran en este sector”, comentó Andrés Martín, hasta hace muy poco dependiente y hoy trabajador privado.

El ingeniero mecánico Amaury Pérez opina que “muchos bodegueros se resisten a la pasarela electrónica de pago… es necesaria una mayor divulgación, pues todavía hay desconocimiento”.

Algunos criterios en las redes sociales apuntan a la conveniencia de usar también la plataforma Transfermóvil, que no requiere conexión a la red nacional de datos para su funcionamiento. (2021)

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