Cinco razones para que los niños no tengan Internet en Cuba

Con mayor frecuencia y peligrosa ingenuidad, familias cubanas dejan acceder a Internet y redes sociales a menores de 12 años.

En los últimos meses, se pueden ver, cada vez más niños y niñas cubanas con perfiles en redes sociales.

Foto: Tomada de Cubahora

 En Silicon Valley abundan los colegios sin tabletas ni ordenadores. En muchos países, las cuidadoras deben acudir sin celular a las guarderías. Hay también gurús digitales, quienes producen y piensan la tecnología, que han entendido el peligro y apuestan por una enseñanza sin pantallas para sus hijos.

En cambio, en Cuba, se sabe todavía poco y los infantes en las primeras edades acceden a tabletas y hasta Internet. Al contrario de la tendencia que defienden quienes conocen del tema, cada vez son más las familias cubanas que permiten a menores de 12 años tener acceso a teléfonos celulares, Internet y crearse perfiles en redes sociales.

Muchas escuelas en el mundo —y en la nación caribeña también— se esfuerzan por introducir nuevas tecnologías en las aulas. Sin embargo, en las escuelas donde se educan los hijos de directivos de Apple, Google y otros gigantes tecnológicos no entra una pantalla hasta que ingresen en el nivel secundario. Parecen contradicciones, pero permiten interpretar mucho.

Si quienes mejor entienden la tecnología de los móviles y las aplicaciones quieren a sus hijos lejos de ellas, deberíamos tomar nota.

En un sondeo realizado por IPS Cuba, se observó que de 20 niños menores de 14 años, 15 tenían acceso a celulares y 12 confesaron haber interactuado con redes sociales, de los cuales cinco afirmaron tener perfiles propios.

Ante esta peligrosa tendencia existente en la nación caribeña, incluso violando la edad establecida por las propias redes sociales, IPS Cuba resume cinco razones para impedir el acceso ilimitado a celulares y a la web antes de los 14 años de edad:

-Disminuye la creatividad: cuando un niño o niña tiene acceso a nuevas tecnologías y a Internet, disminuye la emoción en el aprendizaje. Limita su creatividad para hallar soluciones y respuestas a sus problemas. Circunscribe, estrechamente, su ámbito de expansión y su capacidad de concentración a las opciones digitales.

-Reduce su capacidad motora: al crear el hábito de consumo y empleo de soportes digitales e Internet, los niños poco a poco disminuyen sus actividades físicas. A su vez, desarrollan el sedentarismo y decrecen sus habilidades motoras.

-Incrementa riesgo de adicción: Todavía no han sido sólidamente demostrados los beneficios de las nuevas tecnologías en el aprendizaje en las primeras edades. Pero los riesgos de adicción ya son estudiados y fundamentados. Incluso, puede provocar falta de sueño y depresión.

-Dificulta la reflexión: el ritmo vertiginoso de las redes sociales e Internet provoca en los niños menos estudio e interpretación de los hechos. Algunas investigaciones pediátricas han indicado que la exposición a Internet desde temprana edad provoca retrasos en el aprendizaje de hasta dos años.

-Expone privacidad de los infantes: si todavía las y los niños no tienen capacidad de decisión, tampoco debieran poder publicar imágenes, datos e informaciones suyas en redes sociales e Internet. Los expone, los vulnera para el ahora y el futuro. Incluso, los puede hacer blanco frecuente de bullying y acoso digital, sin saber cómo deben responder ante ello. Más en un país con ausencia de leyes en este sentido.

Pero hay quienes todavía no se convencen con estas razones y consideran que sus hijos deben tener acceso a celulares e Internet. IPS Cuba también propone algunos tips para moderar su interacción con estos soportes digitales.

  • Permitir acceso a Internet solo cuando las y los adolescentes tengan 14 años y de manera controlada.
  • Limitar el acceso a redes sociales hasta que no superen la edad legal y civil de 16 años.
  • Prohibir los celulares en reuniones familiares, cenas y encuentros en casa.
  • Delimitar el acceso diario a Internet y redes sociales a una cantidad de horas razonables. Supervisarlo mediante el monitoreo del consumo de datos y horas wifi.
  • Revisar sus trazas de conexión para saber sus patrones de consumo y sitios de mayor consulta.
  • Controlar el empleo del móvil. Para ello, hay algunas herramientas como Digital Wellbeing, de Google, y Screen Time, de Apple, que limitan las horas y modos de uso de los celulares.
  • Compartir el consumo del celular. Hablar con sus hijos sobre qué ven, qué les gusta y ayudarlos a procesar la información.
  • Y, sobre todo, ser ejemplo. Si estamos compulsivamente conectados y empleando el celular, será más difícil predicar control. (2019)

3 comentarios

  1. Jorge Luis cabrera acosta

    Totalmente de acuerdo.

  2. Yinoby

    Y por q no ponen las ventajas de aprendizaje q trae consigo el acceso a internet? Si estamos en un proceso de informatización del país deberían mejor analizar las ventajas y desventajas al mismo tiempo, aparte de q algunas de estas razones q han expuesto o son falsas o si se saben utilizar serían una gran mejora en el futuro

  3. Yrmina Acosta

    Muy de acuerdo con el asunto y con las normas para comentar.

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