¿Cómo sobrevive un emprendimiento digital en Cuba?

En un quinquenio, varios han sido los proyectos online que permanecen, mientras otros quedaron solo en el intento.

Esta plataforma multimedia, ha potenciado varias formas de supervivencia desde proyectos con donantes, la autogestión y la participación en convocatorias de financiamientos.

Foto: Tomada de https://eltoque.com/

Una tras otra las hemos visto aparecer. La sección Red Cuba ha cubierto sus lanzamientos, incluso algunas actualizaciones. Las hemos seguido de cerca, las hemos visto crecer, burlar las fronteras; también, no pocas de ellas han perecido sin mayores penas ni coberturas. Las iniciativas digitales en Cuba, ya sean aplicaciones para móviles (estatales o privadas) o sitios de periodismo independiente, parecieron ser uno de los modelos de startup más atractivos y eficientes del último quinquenio. Pero no es tan fácil de decir-hacer como se lee.

Aplicaciones para móviles: ¿cómo me vendo?

Hace apenas unas semanas, los titulares los robaba la aplicación Qbolá. Han decidido “recesar por unos meses”, así lo circularon entre sus usuarios y publicaron en su página oficial de Facebook. Lo que surgió como una “solución tecnológica para que los cubanos accedieran a las noticias de su interés, de forma sencilla y económica posible”, se concretó en “un servicio de más de 12 horas diarias, que compilaba noticias de cerca de 200 medios de prensa”.

La comunidad de más de 40.000 usuarios ha dicho un “hasta pronto” desde el 10 de diciembre y sin fecha de regreso definida, si es que la tiene. ¿El motivo? Se ha vuelto “insostenible. Sin financiamiento externo y con un ingreso mínimo por concepto de publicidad, se hace imposible continuar asumiendo los gastos económicos en programación, diseño, conexión a internet y salarios necesarios que permitieran a QBolá?! seguir siendo gratuito, imparcial y profesional”.

Esta app para móviles decidió recesar por un tiempo.

No son los únicos. Varias, casi una decena, han quedado en ese buen intento. Las más sufridas han sido las aplicaciones de transporte. Ya en Redacción IpsCuba contabilizamos siete asociadas a servicios de taxis o porteadores privados. Algunas ya ni existen, otras se mantienen apenas. Y, actualmente, existen tres que compiten por establecerse en un inestable escenario energético y económico.

¿Cuáles app tienen más probabilidades de subsistir? Aquellas desarrolladas por empresas estatales que tienen un respaldo institucional que les permite sortear temas de gastos por conceptos de conectividad, implementación, entre otros. En este grupo, son muy atractivas las de índole bancaria, como Transfermóvil o EnZona, cuya propia facilidad de transacciones garantiza su permanencia y autosostenibilidad.

Entre las alternativas privadas ha permanecido AlaMesa entre las más empleadas y descargadas. Sus creadores entendieron, desde el principio, que un software de este tipo necesita visión camaleónica de brindar diferentes servicios y no sobrevivir únicamente de publicidad. Su carpeta de prestaciones tradicionales se combinaron con otras estrategias como las originales rutas de tapas, alianzas con marcas, entre otros.

Medios independientes: reportar y sobrevivir

Quizás una de las iniciativas más interesantes que padecieron los vaivenes de las startups digitales en Cuba fue Cachivache Media, una divertida propuesta comprometida “en hablar de las relaciones entre cultura, tecnología y Sociedad”.

Con un año y medio de lanzada, el primero de septiembre de 2017 hicieron un alto para “repensar los caminos, considerar los procesos y tomar fuerzas para seguir”.

En su editorial de cierre, explicaron estar en “ese punto del juego en el que llevamos nuestro personaje al máximo nivel, completamos todos los desafíos y conocemos el mapa como la sala de nuestra casa, y es necesario esperar una expansión para lograr nuevos retos”.

Y aunque no especificaron si entre los motivos del fin estuvieron factores económicos, el comunicado insistió en que Cachivache Media era la arrancada, “la mecha de una explosión de la que saldrán otros emprendimientos fruto de esta experiencia que nos ha permitido crecer profesional e intelectualmente”.

Otros proyectos digitales han sabido adaptarse a nuevos escenarios tecnológicos u ofrecen propuestas editoriales atractivas para proyectos con donantes.

Foto: Tomada de https://www.periodismodebarrio.org/

Pero mantener una publicación independiente comprende más que buenas ideas. Algunas, como la multipremiada Postdata, apuestan por hacer un periodismo de datos innovador y único en el país, sobre la base del altruismo profesional. Durante su existencia, el pequeño equipo ha resistido a determinados financiamientos y apela a premios y concursos para sostener mínimos gastos. Muchos de sus creadores realizan otros trabajos aleatorios que les permiten mantener el sueño.

Otros, como El Toque, son un mejunje de alternativas. Esta plataforma multimedia, “enfocada en contar a Cuba en su diversidad, compleja, creativa”, como explican en su credencial, ha potenciado varias formas de supervivencia desde proyectos con donantes, la autogestión a partir de varias opciones de servicios digitales, audiovisuales y publicaciones temáticas, hasta la participación en convocatorias de financiamientos.

Este mes su equipo recibió la noticia de que la Fundación Velocidad, diseñada para ayudar a medios de comunicación independientes en América Latina, la seleccionó entre las 10 nuevas empresas digitales para recibir inversiones y servicios de consultoría especializados.

Aunque ser seleccionado entre 350 aplicantes no es cuestión ligera, como tampoco lo es, en el caso de Periodismo de Barrio, ganar un premio Gabo y generar contenidos lo suficientemente interesantes, tanto temática como periodísticamente, como para lograr proyectos.

Esta propuesta editorial dedicada a “contar historias de comunidades vulnerables al cambio climático”, pasó del crowdfunding inicial a proyectos con donantes. En una publicación de transparencia financiera, uno de los pocos medios que lo hacen para no pecar de absolutos, rinde cuentas sobre sus montos, gastos y respectivos donantes, mediante los cuales sustenta trabajos caracterizados por un rigor investigativo poco usual en los medios de la nación caribeña.

Las revistas de modas, farándula, deportes se han mantenido, entre vaivenes y no pocas reestructuraciones, sobre todo por el cambiante escenario de la publicidad en el país. Otras apuestan más recientemente por la confluencia de varios proyectos culturales que garanticen una sostenibilidad más flexible y diversa, si bien minimalista.

Y el ecosistema crece. Se multiplica. Aunque perece también. No existe una sola forma de estar entre las iniciativas digitales, aunque muchas se ven diariamente interpeladas a la creatividad y originalidad si quieren sobrevivir. Las ideas no faltan, lo que es difícil encontrar cómo sostenerlas. (2019)

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