Me hackearon la cuenta, un nuevo grupo viral cubano

En dos meses ha superado los 1.600 usuarios en Facebook y ya tienen un código de ética para compartir memes.

El grupo comparte memes y también algunos diseños originales, como los realizados por Pére para identificar el espacio.

Foto: Cortesía de la administración del grupo.

La Habana, 13 jun.- En Cuba un meme, en muchas ocasiones, puede comunicar más que cualquier nota oficial o un reportaje de investigación. En la nación caribeña, la ciudadanía ha hecho suya esta mofa digital para reír de temas más serios, como la escasez de alimentos, los altos precios de internet o los dilemas para viajar al extranjero.

Tanto así que hace dos meses un grupo se ha vuelto viral en redes sociales. Me hackearon mi cuenta tiene un crecimiento de 100 nuevos integrantes por día, aunque no todos los solicitantes son aceptados.

¿El secreto? compartir memes. Ni siquiera tienen que ser originales. En una especie de competencia de likes, las y los integrantes, en dependencia de la temática diaria, socializan memes en espera de los mayores votos y comentarios.

¿Resultado? Decenas de imágenes diarias salidas de una minuciosa curaduría. Hay quienes exhiben propuestas de colección, otros prefieren el facilismo y la broma más ilustrativa; y hay quienes, incluso, se desquitan del estrés cotidiano bromeando con las cuestiones más triviales.

Hackers de memes

Creado hace apenas dos meses, Me hackearon… es, probablemente, uno de los grupos cubanos en redes sociales de mayor interactividad en las últimas semanas. Pensado al comienzo como un entorno donde agrupar a personas a quienes les gustaran los memes y los compartieran, hoy aglutina a más de 1.650 usuarios en un crecimiento vertiginoso que ni los propios creadores vaticinaron.

Memes con diseños sugerentes y llamativos.

Foto: Cortesía de la administración del grupo.

“En un inicio teníamos unos 80 usuarios, con un humor exquisito, de lujo total. Era el lugar perfecto para postear archivos de memes”, explicó a IPS Cuba, Gabo Pére, principal coordinador de la iniciativa.

Pero la popularidad rebasó los límites pronosticados y la frecuencia de posting creció tanto que tuvieron que crear etiquetas para las nuevas publicaciones.

Con temas desinhibidos, propuestos por los propios usuarios e inclusive tomando etiquetas ya posicionadas en Facebook, el grupo comenzó con semanas y días temáticos. El estreno fue el 27 de mayo, con #LunesdePorno. Y todo colisionó.

Por jornadas el grupo fue más viral. Y si antes había 20 o 30 ingresos diarios, con las semanas fueron más de un centenar de peticiones para ingresar en solo 24 horas. Entre cuatro administradores moderan el grupo y solo se aceptan alrededor del 80 por ciento de las solicitudes.

“Esto llevó al frenesí total. Se dispararon las notificaciones de posts, reacciones, comentarios.”, comentó el también diseñador.

¿Memes con ética?

La creciente audiencia supuso, por supuesto, un humor a veces no tan selecto. De ahí que entre los nuevos retos proyectaron posibles escenarios negativos y crearon estrategias para evitarlos.

Crearon #MartesdeBendiciones, #MiércolesdeDislexia, desde “un humor súper afilado”, y #JuevesdeAutor, que provocó la creatividad de la membresía del grupo.

Aunque es un grupo para compartir memes, la administración estableció un grupo de normas para evitar discriminación y violencia en las propuestas humorísticas.

Foto: Cortesía de la administración del grupo.

Para escoger los días realizan votaciones entre las y los integrantes, quienes deciden cuáles temáticas marcarán cada jornada. Un ejercicio complejo lo tuvieron con la elección, por mayoría, del #ViernesNegro o #DarkFriday.

“El humor negro es muy complejo lograrlo. Su mensaje satiriza desde la mención a quien victimiza o agrede, se burla de los agresores; fuera de esos estándares, puede ser muy ofensivo, grotesco y de muy mal gusto”, consideró Pére.

De ahí que algunos subieron de tono el humor y también la discriminación. “Recibimos muchas quejas de usuarios fundadores que sentían que la esencia del grupo se perdía si no poníamos freno”, explicó.

La respuesta no esperó. “La mejor solución era el enfrentamiento directo y público. Lo más diplomático posible, para no animar al caos entre los usuarios, fue marcar nuestra posición en el tema”, continuó el diseñador.

Para ello establecieron reglas y normas, las y los hackers que no cumplan son eliminados del grupo. “Fue un ejercicio muy interesante, nos dio la motivación para seguir al siguiente nivel y crear un código de ética un poco más entendible y sólido”, amplió.

En una especie de conducta memística piden a sus integrantes ser amables y cordiales, no hacer bullying ni usar lenguaje ofensivo, no realizar comentarios degradantes sobre religión, cultura, orientación sexual o color de la piel, entre otras normas básicas. Muchas veces se logra; otras, no tanto.

¿Lo más productivo? Que en un mismo grupo confluyen periodistas, comunicadores, diseñadores, profesores, activistas, amantes de la música, estudiantes. Un ecosistema ciudadano que ha vuelto viral un grupo donde la única “aparente” adicción son los memes. (2019)

 

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