Snet y Donde hay?, entre los retos de la ciudadanía en red

Nuevas comunidades digitales formadas en Cuba se movilizan para gestionar soluciones pero otras legendarias luchan por sobrevivir.

Dónde hay? Habana promueve un modelo de gestión colaborativa, al que se han incorporado casi mil personas de la capital del país.

Foto: Tomada de redes sociales

Mientras un mayor acceso a Internet favoreció la creación de grupos solidarios que comparten información para enfrentar el desabastecimiento de alimentos, Snet, la red callejera de La Habana, lucha por sobrevivir a las nuevas regulaciones en materia del espacio.

Estos ejemplos muestran dos caras de una moneda: los avances indetenibles de un uso ciudadano de Internet en la isla caribeña y las reticencias e incomprensiones que enfrenta en un país que llega tarde a esos escenarios.

Snet

Mucho antes de que en 2013 la estatal Empresa de Telecomunicaciones de Cuba ampliara el acceso a Internet, a un precio de cinco dólares la hora, jóvenes de la capital buscaban la manera de conectarse en red, mayormente con un objetivo lúdico.

Snet (Street Network o Red Callejera), también conocida como la red de La Habana, quedó estructurada en 2011, aunque según contaron algunos de sus fundadores a la revista cubana Somos Jóvenes, sus inicios son anteriores a la llegada del nuevo siglo.

Snet defiende su aporte al proceso de informatización de la sociedad cubana.

Foto: Tomada de yucabyte.

Hoy agrupa a más de 20.000 usuarios con computadoras, interconectadas en su mayoría por estaciones nanos, repetidores inalámbricos y cables de red; e incorpora portales informativos, blogs, foros, redes sociales, webs de clasificados, entre otros servicios.

La semana pasada el Ministerio cubano de Comunicaciones anunció nuevas regulaciones que otorgan el permiso legal para adquirir dispositivos inalámbricos y la creación de redes privadas para conectarse a Internet por personas naturales.

Las medidas gubernamentales imponen un control y organización al espacio radioeléctrico cubano y pudieran implicar un impulso desde la ciudadanía al proceso de informatización de la sociedad.

Sin embargo, las regulaciones no fueron buenas noticias para los usuarios de Snet, cuya infraestructura no cumple con la mayoría de los requerimientos establecidos. El próximo 29 de julio, cuando entren en vigor las normativas, la popular red dejará de contar con el paraguas del limbo legal en que se encontraba y pasará a la ilegalidad.

Un comunicado redactado por organizadores generales y técnicos de ciertas asociaciones de la Street Network (actualmente fragmentada por diferencias internas) insta a las autoridades pertinentes a valorar la posibilidad de otorgar una licencia especial para que la red pueda seguir operando.

El documento, puesto a circular por los pilares ROG (Republic of Gamers) y Habana Este, convida a establecer una relación de beneficio mutuo entre este segmento de la ciudadanía y quienes lideran la informatización en el país.

En las redes internas de Snet se está moviendo la iniciativa de recogida de hasta 10.000 firmas para pedir que se cambie la regulación antes de que se haga ley.

La red nacional pudiera aprovechar las plataformas ya creadas por Snet y enriquecerse con servicios que tributen a una mayor innovación y cultura tecnológica en la sociedad cubana, señala el comunicado.

Snet busca llegar a un entendimiento donde emitan el mínimo ruido aceptable sin desmontar completamente su infraestructura tecnológica, equipos costosos y adquiridos por esfuerzo mancomunado.

De llegar a concretarse un acuerdo, el proceso de informatización sería escenario de una forma de gestión del desarrollo inédita en el país, mucho más horizontal y colaborativa.

Snet no solo ha sido empleada para compartir información o jugar en línea, también supuso una oportunidad de desarrollo para el emergente ámbito de los emprendimientos tecnológicos y para muchos jóvenes que buscaban iniciarse en ese camino.

Así lo entiende Carlos Javier Acosta Miranda, un joven desarrollador de 18 años que agradece a la red casi todo lo que sabe.

“Desde que tenía 13 años estaba jugando con la programación. Por eso comencé a estudiar en el Instituto Politécnico de Informática Fernando Agua y Rico –en el capitalino municipio de Centro Habana–, buscando desarrollar esa vocación; pero no me sirvió de mucho, los planes de estudio eran muy antiguos”, comenta a IPS Cuba.

Las cosas cambiaron cuando llegó a Netlab, la comunidad de informáticos de esta red callejera.

“Ahí podía hablar de lo que me gustaba y de lo que no encontraba en el instituto de informática, fue mi verdadera escuela. También me dio mi primer trabajo remunerado”.

Carlos Javier es parte del proyecto cubano Tecnolike plus y uno de los desarrolladores de la aplicación Datos Cuba, creada para regular el consumo y optimizar el uso de la aún costosa conexión por datos móviles en Cuba.

Donde hay?

Casi mil personas están conectadas al canal Donde hay? Habana en la red social Telegram y en grupos homónimos de Whatsapp, para tratar de facilitar las búsquedas diarias de alimentos o cualquier otro producto que no encuentren en los comercios de la capital.

En sus recorridos, los usuarios –ahora más interconectados desde que se abriera la conexión por datos móviles en el país– localizan y postean productos que necesiten otros internautas, el lugar donde se encuentran y el tamaño de la fila para adquirirlos.

“Mi nieta me puso hoy la aplicación. Magnífica la idea”, declara en el grupo Yolanda, una anciana de 74 años que intenta dilucidar con la ayuda de los administradores cómo sacarle más provecho a la iniciativa.

Los administradores advierten que no se permite “convertir el canal en una tribuna política”. Su objetivo es simple, sortear la escasez mediante una forma de organización social alternativa. El desabastecimiento ha impulsado al Ministerio de Comercio Interior a normar la venta de determinados productos para garantizar un acceso más equitativo a ellos.

El canal toma el mismo nombre e identidad que la aplicación del grupo empresarial Cimex que prometía facilitar las compras de los cubanos y cubanas, pero que ha resultado ineficiente por el inestable suministro de las redes de comercios del país, donde los productos se agotan prácticamente en horas.

Sin embargo, Donde Hay? Villa Clara, provincia de la región central de Cuba a 250 kilómetros de La Habana, no ha tenido la misma popularidad.

“Es una idea ingeniosa, porque realmente encontrar lo que necesitas para el día a día se ha vuelto una odisea. Pero no sé si funcione aquí. En La Habana las personas están más conectadas, aquí quien tiene conexión por datos móviles la usa para comunicarse con la familia, no está todo el tiempo pendiente de las redes”, dice a IPS Ana Belkis Chirino, periodista residente en Santa Clara.

Sin llegar a los 50 usuarios, la dinámica del canal villaclareño dista mucho del caso de la capital, donde históricamente se ha concentrado el mayor movimiento cívico del país. Muchos de los usuarios que ingresaban, a los pocos minutos abandonaban el grupo.

El uso de las redes sociales para formar redes solidarias y colaborativas con el fin de resolver problemas específicos de la cotidianidad, o promover movilización ciudadana, es cada vez más frecuente en la nación caribeña, especialmente en tiempos de crisis.

Este recurso tuvo su mayor despliegue tras el tornado que azotó La Habana el 27 de enero, con la movilización espontanea de miles de personas, gestada mayormente a través de la red social Facebook para asistir en diversas formas a los damnificados; algo que hasta el momento había quedado en manos del gobierno. (2019)

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