Encuesta revela brecha digital en hogares cubanos

Varios de los datos recogidos en la MICS muestran cómo se comporta el acceso a internet según el género, color de la piel, lugar de residencia y nivel de escolaridad.

Cifras confirman que los hogares rurales están en desventaja en el acceso y uso de las TICs.

Foto: Archivo IPS Cuba

Si bien las últimas estadísticas globales confirman un crecimiento sostenido en el uso de las tecnologías de la comunicación y de internet en Cuba, no todos los grupos sociales tienen el mismo acceso. La Encuesta de Indicadores Múltiples por Conglomerados (MICS, por sus siglas en inglés), realizada en 2019, revela algunas de las brechas.

El estudio abarcó 11.966 hogares cubanos como parte del Programa Global MICS del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, que busca generar datos sobre la situación de la niñez y las mujeres. Sus resultados se hicieron públicos en diciembre de 2020.

Las encuestas MICS miden diversos indicadores (salud, educación, uso de TICs y otros) que ayuden a los gobiernos a implementar políticas, programas y planes nacionales de desarrollo; así como a monitorear el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible  y otros compromisos acordados a escala global.

Hoy 64 por ciento de los 11,2 millones de habitantes de la isla caribeña usan internet y hay más de 175.000 hogares conectados, según el informe voluntario sobre el cumplimiento de la agenda 2030 que presentaron las autoridades en junio de 2021.

Los datos recogidos en la MICS permiten un acercamiento parcial a cómo se comporta este acceso y el uso de las TICs en relación al género, color de la piel, lugar de residencia y nivel de escolaridad.

Territorio, escolaridad y color de la piel

En 2017 comenzó a ofertarse de forma escalonada el servicio de Nauta Hogar, el cual permite la conexión doméstica a internet. Pero solo alcanza hasta el momento al 4,6 por ciento de los 3,8 millones de viviendas cubanas.

Acorde a los datos recogidos en la MICS, el mayor porcentaje de los hogares conectados hasta finales de 2019 eran urbanos (5,4 por ciento frente a 0,9 de los rurales), liderados por personas blancas y con educación superior.

La brecha por lugar de residencia es la más acentuada y se expresa también en otros indicadores: solo 12,5 por ciento de los núcleos familiares en zonas rurales poseen computadoras, y apenas un 12,9 por ciento dispone de telefonía fija. En áreas urbanas ambas cifras superan el 30 por ciento.

En relación a las líneas móviles, aunque más de la mitad de las viviendas cuentan con al menos un integrante con esta vía de comunicación, la diferencia entre el campo y la ciudad se mantiene sobre los 20 puntos porcentuales.

Aunque la encuesta no recoge la incidencia de la conexión por datos móviles, disponible desde finales de 2018 y que hoy tiene más de 4,2 millones de clientes, es probable que esta brecha territorial se mantenga.

El salto más grande en asequibilidad de este servicio se produjo en 2020 para usuarios con acceso a tecnología LTE/4G, quienes pueden optar por ofertas con un costo menor. Sin embargo, aunque las terminales ya se han extendido por todo el país, este servicio se concentra mayormente en los centros urbanos de los municipios.

La encuesta promovida por la representación de Unicef en Cuba y el Ministerio -cubano- de Salud Pública, conecta además los indicadores anteriores con otras características sociodemográficas como el nivel de escolaridad de las personas al frente del hogar. Desde este filtro, es más favorable el acceso y uso de las TICs para graduados universitarios.

El 11,1 por ciento de los hogares liderados por personas con un título de educación superior están conectados a internet, lo que contrasta con el bajo índice (menos del cuatro por ciento) de quienes cuentan con educación primaria, secundaria o media.

Aunque con distancias menores, también se evidencia una desigualdad en relación a color de la piel.

Mientras los hogares gestionados por personas blancas disponen en un  70,7  por ciento de líneas móviles, y 4,1 cuentan con acceso a internet en casa; esta relación es de 61,1 por ciento y 2,4 por ciento para familias con una persona negra en la jefatura del hogar.

Género y alfabetización tecnológica

Los datos desagregados por género no marcan grandes diferencias de acceso entre mujeres y hombres, aunque las primeras declararon un uso más frecuente de computadoras e internet.

Sin embargo, entre las adolescentes y mujeres encuestadas sí se reflejan brechas generacionales, con cifras más favorables en las edades tempranas.

Por ejemplo, el uso de internet entre quienes tenían de 15 a 19 años  duplica el porcentaje del grupo comprendido entre 45 y 49 años (62,4 y 29,2 por ciento respectivamente).

Asimismo los indicadores empleados permiten valorar el alcance y deudas del proceso de alfabetización tecnológica en la nación caribeña.

Del total de encuestadas, solo un 40 por ciento había realizado alguna de las actividades informáticas listadas. La relación incluye habilidades básicas como mover archivos, enviar correos electrónicos con archivos adjuntos, o crear una presentación electrónica.

Las capacidades no desarrolladas pueden suponer una mayor dificultad para gestionar los requerimientos del teletrabajo, modalidad que en septiembre de 2020 ocupaba a 334.000 trabajadores estatales ante la emergencia sanitaria de la covid-19. Para las mujeres, este cambio se suma a la carga de cuidados y la educación en casa. (2021)

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