Eliseo Diego: Cien años de su tiempo

El poeta, narrador y ensayista cubano Eliseo Diego, considerado una de las voces esenciales de la literatura hispanoamericana, cumple cien años en este 2020.

De Eliseo Diego, una de las voces más representativas de la literatura hispanoamericana no se puede hablar en pasado.

Retamar siempre en la memoria

Este 9 de junio el poeta, ensayista y, durante muchos años, presidente de Casa de las Américas, cumplió 90 años y fue recordado por sus indiscutibles aportes a la cultura hispanoamericana.

Roberto Fernández Retamar, quien falleció en julio de 2019, dejó a la cultura cubana e hispanoamericana una obra esencial tanto en el ensayo como en la poesía y ni la covid-19 podrá impedir que sea recordado tanto en Cuba como en otras regiones de América Latina, esta vez en escenarios virtuales, radiales y televisivos.

Leonardo Padura y el Premio Nobel de Literatura

Especulaciones en la Ciudad Letrada.

Una muestra más de la dimensión que pueden alcanzar los rumores de los medios en estos tiempos de internet, blogs, plataformas y redes sociales es la repercusión y el tránsito por distintos caminos, del artículo publicado por el escritor y editor español Juan Cruz Ruiz en El País el 1ro de junio pasado a propósito del Premio Nobel de Literatura 2020.

Las frutas de la memoria (II y final)

Hoy, en Cuba, existen dos grandes temas de conversación. Uno es nuevo, tiene apenas tres meses de vida: la pandemia del coronavirus. Otro, alarmado por el maldito virus, es ya demasiado viejo pero siempre actual y no menos dramático: la comida. El virus y la comida, incluso, acaparan la mayor cantidad de minutos dedicados a la actualidad doméstica de los noticieros televisivos cubanos.

Mi abuelo Juan Padura murió a sus noventa años, en la década de los 80 del siglo pasado. Hasta dos, tres años antes, cuando la pérdida de visión lo confinó en su casa, aquel hombre, que había pasado casi toda su existencia entre árboles y frutas, mantuvo en un terreno contiguo al patio de la vivienda familiar un huerto que parecía un jardín. Allí cultivaba las verduras y algunas viandas que mucho contribuían a alegrar las mesas de hijos y nietos: plátanos, calabazas, malangas, lechugas, perejil, tomates, ajíes, más algunos frutales… En unos pocos metros cuadrados Juan Padura obtenía una variedad de alimentos y especias que, incluso, le permitían vender una parte de ellos a los vecinos. Al comercializar los productos de su trabajo, obtenidos en su reducido terreno, mi abuelo Juan practicaba lo que ahora conocemos como “actividad económica ilícita”.