Fina García Marruz: La Habana como centro

La poetisa y ensayista Fina García Marruz es una de las escritoras que más vínculos ha tenido con capital cubana, a la que ha dedicado una parte de su obra.

La poetisa Fina García Marruz siempre ha mantenido un vínculo afectivo y literario con La Habana.

Foto: Tomada de cuba.cu

Pocos escritores cubanos han estado tan vinculados a La Habana, con su vida y con su obra, como la poetisa y ensayista cubana Fina García Marruz.

Perteneciente al Grupo Orígenes que se nucleó alrededor del poeta José Lezama Lima en la capital cubana y residente siempre en esta urbe que está por cumplir 500 años, García Marruz es la autora de ese excelente libro Habana de Centro donde rinde homenaje a los lugares más entrañables de la otrora villa de San Cristóbal.

Con ojos de niña y lucidez de adulta, nos ha legado con este volumen la más alta revelación trascendentalista de una ciudad que disecciona a partir de la memoria y con una buena dosis de introspecciones que buscan, en los diversos modos de versificación asumidos, los elementos subjetivos que identifican a La Habana.

“¿Será lo abierto tu secreto?” nos interroga en el texto titulado “La noble Habana” donde “donaire y victoria” se identifican con el “ligero aire fanfarrón” en que la poetisa eterniza a la ciudad donde siempre ha vivido y que ha sabido captar con sus interiorizaciones visionarias.marilPoemas escritos a lo largo de 30 o más años se confabulan en un cuaderno editado por Unión en 1997 y que bien merecería, por sus altos valores exegéticos y literarios una segunda edición, cosa que parece realizará la editorial La Isla Infinita, especialmente en la fecha que ahora estamos conmemorando.

En Habana de Centro hay la persistencia de una memoria que se remite no solo a la infancia de la autora, exquisitamente recreada con mirada de lince, sino también a los personajes humanos y antropomorfociados que habitan un espacio ya desaparecido: nostalgia cargada de especulaciones líricas y filosóficas.

Temas tan universales como la muerte en la evocación de personas que, ya convertidas en iconos de la cultura cubana o de humilde transcurrir en la vida de la escritora, constituyen una suerte de fotografías interiores trazadas con la maestría de la que es, en mi opinión, la más grande de las escritoras vivas cubanas.

Junto a su esposo, el también poeta y ensayista, ya fallecido, Cintio Vitier, Silvio Rodríguez y Eusebio Leal.

Foto: Tomada de zurrondelaprendriz.cult.cu

En su poesía están todos los miembros de Orígenes retratados con la magia que Fina García ha sabido recuperar con conocimiento de causa, haciéndolos más cercanos y dándoles la supremacía de lo que significaron en su vida de habanera profunda.

Aspectos como la luz, la vida cotidiana de épocas anteriores y de la contemporaneidad, las muñecas en las que la niña observó mutaciones insólitas o la puesta de sol convertida en singular espectáculo, coinciden en esta obra de marcado carácter autobiográfico en el que un tono elegíaco se vuelve materia asible para todo el que se interese por el decursar de la vida de La Habana de la que Fina García Marruz fue y es protagonista principal.

Confluyen aquí el verso libre, la rima, el soneto, la prosa poética, todos asentados en un ejercicio muy cercano a la perfección y que, sin embargo, respira una autenticidad conmovedora porque como nos advierte fúndense en estos versos “olvido y memoria para decir: “silencio, voz mía, únete a esta hora callada en que alguien pueda oírte como yo…”

En definitiva Habana de Centro es un testimonio espiritual de una ciudad que no envejece en los ojos de una mujer que recuerda sin añoranzas superfluas su infancia y juventud y eterniza lugares que todo el que quiera conocer la capital cubana debería visitar y asimilar más allá de toda apariencia turística o superficial.

Así va describiendo, a su manera intimista, calles, ventanales, amigos y familiares a los que pareciera querer revivir por intermedio de su escritura. Los que se fueron para siempre parecen volver a vivir en las páginas que Fina les ha dedicado con absoluta entrega y con esa memoria que parece convertirse en el recurso fundamental de unos poemas sin altibajos, profusos, a veces reiterativos en la presencia de algunas personas que funcionan como personajes de una novela sui géneris escrita desde la poesía y sin nunca recurrir a la oscuridad de la metáfora alambicada.

Ahora que La Habana está presta a cumplir sus 500 años de fundada no debemos olvidar a los artistas y escritores que nos la han devuelto transformada en melodías, metáforas o sueños.

Fina García Marruz es, sin lugar a dudas, una escritora esencial que debemos evocar para reconstruir sus esencias. (2019)

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