Hasta la vista, Rey del mundo

Juan Padrón es, su nombre no acepta que se hable de él en pasado, una estrella solitaria en medio de un triángulo rojo; cinco franjas horizontales, tres de ellas azules y dos blancas, ondeando a trapo pleno hoy igual que será siempre, nada de a media asta.

muere en la habana juan padrón autor del animado elpidio valdés

El autor de Elpidio Valdés era un ser humano increíblemente sencillo.

Foto: Tomada del Perfil de Facebook de Ian Padrón

Lo demás que cabría es añadir su estirpe de abuelo “sin igual”, con permiso de Silvio Rodríguez y su tonada al Elpidio Valdés; un padre adorado por su dos hijos y nietos, un esposo de lujo, un suegro venerable y un amigo del que todos quisieran tener por lo menos más de uno, y sé muy bien a lo que me refiero.

Su sencillez no le ha permitido nunca aceptar a ciencia cierta que es un genio, en público se encoge de timidez, así me lo adelantó su hija Silvia, y lo corroboré en uno de los homenajes que se le hicieron por un aniversario, esta vez en el Centro Dulce María Loynaz, con la presencia de alumnos de primaria de un colegio cercano y en uniforme, pañoleta incluida.

Todo trascurrió digamos que normal. Yo no dejaba de observar a Juan, en efecto, más que encogido detrás de la mesa de la presidencia hasta que proyectaron uno de los episodios de la saga de Elpidio Valdés, el mambí que todos queremos ser, y los niños y también los adultos, comenzaron a repetir de memoria el guión del animado o, no, actuaban, interpretaban, cargaban al machete… y en ese momento, Padrón salió casi debajo del gran mueble, feliz, plenamente feliz y los niños lo rodearon. ¡Ese es nuestro héroe!

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Hasta la vista, compay. Nos vemos en la próxima aventura.

Foto: Tomada de cubadebate.cu

Antes, en alguno de los primeros años del lustro de los 80 del siglo pasado, hablé por primera vez con Juan, que andaba por Budapest, donde yo era corresponsal de Prensa Latina y, en la mesa central de la oficina, nos contó a mi familia entera embobecida escuchándolo, lo que un ratico después sería Vampiros en La Habana, clásico entre los clásicos. “Este es el mejor lugar del mundo para hablar de vampiros —dijo— a solo unas cuadras de la casa del Conde Drácula, en Transilvania”. Las comillas no son un invento mío, en casa gusta rememorar ese día letra a letra. Sin un estreno oficial, eso Juan me lo repetía, el filme se presentó en los cines en 1985 y de ahí subió a la cima, donde está Vampisol y Rey del Mundo, mediantes. ¡Cómo no recordarlo, verdad!

Ya aquí, en La Habana, cuando me mostraba algo que estaba haciendo en el ordenador, como su autobiografía en caricaturas, inédita, y le decía “¡Coño, qué bueno te quedó esto!, su respuesta era invariable “¿Te parece?” y luego nos íbamos a conversar a la sala de su casa, es decir, yo a oír y oír igual a como hago en este instante.

Tengo la suerte, sinónimo de dicha, de ser editor de algunas de sus obras. Así, puso en mis manos El libro del mambí, también aún por publicar, una obra que los padres cubanos vamos a querer tener en casa, leerlo a nuestros hijos, nietos, sobrinos…, lo vamos a acariciar pasándole la mano por la cubierta y lo colocaremos en el librero, en un sitio de honor… “hasta la próxima caricatura”.

El libro recoge —detalle a detalle— lo que era el Ejército Libertador, los uniformes, los toques de corneta, las voces de mando… Es el resultado de un estudio a profundidad, minucioso, esencia del placer de quien investiga. Esta obra nos va a quedar, como un reflejo subliminal, de respeto a los lectores, a los patriotas, a nuestra historia insurrecta, a fin de que lo tengamos muy presente a la hora de sentarnos a escribir, a dibujar, a pintar… crear. Es una de sus tantas lecciones, no de un maestro en su púlpito y sí de un profe hablando al lado nuestro, codo a codo, compay.

Comparo El libro del mambí, en su significado, con El Ingenio: el complejo económico social cubano del azúcar de Manuel Moreno Fraginals, porque lo vamos a querer y valorar también mucho. Para el brindis, después de que salga de imprenta y de mutuo acuerdo con Padrón, guardo una botella de wiscousin, así le decíamos al whisky, y uno muy especial, dada la ocasión: Aberlour, Higthland Single Malt de 10 years old.

Espero que la publicación de El libro del mambí no demore mucho más y, entonces, una vez más bridaremos ¡A tu salud, Juanito! (2020)

9 comentarios

  1. Rebeca

    Gracias por este artículo escrito con tanta ternura. Padrón sigue aquí.

  2. Ester Gonzalez

    Inteligente artículo (como siempre) que nos acerca aún más a tan querida persona y nos hace profundizar la información de ella Gracias Hugo Luis por llevarnos a conocerle más En Paz Descanse!

  3. Pedrito Guzmán

    Gracias Hugo Luis, por este maravilloso artículo y esas interesantes anécdotas del inmenso Juan Padrón.
    En mi reciente visita a Cuba, en diciembre último acompañado de mi esposa Ilana y  junto a tu compañera Alicita y tú hijo Cristián esperamos el año nuevo en un hotel de Varadero. Me llevaste a la tienda del hotel a ver una camiseta con una ilustración de Elpidio Valdéz y me pediste que le hiciera una foto, más tarde pasaste comprándola para enseñársela a Juan Padrón.
     Un día, que tú viniste de Managua, no recuerdo si 1987-1988 yo estudiaba en Tele Rebelde y me llevaste al ICAIC a ver una colección de carteles, en ese momento te saluda con mucho cariño toda la sencillez del mundo en un ser humano, este ser iluminado, un ser maravilloso,  un ser de luz: Juan Padrón. 

  4. Dania

    Nos divertimos mucho viendo los episodios de Elpidio Valdés, sin duda tenían un formato novedoso, ágil, moderno, pero trasmitía una visión estereotipada de ambos bandos y reforzaba esa idea infantil de superioridad de los cubanos. Entre los mambises había desunión, no todos tenían un ideal de republica cómo el que tenía Marti. Los españoles no eran tan tontos ni tan malos como los pintaban. De hecho, los cubanos perdimos la primera guerra de independencia y en la segunda no está muy claro que hubiésemos ganado, por mucho que nos pese.

  5. Dania

    Faltó decir en mi comentario anterior, que en paz descanse, se trata de un homenaje a un cubano inteligente, creativo, un buen hombre seguramente, recordado por alguien que lo admiraba

  6. César Villalona. También Rigoberto palma

    Hola Hugo. Te felicito por el artículo tan bello y tan sentido sobre ese inmenso artista que reseñas. Hace 34 años nos conocimos en Managua. Yo trabajaba para el FMLN y tuvimos una plática interesante. Te envío un caluroso saludo desde El Salvador.

  7. Cary

    Hugo Luis tu comentario refleja una de tus más destacadas cualidades tu extraordinaria sensibilidad para valorar al parecer pequeñas actitudes y anécdotas y sobre todo tu valoración sobre el ser humano, no conocí personalmente a Juan Padrón pero si valoro su obra por la trascendencia que tiene y tendrá ,siento orgullo de ser junto a mi familia parte de la tuya cariños

  8. Andrès Senciòn

    Hola Hugo.
    Como siempre, poniendo calidad en tus artículos periodísticos; en este caso, quien màs que Padròn, para recibir un reconocimiento como el que le haces.
    Pienso ir a Cuba en enero 2021, pues este año no pude hacerlo, como ya es casi costumbre desde el 2005.
    Espero que nos podamos ver; ya harè las coordinaciones de lugar.
    Un abrazo desde esta media isla..
    Andrès

  9. Guillermo Sención

    Buen día, amigo Hugo Luis.
    Sentí mucho placer al leer ese trabajo. Claro, del autor de Doble jueves no se puede esperar menos: Bella prosa, descripción precisa y concisa; además, hay una admiración manifiesta hacia el notable artista expresada con mucha honestidad.
    Abrazos, siempre te recuerdo.

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