El viaje más largo, Padura y el Nuevo Periodismo

Aparentemente alejado de la prensa, el escritor cubano nunca ha dejado de hacer periodismo de forma paralela a su carrera literaria.

Presentación en Argentina de El viaje más largo.

Foto: Cortesía de la autora

El joven se detuvo ante la puerta de gruesos cristales. Dio una última calada al cigarro antes de lanzarlo hacia la calle. Luego sacó el pañuelo para enjugar el sudor que empapaba sus manos y su frente y se decidió a entrar, mientras se preguntaba, una vez más, cómo sería su vida a partir de entonces. Después de tomar sus datos, la recepcionista le entregó un pase provisional y el joven tomó el ascensor sin apenas mirar a su alrededor. Junto a él se situó un periodista que escribía sobre cultura y al que reconoció por la foto que acompañaba sus abundantes artículos. Al llegar al último piso el joven se dirigió directamente hacia la puerta donde colgaba un cartel que le pareció inquietante: Dirección. ¿Cómo debía presentarse? Seguramente sobre la mesa del Director habría un expediente donde se explicaría su “caso” y los “problemas” que, según el Departamento de Cultura de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), había presentado en su anterior puesto de trabajo.

De pronto la puerta se abrió y alguien salió con prisa. Se decidió a entrar. En la oficina, al fondo, un hombre muy delgado y de aspecto campechano lo invitó a pasar con un gesto. ¿Tú eres…? Padura, contestó el joven y se aclaró la garganta, Leonardo Padura. El hombre le extendió la mano y le dijo: Siéntate, tenemos que hablar. El joven llenó sus pulmones de aire y se acercó a la silla que le mostraba el director. Muchos años después todavía es capaz de recordar ese día de junio de 1983 con todo detalle, aunque no sabía entonces que apenas empezaba su ya largo viaje como periodista.

Durante los sedis años en que trabajó en el vespertino Juventud Rebelde, entre 1983 y 1989, Padura llegó a formar parte del equipo especial que escribía para la edición de los domingos y que también conformaron Ángel Tomás y ocasionalmente Emilio Surí. Durante esa época el periódico llegó a tener una tirada de 250 mil ejemplares y en los estanquillos se hacían colas para no perderse aquellas historias de papel que no solo habían desterrado la abulia de los tradicionales lectores, sino que incluso habían atraído otros nuevos, por la sugerente manera de rescatar o contar antiguos sucesos, historias recientes u olvidadas, personajes cuyas vidas parecían más novelescos que reales.

Segunda edición en Cuba de El alma en el terreno.

Pocos de aquellos lectores podían imaginar que estaban asistiendo a un fenómeno cuya génesis se había gestado más allá de nuestras fronteras, concretamente en Nueva York, dos décadas atrás. El llamado Nuevo Periodismo o periodismo literario, con nombres como Tom Wolfe o Norman Mailer a la cabeza, había cambiado para siempre la manera de enfocar el género. En español quizá Gabriel García Márquez ha sido el maestro indiscutible, mientras en Cuba, aquel modesto equipo dominical marcó un antes y un después en el periodismo de la isla, en opinión de varios estudios especializados.

En esa línea se inscribe el monográfico Padura y el Nuevo Periodismo, del Cuaderno 42 correspondiente a junio y julio de 2019, de la revista Gaceta del pensamiento editada en Quintana Roo y que, como indica su nombre, está dedicado íntegramente al análisis de una buena parte del trabajo desarrollado por el periodista y escritor cubano durante aquellos años. Su autor, Agustín Labrada, es también un periodista y escritor cubano radicado en México, que en este volumen se da a la tarea de sintetizar las características estilísticas del llamado Nuevo Periodismo para después ubicar el trabajo de Padura en ese contexto, tomando como referencia específicamente El viaje más largo (1988), el libro que recoge una parte de las crónicas y reportajes publicados originalmente en el diario Juventud Rebelde, pero que lograron trascender la inmediatez consustancial al género y alcanzar su sobrevida en el tiempo con ediciones y reediciones en forma de libro en Cuba y otros países.

Edición de El viaje más largo en España y Puerto Rico.

El ensayo analiza temas, voluntad de estilo y recursos literarios utilizados por Padura y que le permiten alcanzar esa trascendencia. Por ello, concluye Labrada, el trabajo que desarrolló Padura durante aquellos años, “llega a converger con la estética del Nuevo Periodismo” aunque recorre “su propios senderos”.

Editan en México el libro Padura y el Nuevo Periodismo.

Foto: Cortesía de la autora

De esa época, aunque centrado en un tema muy particular, es también El alma en el terreno (1989) —escrito en colaboración con el colega Raúl Arce—, y que cumple un viejo sueño del escritor en tanto agrupa diecisiete entrevistas a peloteros cubanos que fueron líderes en su momento. Recordar sus hazañas y reencontrarlos en su faceta más humana, aún en su declive, fue un verdadero aporte para la época y el periodismo vinculado al deporte.

Aparentemente alejado de la prensa diaria desde su salida de JR en 1990, Padura nunca ha dejado de hacer periodismo de forma paralela a su carrera de narrador. Luego de algunos años como editor en La Gaceta de Cuba, comenzó un largo periodo de colaboración con publicaciones internacionales y en especial con la agencia de prensa Inter Press Service (IPS), con sede en Roma y corresponsalía en Cuba, enfocado en temas de cultura y sociedad, más apegados a la realidad contemporánea de la isla y que, sin renunciar a lo anecdótico cotidiano, se decantan por el análisis y la reflexión.

Lo más valioso y representativo de este trabajo se ha recogido en tres volúmenes: Entre dos siglos (IPS, La Habana 2006), recoge una selección de lo publicado entre 1996 y 2005. La memoria y el olvido (Editorial Caminos, La Habana, 2011), agrupa textos escritos entre 2006 y 2011. El alma de las cosas (Publicaciones Acuario, La Habana, 2017), incorpora además trabajos aparecidos en otros medios internacionales como El País, El Mundo, Folha de Sao Paulo o Il Corriere de la Sera.

Una mención especial de esta labor periodística merece el volumen Los rostros de la salsa (1997), puesto que el libro tendrá una nueva edición a finales de año estampado por Tusquets Editores y dirigido en lo fundamental a mercados latinoamericanos. Se trata de un título donde Padura interpela a los más importantes músicos y personalidades ligadas a este movimiento, sin duda uno de los grandes hitos de la música popular del siglo pasado. Pero si bien ya para entonces la salsa comenzaba su declive, Los rostros… no sólo fue capaz de recoger historias y reflexiones de boca de muchos de sus protagonistas (Rubén Blades, Willie Colón, Juan Formell o los grandes maestros Mario Bauzá y Cachao López), sino que es toda “una contribución a la bibliografía salsera”, en opinión de Raúl Fernández, Profesor Emérito de la Universidad de California, musicógrafo, asesor de Latin Jazz y música cubana de la Smithsonian Institution, quien tuvo a su cargo el prólogo a esta segunda edición.

Edición en Cuba y Estados Unidos de Los rostros de la salsa.

En su rescate editorial, Los rostros de la salsa tendrá un interés extra, ya que incluye una larga entrevista a uno de sus protagonistas, el músico panameño Rubén Blades, quien desde una perspectiva más distanciada, evalúa el fenómeno y habla sobre lo que significó la salsa en su momento y los derroteros que hoy sigue la música que predomina en el área del Caribe.

Por último, en su faceta de periodista Padura anuncia una nueva recopilación de textos que tendrá su presentación durante los festejos por el quinto centenario de La Habana. Se trata de un homenaje muy particular a la ciudad, proyecto en el cual también participa el editor, ingeniero, curador de arte y fotógrafo Carlos Cairo, y que está marcado por la propuesta de redescubrimiento de una ciudad que agoniza y renace al conjuro mágico de la imagen y la palabra.

La Habana nuestra de cada día reúne algunos de los numerosos textos escritos por Padura a lo largo de varias décadas y publicados en diferentes medios. Desde algunos de aquellos primeros reportajes de El viaje más largo, hasta otros bien recientes tomados en lo fundamental de Agua por todas partes (Tusquets Editores, Barcelona 2019), y constituyen una ceñida muestra del trabajo ensayístico de Padura.

En esta compilación no podían faltar algunas de las muchas crónicas reflexivas sobre la sociedad cubana que, en su larga colaboración con IPS, nos permitió contemplar la ciudad desde una esquina cualquiera de su barrio, con el sentido de pertenencia que siempre ha caracterizado a su periodismo y su literatura. (2019)

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