IX Congreso de la UNEAC: contra la seudocultura y la banalidad

El pasado fin de semana se celebró en La Habana el IX Congreso de la UNEAC con intensos debates y ovaciones para el discurso del Presidente de los Consejos de Estado y Ministros de Cuba, Miguel Díaz Canel.

Las distintas comisiones sesionaron el sábado 29 de junio, en el Palacio de Convenciones.

Foto: IPS_Cuba

La batalla contra la seudocultura y la desvalorización de la cultura nacional que se pretende imponer a los cubanos desde los centros hegemónicos, es quizás el mayor desafío al que se enfrentan escritores y artistas cubanos que se reunieron en La Habana este fin de semana en el IX Congreso de la UNEAC.

Más de 400 delegados de todo el país debatieron con profundidad sobre cuestiones que se vienen abordando a nivel territorial desde mucho antes del inicio del cónclave y cuyo contenido puede resumirse en el nombre de las comisiones de trabajo: la creación artística y su relación con las instituciones, proyección social de la cultura, cultura, medios y redes sociales, cultura, turismo y mercado, enseñanza artística y su relación con los jóvenes y funcionamiento de la organización.

Este Congreso se realiza en momentos cruciales para Cuba, cuando Estados Unidos cierra el cerco económico y también cultural contra la nación caribeña por lo que los artistas y escritores cubanos alertaron sobre las posibles brechas que, en el sentido espiritual, pueden ayudar a contrarrestar y combatir los planes subversivos de la admisnistración Trump.

La clausura, que estuvo a cargo del Presidente de los Consejos de Estado y Ministros, Miguel Díaz Canel. Bermudez, demostró que el gobierno del país está muy al tanto de cuales son los problemas que enfrentan los creadores y ante los cuales hay una voluntad política de solución.

Las delirantes ovaciones que recibió el Presidente son una demostración de hasta qué punto existen coincidencias entre las preocupaciones de los miembros de la UNEAC y el gobierno cubano tanto que su Presidente se declaró “un apasionado del arte y la cultura en sus diferentes manifestaciones”.

Bajo el lema de unas palabras de Fidel Castro: “sin cultura no hay libertad posible”, los delegados a la cita coincidieron en la necesidad de que la UNEAC penetre en el tejido cultural de la nación y sea una contraparte comprometida de las instituciones culturales del país.

Partiendo de las ideas de “Palabras a los intelectuales”, de Fidel, el Presidente cubano insistió en la necesidad de contextualizarlas e interpretarlas de acuerdo con los requerimientos del panorama actual.

En el Congreso, se habló de “los coqueteos seudoculturales en el universo mediático y se insistió en la necesidad de seguir estudiando las demandas de los diferentes públicos a la vez que se forma un espectador con el suficiente juicio crítico para deslindar entre lo banal y lo que ofrece un verdadero enriquecimiento espiritual.

En este sentido se señaló el papel imprescindible de una crítica profunda y de calidad que depure y establezca las necesarias jerarquías entre lo que es auténtico y verdaderamente artístico de lo superfluo y banal.

Se insistió en que los necesarios ajustes del mercado no pueden determinar en los valores éticos y estéticos y  que no puede existir una política cultural para las instituciones estatales y otra para el sector privado. En ambas, en ocasiones, suele preferenciarse el mal gusto y lo indecente.

Los delegados a la cita coincidieron en la necesidad de que la UNEAC penetre en el tejido cultural de la nación y sea una contraparte comprometida de las instituciones culturales del país.

Foto: IPS_Cuba

Díaz-Canel dejó bien claro que la promoción -muchas veces hecha los propios artistas individualmente- debe ser también una responsabilidad de las instituciones que a menudo cobran al creador la gestión no realizada y se convierten en parásitos de la creación a la que deben su propia existencia.

Los problemas de la creación relacionados con las tendencias, estilos y movimientos de vanguardia, se acordó, necesitan de un mayor nivel de debate en el seno de la institución pues no han estado lo suficientemente presentes en épocas anteriores.

La unidad entre la diversidad como principal objetivo cultural y social; así como el perfeccionamiento de la enseñanza artística y la eficaz utilización de los medios digitales fueron otro de los aspectos reiterados en las discusiones.

Una delegada habló sobre la necesidad de abordar los temas de género y mujer en los medios, cuestión subvalorada y carente de trabajos intencionados para seguir perfeccionando la igualdad de la mujer en la sociedad cubana.

En el Congreso también se eligió como nuevo Presidente al realizador de radio y televisión Luis Morlotte, un hombre relativamente joven que ya ha demostrado sus dotes de dirigente cuando presidió la Asociación Hermanos Saíz.

Miguel Barnet, el directivo saliente, fue designado como Presidente de Honor de la institución en reconocimiento a su excelente trabajo y por su experiencia y dedicación a la cultura nacional que también se expresa en su notable obra literaria.

Resulta asimismo significativo que tres mujeres ocupen vicepresidencias en la institución lo cual fue recibido con mucho agrado por parte de los invitados y delegados.

La incitación que hizo Díaz-Canel a continuar con el espíritu crítico de los debates que tuvieron lugar como preparación del Congreso y en el desarrollo del mismo, es algo que no debería caer en saco roto.

Los nuevos directivos deberán enfrentar desafíos muy grandes, pero a pesar de las prohibiciones de Trump, los artistas y escritores cubanos están convencidos de que la cultura seguirá siendo puente entre Cuba y el mundo, aún en las más adversas circunstancias.

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