La XIII Bienal de La Habana extramuros

Los encantos del espacio público.

La Bienal de La Habana convidó a observar los contrastes de esta capital desde diversos puntos de vista.

Foto: Cortesía del autor

Hacer un megaevento de las principales citas internacionales se ha convertido en una costumbre en el sistema de la cultura cubana, ya sea la feria del libro, el festival de cine latinoamericano, o la Bienal de La Habana. La última cita de las artes visuales no ha sido diferente: una multiplicidad de instituciones y espacios involucrados en el festival de imágenes recorrió la capital de este a oeste con propuestas disímiles.

El malecón y el Paseo del Prado, dos de los espacios más populares y simbólicos de La Habana, se articularon en el corpus de la Bienal con técnicas y narrativas diversas, pensadas para el espacio público, en un rico surtido de representaciones.

Maleconeando

Las obras diseminadas por el malecón, estructuradas en el proyecto sociocultural Detrás del Muro (dedelmu), se ofrecen al caminante en diálogo permanente con el entorno, obligando a una lectura doble. Al observar la escultura de metal gigantesca, esa especie de silla-mirador, el espectador debe tener presente el enclave fronterizo que subraya el sentido de la proposición.

El tramo del malecón comprendido entre el parque Maceo y la fortaleza de La Punta posee esa mezcla arquitectónica variopinta, muy propia de Centro Habana, donde conviven edificaciones recientes o conservadas y construcciones en ruinas, un topos de sabor local que ha sido explotado en altas dosis por el cine, el videoclip y la literatura.

Una pieza atractiva y representativa (por su marca significante) resulta la estructura de hierro que sostiene seis envolturas inflables que semejan ¿pétalos, peces, pájaros? y está situada frente a los escombros de un edificio; poseída de una extraña belleza, esa construcción es una criatura proveniente del universo posmoderno al igual que numerosos artefactos que “pastan” en las aceras, entre edificaciones, ruinas y mar.

El evento convida siempre a la reflexión y conjuga el cine, el videoclip, la literatura y las artes plásticas, entre otras manifestaciones.

Foto: Cortesía del autor

Esculturas, objetos esculturados, instalaciones, fotografías, performances, diseño arquitectónico, intervención artística, forman un inquietante discurso visual cargado de provocaciones hacia el receptor donde no pocas veces destaca la intención lúdica; un discurso para trascender el acto de la contemplación y movilizar lecturas desde una mirada inteligente y absorbente.

Detrás del Muro, un proyecto liderado por el artista cubano Juan Delgado, participa por tercera vez en la Bienal, en esta ocasión con setenta creadores entre cubanos y extranjeros, ahora con el propósito de sostener una interacción mayor con el tejido social, bajo el tema “Escenario líquido”. Las obras de dedelmu continuarán en el espacio público hasta noviembre como celebración del 500 aniversario de la ciudad.

A la sombra de la institución

Casi sin desviarse de su andar, el paseante atento al ritmo de las artes en el malecón, podía entrar al Palacio de las Cariátides, la edificación que sirve de sede al Centro Hispanoamericano de Cultura (CHC), institución donde también discursó la Bienal.

El proyecto Detrás del muro sigue siendo el más popular en La Habana.

Foto: Cortesía del autor

Entre las obras expuestas en el CHC llamó nuestra atención, de manera especial, la muestra fotográfica de la brasileña Lais Myrrha, por su conexión teórico-práctica con los sucesos que tienen lugar afuera. Lais ofrece una apoyatura conceptual tan valiosa sobre la devastación constructiva y sus efectos que vale la pena conocer al menos dos de sus enunciados:

Desmantelamiento físico: Es producto de una operación voluntaria o de un evento fortuito que causa el deterioro físico, completo o parcial de determinadaa construcción. No obstante, no hay desmantelamiento físico que no sea, en cierta medida, también simbólico. Por eso decir “la casa del hombre se derrumbó” puede significar más que un acumulado de vigas y ladrillos dispersos sobre el suelo.

Desmantelamiento simbólico: En este tipo de desmantelamiento el aspecto físico de una edificación puede sufrir apenas pequeñas modificaciones o, incluso, permanecer intacto. Este tipo de desmantelamiento es tan poderoso que no sería extaño ver a un transeunte en plena vía pública tropezar con un monumento.

[Lais Myrrha. Breve cronografía dos desmanches, 2012-2019]

Utopías en el Prado

Como la entrada a un oasis luego de su extensa caminata por el malecón, llegó el viajero al Paseo del Prado y qué encontró allí: el propio paisaje recorrido, pero proyectado en la récamara del sueño, envuelto en la aureola de lo real-maravilloso.

Se trata de Utopías en Prado, la monumental galería al aire libre de Gabriel Guerra Bianchini. Dieciséis fotografías imantadas por los encantos de la luz en ese sitio único de la urbe. Aquí conviven varias generaciones que comparten la magia del malecón, el espacio de mayor democracia y socialización en la capital. Niños que pescan sueños; ancianos que buscan otra realidad en sus teléfonos; enamorados que se convierten en reflejos de sí mismos; atardeceres que devuelven la fe.

La Bienal de la Habana discurrió/discurre también por otros espacios urbanos pulsando el diálogo arte-sociedad. La parte triste de esta fiesta de las imágenes es que termina muy rápido y demora mucho en regresar. (2019)

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