Con Leonardo Padura y Mario Conde en una isla desierta (I)

Lecturas para la cuarentena.

La frase “qué libros te llevarías a una isla desierta” pasó a ser un lugar común en las entrevistas a escritores años atrás, pero ya no aparece tanto en los cuestionarios de los periodistas; sin embargo, por estos días, cuando no pocos quisiéramos estar en una isla desierta –aunque metafóricamente lo estemos–, la lista de los libros que nos gustaría tener con nosotros vuelve a tomar actualidad.

Padura, la salsa y el azar concurrente

¿Qué era la salsa? ¿Por qué unos decían que se trataba de un nuevo género musical cuando otros la descalificaban al considerarla música cubana reciclada por el mercado? Estas fueron las razones que motivaron al destacado escritor para recopilar en el libro Los rostros de la salsa, las entrevistas que realizó a reconocidos músicos cubanos y extranjeros y que contribuye a reservar la memoria de un género, patrimonio del Caribe hispano y Latinoamérica.

A estas alturas no es un secreto para nadie: Leonardo Padura no sabe bailar. El escritor cubano reconoció hace tiempo que hasta su adolescencia —cuando empezó a sospechar que el baile era un buen pretexto para acercarse a las muchachas—, solo le interesaba jugar al béisbol todas las horas posibles. Nunca fue capaz de dominar las enrevesadas vueltas del “casino”, ni las imaginativas  contorsiones de otros bailes modernos. Sin embargo, solía disfrutar de la música popular como cualquier joven de su época, persiguió los discos piratas de aquellos míticos muchachos de Liverpool, sospechosos de difundir la ideología enemiga, y recitó de memoria las hermosas canciones de un joven y también melenudo Joan Manuel Serrat.

El mercado de la literatura: ¿necesidad o coyunda para el escritor?

El mercado del libro en Cuba es apenas considerado por las editoriales pero resulta acaso una necesidad porque conlleva a un menor derroche de recursos en la hora actual de Cuba.

En los últimos meses he leído algunos artículos, entrevistas y comentarios donde las alusiones a la importancia o necesidad de un mercado para el libro en Cuba parecen estar abriendo una brecha en la hasta hace muy poca generalizada opinión de que escribir para vender es despojar al acto creador de su pureza original.

Hasta la vista, Rey del mundo

muere en la habana juan padrón autor del animado elpidio valdés

Juan Padrón es, su nombre no acepta que se hable de él en pasado, una estrella solitaria en medio de un triángulo rojo; cinco franjas horizontales, tres de ellas azules y dos blancas, ondeando a trapo pleno hoy igual que será siempre, nada de a media asta.

Lo demás que cabría es añadir su estirpe de abuelo “sin igual”, con permiso de Silvio Rodríguez y su tonada al Elpidio Valdés; un padre adorado por su dos hijos y nietos, un esposo de lujo, un suegro venerable y un amigo del que todos quisieran tener por lo menos más de uno, y sé muy bien a lo que me refiero.