Las mujeres, “las otras”, toman la palabra

Nueva serie audiovisual en producción ilustra la obra de once escritores cubanos, con la novedad de que cada capítulo ha sido dirigido por mujeres realizadoras.

La productora Wajiros Film está implicada en La otra palabra, junto al Instituto Cubano del Libro y el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos.

Foto: Cortesía Wajiros Film

La otra palabra es una nueva serie audiovisual producida por el Instituto Cuba del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), el Instituto Cubano del Libro y la productora Wajiros Film. Este material, en fase de posproducción, pretende ilustrar la obra de once escritores cubanos.

La serie llega con la peculiaridad de que cada capítulo ha sido dirigido por mujeres realizadoras entre las cuales se cuentan Rebeca Chávez, Gloria Rolando, Diana Moreno, Lía Tamame Safons, Somaly Aldazabal, entre otras.

Mujeres detrás de cámara

Cuando se discute la pertinencia de cuotas dentro de la industria fílmica en aras de lograr una equidad y representación de las mujeres en un sector tan masculinizado, esta decisión de la producción cubana no pasa indiferente.

“Desde hace algún tiempo se aboga por que dentro del audiovisual no sea lo común la presencia mayoritaria de realizadores, sino que se logre el justo equilibrio en cuanto a género. Esta decisión de que sean mujeres quienes dirijan el proyecto La otra palabra es una muestra más de ello. Siempre tendremos equipos mixtos. En mi caso, trabajé con el productor Nester Núñez y Maikel Miguel García”, opina Somaly Aldazabal.

“Es un paso súper importante y pienso que debe ser tomado en cuenta por otras instituciones, porque hemos demostrado que podemos y que somos muy valiosas. Que cada día estemos mejor representadas en el audiovisual es un reclamo, y no solo de las nuevas generaciones. Existen actualmente buenas oportunidades para que las mujeres seamos incluidas en todo tipo de tareas a nivel social”, agrega la realizadora matancera.

En opinión de Lía Tamame, “tal vez es el momento de «hacer una fuerza», digamos, para lograr la equidad. Hay que actuar frente a siglos de pensamiento patriarcal, pero a la vez, siempre me afecta cuando veo espacios de creación para «la mirada femenina» y cosas así”.

Luego añade: “Siento como si fuera parte de una otredad. Me hacen enfrentarme quizás a mi condición de «minoría discriminada» y no me gusta verme así. Prefiero que las oportunidades sean en igual medida para todxs. No creo que las mujeres tengamos «algo novedoso o diferente» para aportar. Pienso que como seres humanos somos diversxs, y que la perspectiva de cualquier realizador o realizadora puede ser igual de interesante”.

Para Gloria Rolando, esta decisión de la institución es significativa pues “siempre y cuando se nos asignen trabajos y nos escojan para trabajar, sin importar tema, pienso que una va a aportar una mirada diferente, combinada con objetividad y acento humano.”

Ciro Bianchi, el cronista de La Habana, se acerca la realizadora Lía Tamame en uno de los capítulos.

Literatura y cine: artes confluyentes

El cine es un arte joven, que ha tomado préstamos de todas las artes preexistentes en la búsqueda de un lenguaje propio. Pero parece ser que la literatura constituye un satélite que se niega a abandonar el planeta audiovisual.

En ese sentido, todas las realizadoras entrevistadas coinciden en que para esta serie sus personajes protagónicos y su forma de escribir influyen en cómo concibieron cada cápsula.

Para Lía, el mood que le evoca Ciro Bianchi es muy específico, “y eso fue lo que tratamos de reproducir en el lenguaje audiovisual. Tuvimos como referente algunas obras de Chris Marker, porque es también un hombre que se dedicó a recolectar historias, como Ciro, y que luego, al hacerlas suyas, para plasmarlas en sus documentales, adquirían cierto matiz mágico”.

“También en Salut les cubains (1963), de Agnés Varda, encontré a Ciro, porque hablar con él es como estar mirando postales de una Habana y de una Cuba en general, que yo no viví, pero que al contarlas él, con tanto detalle y tanta espontaneidad, pareciera que unx estuvo ahí.”

Para Somaly, la forma de escribir de José Manuel Espino y su amplia trayectoria en la literatura para niños y jóvenes determinó mucho la concepción del material. “De la relación literatura-cine pueden lograrse magníficos productos. Coinciden dos artes donde la realización audiovisual puede satisfacer al espectador sin desviar la esencia de la obra literaria, siempre que la propuesta parta desde lo que cuenta el escritor en su estilo propio y de la estética con la que el realizador audiovisual monte la obra como tal”.

“En este capítulo proponemos un poema compuesto en su estructura literaria por dos romances y una décima intermedia. Este poema se titula La señal, y viene siendo como un canto a la independencia de las niñas y niños. En ese sentido, la manera de hacer del escritor influyó muchísimo en la realización”, explica la matancera.

De mujer a mujer: La escritora Ana Lidia Vega Serova bajo el lente de la realizadora audiovisual Diana Moreno

La humanidad del escritor hecha cine

Gloria Rolando prefirió buscar no solo la obra literaria de Jorge Renato Ybarra y Rito Ramón Aroche, sino que ahondó en sus esencias humanas, porque “son dos escritores de líneas de trabajo y de vida personal totalmente diferentes”.

“El caso de Ybarra es el de alguien que escribe sobre la Historia de Cuba, que se dedicó a estudiar la República, sobre todo en aspectos poco conocidos como son los partidos políticos. Profundizó mucho en ese mundo político-ideológico de la República, es un gran tema que lo distingue, y como yo soy una gran fanática de ese período, me resultó muy interesante abordar una obra que ha investigado sobre personajes como Cosme de la Torriente.

“Lo difícil es ilustrar toda esa información. Al ser un solo día de filmación y estar acostumbrada a hacer grandes proyectos de investigación para materiales de 45 minutos, pues constituyó un gran reto.

“Rito es otro personaje. Es negro, tuvo una infancia difícil y vivió en el solar que visitamos durante la filmación. Su abuela fue quien le puso el nombre, porque nació el 22 de mayo, día de Santa Rita de Casia, la santa de las causas imposibles. Como él mismo confiesa en la entrevista, leer y escribir, y además tener una familia, lo salvó. Es una entrevista muy corta, pero hecha desde el dolor y de cómo él convirtió sus raíces en poesía, en su obra de arte.”

La otra palabra constituye una suerte de experiencia iniciática, en la cual las directoras coinciden que aún le faltan muchos capítulos, puesto que hay muchos más escritores y talento creativo audiovisual en el país para mostrar (2021).

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