Lázaro Zamora y los caminos de su narrativa

El escritor habla de sus últimos libros.

Para Lázaro Zamora Jo, cada libro marca una zona temática bien definida en sus cuentos. 

Foto: Periódico de Las Tunas

Lejos de los reflectores, sin hacer ruido, en su espacio hogareño, familiar, Lázaro Zamora Jo ha ido tejiendo una obra literaria que se destaca por su calidad expresiva, por la excelencia de su escritura, valores que le han permitido obtener premios en una amplia diversidad de concursos, dentro y fuera de Cuba.¹

A propósito del más reciente de esos lauros, el Premio Nacional de Narrativa Guillermo Vidal 2020 –por su libro de cuentos «Los caminos de Agar»– tuvo lugar este diálogo con el escritor, nacido en 1959 en Punta Alegre, Ciego de Ávila, pero habanero desde su niñez temprana.

José Antonio Michelena (JAM): Lázaro, ¿qué diferencias hay entre «Los caminos de Agar» y Luna Poo y el paraíso y Malasombra, los otros dos libros de cuentos que publicaste anteriormente?

Lázaro Zamora (LZ): No creo que las diferencias sean significativas en lo referente al estilo. Quizás el desplazamiento más palpable de mi escritura se manifieste en la anécdota. Desde Luna Poo y el paraíso he ido buscando un mayor énfasis en la historia que cuento. Me interesa ese aspecto del relato sin menoscabo de los otros.

Han cambiado también los escenarios. En Luna Poo… los relatos se centran en entornos marginales característicos de La Habana de los noventa —aunque solo en un texto La Habana se menciona explícitamente—; luego en Malasombra, alternándose con el paisaje marginal habanero, empiezan a aparecer otros espacios, algunos fuera de los límites de la Isla. En «Los caminos de Agar» todas las historias, excepto la primera, suceden fuera de Cuba.

Sin embargo, no podría afirmar categóricamente que cada libro marca una zona temática bien definida en mis cuentos.

Cubierta de Luna Poo y el paraíso, de Lázaro Zamora.

JAM: ¿Y cómo caracterizas el cuerpo temático de «Los caminos de Agar», qué intención lo guía?

LZ: Me parece que en «Los caminos de Agar», al igual que en los anteriores, hay un tema dominante: el conflicto del individuo atrapado en su circunstancia inmediata, de la cual intenta salir a toda costa.

El otro gran tema de este libro —exclusivo de él— es el desarraigo, que apenas se menciona, pero que está presente en cada relato. Los personajes son en su mayoría seres que viven lejos de su tierra natal, sin vínculos con ella: cubanos, peruanos, chicanos, croatas, vietnamitas… Se sienten ciudadanos del mundo, un fenómeno típico de la globalización.

Precisamente este tema es el que le otorga unidad al libro. Pero debo confesar que cuando comencé a escribir esos cuentos no pensaba en ello, no tenía intención de crear un libro orgánico. Cada relato fue naciendo de motivaciones específicas, como sucede con cada historia que escribo. En un momento determinado sí empecé a vislumbrar hacia donde se estaba moviendo el libro, pero eso no influyó en las historias que escribiría más tarde.

JAM: En «Los caminos de Agar» los personajes se mueven por diferentes zonas del planeta: Estados Unidos, España, Rusia, Francia… ¿Es un propósito para traspasar las fronteras de la Isla, una voluntad de narrativa trasatlántica?

LZ: Como dije antes, cuando me siento a escribir un cuento no tengo en mente ningún propósito determinado. Dejo que la historia me vaya llevando sin imponer yo nada. Nunca elijo el lugar donde ocurrirá ni ninguna otra circunstancia. Surge de pronto una idea y me lanzo a escribir. A veces todo parte de una simple imagen.

Este cambio de paisaje en «Los caminos de Agar» primero se operó en mí, en mi entorno y en la sociedad cubana en general. El estrecho universo en que vivíamos los cubanos residentes en la Isla décadas atrás, circunscrito a las fronteras del país, ha experimentado un significativo ensanchamiento durante los últimos veinte años con el acceso masivo a Internet y a sus redes sociales, mayores facilidades para viajar al exterior, y el elevado número de coterráneos que emigran anualmente.

Es difícil encontrar a alguien en Cuba que no tenga a un hijo, un hermano, un primo, o un amigo en el extranjero. Vivimos en permanente contacto con ellos a través de Facebook, Telegram, etcétera. Seguimos cada detalle de sus vidas: dónde viven, qué comen, cómo visten, adónde viajan. Muchos de los que quedamos acá hemos ido a visitarlos; muchos viajan por otros motivos. Y toda esa experiencia se ha ido integrando a nuestras vidas, esos nuevos espacios forman parte ya de nuestro mundo, de las vivencias personales que los escritores convertimos en literatura con la ayuda de la imaginación.

De modo que para un escritor cubano es tan natural escribir hoy sobre París o Nueva York, como sobre los solares de Centro Habana. Eso no es nada nuevo, desde luego. Esa libertad es consustancial a la literatura.

JAM: Percibo en tus relatos un tempo lento, una narrativa más propia de la novela que del cuento. Me da la impresión de que te sientes más cómodo en las narraciones extensas que en las sintéticas, que tu forma natural como narrador es la novela.

Bueno, si te fijas bien, a pesar de la extensión y del tempo lento, mis cuentos cumplen siempre una condición que los define inequívocamente como tales: se circunscriben a un hecho determinado, sus historias suceden en un lapso breve y a menudo se reducen a una sola escena.

Pero tienes razón, no se me da bien la brevedad. Mis historias me exigen extenderme. Casi nunca mis cuentos tienen menos de diez páginas y cada novela sobrepasa las cuatrocientas. No es un mérito, aunque tampoco creo que sea un problema. Es sencillamente una cualidad natural de mi escritura, como dices. Es mi manera de contar una historia, deteniéndome en los detalles, apelando constantemente a digresiones.

JAM: ¿Puedes hablar de tu novela Oficio impropio, en tanto es desconocida por el lector cubano?

LZ: Oficio impropio cuenta la historia de un joven que busca conocer a su padre, fallecido antes de que él naciera. Mientras averigua detalles de su vida con la ayuda de familiares y amigos, se dedica a leer el manuscrito de una novela que el padre dejó sin publicar. En la medida que avanza en la lectura, el joven va descubriendo la enorme similitud que hay entre la historia que cuenta el manuscrito y la vida del padre, y también entre esta última y la suya propia. La novela ofrece dos historias, la del hijo y la que narra el padre, que nos aproximan a dos momentos singulares de la sociedad cubana: los años noventa y la Cuba de nuestros días.

La novela fue publicada por la editorial española Guantanamera. Hace un par de años la retiré para buscarle otra editorial, pero todavía sigue vendiéndose con el sello de Guantanamera en librerías españolas y en Amazon, aunque lamentablemente a precios prohibitivos para los lectores cubanos, que son sus destinatarios ideales. Como me interesa que llegue a mis coterráneos, yo estaría dispuesto a enviársela en formato digital a quien quisiera leerla.

JAM: ¿De qué va la novela que estás escribiendo ahora?

LZ: «Cielo raso» –ese es el título– está terminada y en estos momentos anda ya buscando su destino. Cuenta una historia aparentemente sencilla, pero no lo es: una simple frase, desafortunada, provoca la separación de una pareja después de diez años de relación y la lanza por caminos divergentes bien lejos de la Isla. Sin embargo, al cabo de siete años de vicisitudes, una situación inesperada hará que vuelvan a encontrarse, esta vez en Rusia.

En realidad, la novela es mucho más que eso. Es también una inmersión en los conflictos de nuestro tiempo: la violencia, la migración, la intolerancia… (2021)

Nota:

¹. Entre los premios y menciones obtenidos por Lázaro Zamora Jo, están:

Premio Alejo Carpentier (cuento), por Luna Poo y el paraíso; Segundo Premio Concurso Internacional Casa de Teatro (cuento), República Dominicana, 2009; Premio Juan Francisco Manzano (poesía, 2000); Mención Premio Iberoamericano de cuento Julio Cortázar 2003; Finalista Premio Internacional Artífice (poesía, 2003); Primera mención Premio La Gaceta de Cuba (cuento) 2003; Mención Premio La Gaceta de Cuba (cuento) 2002; Finalista Premio Villa de Colindres (cuento), España, 2020

Premio Nacional de Narrativa Guillermo Vidal (cuento, 2020)

 

Sus libros publicados son:

La Otra Orilla (poesía, Ediciones Extramuros, La Habana, 2001); Luna Poo y el paraíso (cuento, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2004); Malasombra (cuento, Editorial José Martí, La Habana, 2015), Oficio impropio (novela, Editorial Guantanamera, Sevilla, 2016).

 

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