Innovación para una empresa innovadora en Cuba

El gobierno cubano emprendió una transformación del modelo de gestión empresarial en el sector de las aplicaciones y los servicios informáticos.

A las señales de recuperación de la industria electrónica y de las telecomunicaciones en el último par de años puede sumarse la reacción que busca el gobierno en la industria informática.

Foto: Tomado de Radio Cadena Agramonte

Cuba abrió a fines de junio una puerta para transformar las empresas estatales de aplicaciones y servicios informáticos, pero la decisión concitó poca repercusión pública. La cotidianidad pandémica le restó notoriedad a una novedad que pudiera tener impactos múltiples no solo para dinamizar un área fundamental de la economía.

Con un grupo de seis resoluciones –del Ministerio de Informática y Comunicaciones (Mincom) y de otros cuatro organismos-, el gobierno cubano se ha propuesto implementar un modelo de gestión empresarial, para levantar la producción de software y los servicios informáticos.

Busca activar un sector sobre el que se han depositado tradicionalmente esperanzas mayores que sus logros reales.

Las innovaciones en materia salarial, tributaria y comercial, entre otras, persiguen explícitamente que aumente el protagonismo de las entidades informáticas en las exportaciones y en la sustitución de importaciones.

Aspiran también a una inserción mayor de las mismas en los encadenamientos productivos que intenta articular el país.

 

Flexibilidad y autonomía

El paquete legislativo introduce novedades que le otorgan mayor autonomía a esas empresas para distribuir y reinvertir utilidades y trazar políticas de precios.

El nuevo modelo de gestión concebido para entidades estatales de producción y servicios informáticos –existen 22 en el país- resulta más flexible y atractivo a la hora de calcular salarios e invertir en tecnologías para su propio desarrollo.

Las empresas que logren cruzar esa puerta podrán retener, durante los primeros cinco años, hasta un 70 por ciento de las utilidades, después del pago de impuesto, a diferencia del resto del sector empresarial estatal, que no puede pasar de un 50 por ciento.

La Resolución 161 del 2020 del Ministerio de Finanzas y Precios que autoriza esta

retención,da luz verde para redistribuirla más libremente entre sus trabajadores, y reduce también a 17,5 por ciento el impuesto sobre utilidades –en un 35 por ciento se encuentra ese tipo impositivo en el país-.

Además, quedan exentas del pago del impuesto sobre ventas, en los tres primeros años de incorporación al nuevo modelo, y del pago del impuesto aduanero por la importación de equipamiento, tecnologías y herramientas informáticas.

Las posibilidades de beneficiarse con las utilidades crecen proporcionalmente, por tanto, para un sector que suele estar entre los de mayores ganancias empresariales en el mundo. ¿Lo logrará en Cuba también?

Con un modelo de gestión empresarial de mayor autonomía y mejor participación en las utilidades, el grupo de seis resoluciones aspira a retener un personal de alta calificación, clave para el éxito de este sector.

Foto: Tomada de Cubadebate

 

Beneficios y exigencias

A su vez, la Resolución 18 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social establece pautas salariales más atractivas. Un técnico experto principal puede ganar entre 6.601 y 8.201 pesos y el director general de la empresa, hasta 8.500 pesos.

La Resolución 161 del MFP descentraliza la formación de precios y deja ese paso en acuerdo entre las partes, siempre más próximas a la consideración de tendencias del mercado.

Pero la incorporación a este carro no es libre. El paquete legislativo también plantea exigencias muy concretas desde el punto de vista de la productividad, la actividad de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) y el aporte al desarrollo.

De acuerdo con la Resolución 48 de 2020 del Mincom, una comisión de ese organismo, dirigida por un Viceministro, se ocupará de dar luz verde para asumir el nuevo modelo a las empresas que cumplan indicadores de alta productividad, exportación y sustitución efectiva de importación de aplicaciones y servicios informáticos, entre otros.

La empresa debe invertir en I+D+i más del 10 por ciento de los ingresos por ventas netas totales, como promedio mínimo durante los tres primeros años. Y para garantizar que cuente con un personal de alta calificación, capaz de soportar el peso innovador que caracteriza al sector informático, más del 50 por ciento de sus trabajadores debe poseer formación universitaria, además de alto potencial de doctores, másteres, y especialistas de posgrado.

Otros indicadores apuntan a la creación de activos intangibles con predominio de capital intelectual en la empresa, altos estándares de calidad y registros de propiedad intelectual (patentes, derecho de autor, marcas y otros).

Entretanto, la Resolución 49 del Mincom clasifica las actividades bajo la sombrilla de las aplicaciones, producciones y servicios informáticos, desde la investigación, la innovación y el desarrollo.

 

A tono con el mundo

El Director de Industria Informática del ministerio, Ernesto Vallín, explicó que esta Resolución regula las actividades y sus participantes en la empresa “según el diseño homólogo de la industria mundial de softwares”.

Las empresas informáticas podrán amasar ganancias pero tendrán que hilar, con mucha precisión, algoritmos, nanoestructuras electrónicas y estrategias de marketing de valor competitivo.

Esta innovación del modelo de gestión empresarial la ha concebido el gobierno para activar un sector innovador por esencia: las producciones y servicios informáticos. Quizás sea la clave esperada durante años para despegar.

La producción de software y servicios informáticos no ha alcanzado en Cuba la fuerza soñada, a pesar de inversiones realizadas por el Estado para desarrollar el capital humano en este ámbito.

A la creación de la Universidad de Ciencias Informáticas y otras iniciativas no le han seguido los impactos esperados en la economía, aunque se aprecian algunas reacciones de la industria electrónica, la informática y las telecomunicaciones en los últimos años.

Al sector le ha golpeado la migración de fuerza de trabajo. Los pasos hacia un nuevo tipo de empresa buscan atajar una pérdida dolorosa. De acuerdo con la prensa cubana, la flexibilización del modelo de gestión económico-financiera de estas empresas persigue una distribución de utilidades y salarios más autónoma para “contribuir a la retención de la fuerza laboral”.

De tener éxito, esta experiencia pudiera servir de brújula a las autoridades frente a las empresas estatales de otros sectores a las que urge también una revolución en las formas de hacer y desarrollarse. (2020)

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