Pymes en Cuba: la urgencia de lo necesario

Las pequeñas y medianas empresas en Cuba son importantes para el fortalecimiento del sector estatal de la economía.

Técnicos especializados en electrónica y reparación de equipos para telefonía móvil y cómputo ofrecen servicios a clientes en un taller administrado por trabajadores privados, en el capitalino municipio de Playa, en La Habana.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

La estrategia anunciada por el gobierno recientemente incluye la creación de pequeñas y medianas empresas (Pymes) de propiedad estatal y privado.

¿Será un empecinamiento considerar que se deben autorizar las micro, pequeñas y medianas empresas privadas o es realmente una necesidad?

El país ha vivido desde 1968, con la ofensiva revolucionaria, un largo período de estatalización: solo privados agrícolas y transportistas han sido los únicos con una forma de propiedad privada. De tanto en tanto se ha estimulado y desestimulado el trabajo por cuenta propia, el cual solo en su última entrada fechada en 2011, puede contratar fuerza de trabajo ajena.

La Constitución y la conceptualización lo expresan con claridad y sabiduría, que solo los medios fundamentales de producción deben ser propiedad estatal, pero no acabamos de definir cuáles son, no mediante un ejercicio de consenso, sino estratégico.

Si la economía se encamina por este andar, los recursos escasos podrán asignarse hacia aquellos sectores estratégicos para el desarrollo y con mayor efecto multiplicador. ¿Quién sale fortalecida? La sociedad y la satisfacción de sus necesidades.

Enfocada la gestión por parte del Estado en lo fundamental, el resto puede ser gestionado de forma cooperada o privada, como un complemento, no marginal, de la empresa estatal y más, articulándose, aliándose entre ellas, para hacer más competitiva la economía.

Hoy ya existen cooperativas agropecuarias y no agropecuarias, así como el trabajo privado agrícola y trabajadores por cuenta propia (sin incluir las empresas mixtas por carecer de información). Este sector no estatal representa el 31 por ciento de los ocupados.

Sin embargo, lo privado es el 66 por ciento del empleo no estatal y los trabajadores por cuenta propia son el 61 por ciento de lo privado, lo que en última instancia representa el 12 por ciento del total de los ocupados. El siguiente gráfico muestra el crecimiento constante sobre todo a partir del 2011.

Hoy se cuenta con más de 600.000 trabajadores por cuenta propia, de los cuales el 25 por ciento son contratados, los restantes se dividen entre autónomos y aquellos que se gestionan como una empresa.

Mantenerlos como personas naturales cuando funcionan como empresas es un contra sentido de la institucionalidad, que propicia la entropía en la economía y mucho más en la nuestra que apuesta por la planificación.

¿Cuáles son los riesgos que no previó la Constitución?

Ninguno.

Los medios fundamentales de producción, que deciden la economía seguirían perteneciendo al sector socialista, más fuerte y competitivo, cuando deje a un lado el lastre de todo aquello importante, pero no estratégico.

La política del país se podrá dirigir a incentivar con fuerza a esos sectores y dar todas las condiciones para que se expresara toda la creatividad en el emprendimiento y el desarrollo de procesos de innovación. Las empresas estatales gozarán de capacidad de decisión autónoma.

Las pequeñas y medianas empresas privadas podrían competir en igualdad de condiciones con el sector estatal, de lo cual saldrá beneficiado el pueblo, pero también se articularían, como proveedores y clientes o sencillamente en alianzas público-privado.

Lograr ese entramado sin que sean empresas implica dirigir la economía de modo administrativo, lo cual es totalmente opuesto a “cambiar un grupo de maneras de operar, de actuar, y de dirigir, sobre todo la economía”, a lo cual nos convoca el Presidente de la República.

Un hombre decora la fachada de un bar-restaurante gestionado por trabajadores privados, en el capitalino municipio de La Habana Vieja.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

Todo lo expresado evidencia la importancia de las micro, pequeñas y medianas empresas (Mpymes) para el fortalecimiento del sector estatal de la economía y en definitiva para aportar todos los actores de conjunto, de forma ordenada, institucionalizada, al tan llamado desarrollo de las fuerzas productivas.

Solo una observación, cuidado con las Mpymes estatales. Si nacen con una impronta administrativa y para nada innovadora, fragmentarán los sectores y en vez de lograr crecimiento, se involucionarán en la atención por el Estado de muchas pequeñas empresas y  estaremos repitiendo errores.

¿Por qué es urgente?

La economía cubana previó un uno por ciento de crecimiento del Producto Interno Bruto para el 2020 y existen múltiples vaticinios de decrecimiento como resultado de la conjunción de la difícil situación que ya enfrentaba el país unido a la pandemia mundial.

Se necesita unir fuerzas para enfrentar el bloqueo y el embate del coronavirus. Hay que realizar cambios en la empresa estatal, hay que permitir la creación de cooperativas y darles nombre propio a los miles de trabajo por cuenta propia, tal y como se propone en la estrategia, sin caer en letra muerta

Ser innovadores como pide el presidente, implica ser creativos y emprendedores, lo que requiere del conocimiento de todos los cubanos que apostamos por Cuba, sea desde una empresa estatal, cooperativa o privada. (2020).

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