Desaceleración de la economía cubana

Por tercer año consecutivo, la economía registró en 2013 un crecimiento menor al planificado, por la confluencia de golpes externos y la reiteración de ineficiencias internas.

Viejas ineficiencias de los procesos inversionistas, las construcciones, las relaciones contractuales y crediticias, y las importaciones volvieron a hacer mella en la economía cubana en 2013.

Presionada por recortes de ingresos de sectores externos fundamentales y lastres internos que arrastra el país desde hace varios años, la economía cubana cerró el 2013 con un crecimiento inferior al avance alcanzado un año antes y, de forma más notoria, menor a los planes oficiales del gobierno. De acuerdo con el reporte ofrecido por el ministro de Economía y Planificación, Adel Yzquierdo, en reunión del Consejo de Ministros –reiterado un par de días después ante el Parlamento-, el producto interno bruto (PIB) aumentó este año un 2,7 por ciento, casi un punto porcentual por debajo del plan, que era de 3,6 por ciento.

Por tercer año consecutivo, la economía no consigue la meta gubernamental. En 2012 avanzó un 3 por ciento y 2,7 por ciento en 2011, en ambas oportunidades cuatro décimas por debajo del impulso previsto inicialmente por el gobierno. Pero en esas ocasiones ganó cada año en comparación con el anterior. La desaceleración asomó realmente con el actual cierre y se acentuaría en el 2014, año para el que el Ministerio de Economía y Planificación vaticina un crecimiento del PIB de 2,2 por ciento.

El incremento se distancia cada vez más del nivel estimado por economistas del patio como necesario para sostener el desarrollo: alrededor del 6 por ciento anual. También se aleja del 5,1 por ciento que habían proyectado las autoridades económicas como media de crecimiento anual del PIB para el quinquenio 2011-2015.

Entre los factores que golpearon a la economía desde el pasado mes de enero, Yzquierdo citó afectaciones de los ingresos nacionales en moneda libremente convertible, así como incumplimientos de la industria manufacturera, las construcciones y las inversiones.

Analistas de la prensa cubana mencionaron productos importantes en la cartera de exportaciones que sufrieron este año una caída de precios, con las consiguientes pérdidas para las cuentas cubana en moneda dura: el níquel y el azúcar. El golpe resultó más notorio para el metal, que se hundió en julio a su cotización más baja en tres años en el mercado mundial. Después de llegar a poco más de 18.200 dólares por tonelada en febrero retrocedió a unos 13.300 dólares a inicios de julio. Actualmente oscila sobre 17.000, pero con perspectivas grises.

El bombillo rojo también se encendió sobre otra de las principales fuentes de divisas para Cuba. La afluencia de turistas no superó la cantidad registrada un año atrás. Hasta el cierre del mes de octubre arribó un 1,2 por ciento menos de visitantes extranjeros, aunque altos funcionarios del Ministerio de Turismo han manifestado optimismo ante la recién iniciada temporada alta. De cualquier manera, lo más probable es que al país llegue una cantidad de turistas internacionales similar a los poco más de 2,8 millones registrados en 2012, con lo cual incumpliría las esperanzas de alcanzar 3,1 millones que sostenían las autoridades del sector todavía a la altura del mes de mayo.

En la lista de problemas reconocidos por el ministro de Economía continúan asomados viejos dilemas de la ineficiencia, la baja productividad y la incapacidad para planificar adecuadamente y cumplir luego esos planes y los contratos empresariales que se derivan.

Yzquierdo también citó entre las causas demoras en las importaciones y en la ejecución de las capacidades de crédito.

Al hacer años antes similar balance ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, mencionó críticamente la inmovilización de recursos derivada de problemas análogos a los del 2013 en las relaciones contractuales y crediticias, los procesos inversionistas y las importaciones.

A pesar de las dificultades citadas, el ministro dijo que la balanza comercial cubana de bienes y servicios cierra con un saldo positivo de 1.256 millones de dólares. Aunque desde hace años la balanza de bienes arrastra un fuerte déficit comercial, la exportación de servicios profesionales compensa las cuentas totales. Los médicos que prestan servicios en el exterior se encargan del mayor aporte, con ingresos estimados en torno a seis mil millones de dólares.El plan de la economía para el 2014 prevé un crecimiento del PIB más moderado que en 2013, del 2,2 por ciento, informó a los diputados el ministro de Economía, Adel Yzquierdo.

A juzgar por las previsiones oficiales, el panorama no variará mucho el próximo año. La industria manufacturera tropezará con limitaciones financieras reconocidas por el gobierno ante los diputados. Por el contrario, las autoridades esperan crecimientos más sólidos en tres ramas que han definido como estratégicas: la agroindustria azucarera, las producciones agropecuarias y el turismo.

A pesar de frenos financieros –que se anticipan más fuertes para el 2014-, la circulación mercantil minorista ha crecido en ambas monedas, con un saldo favorable al equilibro financiero interno y señales de esperanzas en el entorno externo. Sin dejar de reconocer las barreras para acceder a créditos externos que enfrenta Cuba, el Presidente Raúl Castro aludió con satisfacción en el Parlamento a uno de los objetivos adoptados por el gobierno bajo su mando: recuperar la disciplina para cumplir “estrictamente con las obligaciones financieras asumidas” con el exterior. En ese sentido comentó avances importantes en los procesos de reestructuración de deudas.

Aunque el mandatario no mencionó santo y seña de países ante los diputados, recientemente la agencia de noticias Ria Novosti informó que Rusia y Cuba alcanzaron un acuerdo para condonar el 90 por ciento de la deuda contraída por el país caribeño con la antigua Unión Soviética y cuyo valor total asciende a 32.000 millones de dólares, según diplomáticos rusos y europeos.

Las mayores expectativas de los cubanos, sin embargo, apuntan en otra dirección. Tanto a escala macroeconómica como del consumidor, continúa pendiente la expresión de los beneficios derivados de las transformaciones emprendidas en la economía cubana, que en 2013 experimentaron una evidente profundización por más que Raúl Castro insista públicamente en resistir presiones para acelerar las reformas.

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