Impacto eléctrico de la pandemia en Cuba

Con la covid-19, el consumo eléctrico ha experimentado cambios sensibles que ponen bajo presión a la economía cubana.

Las máximas autoridades del Ministerio de Energía y Minas alertaron en televisión por un alza preocupante en el consumo de electricidad.

Foto: Presidencia Cuba.

Ni siquiera un país como Cuba, importador neto de combustibles, mira tranquilo como crujen las costuras del mercado global del petróleo. El barril de crudo WTI se hundió el 20 de abril por debajo de cero, hasta un mínimo que parecía impensable: -37,63 dólares. Tal abaratamiento beneficia a Cuba, al menos en primera instancia, pero con la pandemia se contraen casi todos los mercados, incluidos los que son vitales para los ingresos cubanos. Para mayor complicación, un aliado estratégico, Venezuela, se encuentra entre las economías petroleras más amenazadas por el bajón de precios.

Un día después del estremecimiento bursátil del crudo, las máximas autoridades del Ministerio de Energía y Minas en Cuba acudieron a la televisión para analizar incrementos en el consumo de electricidad y el Consejo Energético Nacional se reunía luego para discutir alternativas, preocupado por el alza sostenida en ese indicador.

La disponibilidad de energía se ha convertido en eje de tensión en el país. El gasto se redujo en unas áreas de la economía, pero el consumo de electricidad se ha disparado peligrosamente en el sector residencial.

Con la paralización total de la actividad hotelera salió del juego, parcialmente, un importante consumidor de electricidad y combustibles. Compensación similar ha dejado el cierre de otras actividades. La contracción del transporte público, para reducir la movilidad social ante la pandemia de covid-19, suma otro recorte en el consumo de combustibles.

Sin embargo, el ministro de Energía y Minas, Liván Arronte Cruz, advirtió en el programa televisivo Mesa Redonda que la detención del turismo y otros sectores como el educacional “apenas ha representado un decrecimiento del 3 por ciento en el consumo (de electricidad). No compensa el incremento que hemos visto en el consumo de los hogares”, comentó.

De acuerdo con datos aportados por el ministro, en abril el consumo de electricidad ha crecido un 10 por ciento en el sector residencial en comparación con marzo, hasta 3.932 megawatts hora. La reunión del Consejo Energético que tuvo lugar el 23 de abril confirmó un ascenso general del consumo de electricidad de 7,7 por ciento por encima del plan en abril.

Las medidas de aislamiento social para evitar el coronavirus –cierre de escuelas, de centros de trabajo no fundamentales y otras- ha concentrado a la población en sus viviendas más tiempo del habitual, con alza consiguiente en el empleo de equipos electrodomésticos y el consumo de electricidad. Las altas temperaturas en estos días ha disparado el gasto en equipos de refrigeración y ventiladores.

Bajo tales presiones, el consumo de electricidad del sector residencial, que representaba el 59 por ciento del consumo total del país antes de la covid-19, saltó al 70 por ciento actualmente.

La generación de electricidad recurre al combustible más caro, el diésel, en los picos acentuados de la demanda.

Foto: Tomado de La Demajagua

La demanda de los hogares, en los horarios del mediodía y el atardecer, ha crecido acentuadamente y el sistema electroenergético nacional se ha visto obligado a recurrir en exceso al combustible más caro, el diésel.

El esquema de generación del país se sostiene en mayor medida sobre termoeléctricas alimentadas con petróleo extraído en Cuba y fuel oil. Se suman el gas y las energías renovables, fuentes más baratas. Para los momentos de mayor demanda quedan reservados grupos electrógenos que funcionan con diésel.

“Si necesitamos más diésel que el planificado, conspira contra otras actividades de la economía, como el transporte”, dijo el ministro.

En contraste con la paralización del turismo, han mantenido su ritmo de actividad normal industrias que sí son altas consumidoras de electricidad -acerías, industrias ligera y química, fábricas de cemento, níquel y refinerías de petróleo- y la agricultura, informó Arronte.

Para compensar las nuevas tendencias del consumo, muchas industrias y oficinas comerciales reducen actividades en el horario del mediodía y las reubican en momentos del día de menor demanda eléctrica.

La estrategia para “evitar los molestos apagones”, dijo el ministro, incluye trabajos de mantenimiento en marcha en tres unidades generadoras de termoeléctricas importantes -Mariel, Felton y Renté-, que sumarán 455 mw al sistema electroenergético nacional. La reincorporación aportará estabilidad al sistema en el último trimestre del actual año, declaró Arronte.

Cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, adoptó en 2019 nuevas sanciones para bloquear el suministro de petróleo a Cuba, el gobierno de Miguel Díaz-Canel maniobró y evitó los apagones, que simbolizaron la crisis económica de los años 90 identificada como Período Especial. La amenaza vuelve a flotar en el ambiente esta vez a cuenta de un microscópico virus. (2020).

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