Proyecto de ley de identidad en Cuba: ¿qué propone en lo digital?

La propuesta de ley de identidad en Cuba incorpora conceptos como la identidad digital, amplía el uso de datos biométricos y establece un registro nacional centralizado.

La identidad digital se incorpora como herramienta verificable y soberana, bajo gestión exclusiva del Ministerio del Interior. A la fotografía y las huellas dactilares utilizadas tradicionalmente en los documentos de identidad, se añadirían otros atributos como el registro de la voz, el iris, el color de la piel y de los ojos, o la estatura, para la identificación original de cada persona.

Foto: Archivo IPS Cuba

Cuba intenta sumarse a la tendencia internacional de reforzar la identidad digital y física de su población, con un proyecto de ley publicado el pasado 10 de julio, que levanta dudas sobre su implementación y beneficios en un escenario desconectado y con pocas horas de servicio eléctrico al día.

El Proyecto de Ley del Sistema de Identidad Personal y Domicilio, que la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento unicameral) somete a consulta pública a través de correo electrónico, introduce cambios en la manera en que las y los ciudadanos cubanos y extranjeros residentes acreditarán su identidad.

De acuerdo con el organismo, dicha disposición normativa tiene por objeto “garantizar el reconocimiento y protección de la identidad, así como la determinación, registro y actualización del domicilio como atributo jurídico-administrativo”.

Para ello incorpora conceptos como la identidad digital, amplía el uso de datos biométricos y establece un registro nacional único con información centralizada, entre otros aspectos.

Con esta legislación Cuba apuesta a un modelo más seguro y moderno pero distante de las limitadas condiciones de digitalización y conectividad disponibles en el país.

Camino a la identidad digital

Una de las principales novedades es la incorporación, por primera vez en una ley cubana de este tipo, del concepto de identidad digital.

El proyecto la define como “la representación única, verificable y electrónica de la identidad física de cada persona”. La misma permitirá autenticarse y realizar trámites y servicios en las plataformas tecnológicas oficiales del Estado.

Según la propuesta, el proceso será certificado por el Ministerio del Interior mediante un proveedor único para todo el país y estará respaldado por los principios de soberanía tecnológica, protección de datos personales e interoperabilidad entre las instituciones públicas.

Se aclara además que la ausencia de identidad digital no podrá utilizarse para limitar el ejercicio de los demás derechos reconocidos por la Constitución y las leyes.

El proyecto de Ley del Sistema de Identidad Personal y Domicilio propone una de las mayores actualizaciones al sistema de identificación en Cuba desde la aprobación del Decreto-Ley 248 de 2007. (Foto: Generada con IA. Tomada de Cuba noticias 360)

Biometría avanzada

El texto legal concibe un mayor uso de tecnología biométrica avanzada. A la fotografía y las huellas dactilares utilizadas tradicionalmente en los documentos de identidad, se añadirían otros atributos como el registro de la voz, el iris, el color de la piel y de los ojos, o la estatura, para la identificación original de cada persona.

Mientras, el carné de identidad y el pasaporte seguirán siendo los documentos principales de acreditación, pero ahora incorporará estos elementos biométricos y la dirección vigente del titular para mayor seguridad en los procesos de identificación.

Los datos se integrarán con la información del nacimiento y la inscripción migratoria, conformando un sistema que busca mayor protección de derechos.

Justo esta propuesta de uso de elementos biométricos ha provocado dudas entre la ciudadanía activa, que observa un posible mayor control del Estado hacia la población.

La Dirección de Identificación, Migración, Extranjería y Ciudadanía del Ministerio del Interior será la encargada de gestionar y controlar el sistema.

Entre sus funciones estarán también la gestión de los registros nacionales, la expedición y cancelación de documentos de identidad, la certificación de la identidad digital y la administración de los procesos de identificación de ciudadanos cubanos y extranjeros residentes.

Registro nacional centralizado

Se propone un registro nacional centralizado que integrará la información de identidad y domicilio en una base de datos única, facilitando el intercambio de información entre organismos estatales. De esta forma habrá un acceso unificado a los trámites públicos y se evita enviar la misma información, por ejemplo, a diferentes entidades estatales.

Las personas podrán usar la identidad digital única para acceder a servicios como solicitud de documentos, trámites de domicilio, registros públicos, servicios tributarios o de seguridad social y otras plataformas gubernamentales.

La experiencia sería similar a los sistemas de identidad digital que ya funcionan en otros países, donde un mismo usuario y contraseña permiten acceder a múltiples servicios. Esto a la vez posibilita comprobar la identidad de una persona de forma más ágil, disminuyendo errores o duplicidades.

Dicho registro se alinea con otro aspecto clave contemplado en el proyecto de ley: la obligación de mantener el domicilio actualizado en los registros oficiales.

Según información publicada por el parlamento, el domicilio se reconoce como el centro de las relaciones jurídicas de cada individuo y su inscripción será un requisito indispensable para la validez de trámites y documentos.

El reto tecnológico detrás del proyecto

En un país donde la conexión a internet es inconsistente, transformaciones como las que propone el proyecto de ley, surgen preguntas como: ¿Simplificarían los trámites o solo acentuará las limitaciones existentes? ¿Está realmente preparada la infraestructura tecnológica de Cuba para sostener una identidad digital de alcance nacional?

El Estado cubano ya opera plataformas digitales para algunos trámites y servicios, lo que indica que existe una base tecnológica sobre la cual trabajar. Soberanía es un ejemplo de ello. Sin embargo, la crisis energética y los prolongados apagones limitan cada vez más el acceso.

La falta de electricidad, de conexión o de batería por los apagones impiden en muchas ocasiones el llegar a autenticarse en las plataformas. Sin respaldo energético, las oficinas tampoco garantizan que estas se mantengan operativas.

Por otro lado, aunque en los últimos años ha aumento la cifra de usuarios de datos móviles y de servicios en línea, no toda la población cubana (además envejecida) cuenta con teléfonos inteligentes.

Según las últimas cifras de la Oficina Nacional de Información y Estadísticas, Cuba sigue siendo el país más envejecido de América Latina y el Caribe. Los adultos mayores (que representan 26,7 % de la población) y habitantes de zonas rurales podrían tener mayores dificultades para usar estos sistemas.

Todo ello sin contar que, si autenticarse digitalmente implica consumir internet con frecuencia, el costo puede convertirse en otra barrera importante debido a los altos precios actuales y las limitaciones de compra en pesos cubanos.

En tanto el almacenamiento centralizado de información personal y biométrica plantea interrogantes sobre quién accede a esos datos, con qué fines y qué mecanismos existirán para protegerlos. (2026)

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