Visiones de la pandemia en suelo cubano (3)

Las experiencias de una profesional de la salud.

Nunca paré de trabajar, en el hospital no se teletrabaja, subraya la doctora Juliette Massip.

Foto: Cortesía del autor

Más de un año después de registrarse los primeros contagios de SARS-Cov2 en el archipiélago, los cubanos enfrentan ahora un alarmante rebrote de casos propiciado por diversas cepas del virus que recorre el mundo desde fines de 2019. Con muy pocas opciones de aislamiento total, la gran mayoría debe seguir saliendo a la calle a diario para resolver sus necesidades más elementales con el consiguiente peligro de infección ante el más mínimo descuido en una cola, en un transporte, en un mercado, o en cualquier otro sitio.

Pero el prolongado encierro entraña también otros peligros para la salud. Vivir en un permanente estado de sitio es en extremo asfixiante, dañino, perturbador. Para saber su parecer al respecto, nos acercamos a un grupo de profesionales de la literatura, las artes, el periodismo, la comunicación, las ciencias, y les preguntamos cómo han lidiado con el tiempo, cómo han transcurrido sus días, qué reflexión quieren compartir sobre esta realidad y cómo imaginan el futuro post pandemia.

JULIETTE MASSIP: HE PODIDO REFLEXIONAR UN POCO MÁS EN CUÁLES SON MIS PRIORIDADES DE VIDA

La doctora Juliette Massip (La Habana, 1976) es especialista en bioestadísticas y profesora en el hospital General Calixto García de la capital cubana. Como trabajadora de la salud, docente, esposa, madre, miembro de una familia donde conviven varias generaciones, ha transitado en la pandemia desde esas circunstancias, pero viviendo igualmente otras experiencias y sin dejar de pensar en tiempos mejores.

José Antonio Michelena (JAM): Doctora Juliette, ¿Cómo ha lidiado con el encierro, las ocupaciones, y el tiempo, en esta época de pandemia?

Juliette Massip (JM): Como soy médico y trabajo en un hospital, el impacto de la pandemia en la salud de la población la he podido palpar de cerca y obviamente eso ha influido en el modo en que he lidiado con esta situación tan atípica. Como muchos, he transitado por varias etapas, empezando por las de terror e incredulidad, para luego dar paso a otras más fructíferas y solidarias.

Nunca paré de trabajar, en el hospital no se teletrabaja. Cuando los hospitales destinados a la atención de pacientes con covid comenzaron a necesitar ayuda de profesionales de otros centros, me brindé para trabajar en la zona roja de la Covadonga [hospital Salvador Allende]. Fue un mes lejos de mi casa contando el tiempo de aislamiento.

Ya de vuelta a mi rutina (cualquier regreso de la zona roja es a una “normalidad”), me he mantenido trabajando y en el tiempo libre he estado practicando la caza de alimentos y aseo en la web, tarea en la que modestamente me hice casi experta. Así conseguí abastecer a mi familia y ayudar a otros. Por supuesto, he sido entrenada y ayudada por otros más expertos aún. En los clientes de TuEnvío, como se llama la plataforma de compras online, prima la solidaridad.

La doctora Juliette Massip (La Habana, 1976) es especialista en bioestadísticas y profesora en el hospital General Calixto García de la capital cubana.

También he empleado mi tiempo en navegar por las redes sociales. Amé Facebook, pero me robaba mucho tiempo, así que cambié para Whatsapp –que quise abandonar eventualmente– pero tuve que mantenerme porque por primera vez en mi carrera docente he tenido que impartir clases por esa vía.

Instalé Telegram y descargué toda la música que siempre había querido escuchar. Conocí muy buena música y la he disfrutado mucho. Planifiqué hacer algunos ordenamientos en mis rutinas de vida, pero no logro cumplirlas; espero hacerlo antes que se termine la pandemia y así mejorar como ser humano.

Las relaciones con mi hija adolescente, alejada de su medio escolar, dieron un giro a mi favor y me siento muy cerca de ella física y espiritualmente, además de sentirme orgullosa de cómo ha sabido aprovechar el encierro y crecido como persona.

He soñado con visitar muchos lugares y he hecho listas para cuando termine esta pesadilla. Al igual que antes de la pandemia, el tiempo no me alcanza mucho, aunque creo que he podido reflexionar un poco más en cuáles son mis prioridades de vida.

JAM: Qué reflexión quisiera compartir sobre los efectos de esta plaga en los estados emocionales.

JM: Tengo una amiga que dice que el Universo ha puesto esta pandemia en nuestro mundo para obligarnos a que nos detengamos a pensar qué estábamos haciendo mal y cómo podemos enderezar el camino. Sin querer debatir sobre qué tan cierto es el origen de esa teoría, sí estoy muy de acuerdo en que el resultado debe ser ese, un cambio de mentalidad.

JAM: ¿Cree que volveremos a una normalidad como la que teníamos antes de 2020?, ¿cómo imagina el futuro post pandemia?

Creo que sí podremos volver a vernos las caras sin nasobuco, pero la normalidad, tal y como la concebíamos antes de la pandemia, no será nunca igual. Imagino que muchas personas revalorizarán sus prioridades de vida dándole más peso a los valores espirituales y menos a las superficialidades, sin las que, en definitiva, aprendimos a vivir y sobrevivimos, creciendo como personas. (2021)

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