Visiones de la pandemia en suelo cubano (6)

Las estrategias para la sobrevivencia, del otro lado de la cinta amarilla, de un destacado escritor y promotor literario.

Yunier Riquenes es cofundador de la plataforma de promoción literaria Claustrofobia

Casi año y medio después de registrarse los primeros contagios de SARS-Cov2 en el archipiélago, los cubanos enfrentan un sostenido rebrote de casos propiciado por las diversas cepas del virus que recorre el mundo desde fines de 2019. Con muy pocas opciones de aislamiento total, la gran mayoría debe seguir saliendo a la calle a diario para resolver sus necesidades más elementales con el consiguiente peligro de infección ante el más mínimo descuido en una cola, en un transporte, en un mercado, o en cualquier otro sitio.

Pero el prolongado encierro entraña también otros peligros para la salud. Vivir en un permanente estado de sitio es en extremo asfixiante, dañino, perturbador. Para saber su parecer al respecto, nos acercamos a un grupo de profesionales de la literatura, las artes, el periodismo, la comunicación, las ciencias, y les preguntamos cómo han lidiado con el tiempo, cómo han transcurrido sus días, qué reflexión quieren compartir sobre esta realidad y cómo imaginan el futuro post pandemia.

YUNIER RIQUENES: TU SALUD DEPENDE DE TU ALEGRÍA Y ESTADO EMOCIONAL

El escritor granmense Yunier Riquenes García (Jiguaní, 1982), cofundador de la plataforma de promoción literaria Claustrofobia, es acaso el más activo, el más dinámico promotor de la literatura cubana en la isla, además de ser un prolífico y multipremiado autor en diversos géneros. Trabajador incansable, Yunier es un joven muy sociable, amistoso y afable, pero hasta personas como él están sufriendo los efectos de este prolongado tiempo pandémico. Normalmente conversador y sonriente, sus sintéticas respuestas son también un indicador de su hastío.

José Antonio Michelena(JAM): Yunier, ¿cómo has lidiado con el encierro y las ocupaciones en esta época de pandemia; en qué has ocupado tus días y tus noches?

Yunier Riquenes(YR): En tiempos de covid el día sigue teniendo veinticuatro horas, pero yo debo multiplicarlas para que me alcancen. El encierro para mí, aunque me guste un poco, llega a desesperarme. Soy de los que necesita salir a la calle y ver pasar a la gente, escucharlas.

En el encierro trabajo desde siempre y adoro el silencio, que jamás tengo, porque la mayoría de los cubanos y cubanas ya no hablan, se gritan, aunque estén a medio metro de distancia. Entonces estar en casa te hace saber eso mucho más. Y te tocan a la puerta como si llegara el general.

En tiempos de pandemia salgo al mercado a la cacería de viandas, frutas, carnes y lo que aparezca, casi todos los días. Si cierran un punto hay que estar pendiente del otro y he visto cómo han subido los precios un día tras otro.

Prolífico y multipremiado autor en diversos géneros

Este tiempo ha sido de mucho trabajo: escribir, leer, para becas y cursos como no había hecho en tiempos normales. Las veinticuatro horas del día las paso trabajando y de vez en cuando tengo una señal de mi familia allá en La Habana. Hace casi dos años que no los veo, que no siento un abrazo de mi madre. Pero siempre debo estar optimista. Y hay mucho más: fórmulas, planes de trabajo y estudio, estrategias para sobrevivir, mas lo dejo aquí. He escrito un libro, “Del otro lado de la cinta amarilla”, de crónicas que narran mis días de confinamiento, en cuarentena, y cómo vivimos algunas jornadas.

JAM: Qué reflexión quisieras compartir sobre los efectos de esta plaga en los estados emocionales.

YR: Siempre digo que no se puede perder la alegría, las ganas de vivir. Tu salud depende de tu alegría y estado emocional. Entones tu mente debe ayudarte a sobrevivir, a resistir. Me he deprimido como ser humano que soy, me he encontrado tirado en el piso, añorando a mi familia, con lágrimas en los ojos. Pero me levanto y digo: la vida es una sola. Y miro afuera, hacia algo que me impulse. La tristeza no ayuda a la tristeza. Hay amigos que creen que soy feliz todo el tiempo, que no tengo necesidades, y hasta me hace feliz que ellos lo crean, y me llamen. No llamo a nadie para hablarles de mis problemas, todos tenemos carencias y necesidades, prefiero sonreír.

JAM: ¿Crees que volveremos a una normalidad como la que teníamos antes de 2020?, ¿cómo imaginas el futuro post pandemia?

YR: Nunca volveremos al mundo que fue antes de 2019. Y hay que aprovechar la vida y tus seres queridos, y seguir reinventándose una y otra vez sin desmayo. Por ejemplo, si antes hubo resistencia a las tecnologías, poco a poco los cubanos y las cubanas, los que dirigen y tienen poder, se dan cuenta de muchas cuestiones necesarias e imprescindibles, pero ojalá se den cuenta de la necesidad de internet, de conceptos como brecha digital y brecha cultural, o humanidades digitales.

El mundo ha cambiado y muchas necesidades las podemos resolver con un doble clic, y hay que tener conciencia y desarrollar plataformas útiles. Ya veremos cómo será ese día en que parezca que todo con respecto a la covid se ha controlado. Pero mientras tanto, no debemos perder la fe y seguir trazando y haciendo por ese futuro; hay que cuidarse y darle cariño y afecto a las personas que están a tu lado, a tu familia y amigos.

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